{"id":2370,"date":"2025-01-03T17:50:35","date_gmt":"2025-01-03T17:50:35","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/01\/03\/palabrejas-1\/"},"modified":"2025-01-03T17:50:35","modified_gmt":"2025-01-03T17:50:35","slug":"palabrejas-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/palabrejas-1\/","title":{"rendered":"Palabrejas"},"content":{"rendered":"<p>Cuando yo era muy ni&ntilde;o, a inicios de los a&ntilde;os noventa, el decreto de un se&ntilde;or gobernador, cuyo nombre no quiero recordar, lleg&oacute; a casa de mi abuelo. El decreto dec&iacute;a, entre muchas palabrejas, que ten&iacute;a menos de un a&ntilde;o para desalojar su casa y arreglar el asunto de la <em>indemnizaci&oacute;n<\/em> correspondiente con el Gobierno de Puebla porque iban a demoler su propiedad, que se encontraba justamente en la esquina de la 17 Poniente y la 11 Sur. Los m&aacute;s veteranos, en esta precios&iacute;sima ciudad de Puebla, recordaremos la famosa <em>ampliaci&oacute;n<\/em> de la 11 Sur, que se hizo demoliendo decenas de casas, desde el Paseo Bravo hasta casi llegar al Pante&oacute;n Municipal. Una de las <em>expropiaciones<\/em> m&aacute;s feroces hechas por gobierno poblano en detrimento de su poblaci&oacute;n. Las indemnizaciones fueron no solo p&iacute;rricas sino verdaderamente ofensivas y no compensaron en absoluto el da&ntilde;o que se hizo, sobre todo porque la dichosa ampliaci&oacute;n se realiz&oacute; con el pretexto de instalar la L&iacute;nea Dorada, un prototipo de &ldquo;metrob&uacute;s&rdquo; que ya pocos recuerdan y que termin&oacute; siendo un desprop&oacute;sito. Dicha expropiaci&oacute;n, no solo innecesaria sino intransigente, despoj&oacute; de sus casas a familias enteras e hizo a&ntilde;icos el patrimonio cultural de la ciudad al destruir todo un corredor de joyas arquitect&oacute;nicas de finales del siglo XIX e inicios del XX que engalanaban esa calle.<\/p>\n<p>Muchos de los que fuimos ni&ntilde;os en esos a&ntilde;os, en el Barrio de Santiago y El Carmen, recordamos con mucho cari&ntilde;o el enorme y hermoso <em>nacimiento<\/em> que se pon&iacute;a en el jard&iacute;n de entrada en una de esas casas sobre la 11 Sur, entre la 19 y la 21 Poniente. &iexcl;Todo un espect&aacute;culo de Navidad! Seg&uacute;n recuerdo, y apelando a mi fragmentada memoria, era la casa de la familia Bret&oacute;n o Garz&oacute;n, due&ntilde;os de una antigua f&aacute;brica de textiles donde hoy s&oacute;lo hay un triste estacionamiento ruinoso y un OXXO pat&eacute;tico. Todas esas casas, muchas de estilo afrancesado, unas m&aacute;s en un tono <em>chippendale<\/em> y otras m&aacute;s jugando al <em>art dec&oacute;<\/em>, eran sin duda joyas arquitect&oacute;nicas que merec&iacute;an m&aacute;s la protecci&oacute;n como patrimonio cultural que la demolici&oacute;n inescrupulosa. Sin duda alguna, gran parte del colapso inmobiliario de la zona se debi&oacute; a la expropiaci&oacute;n que hizo el entonces gobernador de Puebla, cuyo nombre solo causa repel&uacute;s, convirti&eacute;ndose en un verdadero <em>Grinch,<\/em> destructor de navidades e inocencia en todos los sentidos.<\/p>\n<p>Esa zona de Puebla, que gozaba de enorme estatus y plusval&iacute;a, se convirti&oacute; desde entonces en un descalabro econ&oacute;mico viviente donde no hay comercio que pueda sostenerse m&aacute;s de un a&ntilde;o. Ni siquiera el fallido proyecto de tecno plaza ni los intentos de establecer en la zona locales y plazuelas de todo tipo. Ni las torres abandonadas, donde estuvo Banca Confia y Serf&iacute;n, que ofertan rentas sin albergar nada desde hace veinte a&ntilde;os. Vaya, no prospera ni el OXXO, que est&aacute; siempre vac&iacute;o y con el estacionamiento saturado de indigentes.