{"id":2570,"date":"2025-06-17T13:51:02","date_gmt":"2025-06-17T13:51:02","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/06\/17\/la-herencia-del-padre\/"},"modified":"2025-06-17T13:51:02","modified_gmt":"2025-06-17T13:51:02","slug":"la-herencia-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/la-herencia-del-padre\/","title":{"rendered":"La herencia del padre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El psicoan&aacute;lisis, de tener &eacute;xito, prueba que del nombre del padre se puede prescindir, a condici&oacute;n de servirse de &eacute;l<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La humanizaci&oacute;n de la vida exige el encuentro con &laquo;al menos un padre&raquo;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Massimo Recalcati<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n del d&iacute;a del padre en Mexico, y en muchas partes del mundo, resulta relavante pensar sobre esa funci&oacute;n siempre fallida que es ser un padre. Sin duda, la cuesti&oacute;n del padre es una de esas interrogantes sobre las cuales Sigmund Freud retorna con frecuencia. As&iacute; lo constata el inventor del psicoan&aacute;lisis cuando narra que en una conversaci&oacute;n con la princesa Marie Bonaparte, &eacute;l le confiesa que, despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os de pensarlo, la cuesti&oacute;n del padre era para &eacute;l una cuesti&oacute;n abierta (junto a la pregunta sobre la mujer). Freud en su propia vida no escapa a sus interrogantes y efectos: &eacute;l mismo se hace padre del psicoan&aacute;lisis s&oacute;lo a partir de la muerte de su propio padre.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es un padre? Es una pregunta profunda, compleja, atemporal, que no admite respuestas r&aacute;pidas. Ya Freud nos advert&iacute;a sobre el riesgo del <em>furor curandis<\/em>, o las respuestas r&aacute;pidas, imaginarias o intuitivas a cuestiones complejas, como sin duda lo es la interrogaci&oacute;n sobre el padre. No ayuda en nada decir que el padre es el que engendra o padre es el que paterna, cuida, protege, etc. En la obra de Freud, la cuesti&oacute;n del padre es abordada de manera directa en por lo menos tres desarrollos te&oacute;ricos, de las tres recibimos herencia: en la tragedia de Edipo, en el Padre de la Horda primitiva y en el ensayo sobre <em>Mois&eacute;s y la religi&oacute;n monote&iacute;sta<\/em>.<\/p>\n<p>Es en el complejo de Edipo donde el padre tiene su funci&oacute;n en el drama constitutivo del sujeto, el drama ed&iacute;pico es la c&eacute;lula inicial que permite la asunci&oacute;n de una posici&oacute;n sexuada y, adem&aacute;s, permite reconocer la funci&oacute;n asumida por el sujeto en las relaciones simb&oacute;licas que abarca el campo de las relaciones simb&oacute;licas, adem&aacute;s de hacer operar el super yo. Sexuaci&oacute;n, identificaci&oacute;n y conciencia moral son herencias del complejo de Edipo, es ah&iacute; donde la funci&oacute;n del padre es fundante.<\/p>\n<p>Por otra parte, en el argumento central de la la relaci&oacute;n del sujeto y la ley se encuentra un texto freudiano de 1913, en <em>T&oacute;tem y Tab&uacute;<\/em><em>. <\/em>All&iacute;, con el mito del padre de la horda primitiva, se construye la imagen del padre gozador, tirano, que se impone sobre los hijos y las mujeres; ocurre entonces que los hermanos se unen y le dan muerte para despu&eacute;s comerlo en la llamada comida tot&eacute;mica. Sin embargo, por la culpa, y ante la imposibilidad de procurarse el orden social, los hijos se ven obligados a imponerse una renuncia esencial: el acceso a todas las mujeres, as&iacute; el orden bajo la prohibici&oacute;n del incesto como instancia de la ley. Este mito es fundamental, se explica en el sentido de que solo a partir de la funci&oacute;n de padre muerto (muerte de la cual todos somos part&iacute;cipes), se puede sostener un pacto que posibilite la regulaci&oacute;n del goce. Bien podr&iacute;amos decir que lo que Jacques Lacan llama <em>el-nombre-del-padre<\/em> es un regulador del goce, para el sujeto y para la sociedad. El sometimiento a la ley es otra herencia del padre.