{"id":257,"date":"2021-02-16T15:33:57","date_gmt":"2021-02-16T15:33:57","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/02\/16\/los-trasgos-olvidados\/"},"modified":"2021-02-16T15:33:57","modified_gmt":"2021-02-16T15:33:57","slug":"los-trasgos-olvidados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/los-trasgos-olvidados\/","title":{"rendered":"Los trasgos olvidados"},"content":{"rendered":"<p><em>Estamos hechos de la misma materia que los sue&ntilde;os, y nuestra peque&ntilde;a vida cierra su c&iacute;rculo con un sue&ntilde;o.<\/em><\/p>\n<p>Shakespeare<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alguien, seguramente por tratar de llamar la atenci&oacute;n sobre s&iacute;, dijo que &ldquo;la gravedad es una ilusi&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Los trasgos estuvieron mucho tiempo olvidados en el s&oacute;tano&hellip; Siempre lo supe pero nunca fui por ellos, tampoco bajaba al s&oacute;tano, lo que me hac&iacute;a m&aacute;s ajena a su existencia. La verdad, no hab&iacute;a motivo para desempolvar los trastos y trasgos de otras generaciones. Simplemente no me llamaba la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Los m&aacute;s antiguos sab&iacute;an el motivo de haberlos encerrado en el s&oacute;tano. Los otros ya se hab&iacute;an olvidado y nosotros no ten&iacute;amos inter&eacute;s en enterarnos&hellip; Hasta que decid&iacute; hacer una reconstrucci&oacute;n, una refundici&oacute;n de mi vida, en una casa de palabras: en la casa que fue de los ancestros. Porque s&eacute; que es imposible curar las heridas por afuera y por adentro: todo empieza y termina en uno, el mundo es tan grande como lo permitimos porque, en realidad, &eacute;l es del tama&ntilde;o de nuestra casa y tan desconocido como ciertos rincones donde se acumulan cosas desde hace tiempo y que nadie quiere tocarlas. Todos pasan y repasan como si no hubiera nada, pero las cosas est&aacute;n ah&iacute;.<\/p>\n<p>Siempre viv&iacute; entre peque&ntilde;as palabras, con el presuntuoso que intimida callejeros, con el trabajo honesto, con el ahorro de dinero y con todos los dem&aacute;s olvidados y abandonados en la casa medio sagrada y medio olvidada. Pero yo sab&iacute;a, de los dem&aacute;s no puedo afirmar nada, yo sab&iacute;a que la casa influye en el teatro de la vida.<\/p>\n<p>Toda transformaci&oacute;n presupone empe&ntilde;o, tiempo y valor para enfrentar las oscilaciones de las diferentes circunstancias que se presentan.<\/p>\n<p>Una noche, invadida por el insomnio, decid&iacute; bajar al s&oacute;tano. La llave colgada en la pared, al lado de la puerta, a la espera de un visitante desafortunado o afortunado (qu&eacute; s&eacute; yo, de lo que va con una llave que estuvo inm&oacute;vil por mucho tiempo, por toda mi vida, en el mismo lugar), esperando una oportunidad para abrir la puerta del s&oacute;tano&hellip;<\/p>\n<p>Abro la puerta y en un ligero luzco fusco, veo que sale un poco de oscuridad del s&oacute;tano, al tiempo que entra un poco de luz a &eacute;l&hellip; Busco un interruptor para prender la l&aacute;mpara que supuestamente estaba ah&iacute;, para poder bajar las gradas y explorar el mundo paralelo que exist&iacute;a antes de que yo fuera engendrada y m&aacute;s anteriormente a eso, pero que ejerc&iacute;a influencias sobre m&iacute;, sin mi consentimiento, sin mi conocimiento&hellip;<\/p>\n<p>Hay tantas cosas entre el cielo y la tierra de cada individuo que es dif&iacute;cil explicar, pero todos saben a qu&eacute; me refiero, porque todos pasan por lo mismo, una o muchas veces en su vida. Muchas veces, casi siempre, ni lo comprenden. Otras veces tocan hondo en el simple intento de comprender lo que pasa.