{"id":2328,"date":"2024-11-19T12:28:36","date_gmt":"2024-11-19T12:28:36","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/11\/19\/el-mal-2\/"},"modified":"2024-11-19T12:28:36","modified_gmt":"2024-11-19T12:28:36","slug":"el-mal-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-mal-2\/","title":{"rendered":"El Mal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Hab 1.13<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Quien sabe endurecerse frente a los males del otro se trasforma en seguida en impasible ante los suyos propios.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Marques de Sade<\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>La idea de la existencia del Mal ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Podr&iacute;amos trazar un recorrido hist&oacute;rico transversal y no encontraremos &eacute;poca en donde el mal no se muestre con alguno de sus rostros, tres resultan relevantes: el diablo.<\/p>\n<p>La historia del mal es correlativa con la historia de lo humano. El mal ha sido definido como aquello que queda por fuera de lo que se se&ntilde;ala como el Bien. El mal ocupa, por definici&oacute;n, el lugar de lo marginal, lo excluido, lo diferente, lo que no entra en el canon. Esta conceptualizaci&oacute;n del mal ha tra&iacute;do como efecto tratar como una amenaza a lo que se considera diferente, la otredad, la alteridad.<\/p>\n<p>La idea del mal ha existido desde siempre, lo que cambia en cada &eacute;poca es el lugar y los entes portadores que lo encarnan. El mal ha tenido las formas m&aacute;s extendidas y diversas: act&uacute;a como la sombra amenazante que pone en riesgo a la comunidad. Una sombra que se mueve por los caminos de la incertidumbre y acecha con la enfermedad, el sufrimiento y la muerte.<\/p>\n<p>El mal tambi&eacute;n se hace visible al verse perdido el control imaginario del propio destino: el mal se muestra con el rostro terrible del destino, es <em>fata<\/em>, la fatalidad. El mal invade el destino de los pueblos con plagas como la peste o pandemias como la del c&oacute;lera o el covid, maldici&oacute;n que no podr&iacute;a provenir sino del lado oscuro, impulsado por los demonios, identificado con lo que queda por fuera de dios.<\/p>\n<p>El demonio, los demonios, o el diablo, son los primeros portadores y agentes del mal; en el imaginario colectivo, los demonios provocan la degradaci&oacute;n del alma y del cuerpo. Al final de la Edad Media, Satan&aacute;s ocupar&aacute; su lugar.<\/p>\n<p>Pero el Mal no puede ser sin el Bien, el Mal es resultado del Bien. Digamos que el Mal s&oacute;lo puede ser se&ntilde;alado, sostenido y administrado desde y por quien se posiciona en el lugar del Bien, de la divinidad; desde el bien que representan se presentan como las encarnaciones de la justicia.<\/p>\n<p>No hay mal sin su Otro que le nombre. El mal ha sido ubicado en torno al demonio, al loco, al criminal y a la mujer. El mal ha existido siempre, y el odio que propicia se extiende hasta nuestros d&iacute;as y se descarga contra todo lo que se muestre como diverso a lo heterog&eacute;neo y validado por los sistemas patriarcales: la misoginia y los feminicidios son su m&aacute;s cruenta expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde la antig&uuml;edad han sido numerosas y desastrosas las figuras que asocian los t&eacute;rminos &ldquo;mal&rdquo; y &ldquo;mujer&rdquo;. Las mujeres han sido se&ntilde;aladas como malvadas y destructoras del orden, la imagen de la <em>mujer fatal<\/em> (<em>femme fatal<\/em>) es la de aquella que se vale de sus encantos para destruir a los hombres y a las sociedades.<\/p>\n<p>Lamentablemente, persiste hasta nuestros d&iacute;as esa terrible dualidad que identifica sem&aacute;nticamente al hombre con el bien (el sol, el d&iacute;a, la luz, la cordura, etc) y a la mujer como la encarnaci&oacute;n del mal (la noche, la sombra, la locura, la luna, etc); dualidad que ha estado presente en toda la historia de la humanidad hasta dar lugar a una siniestra f&oacute;rmula que ha sido utilizada para justificar el borramiento de lo femenino: <em>la mujer es la &uacute;ltima encarnaci&oacute;n del mal<\/em>.<\/p>\n<p>Si, por un lado, el hombre es asociado al orden, el cosmos, el mundo, por el otro, la mujer es vista como lo incierto, el caos, lo inmundo. Se dice incluso que de una mujer, por tener mala fama, se pude decir lo que sea.<\/p>\n<p>El mundo griego antiguo, en sus mitos, nos muestra a la mujer como la portadora de todas las calamidades a partir de un castigo decretado por Zeus, quien, seg&uacute;n Hes&iacute;odo en su <em>Teogon&iacute;a<\/em>, al descubrir que Prometeo ha robado el fuego a los dioses para d&aacute;rselo a los humanos, manda a Pandora, la primera mujer (iniciadora de la &ldquo;especie hembra&rdquo; como le llama Nikos Kazantzakis en <em>Zorba el griego<\/em>), con una jarra. Ella no puede con la curiosidad y, al abrir su jarra (o caja), deja salir todas las calamidades de la humanidad. As&iacute;, una mujer es la bella maldici&oacute;n que Zeus les manda a los hombres despu&eacute;s de la traici&oacute;n de Prometeo; Hes&iacute;odo, en sus <em>Teogonias,<\/em> nos dice que Zeus (el Padre) la designa como el origen del mal para los hombres: &ldquo;Gran calamidad para los mortales, [&#8230;] con los varones conviven sin conformarse con la funesta penuria, sino con la saciedad&rdquo;.