<\/p>\n<p>El tercer punto de reflexi&oacute;n sobre la funci&oacute;n del padre se encuentra en el inter&eacute;s de Freud por la figura del profeta Mois&eacute;s, lo que lo lleva a escribir <em>Mois&eacute;s y la religi&oacute;n monote&iacute;sta<\/em>. El texto fue uno de los &uacute;ltimos escritos de Freud. La primera parte fue realizada en Viena en 1937, mientras que la segunda parte la escribe ya en su exilio en Londres. Las preguntas que plantea en su an&aacute;lisis, de una u otra manera, van a girar en torno a la cuesti&oacute;n del Padre, en este caso, como se pudo instaurar el Dios &uacute;nico y abandonar las bondades del polite&iacute;smo. De lo que se trata en su an&aacute;lisis es del mito del padre muerto, como se&ntilde;ala Lacan.<\/p>\n<p>La pregunta sobre el padre es una cuesti&oacute;n abierta, la literatura tambi&eacute;n hace eco de la figura del padre y sus herencias. Por ejemplo, en la literatura es famosa la larga carta que Franz Kafka le escribe a su padre, un padre con el que tiene una marcada ambivalencia afectiva, como ocurre con todo padre. La relaci&oacute;n padre-hijo se vive con tal tensi&oacute;n que Maurice Blanchot nos revela que Kafka quiso darse muerte cuando, por estar encargado de la f&aacute;brica de su padre, no pudo escribir por 15 d&iacute;as.<\/p>\n<p>La carta que Kafka le escribe a su padre inicia con estas duras palabras: &ldquo;Querido Padre: una vez me preguntaste por qu&eacute; afirmaba yo que te tem&iacute;a. Como de costumbre, no supe qu&eacute; contestarte, en parte precisamente por ese miedo que me infundes y en parte porque en el fundamento de ese miedo intervienen muchos detalles, demasiados para que pueda coordinarlos medianamente en una conversaci&oacute;n&rdquo;. Se trata de una carta que es un reclamo de amor al padre, la carta es una demanda de amor; una carta que se sabe el padre nunca ley&oacute;. El v&iacute;nculo entre este padre y su hijo no es otro que el miedo, la amenaza constante; la angustia y la incertidumbre son los v&iacute;nculos m&aacute;s visibles entre Kafka y su padre, a quien el escritor reconoce como el <em>Verdadero Kafka<\/em>, qued&aacute;ndose &eacute;l en ser un Lewi (como el apellido de la madre). Franz escribe: &ldquo;&eacute;ramos tan distintos y tan peligrosos el uno para el otro que si alguien hubiese pretendido conocer anticipadamente c&oacute;mo hab&iacute;amos de comportarnos, yo el ni&ntilde;o en lenta evoluci&oacute;n, y t&uacute;, el hombre formado, habr&iacute;a podido aventurar que t&uacute; me aplastar&iacute;as bajo tu pies, no quedando nada de m&iacute;&rdquo;. Se trata sin duda de un v&iacute;nculo de amor y odio, una herencia insoportable.<\/p>\n<p>Otra referencia literaria, entre muchas, es la novela <em>Patrimonio una historia verdadera <\/em>del extraordinario escritor Philip Roth. En la historia, el padre de 86 a&ntilde;os, quien vive solo, es diagnosticado con un tumor cerebral. En la vida real, el escritor se hace cargo del cuidado de su padre anciano con c&aacute;ncer, entonces, en la novela va a narrar las vicisitudes cotidianas que vive en esa cercan&iacute;a con su padre, quien adem&aacute;s se resiste con terquedad a ser cuidado por el hijo. Roth escribe sobre su padre, a quien toma como referente de amor y dignidad, ese es justamente el Patrimonio que de &eacute;l va a heredar: &ldquo;el seguir&aacute; vivo no s&oacute;lo como padre m&iacute;o, sino como padre, en permanente juicio de todas mis acciones&rdquo;. Lo que hereda del padre es el amor y la dignidad con la que enfrenta, el escritor mismo, su vejez, la enfermedad y la muerte.