{"id":242,"date":"2021-02-09T17:11:01","date_gmt":"2021-02-09T17:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2021\/02\/09\/lucian-freud-los-laberintos-del-cuerpo\/"},"modified":"2021-02-09T17:11:01","modified_gmt":"2021-02-09T17:11:01","slug":"lucian-freud-los-laberintos-del-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/lucian-freud-los-laberintos-del-cuerpo\/","title":{"rendered":"Lucian Freud: los laberintos del cuerpo"},"content":{"rendered":"<p>Ese periodo de la historia de la humanidad conocido como <em>Modernidad<\/em> &mdash;desde Descartes y pasando por la Iluminaci&oacute;n y el Renacimiento&mdash; nos produce la imagen del hombre tr&aacute;gico, figura antropoc&eacute;ntrica que se sabe solo (aunque &eacute;l quisiera ignorarlo), abandonado de Dios, y que encuentra su sost&eacute;n en el surgimiento de las ciencias como nuevos dispositivos de saber y poder.<\/p>\n<p><em>El Hombre<\/em>, como objeto de estudio, pese a lo que podr&iacute;a pensarse, es una preocupaci&oacute;n m&aacute;s bien reciente. Antes el mundo se preocup&oacute; por la naturaleza, el cosmos, los dioses, incluso la verdad o las matem&aacute;ticas, pero no por el hombre.<\/p>\n<p><em>El hombre<\/em> como objeto de estudio y preocupaci&oacute;n aparece en la historia de las ideas s&oacute;lo a finales del siglo XVII, seg&uacute;n ense&ntilde;a Michel Foucault. Vivir&aacute;, este hombre, como idea privilegiada, un r&aacute;pido ascenso alcanzando su mayor fortalecimiento en el Siglo XIX, aunque parad&oacute;jicamente encuentra ah&iacute; mismo, y fundamentalmente en el siglo XX, su ocaso y su muerte. Foucault, en <em>Las palabras y las cosas<\/em>, sostiene de manera radical que el hombre es un enunciado reciente que no cesa de desaparecer.<\/p>\n<p>Este nuevo hombre <em>solo<\/em>, en condici&oacute;n de constante abandono de s&iacute;, se enfrenta al mundo con todos sus apetitos e inquietudes, aunque ya no es un reflejo de los misterios del cielo: sus venas ya no son los r&iacute;os del mundo ni sus brazos y piernas las cuatro estaciones como se menciona en el <em>Tratado de medicina del Emperador Amarillo.<\/em> La modernidad nos dej&oacute;, en fin, la imagen del hombre como un animal que no tiene lugar, como dec&iacute;a Nietzsche.<\/p>\n<p>Sigmund Freud, al inventar el psicoan&aacute;lisis (all&aacute; en la <em>Viena de fin de Siglo<\/em>, en el cl&iacute;max rom&aacute;ntico de la modernidad), justamente inventa un dispositivo (quiz&aacute; el &uacute;nico en nuestra era) donde es posible escuchar a ese ser abandonado (en principio se escucha a las mujeres), sin lugar y sin Dios. Mediante ese singular dispositivo se posibilita escuchar los resquebrajamientos del ser positivo y &uacute;til que la modernidad preconiza, desgarraduras producidas por su propia raz&oacute;n, validadas en su propia palabra. El psicoan&aacute;lisis escucha al enfermo de su raz&oacute;n, al enfermo de su alma. En fin, el psicoan&aacute;lisis es el dispositivo donde se elabora un sujeto a partir de escuchar, sin coartadas como dice Jacques Derrida, las incertidumbres del hablante ser y lo vacilante del andar del hombre moderno. El psicoan&aacute;lisis, visto de esta manera, ha resultado ser un oasis para el hombre moderno: un espacio donde hablar&aacute; del ocaso de su ser y, con ello, le sea posible otra forma de ser. Un dispositivo que quiz&aacute; sea, como sostiene iek, hoy m&aacute;s necesario que nunca.<\/p>\n<p>El precio que Freud pag&oacute; por su invenci&oacute;n fue alto, y lo sigue siendo (Freud mismo, en su propia voz, reconoce que nada le ha sido f&aacute;cil). Al igual que en el mito de la caverna de Plat&oacute;n, Freud vivi&oacute; en carne propia el rechazo de una sociedad reticente a pensarse a s&iacute; misma; enfrent&oacute; la resistencia del sujeto a verse las propias miserias, a desnudarse el alma para ver que no hay alma en t&eacute;rminos metaf&iacute;sicos o incluso imaginarios sino un inconsciente que opera como un lenguaje.