{"id":2502,"date":"2025-04-29T12:34:14","date_gmt":"2025-04-29T12:34:14","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/04\/29\/en-el-ano-del-senor-de-2025\/"},"modified":"2025-04-29T12:34:14","modified_gmt":"2025-04-29T12:34:14","slug":"en-el-ano-del-senor-de-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/en-el-ano-del-senor-de-2025\/","title":{"rendered":"En el ao del seor de 2025"},"content":{"rendered":"<p>Seguro que hubo amor antes del amanecer, antes que las campanas repiquen llamando para la misa dominical en los tiempos en que la esperanza brillaba como un campo de trigo a lo lejos. En aquellos tiempos, los buenos tem&iacute;an hacer ataques genocidas. Tal vez porque vieron en el &uacute;tero de sus madres y abuelas un n&uacute;mero tatuado y, desde el vientre, se prometieron no causar el mal que les causaron.<\/p>\n<p>Pero las horas trajeron nuevos d&iacute;as, con el pasar de los d&iacute;as el almanaque trajo al siglo de la paz que nos prometieron de ni&ntilde;os e inmediatamente algo pas&oacute;: alguien quiso hacernos migajas para despu&eacute;s escupirnos y volver a amasarnos como barro.<\/p>\n<p>La mirada indiscreta de una c&aacute;mara, de a poco, corroy&oacute; la sensibilidad de la gente que, acostumbrada a su soledad, al extremo individualismo y a la indiferencia, mira todo como si se tratara de la nada. De la nada vac&iacute;a, grande como el cielo que, en su infinitud, no permite la comprensi&oacute;n de cosa ninguna. Lo &uacute;nico que la gente tiene certeza, de vez en cuando, es de que el dolor es ajeno.<\/p>\n<p>Las horas deshabitadas se consumen frente al celular y con ellas la vida de los que miran todo, sin hacer ni sentir nada. No importa que en Burundi un hombre no tenga qu&eacute; llevarse a la boca o en Afganist&aacute;n otra ni&ntilde;a sea destruida antes de aprender a leer. Es la miseria de unos frente a la indiferencia de otros. Mientras coros suenan con estruendos de bombas. El miedo extremo se queda en el aire y nadie sue&ntilde;a alg&uacute;n d&iacute;a volver a esos lugares para quedarse d&oacute;nde todos los ni&ntilde;os, como en el poema de Haim Gouri, &ldquo;nacen con un cuchillo en el coraz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya va un cuarto del nuevo siglo, la paz que nos prometieron de ni&ntilde;os ahora sabemos que era mentira. Todo est&aacute; pasando en la tierra bajo la mirada indiscreta de una c&aacute;mara. Ya nada importa para nadie: la vida de los ni&ntilde;os en L&iacute;bano o los girasoles de Ucrania que arden bajo el fuego enemigo. No existen l&aacute;grimas que detengan la ira, pero la publicidad, como el viento que disminuye por la noche y vuelve con m&aacute;s fuerza por la ma&ntilde;ana, se repite incansablemente. Nadie sabe que los infantes no son soldados, tampoco si sus almas van al cielo&hellip;<\/p>\n<p>Frente a la muerte y a la destrucci&oacute;n, los bur&oacute;cratas dise&ntilde;an planes y calculan el costo para sacar los escombros y para construir un nuevo lugar, con un nuevo nombre mismo antes de que se haga trizas al instante en que explote la pr&oacute;xima bomba. Dicen que despu&eacute;s, la ciudad antigua de San&aacute; juntar&aacute; los a&ntilde;icos de sus viejos adobes en un d&iacute;a asoleado cualquiera para tratar de levantarse; llegar&aacute;n miles de m&aacute;quinas para limpiar los campos de golf de la Franja de Gaza y un viejo decr&eacute;pito con una mirada p&eacute;rfida y sonrisa amarga, caminar&aacute; lentamente sobre el pasto que se nutrir&aacute; de la sangre inocente que est&aacute;n derramando ahora mismo, bajo la mirada indiferente de una c&aacute;mara, en el a&ntilde;o del se&ntilde;or de 2025.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguro que hubo amor antes del amanecer, antes que las campanas repiquen llamando para la misa dominical en los tiempos en que la esperanza brillaba como un campo de trigo a lo lejos. En aquellos tiempos, los buenos tem&iacute;an hacer ataques genocidas. 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