{"id":2308,"date":"2024-11-01T12:44:32","date_gmt":"2024-11-01T12:44:32","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/11\/01\/en-pocas-palabras-141\/"},"modified":"2024-11-01T12:44:32","modified_gmt":"2024-11-01T12:44:32","slug":"en-pocas-palabras-141","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/en-pocas-palabras-141\/","title":{"rendered":"En pocas palabras"},"content":{"rendered":"<p><strong>El sue&ntilde;o del &aacute;guila<\/strong><\/p>\n<p><em>Manuela Vicente Fern&aacute;ndez (Espa&ntilde;a)<\/em><\/p>\n<p>So&ntilde;&oacute; que era un &aacute;guila acu&aacute;tica que descend&iacute;a hasta el limbo de los sue&ntilde;os para rescatar los deseos perdidos y otorgar segundas oportunidades a los so&ntilde;antes. Con su pico hurgaba en los deseos m&aacute;s rec&oacute;nditos de las almas y reciclaba anhelos no correspondidos; encajaba flechas en corazones compatibles; volcaba maternidades frustradas en lienzos creativos; reorientaba instintos y armonizaba chacras. So&ntilde;&oacute; que las almas eran ligeras como plumas que se iban adhiriendo a su cuerpo hasta formar un sue&ntilde;o gigante hecho de las m&aacute;s variadas formas y colores imaginables. So&ntilde;&oacute; que se so&ntilde;aba a s&iacute; mismo y emerg&iacute;a de la nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Del otro lado<\/strong><\/p>\n<p><em>Maritza Iriarte (Per&uacute;)<\/em><\/p>\n<p>El hombre acostumbra dar largos paseos por el malec&oacute;n para observar esa l&iacute;nea vasta e inalcanzable del horizonte, al atardecer. Sin querer, saca un pa&ntilde;uelo del bolsillo con olor a madre, a nostalgia por los rostros familiares que a&uacute;n lo esperan del otro lado, a pesar de los a&ntilde;os. Se sacude ese instante de melancol&iacute;a, mientras reanuda el camino de regreso a la plazuela. Al llegar, se detiene junto al farol, afina las cuerdas del charango y canta por unas monedas que no le alcanzan para volver.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cacer&iacute;a de almas<\/strong><\/p>\n<p><em>Nana Rodr&iacute;guez Romero (Colombia)<\/em><\/p>\n<p>Los hombres de C&eacute;lebes ponen anzuelos en los orificios del cuerpo de los moribundos para que el alma no pueda escapar por ellos.<\/p>\n<p>He regado anzuelos por todo el mundo, pero tu alma transmigra por los aires; quiero abrir un agujero sobre mi pecho y volar en las noches estrelladas en busca de ti: mariposa de luz.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ben&eacute;volo camuflaje<\/strong><\/p>\n<p><em>Chris Morales (M&eacute;xico)<\/em><\/p>\n<p>El humor que desped&iacute;a su cuerpo atra&iacute;a a todas las mujeres. Por eso cargaba atomizadores con agua residual para rociarse en cuanto una se acercara. Prefer&iacute;a parecer mendigo que aniquilar las relaciones amorosas de su entorno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los descamisados<\/strong><\/p>\n<p><em>Rub&eacute;n Garc&iacute;a Garc&iacute;a (M&eacute;xico)<\/em><\/p>\n<p>Caminan, haciendo alharaca, una docena de hombres. Van rumbo al r&iacute;o, a ba&ntilde;arse con la corriente fr&iacute;a de la monta&ntilde;a. Encuerados, reciben el masaje del agua y con las manos entrelazadas en la nuca se pierden al descubrir el tablero brillante del cielo.<\/p>\n<p>Los hombres descamisados regresan. Platican de mujeres y algunos se embroman toc&aacute;ndose las nalgas. En la oscuridad se oyen chillidos, aleteos y uno que otro ruido que se confunde con carcajada. Por un momento dejan la charla y beben dejando en el viento el dulce sabor de la ca&ntilde;a. Regresan al pueblo, a la choza, a entibiarse las caderas con las caderas de la amada. Nadie piensa que ma&ntilde;ana el sol inclemente de la hacienda les barbechar&aacute; la espalda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sue&ntilde;o del &aacute;guila Manuela Vicente Fern&aacute;ndez (Espa&ntilde;a) So&ntilde;&oacute; que era un &aacute;guila acu&aacute;tica que descend&iacute;a hasta el limbo de los sue&ntilde;os para rescatar los deseos perdidos y otorgar segundas oportunidades a los so&ntilde;antes. Con su pico hurgaba en los deseos m&aacute;s rec&oacute;nditos de las almas y reciclaba anhelos no correspondidos; encajaba flechas en corazones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":2309,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-2308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narrativa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2308\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}