<\/p>\n<p>En pleno ocaso de la modernidad, otro Freud, ahora Lucian Freud, nieto del doctor Sigmund Freud, fue pintor y tambi&eacute;n tuvo que luchar con el rechazo de la cr&iacute;tica ilustrada de su tiempo. A&uacute;n hoy su obra resulta intratable para muchos sectores de la cr&iacute;tica y para la sociedad en su conjunto. Lucian Freud realiza una obra gr&aacute;fica donde la figura humana recupera la intensidad expresiva de los pintores cl&aacute;sicos y, sin embargo, en sus retratos y composiciones, el rostro y el cuerpo se van haciendo cada vez m&aacute;s desnudos, como si quisiera expresar con su pincel las profundidades laber&iacute;nticas del ser, esas que ense&ntilde;&oacute; a escuchar su muy famoso abuelo.<\/p>\n<p>El pintor Lucian Freud (Berl&iacute;n 1922-Londres 2011) fue hijo de Ernst Freud (quien fue a su vez uno de los seis hijos del inventor del psicoan&aacute;lisis), con quien emigr&oacute; a Londres con s&oacute;lo 11 a&ntilde;os de edad. En la pl&aacute;stica, fue alumno de Cedric Morris, quien lo alej&oacute; de los paisajes y bodegones donde Lucian pretendi&oacute; esconder su talento. En la vida de Lucian Freud ocurre un hecho fortuito, un accidente donde por un descuido el joven provoca un incendio en el instituto de Morris. La sanci&oacute;n que se le impuso lo lleva a conocer la muy dura vida del marinero. A su retorno, se form&oacute; en la escuela de Suffolk, y a los 22 a&ntilde;os realiz&oacute; su primera exposici&oacute;n en solitario.<\/p>\n<p>Desde sus primeros trazos muestra una incesante b&uacute;squeda de los misterios de la expresi&oacute;n humana, se concentra en los enigmas del cuerpo (herencia obliga). En su obra busca hacer visibles los pliegues de lo humano, como si intuyera que hay un desnudo en el desnudo, como lo podemos ver en <em>Mujer con perro blanco<\/em> de 1952 o <em>Mujer en manta<\/em> de 1953:<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cms2020.e-consulta.comhttps:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_1_63039dfe6d.jpg\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_1_154dc55b03.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_2_1a2a01588a.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cms2020.e-consulta.comhttps:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_2_8dec31d246.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Pronto en su obra los desnudos se van haciendo m&aacute;s contundentes y, con ello, la afirmaci&oacute;n de la condici&oacute;n sexuada de los cuerpos desnudos que poco a poco ocupar&aacute;n el primer plano en su realizaci&oacute;n art&iacute;stica.<\/p>\n<p>Durante 1954, junto con Francis Bacon y Ben Nicholson, Lucian Freud representa a Gran Breta&ntilde;a durante la 27&ordf; bienal de Venecia. La cr&iacute;tica a su obra se muestra severa. David Sylvester, por ejemplo, habla ya de una declinaci&oacute;n de un arte que floreci&oacute; demasiado pronto como, dice el cr&iacute;tico, puede verse en <em>Hotel Bedroom<\/em> de ese a&ntilde;o 1954:<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_3_be10309674.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Sin embargo, su obra sufre un giro en esta &eacute;poca para darle lugar a esa parte muy particular del cuerpo que es la carne. Inicia aqu&iacute; la b&uacute;squeda del desnudo en el cuerpo, en particular en el rostro. Su paleta de colores se transforma y sus poderosos trazos directos a la tela adquieren car&aacute;cter original. En el pintor algo se ha sublimado y empieza el esplendor que su obra alcanzar&aacute; en los a&ntilde;os ochenta. Este esplendor lo podemos ver en <em>Retrato de Rosa<\/em> ( 1978-79) o <em>Desnudo de un hombre con su amigo<\/em> (1978-1980).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cms2020.e-consulta.comhttps:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_4_7f924f178c.jpg\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_4_2521f862cb.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cms2020.e-consulta.comhttps:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_5_e818b07fdb.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_5_e1d1968b4a.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En la vasta obra pict&oacute;rica de Lucian Freud el cuerpo adquiere estatus de extimidad (concepto propuesto por Jacques Lacan), es decir nos conecta con una exterioridad &iacute;ntima.