{"id":2552,"date":"2025-06-03T13:35:46","date_gmt":"2025-06-03T13:35:46","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/06\/03\/hambre-de-buey\/"},"modified":"2025-06-03T13:35:46","modified_gmt":"2025-06-03T13:35:46","slug":"hambre-de-buey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/hambre-de-buey\/","title":{"rendered":"Hambre de buey"},"content":{"rendered":"<p>Los llamados des&oacute;rdenes de la alimentaci&oacute;n son ya un s&iacute;ntoma social de nuestro tiempo. Son muchos los rostros que ponen de manifiesto este trastorno, sin embargo, hay uno que hoy nos interesa abordar aqu&iacute;: se trata de la Bulimia, &beta;&omicron;&upsilon;&lambda;&iota;&mu;?&alpha;, cuya etimolog&iacute;a significa &ldquo;hambre de buey&rdquo; y est&aacute; compuesta de <em>bo&ucirc;s<\/em>, buey e &lambda;&iota;&mu;?&sigmaf;, lim&oacute;s, hambre, y se utilizaba cuando alguien estaba tan hambriento como un buey. La forma general de significar sus expresiones como signo de contempor&aacute;neidad, se caracteriza por el deseo compulsivo de comer y provocarse posteriormente el v&oacute;mito. Se trata de un padecimiento o un s&iacute;ntoma de nuestro tiempo. Reci&eacute;n en 1979 el psiquiatra Gerald Russell acu&ntilde;a el t&eacute;rmino <em>bulimia nervosa<\/em>, en principio como una variante de la llamada anorexia nerviosa.<\/p>\n<p>Ya desde la antig&uuml;edad se sab&iacute;a de la tendencia en algunos sujetos a comer de manera voraz y compulsiva, una tendencia a comer lo que sea como sea, donde sea. Y dije comer, pero en realidad se trata de tragar, comer sin medida y sin clemencia, comer hasta la saciedad, saciarse hasta llevar al extremo, a la tensi&oacute;n mayor, la relaci&oacute;n entre la vida y la muerte.<\/p>\n<p>El ciclo entre atrac&oacute;n e inducci&oacute;n al v&oacute;mito, s&oacute;lo para continuar comiendo, ya era conocido en la antigua Roma, donde se hablaba del <em>caninus appetitus<\/em> y se describ&iacute;a una secuencia: intensa preocupaci&oacute;n por la comida, ingesta importante de alimentos en per&iacute;odos cortos de tiempo seguido de desmayos.<\/p>\n<p>Es cierto, en los llamados des&oacute;rdenes o trastornos de la alimentaci&oacute;n se muestra un costado siniestro de la alimentaci&oacute;n que incluso funciona como una forma de hacer lazo social. En particular, entre los des&oacute;rdenes de la alimentaci&oacute;n, la bulimia se muestra como la puesta en acto de esa condici&oacute;n de la pulsi&oacute;n que persigue satisfacerse, s&iacute; o s&iacute;, es decir, en la bulimia se apunta al comer, no al lazo social que se asocia con la comida. La bulimia no puede separarse de la anorexia. La l&oacute;gica de aparici&oacute;n sigue un trayecto referenciado con frecuencia en la cl&iacute;nica: inicia con regulaciones en la alimentaci&oacute;n que termina con una anorexia restrictiva y, en un segundo momento, se presentan los signos de la bulimia: la inducci&oacute;n al v&oacute;mito, principalmente. Esta l&oacute;gica est&aacute; marcada por la b&uacute;squeda del ideal del cuerpo-delgado. La bulimia es la reca&iacute;da de la restricci&oacute;n anor&eacute;xica.<\/p>\n<p>Sigmund Freud, desde muy temprano en su obra, se muestra interesado en los des&oacute;rdenes de la alimentaci&oacute;n, por ejemplo, en el llamado <em>Manuscrito D<\/em>, habla de &ldquo;neurosis de hambre&rdquo;, quiz&aacute; para referirse a la bulimia o hambre de buey. Ah&iacute; establece una relaci&oacute;n de paralelismo entre las neurosis sexuales y las neurosis de hambre (que no necesariamente se trata de la anorexia), neurosis que m&aacute;s tarde ser&aacute; mencionada como neurosis de angustia. Es sabido que una de las expresiones de mayor ansiedad es la sensaci&oacute;n insaciable de hambre. M&aacute;s tarde, en <em>Inhibici&oacute;n, s&iacute;ntoma y angustia<\/em>, dir&aacute; que: &ldquo;tampoco es raro un incremento del placer de comer; se ha investigado poco una compulsi&oacute;n a comer que tuviera por motivo la angustia de morirse de hambre&rdquo;. La bulimia estar&iacute;a identificada como una neurosis de angustia.