{"id":2280,"date":"2024-10-08T12:25:30","date_gmt":"2024-10-08T12:25:30","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/10\/08\/amor-temor-y-temblor-1\/"},"modified":"2024-10-08T12:25:30","modified_gmt":"2024-10-08T12:25:30","slug":"amor-temor-y-temblor-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/amor-temor-y-temblor-1\/","title":{"rendered":"Amor, temor y temblor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Cuando yo haya muerto bastar&aacute; mi libro <\/em>Temor y temblor<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">S&oslash;ren Kierkegaard.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>All&iacute; donde el amor despierta, muere el yo, d&eacute;spota, sombr&iacute;o.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Sigmund Freud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando yo haya muerto, bastar&aacute; mi libro <em>Temor y temblor<\/em>&rdquo;. Con esta sentencia inicia el libro <em>Temor y temblor<\/em> del fil&oacute;sofo dan&eacute;s S&oslash;ren Kierkegaard, publicado en 1843. Y efectivamente, la obra hace temblar, conmueve. El texto es un mensaje de amor encriptado a Regina Olsen, su prometida, con la que el mismo Kierkegaard hab&iacute;a roto el compromiso. Kierkegaard retoma el t&iacute;tulo de <em>Temor y temblor<\/em> de una cita b&iacute;blica en Filipenses 2-12, que utiliza como ep&iacute;grafe, y que en la versi&oacute;n de Reina Valera dice: &ldquo;Por tanto, amados m&iacute;os, como siempre hab&eacute;is obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho m&aacute;s ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvaci&oacute;n con temor y temblor&rdquo;. Se trata, en muchos sentidos, de una obra cr&iacute;ptica que Kierkegaard publica bajo el seud&oacute;nimo de Johannes de Silentio.<\/p>\n<p>Tras varios a&ntilde;os del rompimiento amoroso con Regina, un d&iacute;a se la encontr&oacute; en la iglesia. No se dijeron nada. &Eacute;l se qued&oacute; estupefacto, ella lo salud&oacute; s&oacute;lo con un movimiento de cabeza. No cruzaron palabra. El efecto de este encuentro es que Kierkegaard sali&oacute; huyendo a Berlin y, como ocurri&oacute; con Nietzsche, quien ante el rechazo de Lou-Andreas Salom&eacute; public&oacute; nueve meses despu&eacute;s (dio a luz, dir&iacute;amos) <em>La gaya ciencia,<\/em> el amante fil&oacute;sofo dan&eacute;s escribi&oacute; dos libros: <em>Temor y temblor<\/em> y <em>La repetici&oacute;n<\/em>. De esta manera, en ambos casos, se trata de productos de su amor infortunado por Regina Olsen.<\/p>\n<p>El amor no ha sido tomado en serio por la filosof&iacute;a, incluso se le ha dejado a los poetas hablar de los sentimientos y sus expresiones, sus temores y sus temblores. Sin embargo, no podemos dudar, y con Kierkegaard es evidente, que el amor incide en las elaboraciones filos&oacute;ficas, como ya se mencion&oacute; con Nietzsche y Andreas Salom&eacute;. Con el fil&oacute;sofo dan&eacute;s no s&oacute;lo incide el amor er&oacute;tico y terrenal por Regina, sino que tambi&eacute;n, por el amor a Dios, inicia una batalla filos&oacute;fica contra la iglesia protestante.<\/p>\n<p>S&oslash;ren conoci&oacute; a Regina en la primavera de 1837. Fue un encuentro que trastorn&oacute; la vida del fil&oacute;sofo. Durante dos a&ntilde;os no pudo hablarle de sus sentimientos. Decidi&oacute; buscarla afuera de su casa, ella le dijo que no hab&iacute;a nadie en casa, entraron y narra Kierkegaard que se quedaron parados, como petrificados, con temor y temblor. Para aliviar la escena, &eacute;l le pidi&oacute; que tocara el piano. Kierkegaard, congelado, con la firme intenci&oacute;n de decirle que la amaba, se descubre frustrado ante su falta de valor. En un arranque de desesperaci&oacute;n, toma la partitura que Regina interpretaba y la azota sobre el teclado dici&eacute;ndole que no le importaba la m&uacute;sica y es a ella a quien ha amado desde hac&iacute;a dos a&ntilde;os. Ella, al salir de su asombro, acepta casarse con el fil&oacute;sofo, del cual Freud dec&iacute;a que era el mayor escrutador del alma.