{"id":266,"date":"2021-02-19T15:13:31","date_gmt":"2021-02-19T15:13:31","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/02\/19\/una-charla-imaginaria-con-alejandro-meneses\/"},"modified":"2021-02-19T15:13:31","modified_gmt":"2021-02-19T15:13:31","slug":"una-charla-imaginaria-con-alejandro-meneses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/una-charla-imaginaria-con-alejandro-meneses\/","title":{"rendered":"Una charla imaginaria con Alejandro Meneses"},"content":{"rendered":"<p>Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2004 y muchos hablaban del gran maestro y escritor que era Alejandro Meneses, el oriundo de Tlaxcala pero que Puebla lo adopt&oacute; como hijo pr&oacute;digo. Para entonces hab&iacute;a dado diversos talleres de creaci&oacute;n literaria en la Casa del Escritor de la Angel&oacute;polis, casi todos en cuento, el g&eacute;nero que &eacute;l consideraba un arte mayor y al que le dedic&oacute; buena parte de su vida como cr&iacute;tico y creador, dejando libros entra&ntilde;ables como <em>&Aacute;ngela y los ciegos<\/em>,<em> D&iacute;as extra&ntilde;os<\/em> y<em> Tan lejos, tan cerca<\/em>, este &uacute;ltimo publicado de manera p&oacute;stuma. Tambi&eacute;n fue dictaminador de obras literarias de Fomento Editorial de la BUAP.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Por sus clases pasaron alumnos que hoy son ganadores de diferentes premios nacionales, escritores hechos, que empezaron a formarse desde el a&ntilde;o 1998 en el Instituto Cultural Poblano y de forma gradual fueron poniendo a Puebla en el mapa de la literatura nacional como un referente destacado. Varios de esos escritores de aquella pr&oacute;spera generaci&oacute;n reconocen a Meneses como una influencia fundamental en su proceso formativo.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Conoc&iacute; a Meneses por todo lo bueno que se hablaba de &eacute;l. Nunca pude tomar alguno de sus talleres porque cuando estuve en disposici&oacute;n de hacerlo, &eacute;l falleci&oacute; en 2005.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Se recuerda a Alejandro Meneses como alguien que sol&iacute;a visitar con mucha frecuencia bares del centro de la ciudad de Puebla, tomar algunos tragos, leer, platicar de literatura con los amigos. Hab&iacute;a una cantina en particular llamada <em>La Matraca, <\/em>le encantaba estar ah&iacute;, se localizaba sobre la 3 poniente, a media calle de la Catedral. En ese lugar, que hoy es un recuerdo, es donde imagino esta charla con &eacute;l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;El cuento es un arte mayor, no como la poes&iacute;a.<\/p>\n<p>Re&iacute;mos, porque lo dice en broma, o eso creo.<\/p>\n<p>&mdash;Maestro, le recuerdo un cuento que public&oacute; en la revista <em>Cr&iacute;tica<\/em>, en el que Fitzgerald se emborracha en Cholula y aparece en la historia como un fantasma, &iquest;qu&eacute; lo motiv&oacute; a escribir algo as&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Mis enormes ganas de coincidir en un tiempo y en una realidad con Francis. La literatura lo hace posible. Puedes hablar con los muertos, imaginar la vida que nunca tuviste, asesinar al tirano que te jodi&oacute; la vida, casarte con tu amor de la preparatoria. Como en este caso, coincidir en una borrachera en la mism&iacute;sima Cholula con uno de mis santos de cabecera de la generaci&oacute;n p&eacute;rdida, como lo fue el gran Francis.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo nace un buen cuento?<\/p>\n<p>&mdash;Imagina que es como cocinar; vas integrando los ingredientes, puede ser sal, especias, alg&uacute;n tipo de carne; tienes que ir probando si el sabor del guisado tiene esp&iacute;ritu. Las buenas historias tienen la cantidad exacta de cada cosa, a las malas se les pas&oacute; la sal, el tiempo de cocci&oacute;n en el horno, cuestiones por el estilo.<\/p>\n<p>&mdash;Maestro Meneses&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ll&aacute;mame Alejandro, por favor. Maestros, los rusos del siglo XIX.<\/p>\n<p>Sonr&iacute;e, dan un sorbo a su cerveza. Se limpia el amplio bigote con una servilleta.<\/p>\n<p>&mdash;Alejandro, tienes otro cuento en el que aparece Fitzgerald. Recreas sus &uacute;ltimas horas de vida, aquella &eacute;poca en que el hombre trabaja haciendo guiones para Hollywood y es opacado por el talento de Faulkner. Fitzgerald teclea su m&aacute;quina de escribir, el coraz&oacute;n le falla, todo ocurre mientras llueve. Record&eacute; el momento en que muri&oacute; Moliere, en una funci&oacute;n de teatro, desfalleciendo en el escenario. &iquest;Mueren los artistas, los escritores?<\/p>\n<p>&mdash;Los m&aacute;s chingones nunca mueren. M&iacute;rame a m&iacute;, aqu&iacute; estoy, platicando contigo a pesar de que nunca te diste la oportunidad de tomar alguna de mis clases.<\/p>\n<p>Bajo la mirada, le doy un trago a mi whisky. En <em>La Matraca<\/em> sigue sonando la m&uacute;sica, no parara hasta pasada la media noche.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto, tu sospecha es cierta, yo dictamin&eacute; tu primer proyecto de novela, aquel que presentaste a Fomento Editorial de la BUAP en 2003. Tu novela era mal&iacute;sima, pero ten&iacute;a coraz&oacute;n, mucho coraz&oacute;n, en ella lat&iacute;a un escritor en ciernes. Rechazarla fue algo necesario, creo que lo entendiste.<\/p>\n<p>&mdash;Tu dictamen me cambi&oacute; para ser mejor, muchas gracias, Alejandro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Compart&iacute; ese dictamen con personas que conoc&iacute;an el estilo de Alejandro, todas coinciden que fue elaborado por &eacute;l. Le gustaba empezar por resaltar los aspectos positivos de un texto, luego desgranaba cada punto a mejorar como un artesano. Aunque nunca tom&eacute; alg&uacute;n taller con &eacute;l, puedo decir que su dictamen me impact&oacute; mucho, por su vigor cr&iacute;tico, por sus consejos, por sus palabras que me alentaron a no desistir de ese proyecto y reescribirlo; que yo insistir&eacute; en llamarlo mi maestro Meneses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2004 y muchos hablaban del gran maestro y escritor que era Alejandro Meneses, el oriundo de Tlaxcala pero que Puebla lo adopt&oacute; como hijo pr&oacute;digo. 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