{"id":2576,"date":"2025-06-24T13:56:47","date_gmt":"2025-06-24T13:56:47","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/06\/24\/el-amor-y-el-duelo-en-edgar-allan-poe\/"},"modified":"2025-06-24T13:56:47","modified_gmt":"2025-06-24T13:56:47","slug":"el-amor-y-el-duelo-en-edgar-allan-poe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-amor-y-el-duelo-en-edgar-allan-poe\/","title":{"rendered":"El amor y el duelo en Edgar Allan Poe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El demonio del mal es uno de los instintos primeros del coraz&oacute;n humano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Edgar Allan Poe<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde que en 1933 Marie Bonaparte public&oacute; sus estudios psicoanal&iacute;ticos sobre la vida y la obra de Edgar Allan Poe, el psicoan&aacute;lisis no ha dejado de ocuparse del escritor norteamericano nacido en Boston, Estados Unidos, el 19 de enero de 1809. Quiz&aacute; la intervenci&oacute;n m&aacute;s reconocida de un psicoanalista en la obra de Poe sea la realizada por Jacques Lacan durante el desarrollo del llamado <em>Seminario sobre La carta robada,<\/em> donde se revela que el automatismo de repetici&oacute;n<em>,<\/em> existente en todo ser humano, toma su principio no en una instancia metaf&iacute;sica sino en la insistencia de la cadena significante. El inconsciente justamente se reconoce en la repetici&oacute;n. Esta aportaci&oacute;n de Lacan nos orienta hacia uno de los n&uacute;cleos esenciales del psicoan&aacute;lisis. Dicho de otra manera, el tratamiento que el psicoanalista hace de la obra del poeta nos permite ubicarnos con respecto a la esencia y vigencia de la invenci&oacute;n freudiana. Lacan se&ntilde;ala al respecto, casi al iniciar el seminario: &ldquo;Como es sabido, es en la experiencia inaugurada por el psicoan&aacute;lisis donde puede captarse por qu&eacute; sesgo de lo imaginario viene a ejercerse, hasta lo m&aacute;s &iacute;ntimo del organismo humano, ese asimiento de lo simb&oacute;lico&rdquo;<\/p>\n<p>Este automatismo de repetici&oacute;n se&ntilde;alado por Lacan se puede reconocer en la vida y, esencialmente, en la obra del poeta Poe. El maestro del cuento corto nos ilustra lo ominoso de la repetici&oacute;n, repetici&oacute;n casi m&aacute;ntrica, que podemos reconocer en ese <em>&ldquo;Nunca jam&aacute;s&rdquo;<\/em> que repite el cuervo. Quiz&aacute;s Edgar Allan Poe fascina porque nos revela, en su escritura, que nuestra vida est&aacute; construida por cuentos cortos, es siempre parcial. Y algo m&aacute;s, quiz&aacute; la obra de Poe fascina porque adem&aacute;s nos muestra que, siempre en esa parcialidad, la vida es un cuento que mezcla&nbsp; lo inesperado y lo ominoso con lo luminoso. Incluye la muerte, la tristeza, la melancol&iacute;a, pero tambi&eacute;n el sue&ntilde;o y la palabra, el enigma. Nos lleva, por primera vez, montados en su escritura, a conocer el horror en la palabra. Edgar Allan Poe representa la nostalgia de lo rom&aacute;ntico; sus narraciones nos dejan un regusto amargo que mam&oacute; desde la infancia, la p&eacute;rdida irrecuperable fue su lengua materna.<\/p>\n<p>Podr&iacute;amos decir que Poe es un escritor de culto para los psicoanalistas. Pero tambi&eacute;n es un escritor de quien se ha hecho y se hace culto (no sin justicia) en los c&iacute;rculos literarios y filos&oacute;ficos. Grandes escritores como Jorge Luis Borges, para quien la obra de Poe es de pesadilla, o el enorme lector de Allan Poe que fue Julio Cortazar, o Baudelaire, quien lo traduce al franc&eacute;s, han colocado al escritor norteamericano en los mayores altares de la literatura. Esta condici&oacute;n la podemos atribuir a diversos aspectos, pero sin duda uno relevante es la capacidad del escritor para adentrarnos a la subjetividad de sus personajes.<\/p>\n<p>El lector de Poe se ve confrontado con el vac&iacute;o en medida en que sigue la lectura, como el sue&ntilde;o que deviene pesadilla. El escritor rom&aacute;ntico conduce al lector hasta reconocer que &ldquo;la melancol&iacute;a es el m&aacute;s leg&iacute;timo de los tonos po&eacute;ticos&rdquo;, como &eacute;l poeta mismo dec&iacute;a. Poe tiene a la muerte como su protagonista, as&iacute; lo hace ver en cuentos emblem&aacute;ticos como <em>El gato negro<\/em>, <em>El p&eacute;ndulo<\/em> o <em>Los cr&iacute;menes de la calle Morgue<\/em>. Edgar Allan Poe sume al lector de sus narraciones o poemas en su propia sombra y pesadumbre, le hace reconocer a cada uno su &iacute;ntimo n&uacute;cleo melanc&oacute;lico. Se le considera, por este y otros atributos, como el maestro de la literatura fant&aacute;stica y del horror. Quiz&aacute; por ello se ha vuelto un autor de culto para quienes se identifican con el &ldquo;lado oscuro&rdquo; de la vida, para quienes, por ejemplo los grupos <em>dark<\/em>, se fascinan por los v&iacute;nculos, los lindes, entre la belleza y la tristeza, entre el erotismo y el dolor, entre la existencia y la muerte. Autor de culto para lic&aacute;ntropos y vamp&iacute;ricos.