{"id":2456,"date":"2025-03-25T13:12:17","date_gmt":"2025-03-25T13:12:17","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/03\/25\/la-cama-matrimonial\/"},"modified":"2025-03-25T13:12:17","modified_gmt":"2025-03-25T13:12:17","slug":"la-cama-matrimonial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/la-cama-matrimonial\/","title":{"rendered":"La cama matrimonial"},"content":{"rendered":"<p>&mdash;Se&ntilde;ora Rosmeri, se le ha citado el d&iacute;a de hoy a esta audiencia para que responda ante la demanda que levant&oacute; su hijo por haber sido agredida f&iacute;sicamente por el Se&ntilde;or Dom&eacute;nico.<\/p>\n<p>&mdash;No entiendo, Se&ntilde;ora Jueza, si yo no puse esta demanda, &iquest;por qu&eacute; le concedieron a mi hijo que levantara el acta contra el se&ntilde;or Dom&eacute;nico?<\/p>\n<p>&mdash;Porque su hijo present&oacute; evidencias fotogr&aacute;ficas de sus lesiones a nivel de ceja derecha y nariz, as&iacute; mismo solicit&oacute; una investigaci&oacute;n en el hotel donde ocurrieron los hechos y coincide con el d&iacute;a y la hora en que estuvieron all&iacute;. Las v&iacute;ctimas de violencia luego se niegan a reconocer que son violentadas y lo que deseamos es ayudarla, si usted lo acepta y quiere hacer una demanda usted misma.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo entiendo, pero no es mi caso.<\/p>\n<p>&mdash;Su hijo declar&oacute; que usted fue v&iacute;ctima de violencia de su esposo en vida, hasta que muri&oacute; hace 10 a&ntilde;os. Que &eacute;l fue testigo de c&oacute;mo su padre la violentaba y en varias ocasiones la golpeaba. Y que usted nunca quiso separarse de &eacute;l, y cuando muri&oacute; por un infarto del coraz&oacute;n, hace 10 a&ntilde;os, usted le sigui&oacute; llorando por m&aacute;s de un a&ntilde;o, lo cual me ratifica que usted actualmente trata de negar los hechos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les hechos?<\/p>\n<p>&mdash;Sra. Rosmeri, vuelvo a repetirle que deseamos ayudarle para que usted no vuelva a caer en una situaci&oacute;n donde sienta que no hay forma de salir. A su edad, no es para que usted salga de un hotel con lesiones y tenga que esconder nuevamente al infractor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; tiene que ver mi edad?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, se&ntilde;ora Rosmeri, que usted es una persona adulta mayor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quiere decir que una persona de mi edad deber&iacute;a estar cuidando a sus nietos en lugar de salir de un hotel? &iquest;O deber&iacute;a salir de un templo?<\/p>\n<p><em>(Esta jueza con su poder, juventud y pretensiones de salvar a una persona de ser violentada, no creo que pueda entenderme. Comprendo que mi hijo, testigo del actuar de su padre, est&eacute; preocupado de que yo est&eacute; repitiendo esa &eacute;poca de mi juventud. Siempre dese&eacute; tener el hogar que no tuve con un padre presente para mis hijos, soport&eacute; el miedo, el temor a los gritos que se daban si su padre no encontraba el par de calcetines, la camisa planchada que &eacute;l deseaba, aunque hubiera otras cuatro de d&oacute;nde elegir, el reclamo que hac&iacute;a sobre mis amigas, que dec&iacute;a que siempre estaban influyendo en mi conducta cuando trataba de defenderme, pues tambi&eacute;n se quejaba&nbsp; si hab&iacute;a mucho de comer porque se desperdiciaba la comida, si hab&iacute;a poco porque era poco y el reclamo constante de qu&eacute; hac&iacute;a con el dinero que me daba. Siempre era como tener a un le&oacute;n en casa rugiendo todo el tiempo, aislado en su selva, pero al pendiente de su manada, pero no para cuidarla sino para fastidiarla. Yo creo era m&aacute;s bien como una hiena. Era tan iracundo que &eacute;l mismo se propici&oacute; su muerte, y a&uacute;n me siento culpable por ello porque&hellip;).