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que por fin la felicidad le hac&iacute;a un lugar al dan&eacute;s, sin embargo, la melancol&iacute;a se sigue apoderando de &eacute;l. Al a&ntilde;o siguiente de su petici&oacute;n, Kierkegaard piensa que el matrimonio anular&iacute;a su profundo deseo de ser escritor, pensaba que matrimonio y filosof&iacute;a eran dos destinos que se contrapondr&iacute;an en su vida. Decide entonces, am&aacute;ndola profundamente, romper su compromiso. Tiempo despu&eacute;s, reflexionaba para s&iacute; mismo: &ldquo;Supongamos, pues, que me hubiese casado con ella. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a sucedido? Al cabo de seis meses, o a&uacute;n antes, ella habr&iacute;a llegado a la exasperaci&oacute;n. Hay en m&iacute; &mdash;y esto es lo que tengo tanto de bueno como de malo&mdash; algo de car&aacute;cter fantasmal, algo intolerable para cualquiera que tenga que verme a diario y tener conmigo una relaci&oacute;n real. [&hellip;] Yo hab&iacute;a estado comprometido con ella durante un a&ntilde;o y, sin embargo, ella no me conoc&iacute;a realmente. En efecto, se habr&iacute;a visto destrozada.&rdquo;<\/p>\n<p>El 11 de agosto de 1841 envi&oacute; una carta y su anillo de compromise. Rompe el compromiso y tambi&eacute;n el coraz&oacute;n de Regina.<\/p>\n<p>&Eacute;l no sab&iacute;a, o no cre&iacute;a, que ella amaba su tristeza. Lo amaba en su melancol&iacute;a, amenaza con suicidarse. &Eacute;l intenta disuadirla de esa idea con el peor de los m&eacute;todos, la indiferencia. Am&aacute;ndola profundamente, decide mandarle cartas en tono pedante, se&ntilde;alando sus defectos, mostr&aacute;ndose como alguien odioso. Ella entender&iacute;a que no le conven&iacute;a y dejar&iacute;a de amarlo y lo olvidar&iacute;a. La estrategia no funciona, ella sigue desolada y &eacute;l decide visitarla y, ante una pregunta que Regina le hace en el sentido de s&iacute; se casar&iacute;a con otra mujer, S&oslash;ren le miente y le dice que s&iacute;. &Eacute;l reconoce que fue una respuesta de una &ldquo;crueldad necesaria&rdquo; ante la obsesi&oacute;n de la joven Regina que no cede. Kierkegaard decide entonces marcharse a Berl&iacute;n. Sin embargo, la separaci&oacute;n no se concreta. Mantienen una relaci&oacute;n epistolar. Despu&eacute;s de su exilio, ya en Copenhague, el fil&oacute;sofo se entera que ella iba a casarse. &Eacute;l se aposta afuera de la iglesia el d&iacute;a de la boda, ella lo ve y le dedica una mirada de despedida.<\/p>\n<p>El temor y temblor de Kierkegaard, no ante ella sino ante su propia melancol&iacute;a, deja al fil&oacute;sofo sumido en la soledad. El fil&oacute;sofo no dej&oacute; de escribirle, ya no cartas, sino que en cada escrito habr&iacute;a algo dirigido a ella. La inmortaliz&oacute; en su escritura.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s al fil&oacute;sofo dan&eacute;s le falt&oacute; la muerte del yo, no pudo ir m&aacute;s all&aacute; del narcisismo, eso que demanda el amor, como se&ntilde;ala Freud con su cl&aacute;sica expresi&oacute;n del texto <em>Observaciones psicoanal&iacute;ticas sobre un caso de paranoia<\/em>: &ldquo;all&iacute; donde el amor despierta, muere el yo, d&eacute;spota, sombr&iacute;o&rdquo;. La historia de amor de S&oslash;ren Kierkegaard y Regina Olsen tambi&eacute;n ilustra otra expresi&oacute;n del inventor del psicoan&aacute;lisis, esta de <em>El malestar en la cultura<\/em>: &ldquo;jam&aacute;s nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jam&aacute;s somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado&rdquo;. La historia de amor del creador de <em>Temor y Temblor<\/em> y de <em>El concepto de angustia<\/em>, nos revela la ausencia de un componente esencial del amor: la valent&iacute;a. Ah&iacute; donde no hay garant&iacute;a de nada, como ense&ntilde;aba Lacan, ah&iacute; donde no hay garant&iacute;a de nada, uno debe arriesgarse, jug&aacute;rsela, teniendo en cuenta incluso el fatal destino. Valent&iacute;a ante el fatal destino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando yo haya muerto bastar&aacute; mi libro Temor y temblor. 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