{"id":2478,"date":"2025-04-08T15:45:55","date_gmt":"2025-04-08T15:45:55","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/04\/08\/media-luna\/"},"modified":"2025-04-08T15:45:55","modified_gmt":"2025-04-08T15:45:55","slug":"media-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/cafe-babel\/media-luna\/","title":{"rendered":"Media luna"},"content":{"rendered":"<p><em>Autores: Marco Julio Robles, Lorena Galindo, Guadalupe Aguilar, Arnulfo Sotelo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Jueves<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>No&hellip; no&hellip; esta blusa no sirve&hellip; Tal vez esa otra. No, esa tampoco. &iquest;De negro? &iquest;De rojo? Le voy a contar a mi mam&aacute; y que me ayude a elegir qu&eacute; me pongo&hellip; No, no quiero contarle. &iexcl;Ayyyy, qu&eacute; emoci&oacute;n!&hellip; S&iacute;, claro que le voy a contar pero lo har&eacute; cuando tenga el anillo en mi mano. Uy, la cara que va a poner mi pap&aacute; cuando le diga que me caso con Ram&oacute;n, que s&iacute;, que me llev&oacute; a <em>La Mansi&oacute;n<\/em> de Reforma y se hinc&oacute; delante de todo el mundo y me dio el anillo con un diamante y que me pidi&oacute; por fin que me casara con &eacute;l. Ya es justo que me lo pida, llevamos ocho a&ntilde;os de novios y nada, nada de nada: ni boda ni uni&oacute;n libre ni nada que se le parezca a un compromiso. Yo hasta pensaba que era mejor dejarlo ya y buscarme otro. Me acuerdo de cuando estuve a punto de andar con Omar y dejar a Ram&oacute;n. Qu&eacute; bueno que no lo hice, tal vez hasta me hubiera quedado como el perro de las dos tortas. Pero quiz&aacute; no se hinque y prefiera decirle al mesero que esconda el anillo en mi postre. Yo me lo comer&eacute; con mucho cuidado, qu&eacute; oso tragarme el anillo en un trozo de pastel. Ay, no, no, qu&eacute; verg&uuml;enza. Y luego, si me trago el anillo, ni boda ni nada: hospital para sacarlo limpio&hellip; Operaci&oacute;n, recuperaci&oacute;n, verg&uuml;enza total. Aunque Ram&oacute;n no es de esos que les guste mucho andar inventando cosas as&iacute;. De seguro se pondr&aacute; muy serio, se va a levantar de la mesa y se acercar&aacute; a m&iacute; con la cajita de terciopelo negro entre sus manos. Abrir&aacute; el peque&ntilde;o cofre y me dir&aacute;: &iexcl;C&aacute;sate conmigo! No, &ldquo;c&aacute;sate conmigo&rdquo; tampoco es una frase muy de su tipo. Yo creo que ser&aacute; m&aacute;s tradicional y que s&oacute;lo me dir&aacute;: &iquest;quieres casarte conmigo, mi amor? Ay, hasta las l&aacute;grimas se me salen nada m&aacute;s de pensarlo. &iexcl;Debo usar muy poco maquillaje el s&aacute;bado! Qu&eacute; horror salir de <em>La Mansi&oacute;n<\/em> con los lagrimones negros por el r&iacute;mel ensuci&aacute;ndome las mejillas, como la llorona o, peor, como Thal&iacute;a en <em>Mar&iacute;a Mercedes<\/em>, cuando Itat&iacute; Cantoral la obliga a hincarse en el lodo. &iquest;O no es en esa novela? &iquest;Ser&aacute; otra? No lo s&eacute;&hellip; El chiste es que no s&eacute; qu&eacute; ponerme. Me dan ganas de ir muy sobria, con una blusa negra y un pantal&oacute;n gris, pantimedias negras y zapatillas de tac&oacute;n fino cerradas en la punta. Por Dios, por Dios, por Dios, tengo que arreglarme las u&ntilde;as&hellip; A ver&hellip; Hoy es jueves, la cita es el s&aacute;bado a las dos de la tarde. Pasar&aacute; por