<\/p>\n<p>En fin, nadie escapa a tener un padre, ser un hijo, eventualmente ser un padre, perder un padre; se trata de dimensiones misteriosas, no hay manuales para tales ejercicios, aunque siempre han existido empe&ntilde;os por plantear&nbsp; los lineamientos (roles) sobre lo que habr&aacute; de ser un padre y sus deberes, en realidad nunca los manuales o escuelas para padres han funcionado, hoy m&aacute;s que nunca la cuesti&oacute;n del padre se plantea como una crisis de la funci&oacute;n paterna. Pero esta crisis ha sido se&ntilde;alada desde hace ya un rato, quiz&aacute;, desde el planteamiento de la muerte de Dios&nbsp; (padre) de Nietzsche, sin embargo, el duelo del padre ha sido largo y dif&iacute;cil, se trata de un duelo en suspenso, fundamentalmente porque se revela, al mismo tiempo que se evapora, la necesidad de un padre, por lo menos uno, como se&ntilde;ala Massimo Recalcati en su libro <em>&iquest;Qu&eacute; queda del padre? La paternidad en la &eacute;poca hipermoderna<\/em>, &ldquo;la humanizaci&oacute;n de la vida exige el encuentro con &laquo;al menos un padre&raquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>Jacques Lacan, en 1957, habr&iacute;a dicho que toda la interrogaci&oacute;n freudiana se reduce a esto: &iquest;Qu&eacute; es ser un padre?. &Eacute;l mismo escribe el 12 de octubre de 1968 una <em>Nota sobre el padre<\/em> donde nos se&ntilde;ala esta condici&oacute;n propia del padre en la posmodernidad que es la evaporizaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&ldquo;Siempre es asombroso ver en Freud el polimorfismo de lo que concierne esa relaci&oacute;n al padre. Todo el mundo parece decir que el mito de Edipo se da por hecho; yo, pido evidencias. All&iacute;, la neurosis demon&iacute;aca es muy importante. La posesi&oacute;n en el siglo XVII tiene que comprenderse en un cierto contexto que concierne al padre que toca las estructuras m&aacute;s profundas. Pero la pregunta que nos plantea es saber d&oacute;nde est&aacute; ahora esa cosa. Creo que, en nuestra &eacute;poca, la huella, la cicatriz de la evaporaci&oacute;n del padre, es lo que podr&iacute;amos poner bajo la r&uacute;brica y el t&iacute;tulo general de la segregaci&oacute;n&rdquo;. Tal es la evaporizaci&oacute;n del padre que &laquo;cualquier cosa&raquo; podr&aacute; ejercer su funci&oacute;n dice Recalcati, ante esto, el sujeto tendr&aacute; que <em>saber hacer<\/em> con la herencia del padre, escribe Massimo: &ldquo;Hacer seriamente el duelo por el Padre, significa aceptar la herencia del padre, aceptar toda su herencia. &iquest;Qu&eacute; significa esto? El sujeto, escrib&iacute;a Sartre, s&oacute;lo puede realizarse haciendo algo con aquello que el Otro (el padre, la madre, la familia, la sociedad, los otros) ha hecho de &eacute;l&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El psicoan&aacute;lisis, de tener &eacute;xito, prueba que del nombre del padre se puede prescindir, a condici&oacute;n de servirse de &eacute;l Jacques Lacan &nbsp; La humanizaci&oacute;n de la vida exige el encuentro con &laquo;al menos un padre&raquo; Massimo Recalcati &nbsp; Dos d&iacute;as despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n del d&iacute;a del padre en Mexico, y en muchas partes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":2571,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-2570","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2570"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2570\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2571"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}