<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Rosmeri, no quiero haya un malentendido. Simplemente el adulto mayor, igual que en todas las edades, tienen derecho a vivir una vida digna despu&eacute;s de haber vivido una vida de tanta lucha. Su hijo menciona en su declaraci&oacute;n que usted, cuando &eacute;l y sus hermanos ya eran adolescentes, trabaj&oacute; como secretaria de medio tiempo en un consultorio m&eacute;dico, pero que la atenci&oacute;n a su casa, sus tres hijos y su marido fue impecable, que &eacute;l no comprende c&oacute;mo le hac&iacute;a y adem&aacute;s lo que le indigna es que ya que usted estaba viviendo una vida m&aacute;s tranquila, disfrutando lo que le gusta, yendo a aprender manualidades, salir de viaje a diversos lugares del pa&iacute;s, usted est&eacute; repitiendo nuevamente algo que &eacute;l crey&oacute; que ya hab&iacute;a pasado: ser violentada y luego en un hotel.<\/p>\n<p><em>(Qu&eacute; le importa a mi hijo y a esta jueza lo que haga a mi edad. Ahora resulta que por un lado, aplauden que estaba haciendo lo que me gustaba y por el otro por haber salido de un hotel y golpeada se convierte en un esc&aacute;ndalo. Ni que hubiera salido borracha, y haberle ido a tocar a su casa a mi hijo y hacerle desfiguros. Qu&eacute; les importa si fui golpeada. S&eacute; que los ni&ntilde;os no deber&iacute;an de vivir situaciones de violencia entre los padres y no deber&iacute;a existir esto, pero existe y son tantas cosas dentro de uno y afuera de uno que se permite una y otra vez. Lo bueno que me aferr&eacute; a trabajar fuera de casa, &iquest;qu&eacute;&hellip; c&oacute;mo lo hice? Tampoco lo s&eacute;, la juventud ayuda y mi esposo me contaba el dinero o me reclamaba por cumplir con su gasto. Creo al final se lo agradezco porque supe que era capaza de hacer otras cosas y ganarme un sustento, no solo estar en casa donde estaba ese le&oacute;n que solo rug&iacute;a y una hiena insatisfecha todo el tiempo. En mi trabajo como secretaria era reconocida y hasta tuve mi seguro y alcanc&eacute; jubilaci&oacute;n. Por eso ahora disfruto de una libertad financiera a mi edad de &ldquo;adulto mayor&rdquo;, como dice la jueza).<\/em><\/p>\n<p>&mdash;La veo muy pensativa, se&ntilde;ora Rosmeri. Me atrevo a decir que estar&aacute; reflexionando sobre los hechos ocurridos en el hotel y sus golpes. Ojal&aacute; y desee de una vez, no como una declaraci&oacute;n formal, pero s&iacute; exponer lo que haya ocurrido y poder enviarla a psicolog&iacute;a, si as&iacute; lo amerita lo que usted haya vivido.<\/p>\n<p>&ndash;&ndash;&iquest;Ayuda psicol&oacute;gica? Creo se est&aacute; adelantando usted demasiado. Disculpe, se&ntilde;ora jueza, pero loca no estoy y tampoco me estoy demenciando.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, Se&ntilde;ora Rosmeri, me est&aacute; malinterpretando. Una ayuda psicol&oacute;gica permite mirar la realidad desde otra perspectiva, m&aacute;s objetiva, sin culpas, solo con responsabilidad de lo que hace uno mismo a veces, por situaciones insospechadas que uno no alcanza a relacionar, o a mirar, y va repitiendo en la vida una y otra vez las mismas situaciones sin poder salir del sufrimiento. Su hijo declar&oacute; que el se&ntilde;or Dom&eacute;nico, de quien se sospecha que fue quien le caus&oacute; las lesiones, fue carnicero en sus tiempos y luego abandonado por su esposa, quien le dej&oacute; a los hijos y de hecho, uno de ellos estuvo en la c&aacute;rcel por un acto violento, aunque sali&oacute; libre muy pronto.<\/p>\n<p>(<em>Dom&eacute;nico el carnicero del barrio y mi esposo el carpintero. Claro, yo me cas&eacute; con el carpintero que, para mi mam&aacute;, era la personificaci&oacute;n en esta vida de San Jos&eacute;, el esposo de la Virgen Mar&iacute;a, madre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. Por eso cuando le cont&eacute; a mi madre que Pepe me golpeaba y ve&iacute;a mis golpes de la cara, nunca lo crey&oacute; porque el Santo Jos&eacute; nunca har&iacute;a un acto as&iacute;. Si &eacute;l era un piadoso carpintero que en una ocasi&oacute;n le hab&iacute;a regalado una mesita que hab&iacute;a hecho en el taller de carpinter&iacute;a en la secundaria, donde hab&iacute;a iniciado su gusto por este santo oficio, se sent&iacute;a como su madre, porque &eacute;l no ten&iacute;a. Con el tiempo se convirti&oacute; en un buen carpintero. A su cargo estaban