m&iacute;, pero, claro, si voy muy arreglada va a sospechar, pero si no me arreglo, ay, qu&eacute; oso salir en las fotos como Chachita en <em>Nosotros los pobres<\/em>, con las mejillas tiznadas de mugre&hellip; Jaja, con mi anillo de diamantes, pero con las u&ntilde;as sucias. Dios m&iacute;o, que no se me olvide&hellip; que no se me olvide arreglarme las u&ntilde;as. A ver, hoy es jueves. Si voy ma&ntilde;ana, estar&aacute;n en buen estado para el s&aacute;bado. No voy a lavar ni un traste, no, no voy a meter las manos en el agua si no es para ba&ntilde;arme y lavarme las manos. Ay, &iquest;c&oacute;mo ir&aacute; vestido &eacute;l? Mi Ram&oacute;n, mi Monchito de mi coraz&oacute;n&hellip; Tal vez me sorprenda y llegue vestido de traje, con una corbata color granate y una camisa blanca, y los zapatos brillantes, bien boleados. Peinado hacia atr&aacute;s con mucha gomina y oliendo muy, muy rico. Ya quiero que sea s&aacute;bado. Desde que me dijo que el s&aacute;bado nos ve&iacute;amos para ir a comer a <em>La Mansi&oacute;n<\/em> de Reforma no he podido ni dormir de la emoci&oacute;n. Es que una vez yo le dije que ese restaurante era id&oacute;neo para una pedida de mano, y luego llega &eacute;l, meses despu&eacute;s, y me invita justo a ese restaurante. Es tard&iacute;simo, me voy a dormir. Ma&ntilde;ana en la tarde me pondr&eacute; dos rodajas de pepino en los ojos. Qu&eacute; oso salir en las fotos de mi compromiso con las ojeras redondas y negras como mapache desnutrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Viernes<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>&iexcl;Oh, no!, no dorm&iacute; casi nada, otra vez por la emoci&oacute;n del d&iacute;a de ma&ntilde;ana. Y lo poco que dorm&iacute;&hellip; fue para tener una pesadilla horrible: Ram&oacute;n tra&iacute;a el anillo en una hermosa cajita dorada, pero no encontraba el restaurante <em>La Mansi&oacute;n<\/em>, caminaba de un lado para otro, buscando el lugar, dudaba si entrar o no y yo le dec&iacute;a, s&iacute;, es all&iacute;, entra y pide la mesa que reservamos, ya voy en camino. Se alejaba Ram&oacute;n y de repente se sub&iacute;a a un helic&oacute;ptero. Yo le gritaba: &iexcl;No te vayas! &iexcl;Es aqu&iacute;! Ve&iacute;a que el anillo se soltaba de su mano, yo hac&iacute;a malabares para atraparlo, pero ca&iacute;a en el piso, se abr&iacute;a la cajita, sal&iacute;a el anillo disparado y ca&iacute;a a una rendija de una coladera. Despert&eacute; gritando como loca, me palpitaba el coraz&oacute;n y sudaba fr&iacute;o. &iexcl;Uf! Qu&eacute; tranquilidad, pens&eacute;, solo fue una pesadilla. Qu&eacute; ojeras traigo, me voy a poner m&aacute;s rodajas de pepino desde las 7 de la noche. Ya parezco oso panda. Lo bueno que tengo aqu&iacute; un poco de maquillaje para las ojeras, lo usar&eacute; de emergencia si ma&ntilde;ana no estoy espl&eacute;ndida a la hora de irme a mi gran cita. Tengo que darme prisa o voy a perder mi horario en el <em>Nails Spa<\/em> para mi manicure y pedicure. Hoy tienen que quedar mis manos y pies muy lindos, y de paso me har&eacute; el alaciado permanente de mi cabello. Ram&oacute;n ya me ha visto as&iacute; y le ha encantado, entonces no lo ver&aacute; como algo fuera de lo com&uacute;n. La presumida de la hermana de mi Monchito cuando se d&eacute; cuenta que su hermano me dio el anillo, le bajar&aacute; a su