{"id":2490,"date":"2025-04-15T15:26:47","date_gmt":"2025-04-15T15:26:47","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/04\/15\/ya-era-tarde\/"},"modified":"2025-04-15T15:26:47","modified_gmt":"2025-04-15T15:26:47","slug":"ya-era-tarde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/ya-era-tarde\/","title":{"rendered":"Ya era tarde"},"content":{"rendered":"<p>Nadie regresa para recoger los propios ojos. Es lejos, muy lejos que uno los abre y puede ver aquello que no hab&iacute;a visto en el momento en que estaba all&iacute; embobado, enceguecido&hellip; A veces es tan duro abrir los ojos y ver a la mujer de cabellera larga, pelo grueso debajo de la cintura, tan poca estatura, contrastando con tanto peso. Uno la mira de lejos y quiere estar seguro que hubo algo lindo, medio subliminal&hellip; Escuece la cara, enseguida estira el cachete izquierdo en un gesto maquinal y recuerda a las conversaciones vanas, casi huecas, de alguien que no se cultiv&oacute; y mir&oacute; la tele, escuch&oacute; y repiti&oacute; chismes y no sabe, al menos, de que se trata la teor&iacute;a de la relatividad. Entonces uno piensa que si al menos supiera cocinar&#8230; y al instante recuerda el caf&eacute; sabor a calcetines que ella invit&oacute; en su casa, tan horrible que no hab&iacute;a adjetivos para describirlo. Pero ella, as&iacute; fea, con unos modales dignos de quien no recibi&oacute; educaci&oacute;n, lo conquist&oacute;. Insegura como un bicho, de esos que no sabe mirar de frente, que desv&iacute;a o agacha la mirada, &eacute;l as&iacute; la quiso y no era noche de brujas. Despu&eacute;s no sab&iacute;a c&oacute;mo lavarse las manos&hellip; La dej&oacute; en una esquina. Volvi&oacute; a casa, entr&oacute; despacio como quien no quiere molestar. Prepar&oacute; un t&eacute; y lo tom&oacute; a sorbos, sin saborear, con una lentitud digna de quien tiene la conciencia pesada. En su mente hab&iacute;a una calculadora que sumaba motivos para haberse portado tan canalla y mientras sumaba los motivos, restaba las culpas porque, definitivamente, no asumir&iacute;a sus actos. Ser&iacute;a mejor no asumirlos, negarlos y decir:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Loca est&aacute;s delirando! T&uacute; hiciste cosas peores. Ahora est&aacute;s llorando, as&iacute; no se puede hablar&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, vino el tiempo haciendo brotar flores de las cenizas, en medio a silencios contrastados con miradas desconfiadas. &Eacute;l silencioso, la loca delirante mir&aacute;ndolo con desconfianza, ningune&aacute;ndole con la mirada, mientras ella sent&iacute;a que el suelo era cada vez m&aacute;s inestable bajo sus pies. Lo que un d&iacute;a fue luz, se volvi&oacute; oscuridad. En un acto de compasi&oacute;n hacia s&iacute; misma, la loca delirante cometi&oacute; un harakiri, dejando el silencio alrededor de su cuerpo ensangrentado. Dejando las culpas mentirosas esparcidas sobre la sangre. &Eacute;l, en un gesto mec&aacute;nico, escoci&oacute; el rostro y estir&oacute; el lado derecho de su cara. Dej&oacute; sus ojos ah&iacute;, viendo al cuerpo ensangrentado con tantas culpas mentirosas esparcidas encima. Despu&eacute;s, se fue lejos, cargado del fr&iacute;o que envuelve el alma de aquellos que prefieren no pensar para no comprometerse, porque, ante todo, jam&aacute;s ser&aacute;n responsables por sus actos. Un d&iacute;a, ya muy lejos, por pura equivocaci&oacute;n, &eacute;l abri&oacute; sus ojos hace tanto tiempo abandonados. Ya era tarde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie regresa para recoger los propios ojos. 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