<\/p>\n<p>Con Lucian Freud, en particular con sus retratos, nos podemos plantear las preguntas que Lacan se hac&iacute;a en el seminario sobre <em>La &eacute;tica del psicoan&aacute;lisis<\/em> al interrogarse sobre la finalidad del arte: &iquest;el fin del arte es o no imitar? &iquest;El arte es una imitaci&oacute;n de lo que representa?. Es conocida la postura de Plat&oacute;n al respecto. El fil&oacute;sofo hace caer al arte al grado &uacute;ltimo de las obras humanas, dado que para &eacute;l todo lo que existe es ya una imitaci&oacute;n de un m&aacute;s-que-real, de un supra real. Escribe Lacan, con respecto a Plat&oacute;n y la imitaci&oacute;n: &ldquo;si el arte imita, es una sombra de una sombra, una imitaci&oacute;n de una imitaci&oacute;n&rdquo;. En este sentido, hay una especie de vanidad en la obra de arte, lo mismo que algo de vacuidad en tanto que apuesta a lo imposible: imitar lo inimitable.&nbsp;<\/p>\n<p>En Lucian Freud hay una imitaci&oacute;n de un modelo, sin embargo, efectivamente, parece ser que se trata de una imitaci&oacute;n de la imitaci&oacute;n, como si atr&aacute;s de la obra, entre el modelo y la obra, existiera algo (la Cosa) inaprensible y que sin embargo se muestra. En la obra del artista &ldquo;algo&rdquo; inasible se asoma y seduce. En algo tiene raz&oacute;n Plat&oacute;n, las obras de arte imitan los objetos que ellas representan. Al imitar el desnudo se muestra el desnudo, pero adem&aacute;s algo &ldquo;m&aacute;s&rdquo; que el desnudo o, dicho de otra manera, se muestra en Lucian Freud <em>el desnudo del desnudo<\/em>.<\/p>\n<p>Con esta mirada nueva, donde es posible pensar la obra de arte desde la noci&oacute;n de la Cosa (eso que est&aacute; y produce fascinaci&oacute;n, conmoci&oacute;n, trastorno incluso, pero al mismo tiempo resulta inasible, inefable), el creador nos muestra la relaci&oacute;n del arte con lo real, hace surgir el objeto que constituye una renovaci&oacute;n de su dignidad. Sabemos que para Lacan, tambi&eacute;n lo ense&ntilde;a en el seminario sobre la &eacute;tica, la funci&oacute;n de la sublimaci&oacute;n es elevar el objeto a la dignidad de la Cosa; en este sentido, Lucian Freud eleva el cuerpo a la dignidad de la Cosa.<\/p>\n<p>Es a partir de que el artista, Lucian Freud en nuestro caso, busca repetir el milagro de la sublimaci&oacute;n (elevar el objeto a la dignidad de la Cosa) que se construye la historia del arte siempre a contracorriente, siempre en sentido transgresor dado que la Cosa, ese &ldquo;algo&rdquo; que hace singular a las objetos, resulta ser irrepresentable. Es la imposibilidad de representaci&oacute;n lo que hace que el arte sea un discurso contra las normas reinantes, el arte es arte justamente por su car&aacute;cter transgresor. Los desnudos de Lucian Freud son esencialmente desnudos del desnudo, &uacute;nica v&iacute;a de acceso al <em>desnudo<\/em>.<\/p>\n<p>Sus modelos eran an&oacute;nimos, en su mayor&iacute;a, pero tambi&eacute;n le da por pintar a sus familiares, su madre (en su lecho de muerte), sus esposas, sus hijos y sus amigos e incluso a personas c&eacute;lebres. El cuerpo, siempre el cuerpo, los gestos, la mirada, lo a&ntilde;ejo de la carne. Quiz&aacute; busca recorrer todos los laberintos del cuerpo, lo va desnudando mientras lo pliega, para alcanzar con sus pinceles el alma en el cuerpo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese periodo de la historia de la humanidad conocido como Modernidad &mdash;desde Descartes y pasando por la Iluminaci&oacute;n y el Renacimiento&mdash; nos produce la imagen del hombre tr&aacute;gico, figura antropoc&eacute;ntrica que se sabe solo (aunque &eacute;l quisiera ignorarlo), abandonado de Dios, y que encuentra su sost&eacute;n en el surgimiento de las ciencias como nuevos dispositivos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":243,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-242","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=242"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}