altivez, la muy suertuda, porque es lo &uacute;nico que tiene: &ldquo;suerte&rdquo;. Cuando le dieron, hace tres a&ntilde;os, el anillo de compromiso y hasta mariachi le llev&oacute; su marido, dijo con su voz de tonta: &ldquo;no me lo esperaba&rdquo;. Hip&oacute;crita, si toda mujer es lo que siempre est&aacute; esperando, el anillo de compromiso, la boda, el banquete, la felicidad. Ram&oacute;n, no hayas olvidado la talla de mi dedo, le ped&iacute; hace dos semanas que me acompa&ntilde;ara al Palacio de Hierro con el pretexto de ver unos anillos que una prima me hab&iacute;a encargado para una boda porque iba ser madrina de anillos, pero solo fue un pretexto para que escuchara Ram&oacute;n cu&aacute;l era la talla de mi dedo. En voz alta casi grit&eacute;: &iexcl;me queda c&oacute;modo en mi dedo anular izquierdo este anillo, soy talla seis! Le di pistas sobre varios anillos de compromiso que me gustaron con el hermoso diamante. Aunque parec&iacute;a distra&iacute;do, yo s&eacute; que fing&iacute;a para no ser evidente y darme la sorpresa el s&aacute;bado. &iexcl;Qu&eacute; lindas me quedaron mis u&ntilde;as! Se tardaron en darme gusto, sobre todo con los brillitos que les insist&iacute; que ten&iacute;an que ir donde se hac&iacute;a la media luna de la u&ntilde;a. Me encanta esta t&eacute;cnica: la parte cercana a la ra&iacute;z de la u&ntilde;a de un color, y la parte de arriba de otro color, los brillitos siguiendo la l&iacute;nea donde se separan los dos colores y hacen la media luna. Me dijeron las empleadas que con el gelish ya no se requiere tanto cuidado de las u&ntilde;as, que aguantan hasta tres semanas. Me quedaron manos de princesa, brillan como el polvo de Campanita, la de <em>Peter Pan.<\/em> Ya me veo, recibiendo de esas manos fuertes, poderosas, protectoras de mi Ram&oacute;n, el anillo con ese diamante en un restaurante tan lujoso, con m&uacute;sica de fondo de piano o el cuarteto de cuerdas. Luego bailaremos y todas las personas aplaudir&aacute;n, unas mujeres hasta llorar&aacute;n porque recordar&aacute;n cuando les dieron su anillo de compromiso y ahora all&iacute; estar&aacute;n con el amor de su vida, sus hijos y nietos. Ya contrat&eacute; a un amigo que le gusta tomar fotograf&iacute;as, y es de redes sociales. Hasta me propuso que hici&eacute;ramos un <em>face live<\/em>, quedar&aacute; grabado para la eternidad. Por eso tengo que lucir hermosa, pero discreta, luego, s&eacute; que Ram&oacute;n me invitar&aacute; a ver alguna obra de teatro a Bellas Artes, la de <em>C&aacute;sate conmigo<\/em>, bueno, no s&eacute; si a&uacute;n estar&aacute; en el teatro, veremos la que sea, pero una divertida. No quiero empa&ntilde;ar con tristezas o terror mi alegr&iacute;a de ese d&iacute;a. S&eacute; que terminaremos los dos brindando con champagne en un lujoso hotel tambi&eacute;n de Reforma, ese a donde le gusta llevarme. Pero ahora entrar&eacute; como toda una princesa de cuento de hadas, con su pr&iacute;ncipe y mi anillo de compromiso brillando en mi dedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>S&aacute;bado<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iexcl;Ashhhhhhh! Otra vez no pude dormir. &iexcl;Qu&eacute; espanto! Y ahora s&iacute; las ojeras est&aacute;n a todo lo que dan. Espero que las rodajas de pepino me ayuden un poco a quitarme esos horribles c&iacute;rculos negros que se me hacen alrededor de los ojos cuando no duermo bien, o como ahora, que me siento tan estresada.