{"id":2544,"date":"2025-05-27T12:54:37","date_gmt":"2025-05-27T12:54:37","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/05\/27\/consumir-todo-la-droga-y-su-mandato\/"},"modified":"2025-05-27T12:54:37","modified_gmt":"2025-05-27T12:54:37","slug":"consumir-todo-la-droga-y-su-mandato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/consumir-todo-la-droga-y-su-mandato\/","title":{"rendered":"Consumir todo: la droga y su mandato"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>la droga es lo que permite romper el casamiento con la cosita de hacer pip&iacute;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El consumo de sustancias psicoactivas ha existido en todas las &eacute;pocas. Cada cultura, sus &ldquo;drogas&rdquo;. Las toxicoman&iacute;as, sin embargo, las adicciones, el consumo por el consumo mismo, son algo propio de nuestra &eacute;poca. El alcohol y los derivados del opio se han consumido por lo menos desde el a&ntilde;o 5000 a. C. De m&aacute;s o menos por la misma &eacute;poca data el cultivo del c&aacute;&ntilde;amo (cannabis) en China, pero tambi&eacute;n en el Imperio Inca se cultiva la hoja de coca, utilizada tradicionalmente como analg&eacute;sico o energizante. En M&eacute;xico, las plantas alucinatorias, los entheog&eacute;nos (las plantas divinas. principalmente los hongos y el peyote), se consumen desde &eacute;pocas ancestrales, fundamentalmente con fines m&aacute;gico-religiosos. Los motivos tambi&eacute;n son diversos, lo mismo que se ingieran drogas con fines recreativos o medicinales que por placer o para huir de la realidad, etc.<\/p>\n<p>Un cl&aacute;sico sobre los estudios de las drogas es justamente el trabajo que el fil&oacute;sofo espa&ntilde;ol Antonio Escohotado publica en 1983 bajo el t&iacute;tulo de <em>La historia general de las drogas<\/em>. Ah&iacute; aborda fundamentalmente las llamadas sustancias psicotr&oacute;picas. Habla, por ejemplo, del uso del <em>cornezuelo<\/em>, un hongo par&aacute;sito del centeno utilizado en las ceremonias de los misterios de Eleusis, se trata del precursor del LSD, &aacute;cido descubierto por Albert Hoffman. A Escohotado le interesan particularmente las llamadas sustancias <em>&eacute;nthe&oacute;genas<\/em>, es decir, aquellas que generan una experiencia de conexi&oacute;n divina, aquellas plantas que revelan en quien las ingiere la existencia de &ldquo;un dios interno&rdquo;. Es curioso entererse que Escohotado escribi&oacute; su historia de las drogas estando (o despu&eacute;s de haber estado) en prisi&oacute;n por tr&aacute;fico de coca&iacute;na, es decir, lo escribe alguien cercano a las drogas. No sabemos si s&oacute;lo traficaba o tambi&eacute;n consum&iacute;a. Hay en el texto de Escohotado algo m&aacute;s que mencionar, y esto de caracter &eacute;tico, en su texto el fil&oacute;sofo siempre se planta en la defensa de la libertad y el derecho de cada cual para decidir su consumo.<\/p>\n<p>El psicoan&aacute;lisis tambi&eacute;n, aunque poco, hay que decirlo, se ha ocupado de las adicciones: Sigmund Freud dec&iacute;a, en 1930, en <em>El malestar en la cultura<\/em>, que las drogas han sido desde siempre utilizadas para paliar los dolores de esa fuente de sufrimiento humano que es el cuerpo. Tambi&eacute;n en Freud es conocido el periodo llamado &ldquo;sobre la la coca&iacute;na en Freud&rdquo;, periodo que el futuro inventor del psicoan&aacute;lisis llamara alotri&oacute;n. Freud escribe cuatro escritos sobre la coca&iacute;na. Investig&oacute; sus efectos y usos potenciales, contaba entonces con 27 a&ntilde;os y trabajaba en el Hospital General de Viena. Hay que decir que se trata de trabajos realizados antes de la invenci&oacute;n del psicoan&aacute;lisis. Para el joven m&eacute;dico Freud, la coca&iacute;na era un analg&eacute;sico que ten&iacute;a efectos sobre el dolor profundo y vio en ella una panacea muy eficaz para los trastornos digestivos, la fatiga y, sobretodo, para tratar la adicci&oacute;n a la morfina. La &ldquo;sustancia maravillosa&rdquo; fue llamada la coca&iacute;na. <em>&Uuml;ber coca<\/em> es el primero de los cuatro trabajos, publicado en julio de 1884. Freud, quien ya desde entonces mostraba el rigor de sus planteamientos, hace un an&aacute;lisis profundo de la sustancia y termina por establecer algunos efectos subjetivos en su consumo: a) sensaci&oacute;n de optimismo y ligereza, b) euforia, vigor y un marcado poder estimulante, y c) la hiposomnia cuando se consum&iacute;a e hipersomnia en abstinencia. Paulatinamente, el joven Freud se va desencantando de la coca&iacute;na, pasa de un periodo rosa y un periodo de formaci&oacute;n de una necesidad coercitiva, fundamentalmente por la fatiga que le produc&iacute;a, un cierto letargo que limitaba sus capacidades de producci&oacute;n y creatividad, lo que le lleva a cerrar el periodo con la coca&iacute;na, aunado a la muerte por sobredosis de un querido amigo suyo por el consumo de coca&iacute;na que Freud le prescribe.