<\/p>\n<p>Por otro lado, m&aacute;s cerca a&uacute;n a nuestro mundo, el cristianismo ha se&ntilde;alado a las brujas como portadoras del mal dado que, dec&iacute;an, sostienen comercio sexual con el demonio para hacerse de saber y poder. Durante siglos, con estas delirantes y peregrinas ideas, se ha perseguido a las mujeres (curiosamente, se persegu&iacute;a a las que podr&iacute;an tener una posici&oacute;n de poder o saber) se&ntilde;al&aacute;ndolas como brujas y someti&eacute;ndoles a los m&aacute;s atroces castigos por ser, se dice, portadoras del pecado. El cuerpo es la sede del pecado y es utilizado para tener comercio sexual con el diablo. Pero, por otro lado, las buenas mujeres, las no brujas, las mujeres pasivas y abnegadas, tampoco se salvan del cautiverio: sometidas al var&oacute;n han sido identificadas con la virgen, sin embargo, al adorarlas tambi&eacute;n son negadas en su singularidad.<\/p>\n<p>Se podr&iacute;a creer que esta asociaci&oacute;n entre la mujer y el mal era producto de la ignorancia, la superstici&oacute;n o los prejuicios de otras &eacute;pocas ya superadas. Lamentablemente no es as&iacute; y, aunque con otras argumentaciones, la siniestra f&oacute;rmula donde <em>las mujeres son el mal<\/em> resulta m&aacute;s vigente y real que nunca. En el fen&oacute;meno del feminicidio se muestra el rostro m&aacute;s real de esta f&oacute;rmula.<\/p>\n<p>El feminicidio, expresi&oacute;n mayor de la encarnaci&oacute;n del mal en la mujer, es una lacerante realidad en M&eacute;xico y en muchas partes del mundo. Se ha vuelto incluso una cuesti&oacute;n de emergencia social y humanitaria. El parto de una sociedad que pueda organizarse desde el reconocimiento de lo diverso est&aacute; costando demasiado alto. La incidencia de los feminicidios muestra una crisis sist&eacute;mica del Estado, los gobiernos e instituciones, quienes debieran ser garante de seguridad y, con mucha frecuencia, se muestran como c&oacute;mplices por omisi&oacute;n.<\/p>\n<p>A&uacute;n m&aacute;s, el mal, ubicado hist&oacute;ricamente en la mujer, ahora se ha extendido a las poblaciones sexualmente diversas, dejando en claro que lo insoportable es lo diverso, lo femenino.<\/p>\n<p>Se demonizaba a las mujeres, ahora se estigmatizan (por su forma de vestir, sus conductas, etc.) o se les patologiza (es la loca, etc.). Las sociedades se revelan incapaces de procesar una &ldquo;realidad de las mujeres&rdquo; que ahora, en diferentes &aacute;mbitos, se presenta con libertad no conocida: ahora, como en ninguna otra &eacute;poca, las mujeres tienen la capacidad de decidir si son o no madres, si trabajan o no y si se casan o no.<\/p>\n<p>Lo insoportable de la libertad de las mujeres se expresa mediante el incremento de la violencia en su contra: nadie sabe ahora, ni hombres ni mujeres, c&oacute;mo ejercer la libertad adquirida. Ante tan ominosa y lacerante realidad, la violencia a partir de la libertad de las mujeres, el psicoan&aacute;lisis no puede guardar silencio.<\/p>\n<p>El psicoan&aacute;lisis ofrece algunos elementos conceptuales para pensar el fen&oacute;meno del mal y el feminicidio. Se reconoce, en principio, que la emergencia de la mujer como discurso en lo p&uacute;blico a nivel masivo, situaci&oacute;n que es muy reciente (s&oacute;lo a partir de la segunda mitad del siglo XX, con la invenci&oacute;n de sistemas de anticoncepci&oacute;n masiva), ha tra&iacute;do cambios radicales en las formas en que nos relacionamos hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Son varias las cuestiones que se nos impone pensar con respecto a esta nueva realidad, menciono s&oacute;lo tres: a) poner en cuesti&oacute;n los discursos que buscan borrar las diferencias, que promueven lo hegem&oacute;nico, dado que justamente lo que se nos revela (como ya adelantaba Freud desde 1910) es que hombres y mujeres&nbsp; estamos constituidos de manera diferente, tanto en el plano de la existencia como en lo sexual; b) rebasar la guerra de sexos que se sostiene en posiciones bizantinas que, tanto en discursos patriarcales como en feminismos radicales y excluyentes (es decir, neopatriarcales), s&oacute;lo propician mayores expresiones de odio; y, c) hacer visible y analizable una nueva realidad social donde hay que generar (a nivel individual y social) espacios de estudio y reflexi&oacute;n sobre las nuevas subjetividades sexuales que transformen la f&oacute;rmula siniestra que ubica el mal del lado de las mujeres, aunque tambi&eacute;n hay que moverse de los discursos victimistas que hacen a los hombres causantes de todos los males de las mujeres. No, no es una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero; es un asunto de goces y disfrutes de lo sexual en un contexto in&eacute;dito donde tendr&aacute; que hacerse lugar a la convivencia a partir de la diferencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal. Hab 1.13 &nbsp; Quien sabe endurecerse frente a los males del otro se trasforma en seguida en impasible ante los suyos propios. Marques de Sade &nbsp; La idea de la existencia del Mal ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. 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