<\/p>\n<p>He estado pensando mucho por qu&eacute; me siento as&iacute;. Deber&iacute;a estar feliz por esta experiencia tan maravillosa de que mi Ram&oacute;n me pida matrimonio, aunque creo que se est&aacute; metiendo en mi cabeza un temor, m&aacute;s que eso, un terror. &iquest;Y si la cita no es para que me entregue el anillo de compromiso? Pienso que har&iacute;a un gran rid&iacute;culo de llegar toda producida, con mi cabellera lacia y mis u&ntilde;as de media luna, para que solamente fuera una comida normal. Y que llegara mi amigo para tomarnos las fotos y se me quedara mirando con cara de <em>Whatttt. <\/em>&iquest;Y entonces que har&iacute;a yo? &iquest;Soltarme a llorar? &iquest;Salir corriendo con la cara toda chorreada de r&iacute;mel? &iquest;Tomar el primer taxi que viera o el pesero que fuera pasando? &iexcl;Ayyyyy! Por Dios. &iquest;Por qu&eacute; estoy pensando tantas cosas tan horribles? A mi amiga Regi le pas&oacute; algo peor. Unos d&iacute;as antes de su boda el novio cancel&oacute;. Ya ten&iacute;an la iglesia, el vestido, &iexcl;el depa! Y nada. A avisarles a todos que no habr&iacute;a boda. Lo m&aacute;s gacho es que el novio, que ya andaba con otra chica, fue a la iglesia y, sabiendo que hab&iacute;a habido una cancelaci&oacute;n, tom&oacute; la misma fecha para casarse con la otra. Mi pobre amiga Regi qued&oacute; muy mal despu&eacute;s de esa experiencia. Se alej&oacute; de los amigos, se concentr&oacute; en el trabajo y as&iacute; fue pasando su vida, hasta que a&ntilde;os despu&eacute;s se volvi&oacute; a enamorar y finalmente se cas&oacute;. Recuerdo haber pensado que Regi no alcanz&oacute; a ver que quiz&aacute;s el novio no era una buena persona, o que no la quer&iacute;a tanto, o que no era m&aacute;s que un hijo de la chingada sin sentimientos. Pienso que a m&iacute; nunca me pasar&aacute; algo as&iacute;, y menos con un hombre como mi Ramoncito, que es buena persona y me quiere. Quiz&aacute; no me lo hab&iacute;a pedido antes porque quer&iacute;a estar seguro de nuestra relaci&oacute;n. Aunque ahora vamos muy bien&hellip; Bueno, desde hace unas semanas anda raro, pero yo creo que es porque ahora tiene un nuevo <em>roomie<\/em>. Tambi&eacute;n creo que los pleitos fuertes que a veces hemos tenido han sido porque no nos hemos casado y ya llevamos ocho a&ntilde;os de relaci&oacute;n. La espera ha sido demasiado larga, por eso tuve dudas acerca del amor de Ram&oacute;n. Pero hoy ser&aacute; el gran d&iacute;a. Uno de los m&aacute;s felices de mi vida. Aunque ahora que lo pienso bien, ser&iacute;a mejor que le baje dos rayitas y lo tome con calma. Creo que mejor le voy a decir a mi amigo el de las fotos que no vaya y as&iacute; me quito un estr&eacute;s m&aacute;s. Voy a tranquilizarme e intentar&eacute; disfrutar del momento. Yo siempre me hago grandes expectativas de las cosas y luego sufro el descalabro de una desilusi&oacute;n. Tambi&eacute;n pens&eacute; que, si Ram&oacute;n no me pide matrimonio, &iquest;qu&eacute; voy a hacer? &iquest;Terminar con &eacute;l? &iquest;Hacerle un pancho? &iquest;Ponerle un ultim&aacute;tum? O simplemente mantener la calma y disfrutar lo que venga. Fluir&hellip; como dicen. