{"id":2368,"date":"2025-01-03T17:49:42","date_gmt":"2025-01-03T17:49:42","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2025\/01\/03\/el-perro-y-el-hueso-del-poeta\/"},"modified":"2025-01-03T17:49:42","modified_gmt":"2025-01-03T17:49:42","slug":"el-perro-y-el-hueso-del-poeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/el-perro-y-el-hueso-del-poeta\/","title":{"rendered":"El perro y el hueso del poeta"},"content":{"rendered":"<p>El perro contin&uacute;a su vida indolente como si nada fuese a cambiar: como si las moscas no pudiesen cruzar los mares despu&eacute;s de cada ataque que transforman las ciudades en a&ntilde;icos y dejan festines de sangre en pozas para los que tanto aman las guerras. Se queda absorto en sus sue&ntilde;os, alucinando con cualquier cosa, como si la guerra no pudiera alcanzarlo, como si nada pudiera transformar su existencia.<\/p>\n<p>Muchas vidas carecen de sentido, pero no todos tendr&aacute;n la fuerza necesaria para rebelarse <em>a las cinco de la tarde<\/em> y por eso, se quedan expectantes de la muerte <em>a las cinco de la tarde<\/em>, sin l&aacute;grimas y sin llanto, con la apat&iacute;a del perro que eterniza su siesta sin pensar en la tumba de Lorca, que bien podr&iacute;a estar expuesta en la Huerta de San Vicente, en Granada, con mucha flores y cartas de sus admiradores secretos que lo aman como si no hubiera pasado casi cien a&ntilde;os.<\/p>\n<p>El perro no piensa que Federico del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s Garc&iacute;a Lorca, pas&oacute; su &uacute;ltima noche en una c&aacute;rcel improvisada, junto a otros detenidos. Tampoco le importa&hellip; No le importa si escurr&iacute;an l&aacute;grimas por las mejillas del hombre que sab&iacute;a que iba a ser fusilado al alba, de veras que no le importa nada. Por eso no mira al cielo en un intento de distinguir si son buitres o drones los negros que vuelan al medio d&iacute;a, porque le da igual si vienen a matar o a comer la carro&ntilde;a.<\/p>\n<p>La fecha exacta de la muerte de Federico del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s nadie la sabe, s&oacute;lo sus verdugos que ahora ya habitan otros infiernos. S&oacute;lo ellos conocen si realmente fue a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto de 1936, como afirman los investigadores. Lo mataron, tal vez sea cierto que lo fusilaron&hellip; Despu&eacute;s, seguramente, comieron sus carnes, su pelo, sus huesos y sus v&iacute;sceras, porque no sobr&oacute; nada para llevar a la tumba&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&iexcl;Sin tumba! El poeta yace sin tumba,<\/em><\/p>\n<p><em>como miles de civiles pulverizados <\/em><\/p>\n<p><em>en cualquier guerra,<\/em><\/p>\n<p><em>en cualquier tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>&iexcl;Sin tumba! El poeta yace sin tumba:<\/em><\/p>\n<p><em>&iquest;En un cielo bohemio?<\/em><\/p>\n<p><em>&iquest;En un suelo solitario?<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El perro, sin saber que el poeta <em>pod&iacute;a ser lo mismo poeta de agujas de coser o de paisajes hidr&aacute;ulicos, <\/em>sale al patio <em>a las cinco de la tarde<\/em> para excavar la tierra y encuentra un hueso. Empieza a roer el hueso que sabe a viejas historias con amores y quejidos, con el sinsabor que deja el tiempo sobre las luchas vanas&hellip; Mientras roe el hueso, tiene un deseo de amor y de muerte, entonces piensa en el misterio de la identidad y el milagro de la creaci&oacute;n art&iacute;stica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El perro contin&uacute;a su vida indolente como si nada fuese a cambiar: como si las moscas no pudiesen cruzar los mares despu&eacute;s de cada ataque que transforman las ciudades en a&ntilde;icos y dejan festines de sangre en pozas para los que tanto aman las guerras. 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