diez personas, entre ellas su secretaria, con quien seguramente ten&iacute;a amor&iacute;os, otra de las causas por las cuales me golpeaba era porque &eacute;l dec&iacute;a que yo ten&iacute;a amor&iacute;os con Dom&eacute;nico, el carnicero, pues siempre me hab&iacute;a gustado y que yo era la cusca y no &eacute;l con su secretaria. Me negaba su relaci&oacute;n con ella, pero toda la gente me ven&iacute;a con el chisme. Yo solo guardaba silencio porque si se lo reclamaba se volv&iacute;a m&aacute;s iracundo y terminaba golpeada. Y s&iacute; pens&eacute; en dejarlo, pero en ese tiempo no ten&iacute;a a donde irme, mi madre lo ten&iacute;a como un dios, y dec&iacute;a que si no fuera por &eacute;l, mis hijos y yo estar&iacute;amos viviendo en la pobreza. La misma imagen de Pepe la manten&iacute;an el resto de mis familiares, as&iacute; que la del problema era yo que no sab&iacute;a c&oacute;mo apaciguar el car&aacute;cter iracundo de mi marido, &ldquo;que en paz descanse&rdquo;, y, adem&aacute;s, en esa &eacute;poca yo no me hab&iacute;a atrevido a trabajar todav&iacute;a<\/em>).<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Jueza, a Dom&eacute;nico lo abandon&oacute; su mujer por irse con otra persona, con quien dicen hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n desde antes de casarse con Dom&eacute;nico. &Eacute;l y sus padres criaron a sus hijos. Los padres no pudieron soportar lo que hizo la esposa de Dom&eacute;nico y se enfermaron de diabetes. El pap&aacute;, igual que mi esposo, muri&oacute; de un infarto a los cuatro a&ntilde;os de haber ocurrido el abandono, porque supieron que hab&iacute;a tenido la madre de sus nietos otros hijos y su madre, que quer&iacute;a mucho a su esposo, es decir, al padre de Dom&eacute;nico, no toler&oacute; su ausencia y a los 6 meses tambi&eacute;n muri&oacute;. El hijo mayor, que ahora tiene 35 a&ntilde;os, igual que mi hijo, una vez encontr&oacute; a su madre con su familia. &Eacute;l se acerc&oacute; a saludarla y a hacer las paces porque para &eacute;l segu&iacute;a siendo su madre. Era de esos hijos de noble coraz&oacute;n, la madre no esperaba esa reacci&oacute;n de su hijo y dicen que se qued&oacute; paralizada, sin saber qu&eacute; decir cuando su hijo la quiso abrazar, y el esposo no sab&iacute;a que se trataba del hijo de su se&ntilde;ora. Le tir&oacute; un fuerte golpe y el hijo se lo devolvi&oacute; y descarg&oacute; toda la furia contenida contra el hombre por el cual los hab&iacute;a dejado su madre, esas cosas que se guarda uno profundamente como usted dice que descubre la Psicolog&iacute;a. Yo creo as&iacute; le pas&oacute; a &eacute;l. Y el hombre fue a dar al hospital y al hijo lo encarcelaron por lesiones y violencia hasta que se aclar&oacute; la situaci&oacute;n despu&eacute;s de un a&ntilde;o, porque la madre no se compadeci&oacute; de su hijo sino que defendi&oacute; siempre a su pareja.<\/p>\n<p><em>(&hellip;yo siempre me sent&iacute; culpable al casarme con Pepe, a quien no quer&iacute;a tanto. Quien me gustaba desde la secundaria fue Dom&eacute;nico. Era muy dado a los deportes, le gustaba el boxeo, y cuando se burlaban de &eacute;l se agarraba a la salida de la escuela a pu&ntilde;o limpio uno contra otro. Era famosillo por eso, pero se lo ganaban a pulso los compa&ntilde;eros de la secundaria. Sobre todo porque se re&iacute;an de &eacute;l cuando contestaba mal en matem&aacute;ticas y geograf&iacute;a, y le gritaban: &ldquo;solo para matanzas sirves&rdquo;. Pero ten&iacute;a letra bonita, todav&iacute;a recuerdo aquel poema que me escribi&oacute;: &ldquo;eres la m&aacute;s bonita de las flores que hay en mi jard&iacute;n, en ese jard&iacute;n que he construido solo para ti, con rosas, jazmines y dalias, pero t&uacute; eres la &uacute;nica, la m&aacute;s hermosa, la divina Rosmeri que guardo en mi coraz&oacute;n solo para m&iacute;&rdquo;. Pero como hijo obediente no sigui&oacute; sus sue&ntilde;os del boxeo, sino continu&oacute; el negocio de su pap&aacute;, la carnicer&iacute;a que era famosa por la buena calidad y atenci&oacute;n. Mi madre acud&iacute;a siempre a comprar all&iacute;, pero cuando supo mi gusto por &eacute;l, comenz&oacute; a decirme que yo no pod&iacute;a estarme fijando en un carnicero, siempre lleno de sangre, con su falsa alegr&iacute;a y con el hacha trozando la carne, se le figuraba un vampiro. Admito que me dej&eacute; influir por mi madre y como Jos&eacute; empez&oacute; a rondarme y enviarme cartitas de amor, cuando mi mam&aacute; lo supo, hasta ella la hizo de celestina).