{"id":2438,"date":"2025-03-11T13:12:20","date_gmt":"2025-03-11T13:12:20","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/03\/11\/lilith-la-otra-mujer\/"},"modified":"2025-03-11T13:12:20","modified_gmt":"2025-03-11T13:12:20","slug":"lilith-la-otra-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/lilith-la-otra-mujer\/","title":{"rendered":"Lilith: la otra mujer"},"content":{"rendered":"<p><em>Fausto.- &iquest;Quien es esa?<\/em><\/p>\n<p><em>Mefist&oacute;feles.- M&iacute;rala bien. Es Lilith.<\/em><\/p>\n<p><em>Fausto.- &iquest;Qui&eacute;n?<\/em><\/p>\n<p><em>Mefist&oacute;feles.- La primera mujer de Ad&aacute;n. Gu&aacute;rdate de su hermosa cabellera,<\/em><\/p>\n<p><em>la &uacute;nica gala que luce. Cuando con ella atrapa a un joven no lo suelta f&aacute;cimente.<\/em><\/p>\n<p>Goethe (<em>Fausto<\/em>)<\/p>\n<p>En el origen de lo humano hay un mito, no podr&iacute;a ser de otra manera. Los mitos que narran la creaci&oacute;n son una constante en todos los pueblos. Hay, entre todos, un mito que ha sido proscrito del canon b&iacute;blico, me refiero al mito de origen hebreo que nos da noticias de la presencia de <em>otra mujer<\/em> en el origen de la creaci&oacute;n, se trata del mito de Lilith. En el G&eacute;nesis se dice que una vez que Dios hizo a los animales seg&uacute;n su especie, &ldquo;dijo, &laquo;Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza&raquo; [&#8230;] Y cre&oacute; Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre&oacute;; var&oacute;n y hembra los cre&oacute;&raquo;&rdquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>En un extraordinario libro, <em>Las hijas de Lilith<\/em>, Erika Bornay nos dice que, seg&uacute;n el mito, Dios form&oacute; a Lilith, la primera mujer, de la misma manera que lo hiciera con Ad&aacute;n, pero en vez de utilizar polvo la form&oacute; de inmundicia y sedimento. Entre ellos nunca hallaron la felicidad, en especial en esos momentos en los que Ad&aacute;n deseaba yacer con Lilith, &eacute;l le intenta imponer la posici&oacute;n llamada del &ldquo;misionero&rdquo;; ella se rebela a ser sometida por la postura sexual inclinada que Ad&aacute;n le exig&iacute;a. Seg&uacute;n Robert Graves: &ldquo;Lilith consideraba ofensiva la postura recostada que &eacute;l exig&iacute;a: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; he de recostarme debajo de ti? -preguntaba-. Yo tambi&eacute;n fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual&raquo;. Como Ad&aacute;n trat&oacute; de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilith, airada, pronunci&oacute; el nombre m&aacute;gico de Dios, se elev&oacute; en el aire y lo abandon&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Lilith es la primera mujer que se rebel&oacute;, no s&oacute;lo contra Ad&aacute;n sino a Dios mismo. Ella, insubordinada, se hace la causa de todos los males. Es vista como devoradora de hombres, malvada, perversa, seduce a los hombres y despu&eacute;s los abandona. Por ello se representa como una mujer alada, aunque tambi&eacute;n se le representa con cola de serpiente. Al igual que se hizo con las brujas y hechiceras de la baja Edad Media, a Lilith se le atribuye impedir los nacimientos o devorar a los ni&ntilde;os. Lo que ocurre es que Lilith habla, reclama, quiz&aacute; debe romper vasos para ser escuchada, se opone, toma la palabra y por ello representa lo m&aacute;s temido por los hombres y tambi&eacute;n por algunas mujeres (las hijas de Eva). Se dice que, para Ad&aacute;n, al ser abandonado por Lilith, el buen Dios le recrea una mujer de una de sus costillas (Emmanuel Levinas dir&aacute; que se trat&oacute; de un hueso de la cola), Eva, al ser recreada, recibe un mandato de Dios: &ldquo;tu deseo ser&aacute; para tu marido&rdquo;.<\/p>\n<p>Lilith queda por fuera, es el fantasma de la otra mujer, es la encarnaci&oacute;n del goce femenino. Un goce sexual ligado al exceso, como suplemento del siempre limitado goce f&aacute;lico (Ad&aacute;n-Eva). se presenta una dualidad dif&iacute;cil de conciliar mujer-madre. Las mujeres se enfrentan a una elecci&oacute;n complicada ante su goce, si optan por Lilith, por la mujer, el costo es el sacrificio de la maternidad, si la elecci&oacute;n es por Eva, tendr&aacute; que resignar su goce sexual, el dilema est&aacute; planteado o estabilidad o intensidad: o goce f&aacute;lico o goce femenino.<\/p>\n<p>En el G&eacute;nesis b&iacute;blico, entonces, hay una dualidad en lo femenino, dualidad encarnada por Lilith y por Eva. El mismo nombre Lilith se deriva de <em>Llilitu<\/em> que quiere decir &ldquo;demonio femenino&rdquo;, tambi&eacute;n significa &ldquo;noche&rdquo; o mejor a&uacute;n &ldquo;animal nocturno&rdquo;. En leyendas &aacute;rabes, Lilith toma el nombre de &ldquo;Karina&rdquo;, es la luna negra, un hoyo negro que todo devora, un vac&iacute;o en el universo. En esta dualidad la constante es Eva y la variable es Lilih. Lilith es la representaci&oacute;n de la alternancia de lo femenino, la otra mujer. Lo femenino es, dice L&eacute;vinas, &ldquo;lo contrario absolutamente contrario&rdquo;, el Otro radical. El psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan coloca a las mujeres, a las Lilith, como lo m&aacute;s cercano a lo real, lo m&aacute;s cercano a Dios.