<\/p>\n<p>Antes de la expropiaci&oacute;n era una zona de plusval&iacute;a con bancos, escuelas y un enorme movimiento comercial, mismo que se apag&oacute; a pesar de que corre una importante arteria principal (?), hay una aut&eacute;ntica estaci&oacute;n de metrob&uacute;s y se ha &ldquo;modernizado&rdquo; la zona con concreto hidr&aacute;ulico (?). Pero muchas de esas esquinas, desde el Paseo Bravo hasta la 25 Poniente, no son m&aacute;s que comercios cerrados y pedazos de esas casas antiguas convertidas a fuerza en locales comerciales que <em>nom&aacute;s no jalan<\/em>. Ya pasaron treinta a&ntilde;os y a m&iacute;, particularmente, no me cabe duda que fue consecuencia de la infame expropiaci&oacute;n de una administraci&oacute;n inepta que hablaba de <em>modernizaci&oacute;n<\/em> y <em>progreso<\/em>, prometiendo que esa &ldquo;Puebla Vieja&rdquo; ya no serv&iacute;a e &iacute;bamos como b&oacute;lidos a convertirnos en Tokyo por el simple hecho de tirar casas y poner en circulaci&oacute;n la ya extinta L&iacute;nea Dorada.<\/p>\n<p>Fue la primera vez que escuch&eacute; la palabra &ldquo;expropiaci&oacute;n&rdquo; sin el nombre del &ldquo;Tata&rdquo; L&aacute;zaro C&aacute;rdenas enseguida. Y quiz&aacute;, no tengo certezas, pero seguramente aquellos pol&iacute;ticos usaron esa palabreja tambi&eacute;n para referirse al imaginario cardenista en virtud de la <em>modernancia<\/em>. Comprend&iacute;, entonces, el poder que un gobierno puede ejercer sobre la propiedad privada: no importan tus escrituras ni tus derechos, si don gobernador lo dice, <em>te amuelas<\/em> en nombre del progreso y la <em>desarrollaci&oacute;n<\/em>. Otras palabrejas.<\/p>\n<p>A estas alturas, casi nadie es ajeno a estos problemas. Todos, en ciudades interconectadas, sabemos alg&uacute;n caso donde un predio particular fue expropiado amablemente por el gobierno o de alguna carretera o puente federal invadiendo una propiedad privada en <em>mood<\/em> &ldquo;y hazle como quieras&rdquo;. Si bien inici&eacute; hablando de la ampliaci&oacute;n de la 11 Sur tambi&eacute;n hay que mencionar las <em>adquisiciones<\/em> hechas por los gobiernos priistas y panistas a inicios de este siglo para la construcci&oacute;n de la hoy zona de Angel&oacute;polis. Despojos que se hicieron pagando a cincuenta centavos el metro cuadrado, para benepl&aacute;cito y felicidad de los agricultores que se compararon, con sus cuantiosas ganancias, una pizza mediana, unos canelazos y un refresco (&iexcl;eso es apoyo al campo!).<\/p>\n<p>Aunque tambi&eacute;n est&aacute; el caso contrario y el pobre gobierno se ve superado por la invasi&oacute;n gandalla de antorchistas, en <em>mood<\/em> &ldquo;t&uacute; y yo somos uno mismo&rdquo;, sobre predios federales. Tambi&eacute;n existe el <em>crecimiento<\/em> de colonias que se trepan como <em>favelas<\/em> en las cumbres perif&eacute;ricas de una ciudad. Cumbres que, por cierto, podr&iacute;an contener alguna riqueza nacional y hace que estos predios tomados a la mala, sean susceptibles a conflictos futuros entre &ldquo;La Antorcha&rdquo; y &ldquo;Tata Estado&rdquo;, quien los invitar&aacute; afectuosamente a salir de sus casas. O quiz&aacute; sea el plan desde el principio&hellip;<\/p>\n<p>En ese sentido, &iquest;qu&eacute; pasa si debajo de mi casa hay algo m&aacute;s que tierra? Una de las cosas que m&aacute;s me han intrigado, desde aquel trauma de ni&ntilde;ez asociada al despojo, son los l&iacute;mites y las fronteras legales entre la propiedad privada y las propiedades de la naci&oacute;n cuando se trata de agua, petr&oacute;leo o cualquier cosa en el subsuelo. Porque me queda claro que te despojan s&iacute; o s&iacute;. Todos conocemos esa historia de aquel amigo de un