<\/p>\n<p>De frente para las gradas yac&iacute;a un aparador antiguo, de apariencia pesada, de color oscuro, con unos trasgos sentados de frente hac&iacute;a m&iacute;.<\/p>\n<p>Un nerviosismo recorri&oacute; mi cuerpo, dej&eacute; de avanzar, m&aacute;s por par&aacute;lisis del momento que por decisi&oacute;n propia.<\/p>\n<p>Las sorpresas, seg&uacute;n los que creen en el destino, ya estaban ah&iacute; esperando por uno; para los incr&eacute;dulos, las sorpresas son estupores repentinos.<\/p>\n<p>Para m&iacute;, el encuentro con los trasgos era una especie de desconcierto inusitado, casi imposible, un poco dram&aacute;tico a primera vista, que me causaba una sensaci&oacute;n de extra&ntilde;o miedo cargado de curiosidad.<\/p>\n<p>Me miraban&hellip;<\/p>\n<p>Les miraba&hellip;<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que no respiraban&hellip;<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que yo no respiraba&hellip;<\/p>\n<p>Nada se mov&iacute;a en la escena, ni yo me mov&iacute;a. Estuve ah&iacute;, las cosas estaban ah&iacute;, y los trasgos tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Es obvio que mi reacci&oacute;n se deb&iacute;a a la experiencia vivida, a las pl&aacute;ticas, a las horas de escucha de las conversaciones de los mayores, lecturas y todo el ac&uacute;mulo hist&oacute;rico que represento como persona, como cada ser humano a su vez representa un ac&uacute;mulo hist&oacute;rico.<\/p>\n<p>Seguramente yo estuve terriblemente nerviosa, porque perd&iacute; la noci&oacute;n del tiempo y espacio, me sent&iacute;a como actor y espectador del momento. Como espectador yo pod&iacute;a mover libremente mi mirada y observarlos al detalle, vislumbraba todo lo que ellos dejaron expuesto, la parte frontal y un poco, muy poco, del interior, por las transparencias que habitan intr&iacute;nsecamente a todos. Tambi&eacute;n pude observar la escena como un paisaje, como una disposici&oacute;n de elementos alentado por una tensi&oacute;n nerviosa, casi dram&aacute;tica.<\/p>\n<p>Como actor yo era una especie de momia paral&iacute;tica, que pod&iacute;a mover los ojos.<\/p>\n<p>Ellos, a su vez, acompa&ntilde;aban mi mirada con sus ojos grandes y su expresi&oacute;n ir&oacute;nica, que dejaba antever un &ldquo;qu&eacute; te importa&rdquo;.<\/p>\n<p>Aquella noche, al encontrarme con los trasgos olvidados en el s&oacute;tano, pude comprender que la vida no es una historia le&iacute;da de izquierda a derecha, de principio a fin, sino una cosa que se mantiene a la vista todo el tiempo. Basta que alguien se interese por saber y empiezan a flotar los secretos.<\/p>\n<p>En el s&oacute;tano, las palabras estaban ausentes, la representaci&oacute;n de la realidad repercute a favor del juego de palabras, pens&eacute;: &ldquo;no habr&aacute; drama, ni siquiera una historia; no ser&aacute; posible diferenciar a los protagonistas e incluso no existir&aacute;n roles y personajes identificables, mejor despierto y me ocupo de dormir el sue&ntilde;o eterno&rdquo;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>La gravedad no es una ilusi&oacute;n&hellip; la gravedad nos mantiene con los pies sobre la tierra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos hechos de la misma materia que los sue&ntilde;os, y nuestra peque&ntilde;a vida cierra su c&iacute;rculo con un sue&ntilde;o. 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