<\/p>\n<p>En Jacques Lacan, las referencias a las drogas o la toxicoman&iacute;a son realmente muy pocas.<\/p>\n<p>Sin embargo, al respecto, existe una referencia que nos deja una expresi&oacute;n que es rica en significaci&oacute;n con respecto a las adicciones o toxicoman&iacute;as, el consumo sin l&iacute;mites, sin orden, el consumo por el consumo. La expresi&oacute;n ocurre en la <em>Sesi&oacute;n de clausura de las jornadas de los cartes en la Escuela Freudiana de Par&iacute;s<\/em>, en 1975, ah&iacute; Lacan dir&aacute; que la droga es lo que permite romper el casamiento con la cosita de hacer pip&iacute;. El &eacute;xito de la droga es que cualquier sustancia es bien recibida, la finalidad es suspender el matrimonio con el falo.<\/p>\n<p>El psicoanalista franc&eacute;s, al hablar de las drogas, nos pide poner en primer plano del an&aacute;lisis la funci&oacute;n de la droga antes que la persona del toxic&oacute;mano o los componentes de las sustancias. En el toxic&oacute;mano, como ocurre con en el adicto al consumo, ah&iacute; se presenta una soldadura entre la sustancia y el adicto, entre ambos se establece una relaci&oacute;n de inmediatez, un goce autoer&oacute;tico que tiene al onanismo como s&iacute;mbolo: el adicto ama a la sustancia como a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Con el consumo, el toxic&oacute;mano se liga a una satisfacci&oacute;n que no se encuentra anudada al falo, es decir, una satisfacci&oacute;n no regulada, entregada al goce, una man&iacute;a por consumir. La droga es una v&iacute;a para alejarse del Otro, el consumo mandata gozar sin l&iacute;mites. En otras palabras, la droga es para el adicto una suplenecia que le permite sortear el conflicto sexual por el sometimiento a un goce del Otro agobiante. Intoxicado, el adicto evade la relaci&oacute;n en falta con el Otro: a-dicci&oacute;n implica quedar sin-palabras, prescindiendo de la palabra se produce una ruptura con el Otro. La sustancia sutura, moment&aacute;neamente, la falla en la relaci&oacute;n con el Otro.<\/p>\n<p>En psicoan&aacute;lisis nos referimos con frecuencia a un Otro, con may&uacute;scula, pero qu&eacute; es ese Otro. El Otro con may&uacute;sculas es, seg&uacute;n el <em>Diccionario introductorio de psicoan&aacute;lisis lacaniano<\/em> de Dylan Evans: &ldquo;el gran Otro designa la alteridad radical, la otredad que trasciende la otredad ilusoria&#8230; Lacan equipara esta alteridad radical con el lenguaje y la ley&rdquo;, es lo simb&oacute;lico, pero tambi&eacute;n la cultura, lo social, el otro cuerpo, en una palabra, el campo del Otro.<\/p>\n<p>El campo del Otro es un entremado entre el discurso del amo, la pol&iacute;tica y las identificaciones sociales. El rostro moderno de este entramado, lo que se llama el campo del Otro, en nuestro tiempo, es el consumo; las drogas son objetos de consumo y por tanto est&aacute;n sujetas a las leyes del mercado, estas leyes, implacables, exigen la sumisi&oacute;n al mercado; el mercado, por su parte, oferta ilimitados objetos de satisfacci&oacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p>El objeto droga, objeto de consumo, nos muestra la tendencia del sujeto a sustraerse de todo aquello que lo regula, es decir, busca evadir la realidad, sus demandas y sus malestares. La droga es la v&iacute;a por la cual se sustrae; el toxic&oacute;mano se ve arrojado al consumo sin reglas, sin tiempo y sin espacio, sin l&iacute;mites, atrapado justamente en la man&iacute;a al t&oacute;xico. As&iacute;, la sustancia, el objeto droga no es causa del deseo sino un medio de goce. El adicto, al quedarse sin palabra, se realiza puntualmente el guion del capitalismo salvaje: el adicto, como el consumidor, se encuentra enganchado al insensato mandato de consumir todo, hasta consumirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>la droga es lo que permite romper el casamiento con la cosita de hacer pip&iacute; Jacques Lacan &nbsp; El consumo de sustancias psicoactivas ha existido en todas las &eacute;pocas. Cada cultura, sus &ldquo;drogas&rdquo;. Las toxicoman&iacute;as, sin embargo, las adicciones, el consumo por el consumo mismo, son algo propio de nuestra &eacute;poca. 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