conocido que cav&oacute; un pozo en su casa, por ejemplo, y s&oacute;lo se meti&oacute; en problemas, perdiendo la propiedad por hacer uso de los bienes de la naci&oacute;n en lo que, se supone, era su propiedad. No nos son ajenas, tampoco, todas las tomas de autopistas y carreteras por ejidatarios enardecidos porque tal o cual carretera federal pasa por tierras comunales o ejidales donde no se ha pagado la indemnizaci&oacute;n correspondiente. Hace apenas unos meses en la carretera M&eacute;xico-Puebla se detuvo el tr&aacute;fico por m&aacute;s de treinta horas por agricultores enardecidos que exig&iacute;an que se les pagara el resarcimiento con adeudo de varias d&eacute;cadas. Y es que seguramente alguien de la antigua SCyT (hoy Secretar&iacute;a de Carreteras y Caminos del Bienestar) les dijo que iba a poner una carretera sobre terrenos ejidales en el famoso entendido de <em>ah&iacute; despu&eacute;s vemos<\/em>.<\/p>\n<p>Y los ejemplos pueden ser interminables, lo que me hace pensar que este tipo de situaciones son m&aacute;s comunes de lo que creemos y no tenemos muchas herramientas para defendernos, tanto en lo particular como en lo colectivo. Las leyes alrededor de estos temas resultan muy opacas y confusas, si no es que muy poco accesibles. S&oacute;lo de pensar en todas esas palabrejas jurisprudenciales con las que un gobierno se justifica para hacer una &ldquo;compra&rdquo;, &ldquo;adquisici&oacute;n&rdquo; o cualquier otro eufemismo, se me revuelve el est&oacute;mago. Si de por s&iacute;, las leyes de tr&aacute;nsito no quedan muy claras, dej&aacute;ndonos a todos a merced de autoridades r&eacute;probas y cr&aacute;pulas, pues las leyes sobre expropiaci&oacute;n nos pueden dejar en calzones en un santiam&eacute;n. Sobre todo, porque esa &aacute;rea de experticia no es com&uacute;n entre las universidades que ofertan la carrera en derecho. Estamos m&aacute;s familiarizados con licenciados tipo: <em>Oiga mijo, ust&eacute; que es abogado, venga a sacar los tamales del bote.<\/em><\/p>\n<p>Y ante la amenaza fantasmag&oacute;rica del autoritarismo estatal contempor&aacute;neo, la sombra siniestra que se esconde en muchas reformas constitucionales sobre propiedad, leyes inmobiliarias, Infonavit, etc&eacute;tera, pues no cabe duda de que eventos como los mencionados en &eacute;sta, su humilde columna, podr&iacute;an ser a&uacute;n m&aacute;s plausibles y frecuentes, enmascararse de <em>justicia social<\/em> para quitar o poner seg&uacute;n convenga a los intereses <em>cuatrotecianos <\/em>y darnos una lecci&oacute;n a todos los opositores <em>fifis reaccionarios vendepatrias<\/em> que no estamos tan de acuerdo con ellos. Al rato se le vaya a ocurrir a la Presidenta poner una extensi&oacute;n del Tren Maya que pase por mi humilde casa de <em>ultraderecha conservadora<\/em> y, <em>ay nanita<\/em>, volver&aacute;n los fantasmas del pasado. Y es que ya ni para saber, porque fue el insigne Manuel Bartlett quien hizo dicho despojo en Puebla durante mi m&aacute;s tierna infancia. S&iacute;, el mismo Bartlett que todos conocemos y que actualmente se le conoce como <em>Bartlett del Bienestar<\/em>. Y con eso de que el PRI est&aacute; en Morena con todo y sus malas ma&ntilde;as del pasado, pues como que no veo por qu&eacute; no vayan a seguir con esas pr&aacute;cticas en nombre, ya no de la <em>modernidad<\/em>, si no del mism&iacute;simo <em>bienestar <\/em>y<em> el pueblo bueno<\/em>. Puras palabrejas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando yo era muy ni&ntilde;o, a inicios de los a&ntilde;os noventa, el decreto de un se&ntilde;or gobernador, cuyo nombre no quiero recordar, lleg&oacute; a casa de mi abuelo. 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