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil situaci&oacute;n! Por Dios, &iquest;qu&eacute; hora es? Ya se me hizo tarde, me voy a ba&ntilde;ar. Sigo con los pelos de punta por los nervios. No s&eacute; c&oacute;mo se me ocurri&oacute; decirle a mi mam&aacute; sobre la cita de hoy con Ram&oacute;n, no le di detalles, pero ella es muy suspicaz: comienza a darme consejos ahora que estoy de prisa&hellip; Debes cuidar tu reputaci&oacute;n, t&uacute; eres una chica decente, f&iacute;jate bien en lo que vas a hacer&#8230;&nbsp; Ay, si ella supiera&hellip; Todos los hombres son iguales, afirma mi mam&aacute; mientras me ayuda a limpiar mis zapatillas, cortados por la misma tijera, bien me aconsej&oacute; tu abuela y ahora lo hago contigo, es algo que nunca falla, nos hablan bonito y siempre lo mismo, prometer y prometer hasta meter y, una vez metido, se olvida lo prometido. Con una sonrisa sarc&aacute;stica, mam&aacute; agrega: salen a comprar cigarros y nunca m&aacute;s regresan. Por favor, mam&aacute;, eso ya me lo has dicho muchas veces. Ya son las 12 y se me est&aacute; haciendo tarde, perdona que te deje, pero estoy de prisa. No quiero imaginarme si le hubiera contado de la vez que fui con Ram&oacute;n a Tulum con la condici&oacute;n de que me portar&iacute;a bien, solo tendr&iacute;amos contacto f&iacute;sico agarrados de la mano, uno que otro besito, abrazos tiernos y alojamiento en cuartos separados. Y luego lo que sucedi&oacute;. No, no, no, a veces ni yo misma se c&oacute;mo me atrev&iacute;. Desde luego, pienso que el lugar provoc&oacute; todo: la playa, el arrullo de las olas, la luna empezando a salir. Reconozco que yo inici&eacute;. Le propuse a mi Monchito ir al cuarto para romper la promesa que le hab&iacute;a hecho a mi mam&aacute;. Mientras camin&aacute;bamos me dec&iacute;a que, aunque &eacute;l no hab&iacute;a prometido nada, sent&iacute;a que, como caballero, estar&iacute;a fallando ante mi familia. Cuando ya estuvimos solos, mis pensamientos solo me dec&iacute;an que era la oportunidad de sentirme mujer, que me entregar&iacute;a a &eacute;l sin ninguna condici&oacute;n. Record&eacute; las advertencias que me hab&iacute;a hecho mi mam&aacute;, pero no me importaban. Esos momentos los sigo recordando con emoci&oacute;n, la alegr&iacute;a y el placer que sent&iacute;, aunque hay algo que me sigue inquietando: Ram&oacute;n no sinti&oacute; lo mismo, tal vez sent&iacute;a cierta culpa porque yo le entregaba mi virginidad antes de casarnos. Las siguientes tardes, mientras yo disfrutaba plenamente como mujer, &eacute;l segu&iacute;a reflexivo y callado. Cuando regresamos a M&eacute;xico fui a visitar a mi amiga Mirna para platicarle de mis vacaciones y pedirle consejo sobre mis experiencias. Tambi&eacute;n quer&iacute;a conocer su opini&oacute;n sobre el comportamiento de Moncho y, como le tengo mucha confianza, le cont&eacute; todo, y aunque no es mucho mayor que yo, es una mujer muy madura. Por eso, apenas comenzaba a decirle sobre la posible petici&oacute;n de matrimonio, se ri&oacute; de m&iacute; y me dijo: ya sabes que a m&iacute; me gusta la libertad, no creo en el matrimonio ni en la uni&oacute;n libre, ni nada que requiera alg&uacute;n compromiso de mi parte. Nunca me falta alg&uacute;n amigo que me invite durante el fin de semana para ir a cenar, a bailar y luego hacer cositas&hellip; Creo que para la pr&oacute;xima vez no debes portarte muy t&iacute;mida ni recatada, como si fueras la madre Teresa de Calcuta, pero