<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Rosmeri, parece que le interesa m&aacute;s hablar del Se&ntilde;or Dom&eacute;nico que de las lesiones que le caus&oacute;. Usted parece que tiene el s&iacute;ndrome de Estocolmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;El s&iacute;ndrome de qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;El &ldquo;S&iacute;ndrome de Estocolmo&rdquo;, donde las v&iacute;ctimas desarrollan un fuerte v&iacute;nculo afectivo con la persona que les hacen da&ntilde;o, como en el caso de las personas que son secuestradas.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Jueza yo no he sido violentada por Dom&eacute;nico, ni &eacute;l me golpe&oacute;, ni nada que se le parezca y menos secuestrada.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si hasta dice usted que el Se&ntilde;or Dom&eacute;nico se liaba a los golpes con sus compa&ntilde;eros. A usted pudo tambi&eacute;n confundirla con su esposa, que lo abandon&oacute; hace a&ntilde;os. &iquest;O me equivoc&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No me est&aacute; gustando esa voz burlona con la que se acaba de dirigir hacia a m&iacute;, se&ntilde;ora Jueza. No entiendo nada de esto que est&aacute; pasando. Exijo que me deje ya de preguntar y niego rotundamente que haya sido golpeada por Dom&eacute;nico, ni por nadie. Fue un accidente el que ocurri&oacute; en el hotel y no voy a dar m&aacute;s explicaciones. Que mi hijo se ocupe de sus obligaciones que tiene con &eacute;l y su familia y no ande de chismoso, igual que su abuela. Ya le ped&iacute; perd&oacute;n por haberlo expuesto a situaciones de violencia entre su padre y yo. Pero nunca los violent&eacute; a ellos. Que me deje en paz, si es que me quiere y se preocupa por m&iacute;. Ya estoy grande para cuidarme yo sola y elegir con qui&eacute;n deseo estar.<\/p>\n<p>&mdash;No se enoje, se&ntilde;ora Rosmeri, ya le dije que solo es por su bien. Pero si se niega a levantar un acta sobre lesiones contra el se&ntilde;or Dom&eacute;nico y eximirlo de cualquier da&ntilde;o que haya causado contra su persona, solo firme estos papeles y el caso queda cerrado.<\/p>\n<p><em>(&hellip;c&oacute;mo voy a contar la verdad. Mal momento en que mi hijo nos vio salir del hotel y luego fue a reclamarme a la casa por qu&eacute; andaba como si fuera una prostituta saliendo del hotel con Dom&eacute;nico, un vulgar carnicero, y fue cuando vio mi nariz roja con algunas heridas y la ceja con cinta microporo. De inmediato dijo que le iba a meter sus golpes. Yo le dije que si lo hac&iacute;a yo lo iba a demandar a &eacute;l. Y ante su impotencia vino a poner la demanda contra Dom&eacute;nico. Pero ni c&oacute;mo decirles lo que pas&oacute;, que ambos hemos estado aceptando salir, porque ninguno tiene un compromiso y decidimos reanudar aquel enamoramiento de la secundaria. Hemos estado saliendo fuera de la ciudad a comer, ver museos, y nos hemos puesto a ver peleas de box por las aplicaciones que ahora hay en las televisiones que llaman inteligentes. Hemos mantenido en secreto nuestra relaci&oacute;n por los prejuicios de la gente, pero esta vez decidimos ir a ese hotel nuevo, que est&aacute; muy bonito, por mi cumplea&ntilde;os. Dijo que me hab&iacute;a apartado la suite, pero cuando llegamos nos dijeron: que se disculpaban, pero la suite ya estaba apartada para un pol&iacute;tico muy importante que hab&iacute;a llegado a visitar la ciudad, que esperaban que comprendi&eacute;ramos y que nos daban de recompensa una habitaci&oacute;n gratis. Dom&eacute;nico se molest&oacute;, pero m&aacute;s porque deseaba para m&iacute; lo mejor. Yo le dije al joven que nos atendi&oacute; que con gusto lo acept&aacute;bamos, pregunt&oacute; por