<\/p>\n<p>Como ya se&ntilde;alaba, la repetici&oacute;n en la literatura de Poe juega un papel esencial. Es evidente en el &ldquo;&hellip;y nada m&aacute;s&rdquo; (&hellip; <em>and nothing more<\/em>) del narrador y el nombre del Cuervo <em>Nunca m&aacute;s<\/em>. El narrador pregunta &ldquo;&iquest;cu&aacute;l es tu nombre se&ntilde;orial?&rdquo; y el cuervo responde: Nunca m&aacute;s (<em>Nevermore<\/em>).<\/p>\n<p>&ldquo;Nunca m&aacute;s&rdquo; es esa oscura ave que aparece en una noche de tinieblas y dolor. Resuena con ese &ldquo;nunca m&aacute;s tendr&aacute;s lo que has amado&rdquo; que atormenta al amante. El cuervo entra por la ventana y se posa en el dintel de Palas, quien ligar&aacute; su tr&aacute;gico destino con Atenea (deidad protectora del arte y de Atenas) quien le da muerte, El cuervo irrumpe mientras el poeta insomne llora la muerte de su amada Leonora. &iquest;Qui&eacute;n es su amada Leonora?<\/p>\n<p>Las p&eacute;rdidas mortales para Allan Poe llegaron a su vida muy temprano. S&oacute;lo un a&ntilde;o despu&eacute;s de su nacimiento muri&oacute; su padre y tan s&oacute;lo un a&ntilde;o m&aacute;s tarde muri&oacute; su madre por la tuberculosis. Ambos eran actores de teatro itinerantes. Esta temprana orfandad le llevo a ser adoptado por la familia Allan quienes se trasladaron a vivir a Escocia e Inglaterra entre 1912 y 1920. Quiz&aacute;s en ese viaje adquiri&oacute; algo del esp&iacute;ritu rom&aacute;ntico. Sus intereses intelectuales lo acercan tambi&eacute;n a la cosmolog&iacute;a, la criptograf&iacute;a y el mesmerismo, en otras palabras, lo acercan a la ciencia pero envuelta en el misterio de la raz&oacute;n, esa que llaman <em>ciencia ficci&oacute;n<\/em>.<\/p>\n<p>Pero si sus cuentos son oscuros, sus amores no lo son menos. Su primer amor aparece cuando el futuro escritor ten&iacute;a s&oacute;lo 16 a&ntilde;os. Se trata de una vecina suya llamada Sarah, a quien tiene que dejar de ver cu&aacute;ndo Edgar se va a estudiar a la universidad en Virginia, estancia de estudios donde el joven Poe s&oacute;lo permanecer&aacute; un a&ntilde;o. El gusto por el alcohol lo encuentra en los dormitorios de la universidad. Tras varios fracasos laborales, en buena medida por su afici&oacute;n al alcohol, y con algunos eventuales &eacute;xitos literarios, Allan Poe se casa, en 1835, con su prima Virginia Eliza Clemm, de tan s&oacute;lo trece a&ntilde;os. En 1842 su esposa enferma de tuberculosis, nuevamente la tuberculosis. Poe reencuentra refugio para sus aflicciones en el alcohol, nuevamente.<\/p>\n<p>En 1845 Edgar Allan Poe publica el que ser&iacute;a su poema m&aacute;s famoso, <em>El cuervo<\/em>. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s muere su esposa Virginia, nuevamente la tuberculosis, que tambi&eacute;n se hab&iacute;a llevado a su madre biol&oacute;gica, esa la de la lengua materna perdida. &iquest;Qui&eacute;n es la Leonor de su poema? &iquest;Virginia? &iquest;Su madre?. Entonces &iquest;de qui&eacute;n se hace el duelo que el poema narra?, &iquest;de qui&eacute;n es el duelo amoroso de Poe? Ante la muerte de su esposa, el &aacute;nimo de Poe decae por completo y su alcoholismo se agrava. &iquest;Duelo o melancol&iacute;a?<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo poema que escribi&oacute; Allan Poe, en 1849, poco antes de su muerte, fue el hermos&iacute;simo <em>Annabel Lee<\/em>. Una doncella que vivi&oacute; en un reino junto al mar. Con un solo pensamiento, amar y ser amada por el narrador a&uacute;n ni&ntilde;o. En ese reino del amor junto al mar, de pronto, &ldquo;un golpe de viento del cielo, en la noche&rdquo; dej&oacute; helada a la doncella. La muerte la provocan los &aacute;ngeles envidiosos. El amor hace que le sea imposible dejar a su amada &ldquo;y ni los &aacute;ngeles all&aacute; arriba, en el cielo, ni los demonios bajo el mar, podr&aacute;n nunca separar mi alma del alma de la hermosa Annabel Lee&rdquo;, ella ahora vive en sus sue&ntilde;os, la ve en las estrellas acostado junto al mar, que es la tumba de ella, justo cuando se vuelve resonante, en las noches de marea. Se trata de un naufragio de amor. &iquest;Duelo o melancol&iacute;a?<\/p>\n<p>Tras varias acciones err&aacute;ticas, Allan Poe regresa a Richmond y se reencuentra con Sarah, su amor de juventud, con quien decide casarse el 17 de octubre de 1849. El matrimonio no llega a consumarse porque el 3 de octubre lo encuentran vagando por las calles de Baltimore, en estado delirante. Es trasladado al hospital, donde muere el 7 de octubre de 1849, con tan s&oacute;lo 40 a&ntilde;os de edad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El demonio del mal es uno de los instintos primeros del coraz&oacute;n humano. 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