tampoco muy zorra y degenerada, algo medio. Aunque pens&aacute;ndolo bien, a muchos hombres les gustan las pervertidas de las que hacen de &ldquo;tocho morocho&rdquo;. Despu&eacute;s de aclararme estas cuestiones, se levant&oacute; de un salto, fue a su rec&aacute;mara y trajo el libro del Kama Sutra. Estudia las fotos y grabados porque van a transformar a ese minino en un tigre, lo volver&aacute;s loco de pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Creo que despu&eacute;s de darme el anillo y pedirme matrimonio, iremos a su depa y la mejor manera de celebrarlo es que volamos a hacer el amor, como lo que me aconsej&oacute; Mirna. Tengo que verme muy sexy, creo que este brasier negro me queda bien, pero no, mejor no, porque me queda muy ajustado y me veo muy pechugona. Tal vez este rosa que me levante el busto, no es porque ya tenga las tetas muy ca&iacute;das, pero creo que estar&aacute; bien verme m&aacute;s sensual y guapa que de costumbre. &iquest;Y los calzones? Estos har&aacute;n juego, pero est&aacute;n muy grandotes, se parecen a los que usa mi mam&aacute;. &iquest;Y si llevo esta tanguita? Se ve bien, y no deja nada a la imaginaci&oacute;n, pero&hellip; con esto se va a ver mi horrible lunar en la nalga izquierda. No me gusta. Alg&uacute;n d&iacute;a me har&eacute; un tatuaje en ese lugar para disimularlo, pero, pens&aacute;ndolo bien, cuando me lo vio Ram&oacute;n no le dio importancia. Con las noches que he pasado sin dormir bien, en este momento vuelven a estar en mi cabecita loca los pensamientos pesimistas y las dudas, y no es para menos: &uacute;ltimamente he notado a mi Monchis muy pensativo, aunque yo creo que si me cit&oacute; en ese lujoso lugar es para algo importante. Si no me da ning&uacute;n anillo ni me pide matrimonio, creo que me voy a mostrar muy firme: ya no debo esperar m&aacute;s tiempo, no quiero seguir como novia con derechos ni quiero ser su pareja en uni&oacute;n libre. &iquest;Por qu&eacute; me estoy desilusionando antes de tiempo? Pero puede ser. No, no quiero ni pensarlo.<\/p>\n<p>El Uber que ped&iacute; lleg&oacute; diez minutos tarde. Nos enfilamos hacia Reforma, el tr&aacute;nsito va muy lento, a vuelta de rueda. Seg&uacute;n me dice el conductor, los maestros cerraron la calle y solo abren un carril durante 15 minutos cada hora. Ya me estoy desesperando porque nos han desviado varias cuadras a la derecha, ya son las dos de la tarde. Dios m&iacute;o, es tard&iacute;simo. Me baj&eacute; del auto. Tuve que caminar cuando menos durante quince minutos.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n ya me estaba esperando. Le platiqu&eacute; mi odisea para llegar, ped&iacute; un poco de agua para calmar mi sed. Ya en calma, quise disfrutar del lugar. Por la ilusi&oacute;n que ten&iacute;a todo me pareci&oacute; muy bonito. Me detuve al ver en la mesa de al lado a un apuesto muchacho. Se me hizo conocido, de alguna revista o tal vez de la tele, pens&eacute;. Me qued&eacute; embebecida al verlo: esa espesa barba tan bien cuidada, no como mi Monchis que es casi lampi&ntilde;o. Tanto me gust&oacute; que casi me olvido del motivo por el que hab&iacute;a ido al restaurante. Entonces cuestion&eacute; a Ram&oacute;n acerca de c&oacute;mo ser&iacute;a una boda ideal para &eacute;l. Not&eacute; de inmediato que se avergonz&oacute; y cambi&oacute; de tema. Yo permanec&iacute; en silencio, un