{"id":2476,"date":"2025-04-08T15:44:41","date_gmt":"2025-04-08T15:44:41","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/04\/08\/punto-de-vista\/"},"modified":"2025-04-08T15:44:41","modified_gmt":"2025-04-08T15:44:41","slug":"punto-de-vista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/punto-de-vista\/","title":{"rendered":"Punto de vista"},"content":{"rendered":"<p>En la tarde amarilla las personas andan con mucha prisa. Algunas veces me pregunto: &iquest;de qu&eacute; huyen? Con los pasos apresurados y los rostros r&iacute;gidos denotando ansiedad, como la de los enfermos que huyen de la muerte. Otras veces, andan con el paso desesperado y con la mirada ciega, imposibilitadas de ver el otro. Dejan la impresi&oacute;n de que todos corren en direcci&oacute;n a la muerte, porque quieren abrazarla pronto. No s&eacute; qu&eacute; buscan. No s&eacute; de qu&eacute; huyen. Mientras la tarde amarilla les observa. Mientras yo los observo. Y en alg&uacute;n lugar, dentro de la tarde, alguien me observa, as&iacute;, sin deseo. Con la respiraci&oacute;n entrecortada, como quien mira con un ojo por el agujero de la cerradura. S&iacute;, alguien me observa con su &uacute;nico ojo en la tarde amarilla.<\/p>\n<p>El asfalto caliente no lleva la cuenta de los transe&uacute;ntes, de los veh&iacute;culos, de los vendedores ambulantes que caminan en su dorso. Asimismo, el asfalto caliente, en la tarde amarilla, ya se olvid&oacute; de cu&aacute;ntos perros-gatos fueron atropellados en su lomo. Los asfaltos calientes, en las tardes amarillas, no saben si las personas que andan con mucha prisa huyen de la muerte o la buscan apresuradamente. El asfalto no hace lista, no lleva un registro.<\/p>\n<p>Es que el asfalto caliente no es como en Auschwitz, que llevaban la cuenta de todo&hellip; Ellos dejaron sus archivos organizados: ancianos y ancianas, hombres y mujeres, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os&hellip; Tal vez hicieron eso porque estaban seguros de ganar la guerra, o sencillamente lo hicieron porque ten&iacute;an la metodolog&iacute;a en sus venas, de la misma manera que otros tienen el desorden corriendo por su sangre. Es que los de Auschwitz no eran como los del Rancho Izaguirre, de Teuchitl&aacute;n.<\/p>\n<p>Los del Rancho de Teuchitl&aacute;n, los autores de los hechos, contin&uacute;an con sus vidas, despu&eacute;s de saciar sus taras y destruir muchas vidas por puro capricho. Ahora ellos miran las noticias y nosotros no sabemos qu&eacute; es lo que se esconde detr&aacute;s de las noticias: las miserias, el sufrimiento y el dolor de aquellos que se quedaron sin rumbo despu&eacute;s del desaparecimiento&hellip; Los verdugos del Rancho de Teuchitl&aacute;n toman su tequila sin importarles las madres buscadopras, que cavan como topos para encontrar una astilla de sus hijos muertos y enterrados en el c&aacute;lido desierto.<\/p>\n<p>En la tarde amarilla, el c&aacute;lido desierto alberga cuerpos en Teuchitl&aacute;n, en Cisjordania, en Yemen&hellip; El asfalto caliente jam&aacute;s nutre esperanzas. Si no crees, camine hasta Auschwitz. Yo, apenas observo los que huyen de la muerte y los que buscan la muerte apresuradamente. En cuanto alguien me observa con su &uacute;nico ojo en la tarde amarilla, mientras espera su muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la tarde amarilla las personas andan con mucha prisa. Algunas veces me pregunto: &iquest;de qu&eacute; huyen? Con los pasos apresurados y los rostros r&iacute;gidos denotando ansiedad, como la de los enfermos que huyen de la muerte. Otras veces, andan con el paso desesperado y con la mirada ciega, imposibilitadas de ver el otro. 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