<\/p>\n<p>La anorexia-bulimia es una pasi&oacute;n del sujeto por un objeto (la comida) y una funci&oacute;n (la alimentaci&oacute;n), su vida toda gira en torno a estos significantes que, como nos ense&ntilde;a el psicoan&aacute;lisis, est&aacute; asociada a una verdad del sujeto reprimida. Es por ello que estos des&oacute;rdenes no se consideran una enfermedad sino que se trata de fen&oacute;menos que se&ntilde;alan posiciones subjetivas. En este sentido, la inervenci&oacute;n cl&iacute;nica no apunta a la normalizaci&oacute;n de la funci&oacute;n org&aacute;nica alterada sino a la escucha en el sujeto de esa verdad reprimada.<\/p>\n<p>Las estad&iacute;sticas que se obtienen sobre los des&oacute;rdenes alimentarios se&ntilde;alan que afectan en su mayor&iacute;a a las mujeres y las adolescentes. Las razones de estas inclinaciones van m&aacute;s all&aacute; de su supuesta debilidad o vulnerabilidad, incluso, aunque tenga su relevancia,&nbsp; tampoco ser&iacute;a por cuestiones de ambiente o una moda que promueve un ideal de delgadez extrema.<\/p>\n<p>Aunque es una realidad que el discurso de quien presenta signos de anorexia-bulimia es el de una pasi&oacute;n por la comida, qu&eacute; van a comer, cu&aacute;ntas calor&iacute;as, la planificaci&oacute;n de los v&oacute;mitos, etc., no deja de mostrarse una contradicci&oacute;n de sentidos, una paradoja en torno a la nada: el comer nada de la anor&eacute;xica y la nada que busca la bul&iacute;mica en el v&oacute;mito mantienen entre s&iacute; un goce ilimitado del objeto nada, el vac&iacute;o.<\/p>\n<p>El psicoanalista italiano Massimo Recalcati, en <em>La &uacute;ltima cena: anorexia y bulimia<\/em>, con respecto al vac&iacute;o que se hace pasi&oacute;n en la anor&eacute;xica-bul&iacute;mica se&ntilde;ala que: &ldquo;En el fondo del objeto-comida (&#8230;) est&aacute; efectivamente, el vac&iacute;o. Pero no el vac&iacute;o del est&oacute;mago, un vac&iacute;o anatomizado que puede ser rellenado del objeto-sustancia&rdquo;, se trata de ese vac&iacute;o que el sujeto lleva desde el origen, aquel vac&iacute;o que abre en el sujeto una falta-en-ser como ense&ntilde;a Jacques Lacan. Sin embargo, ese vac&iacute;o es una condici&oacute;n para que pueda existir junto a la falta, el deseo.<\/p>\n<p>Sabemos que el fen&oacute;meno bul&iacute;mico se puede presentar en hombres y mujeres, lo mismo que en cualquier posici&oacute;n subjetiva: neurosis, psicosis y perversi&oacute;n, dado que en ambos,&nbsp; hablantes-seres, les falta un fragmento de goce. Sin embargo, en el caso de las mujeres, carecen de un &oacute;rgano de localizaci&oacute;n del goce v&aacute;lido simb&oacute;licamente, lo que nos orientar&iacute;a para pensar porque los desordenes alimenticios, la bulimia en nuestro caso aqu&iacute;, estad&iacute;sticamente se presenta mayormente en mujeres en tanto que no-todas reguladas por el falo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los llamados des&oacute;rdenes de la alimentaci&oacute;n son ya un s&iacute;ntoma social de nuestro tiempo. Son muchos los rostros que ponen de manifiesto este trastorno, sin embargo, hay uno que hoy nos interesa abordar aqu&iacute;: se trata de la Bulimia, &beta;&omicron;&upsilon;&lambda;&iota;&mu;?&alpha;, cuya etimolog&iacute;a significa &ldquo;hambre de buey&rdquo; y est&aacute; compuesta de bo&ucirc;s, buey e &lambda;&iota;&mu;?&sigmaf;, lim&oacute;s, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":2553,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-2552","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2552"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2552\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}