momento, pensando que me gustar&iacute;a que mi boda fuera en un gran jard&iacute;n en Cuernavaca. De hecho, ya hab&iacute;a preguntado en varios lugares algunos detalles como los precios y los horarios. Te preparan paquetes para que elijas el banquete, la m&uacute;sica, la decoraci&oacute;n. No me gustar&iacute;a en una iglesia oscura y sombr&iacute;a. Aunque no soy atea, soy, como dicen, una comecuras. Ahora pienso que esto de la boda va a ser un problema con mi familia. Mis pap&aacute;s siempre han considerado que el matrimonio es sagrado. Ya veo a mi mam&aacute; escogiendo la iglesia, claro, como ellos ya tienen m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de casados no se dan cuenta de que en la actualidad hay m&aacute;s opciones. Discretamente volteo a ver a &ldquo;mi&rdquo; gal&aacute;n, me sonr&iacute;e, y yo, confundida, r&aacute;pidamente rehuyo su mirada, mientras Ram&oacute;n, a quien en este momento no pongo atenci&oacute;n, sigue hablando de su trabajo y de que saldr&aacute; pronto de vacaciones. Me gana la tentaci&oacute;n y miro al hombre de la otra mesa de nuevo. Ahora levanta una copa y hace la se&ntilde;al de que est&aacute; brindando por m&iacute;. Me pongo nerviosa, si contesto con una sonrisa, va a creer que soy una &ldquo;buscona&rdquo;. Ram&oacute;n se dio cuenta, por eso me pregunt&oacute; si lo estaba escuchando. S&iacute;, s&iacute;, claro, respond&iacute;. Pero &iquest;qu&eacute; estoy haciendo?, pens&eacute;. De verdad eres una buscona, me dije, mira que estar coqueteando con otro hombre el d&iacute;a de tu pedida de mano. Argument&eacute; que me daba una corriente de aire para cambiarme de lugar en la mesa, pero gran error: ahora lo ve&iacute;a reflejado de frente a trav&eacute;s de un gran espejo. Lo encontr&eacute; apuesto, atl&eacute;tico, me imagin&eacute; con &eacute;l en un gran jard&iacute;n reposando mi mejilla sobre su torso desnudo. Esto no pod&iacute;a seguir as&iacute;, quer&iacute;a dejar de so&ntilde;ar. Trat&eacute; de inventar algo en relaci&oacute;n con el supuesto anillo que me iba a entregar Ram&oacute;n, pero no me sal&iacute;a nada. No, no, aleja esos pensamientos ad&uacute;lteros de tu cabeza, M&oacute;nica, me censur&eacute; una y otra vez. Pero a la oportunidad la pintan calva, como dec&iacute;a mi abuelo. Pens&eacute; en acudir a los sanitarios, pasar frente a su mesa, hacerle una se&ntilde;a para que me siguiera, y ya en un lugar discreto intercambiar nuestros n&uacute;meros de tel&eacute;fono para ver qu&eacute; pasa. Pero, &iquest;en qu&eacute; estoy pensando? Soy una idiota, s&iacute;, una tonta. Ese chavo guap&eacute;rrimo me ha deslumbrado, estoy siendo infiel antes de casarnos. &iquest;Ser&aacute; un indicio de que el matrimonio no es para m&iacute;? Me est&aacute;n sudando las manos, ya no puedo disimular, pens&eacute;. Entonces Ram&oacute;n me dijo: pensaba dejarlo para despu&eacute;s, pero&hellip; voltea y le dice al chavo guap&iacute;simo: Michel, ven ac&aacute;. La que se qued&oacute; calva de la impresi&oacute;n soy yo. &iexcl;Qu&eacute; est&uacute;pida fui! Se conocen, son amigos o primos, o qu&eacute; s&eacute; yo, pens&eacute;. Mientras caminaba hac&iacute;a nuestra mesa, trat&eacute; de recomponerme. Sonre&iacute; como lela y me sequ&eacute; las manos en mi propio vestido, pues estaba sudando a chorros. Cuando ya est&aacute;bamos los tres en la