nuestro equipaje y le dijimos que no tra&iacute;amos y se qued&oacute; un momento pensando, luego dijo que era un placer nuestra visita al nuevo Hotel de la Monta&ntilde;a. Cuando entramos a la habitaci&oacute;n era una cuarto con dos camas matrimoniales, un decorado de brocato, fina madera, bellas cortinas y la vista hacia las monta&ntilde;as. Todo era incre&iacute;ble, aunque yo estaba acostumbrada a dormir en una cama King size, pero no me import&oacute;. Lo dem&aacute;s era estupendo y por primera vez tendr&iacute;amos sexo, para lo cual a la antig&uuml;ita con previas citas nos hab&iacute;amos preparado para este d&iacute;a. Paseamos por la monta&ntilde;a, recordamos viejos tiempos cuando nuestra secundaria estaba cerca de un cerro. Dom&eacute;nico se resbal&oacute; con unas hojarascas h&uacute;medas, luego me dijo que le salieron unos moretones en sus nalgas, y solo nos re&iacute;amos, ya &iacute;bamos bajando, yo corr&iacute; como jovenzuela, &eacute;l se hab&iacute;a quedado atr&aacute;s, como ya se hab&iacute;a ca&iacute;do gir&eacute; mi cabeza para decirle que tuviera cuidado. Al volver mi cabeza hacia adelante no me fij&eacute; que estaba un tronco de pino y antes de que Dom&eacute;nico me gritara: &iexcl;cuidado! ya me hab&iacute;a pegado en mi cara. Mi nariz sangr&oacute; por algunos segundos, pero presionando en el inicio de la nariz como hab&iacute;a aprendido cuando fui secretaria, dej&eacute; de sangrar. Los dos nos volvimos a re&iacute;r, nos sentamos en una linda banca de madera. Hab&iacute;a jazmines, dalias y rosas en un &aacute;rea verde frente a la banca. Nos acordamos del poema que alguna vez me escribi&oacute;. Despu&eacute;s de cenar, nos fuimos a dormir. Era una noche especial para ambos. Ya en la habitaci&oacute;n, nos preparamos, apagamos las luces, nos besamos y acariciamos con calma, con el cuidado que se tiene de un beb&eacute;, de algo esperado y preciado por el tiempo, por las estaciones del a&ntilde;o, por los meses, por las horas, por los minutos, por ese tiempo que se va, que avanza, pero que se pausa en momentos para regalarnos bellos instantes inesperados. Est&aacute;bamos en el cl&iacute;max, mi cuerpo sobre el de &eacute;l, cuando grit&oacute; Dom&eacute;nico: &iexcl;Ay! Yo me espant&eacute;, me gir&eacute; a la derecha y, creyendo que estaba en mi cama King size, me di otra vuelta para pararme y prender la luz, e inesperadamente me pegu&eacute; en mi ceja derecha en la manija del caj&oacute;n del bur&oacute; y ca&iacute; al suelo. Dom&eacute;nico me grit&oacute;: &iexcl;&iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?! Aqu&iacute; abajo, le contest&eacute;. &iquest;Y t&uacute; c&oacute;mo est&aacute;s?, le pregunt&eacute;. Aqu&iacute; en la cama temblando, me dio un calambre muy fuerte, lo siento, lo siento. Nuevamente nos re&iacute;mos, me sent&eacute; junto a &eacute;l. Todav&iacute;a la pierna izquierda la ten&iacute;a contra&iacute;da. Luego me coloqu&eacute; en mi ceja una cinta de Micropore que tra&iacute;a en esas bolsas de las mujeres que siempre cargamos de todo, nos quedamos dormidos como angelitos. Y otro d&iacute;a fue la pesadilla con mi hijo quien fue a reclamarme, y c&oacute;mo contarle todo esto, estas cosas de mayores que para los hijos solo resultan ridiculeces).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&mdash;Se&ntilde;ora Rosmeri, se le ha citado el d&iacute;a de hoy a esta audiencia para que responda ante la demanda que levant&oacute; su hijo por haber sido agredida f&iacute;sicamente por el Se&ntilde;or Dom&eacute;nico. &mdash;No entiendo, Se&ntilde;ora Jueza, si yo no puse esta demanda, &iquest;por qu&eacute; le concedieron a mi hijo que levantara el acta contra el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2457,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-2456","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narrativa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2456"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2456\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2457"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}