<\/p>\n<p>En el seminario XX, <em>A&uacute;n<\/em>, Lacan propone las f&oacute;rmulas cu&aacute;nticas de la sexuaci&oacute;n que est&aacute;n implicadas en la elecci&oacute;n del sexo por parte del sujeto. La elecci&oacute;n de la sexualidad es una inscripci&oacute;n de car&aacute;cter inconsciente, es decir, en el sujeto se anudan de manera inconsciente el goce y la palabra. Por ello, para Lacan, el sexo es un decir. En la repartici&oacute;n sexuada no hay complementariedad, el goce femenino se presenta como suplementario, alteridad.<\/p>\n<p>Las f&oacute;rmulas de la sexuaci&oacute;n dan lugar a una distribuci&oacute;n en donde, del lado del hombre, prima la l&oacute;gica del todo (goce f&aacute;lico), mientras que del lado femenino prima la l&oacute;gica del no-todo (goce Otro). Del lado de lo femenino, ante la falta de un universal de lo femenino (L\/a mujer no existe, dice Lacan barrando, L\/A, existen las mujeres, una a una en una serie infinita), con lo que se ubica en el plano del Otro radical. Lilith es el mito de lo femenino como un Otro radical, insumisa, libre, con alas y, quiz&aacute; por ello, temida. La mujer es el s&iacute;ntoma del hombre, dice Lacan. La mujer se encuentra no-toda sujeta a la castraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hay, siempre han existido, mujeres insumisas (como hombres rebeldes), hijas de Lilith y, por ello, la historia es una sucesi&oacute;n de intentos de sometimiento de lo indomable e indecible de lo femenino. Por parte de los hombres, la respuesta ante el horror de la castraci&oacute;n, al <em>horror vacui<\/em>, ha sido la represi&oacute;n, la violencia; sobre la mujer se produce un rechazo hist&oacute;ricamente. Se normaliza la violencia con aquello que confronta y genera miedo, la violencia contra las mujeres insumisas, con <em>Las hijas de Lilith,<\/em> se legaliza, la misoginia se hace costumbre incluso ley o mandato religioso. Las leyes de Bizancio, por ejemplo, determinan que el marido era un &ldquo;dios&rdquo; al que la mujer deb&iacute;a adorar. Sabemos que en diferentes culturas se mandataba que si el esposo mor&iacute;a la esposa era quemada viva junto al cad&aacute;ver del esposo. En las leyes isl&aacute;micas, la mujer casada es propiedad privada del marido. Los castigos son severos, en el Cor&aacute;n, por ejemplo, se estipula como un deber del hombre pegarle a la esposa rebelde, lo mismo que prescribe el encierro perpetuo de las mujeres infieles. Los golpes adquieren as&iacute; categor&iacute;a pedag&oacute;gica, la violencia contra las insumisas es &ldquo;educativa&rdquo;.<\/p>\n<p>Por occidente las cosas no cambian demasiado. De norte a sur, conocemos historias de sometimiento y violencia f&iacute;sica contra las Lilith actuales en el &ldquo;proceso civilizatorio&rdquo; de las insumisas. Desde el siglo XV se empez&oacute; a implementar un sistema de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de la riqueza con car&aacute;cter esencialmente mis&oacute;gino y cruel llamado Patriarcado. Se sostiene en la religi&oacute;n, la monarqu&iacute;a y el capital. En su &uacute;ltimo tramo, el nuestro, el patriarcado promueve un sistema de gobierno familiar que otorga todo el poder y autoridad al padre o al marido, a lo heteronormativo. La familia, y el esposo o padre, en ella se vuelve suced&aacute;neo del poder de la Iglesia-Monorqu&iacute;a y del Estado. El capital es la cu&ntilde;a y las mujeres independientes se vuelven la impronta de la rebeld&iacute;a.<\/p>\n<p>La presencia de las mujeres con poder y saber ha cuestionado tanto al poder masculino que se dice que entre los siglos XV y XVIII, en Europa Occidental, se di&oacute; muerte a 60,000 mujeres, despu&eacute;s de ser cruelmente torturadas, se&ntilde;aladas de brujas. La mujer se volvi&oacute; un ser amenazador, una fuerza del mal a la que se teme fundamentalmente por el ejercicio de su sexualidad. Si, como dice el mismo Levi-Strauss, algo permanece de los mitos es el mitema, el n&uacute;cleo del mito, en este caso, como se&ntilde;ala Karen Horney, lo que prevalece es el miedo a la mujer cuando se muestra con toda su potencia, lamentablemente poco hemos avanzado con respecto a la forma masculina de responder con violencia al horror e impotencia que producen las mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> G&eacute;nesis, 1, 26-27. Santa Biblia, versi&oacute;n de Reina-Valera. Revisi&oacute;n 1995.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fausto.- &iquest;Quien es esa? Mefist&oacute;feles.- M&iacute;rala bien. Es Lilith. Fausto.- &iquest;Qui&eacute;n? Mefist&oacute;feles.- La primera mujer de Ad&aacute;n. Gu&aacute;rdate de su hermosa cabellera, la &uacute;nica gala que luce. Cuando con ella atrapa a un joven no lo suelta f&aacute;cimente. 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