mesa, Ram&oacute;n coment&oacute; que Michel era sobrino del due&ntilde;o del hotel donde nos hospedamos en las vacaciones. La tarde que te sentiste muy mal por la comida que hab&iacute;amos comido en la playa, continu&oacute; Ram&oacute;n, y dormiste toda la noche, estuve en el bar platicando con &eacute;l. Me cont&oacute; que quer&iacute;a ser bailar&iacute;n y que alg&uacute;n d&iacute;a viajar&iacute;a a la ciudad de M&eacute;xico para lograrlo. Seguimos en comunicaci&oacute;n y lleg&oacute; a casa hace dos semanas, con la intenci&oacute;n de hacer una audici&oacute;n para inscribirse en el INBA. Se dieron las cosas y ha surgido entre los dos un amor inesperado, una ardiente pasi&oacute;n que hemos disfrutado incre&iacute;blemente. El tiempo ha pasado en un instante y hemos decidido casarnos. En ese momento se abrazaron, se besaron y yo me qued&eacute; tan sorprendida que lo &uacute;nico que se me ocurri&oacute; fue vaciarles la jarra de agua fr&iacute;a que ten&iacute;a a la mano. Los comensales de las otras mesas, a&uacute;n sin saber el motivo, aplaudieron mientras que yo sal&iacute; corriendo. Corr&iacute; dos o tres calles, descalza, porque ya no aguantaba los tacones que llevaba. Iba llorando y no dejaba de preguntarme por qu&eacute; me hab&iacute;a citado justo ah&iacute; para decirme una cosa as&iacute;, delante de todos. Quiz&aacute;s el muy cobarde lo hab&iacute;a hecho de ese modo para que yo no pudiera armar un esc&aacute;ndalo en grande. Y le sali&oacute; bien porque no me qued&eacute; ah&iacute; grit&aacute;ndoles todo lo que sent&iacute;a. Corr&iacute; mucho, luego camin&eacute; y, al final, me qued&eacute; sentada un par de horas en una banqueta. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer ni ad&oacute;nde ir, ni sab&iacute;a tampoco qu&eacute; les iba a contar a mis padres y a mis amigas&#8230; Por suerte mi amigo el fot&oacute;grafo no hab&iacute;a llegado cuando sucedi&oacute; todo aquello. Tal parece que lleg&oacute; cuando Michel y Ram&oacute;n ya se hab&iacute;an ido tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Decid&iacute; levantarme cuando la manifestaci&oacute;n de los maestros se acerc&oacute;. Ven&iacute;an gritando consignas en contra del gobierno. Llevaban pancartas, mantas y altavoces. Gritaban todos juntos: &iexcl;Justicia, justicia, justicia! Me un&iacute; a ellos, grit&eacute; con todas mis fuerzas, grit&eacute; varias veces mientras segu&iacute;a llorando, clam&eacute; por justicia una y otra vez hasta que mi voz ya no era mi voz&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autores: Marco Julio Robles, Lorena Galindo, Guadalupe Aguilar, Arnulfo Sotelo &nbsp; Jueves &nbsp; No&hellip; no&hellip; esta blusa no sirve&hellip; Tal vez esa otra. No, esa tampoco. &iquest;De negro? &iquest;De rojo? Le voy a contar a mi mam&aacute; y que me ayude a elegir qu&eacute; me pongo&hellip; No, no quiero contarle. &iexcl;Ayyyy, qu&eacute; emoci&oacute;n!&hellip; S&iacute;, claro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2479,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-2478","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cafe-babel"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2478"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2478\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2479"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}