{"id":2214,"date":"2024-08-06T12:20:40","date_gmt":"2024-08-06T12:20:40","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/08\/06\/una-locura-de-amor-en-hamlet\/"},"modified":"2024-08-06T12:20:40","modified_gmt":"2024-08-06T12:20:40","slug":"una-locura-de-amor-en-hamlet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/una-locura-de-amor-en-hamlet\/","title":{"rendered":"Una locura de amor en Hamlet"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Quiz&aacute; a todos nos estuvo deparado dirigir la primera moci&oacute;n sexual hacia la madre y el primer odio y deseo violento hacia el padre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Sigmund Freud<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, mover&eacute; a los de los infiernos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Virgilio<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p>Para Miriam Icelo, por los reencuentros<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sigmund Freud, el inventor del psicoan&aacute;lisis, es un hombre de ciencia, es su cielo, su universo de origen. Sin embargo, no encuentra ah&iacute; elementos que le permitan avanzar en sus constructos te&oacute;ricos ante la emergencia del inconsciente y las enigm&aacute;ticas expresiones de los s&iacute;ntomas hist&eacute;ricos en su pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Tendr&aacute; que recurrir a otras fuentes: sus infiernos, esos otros saberes proscritos por la ciencia son la mitolog&iacute;a, la literatura, la antropolog&iacute;a comparada y, de manera privilegiada, la poes&iacute;a. Freud reconoci&oacute; en varias ocasiones que los poetas llevan la delantera en esto de acercarse al alma humana.<\/p>\n<p>Si partimos de considerar que el psicoan&aacute;lisis es una disciplina que se construye dialogando con otros saberes, es el psicoan&aacute;lisis una pr&aacute;ctica dial&oacute;gica, uno de los interlocutores privilegiados es la literatura.<\/p>\n<p>Muchas son las referencias literarias a lo largo de la elaboraci&oacute;n de las interrogantes que el psicoan&aacute;lisis se plantea. Entre ellas destaca, sin duda, la tragedia de Edipo, en S&oacute;focles. Hay muchas m&aacute;s, pero ahora abordaremos el drama de <em>Hamlet<\/em> de Shakespeare.<\/p>\n<p>No se trata desde luego de hacer aqu&iacute; eso que se ha dado en llamar &ldquo;psicoan&aacute;lisis aplicado&rdquo;; no por muchas razones, la m&aacute;s contundente sin duda es que Hamlet es un personaje literario y el psicoan&aacute;lisis s&oacute;lo se aplica a sujetos que puedan sostener su palabra en la materialidad de su cuerpo vivo. No se trata entonces sino de acercamientos te&oacute;ricos que posibiliten conocer no la neurosis de Hamlet sino la estructura de la neurosis que la obra nos permite pensar. Hamlet no es un neur&oacute;tico, pero nos muestra de manera paradigm&aacute;tica la estructura subjetiva de la neurosis, como dir&aacute; el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan en las siete lecciones que le dedica en el seminario 6: <em>El deseo y su interpretaci&oacute;n<\/em>.<\/p>\n<p>En el <em>Hamlet<\/em> de Shakespeare se muestra, como en ning&uacute;n otro lado, la tragedia del deseo humano, la tragedia que el deseo representa para cada sujeto. Se trata del deseo que se encuentra fijado en las coordenadas estructurales de la subjetividad. Esto es, el deseo en cierta dependencia con el significante, m&aacute;s all&aacute; de las expresiones fenomenol&oacute;gicas que se muestran en el orden del <em>querer<\/em> algo. Es decir, el deseo humano, desde el psicoan&aacute;lisis, se plantea siempre como el deseo inconsciente, al que s&oacute;lo es posible acceder (parcialmente) por medio de la palabra. Ense&ntilde;a Jacques Lacan, siguiendo las lecciones de Kojeve, que: &ldquo;El deseo es distintivamente humano cuando se dirige hacia el deseo de otro, o hacia un objeto que es perfectamente in&uacute;til desde el punto de vista biol&oacute;gico&rdquo;. En <em>Hamlet<\/em>, se trata esencialmente de una historia de amor, s&iacute;, pero de amor tr&aacute;gico ya que, al estar involucrado el deseo, el amor implica una dimensi&oacute;n de destrucci&oacute;n y muerte.<\/p>\n<p>En la obra de <em>Hamlet<\/em> se trata de la tragedia del hombre moderno y se encuentra ubicado al mismo nivel en que Freud ubic&oacute; la tragedia del h&eacute;roe en Edipo. Conocemos la historia del pr&iacute;ncipe dan&eacute;s. El Rey, su padre, quien ha muerto, se le aparece al pr&iacute;ncipe en forma de <em>ghost<\/em> y le revela la verdad de su muerte. Le dice que no muri&oacute; por la picadura de una serpiente mientras dorm&iacute;a, como se cont&oacute;, sino por un veneno que su hermano Claudio le verti&oacute; en el o&iacute;do mientras dorm&iacute;a para as&iacute; poder quedarse con el reinado y con la reina, Gertrudis, madre de Hamlet. Le revela en suma que le fue arrebatado el trono, la mujer y la dignidad, dado que muri&oacute; en la <em>flor de su pecado.<\/em> El espectro lo insta a lavar su nombre y dar muerte al traidor. Aqu&iacute; se ubica una diferencia con Edipo, quien comete el crimen de su padre y se acuesta con su madre <em>sin saber<\/em>. Hamlet <em>s&iacute; sabe<\/em> lo que habita su deseo. Esta raz&oacute;n, el saber de su deseo, hace del deseo de Hamlet el paradigma del deseo moderno, el del hombre tr&aacute;gico.<\/p>\n<p>Durante toda la obra, Hamlet una y otra vez pospone el cumplimiento del mandato de su padre. La pregunta que se resalta entonces es: &iquest;qu&eacute; impide a Hamlet cumplir con su deseo? &iquest;Qu&eacute; hace a Hamlet procastinar la realizaci&oacute;n de su deseo teniendo todas las razones morales y condiciones materiales para hacerlo? Su deseo, hay que decirlo, no es matar a Claudio. Ese, en todo caso, es el deseo del padre muerto. Su deseo est&aacute; comprometido por el deseo de la madre, quien muestra una voracidad sexual frente a la cual el pr&iacute;ncipe Hamlet tiembla y titubea. La madre, con su deseo, es el sujeto omnipotente de la primera demanda para todo sujeto. Hamlet titubea porque Claudio lo libra del deseo omnipotente de su insaciable madre, deseo contra el cual el propio espectro del padre hab&iacute;a advertido tener cuidado.<\/p>\n<p>En su lectura de la obra, Jacques Lacan destaca que es Ofelia y su amor quien se convierte en uno de los elementos m&aacute;s &iacute;ntimos (subjetivos) de un Hamlet que ha perdido su camino. Ese extrav&iacute;o es una muestra de que el deseo se encuentra comprometido. De Ofelia se ha dicho que es la imagen literaria de la mujer mejor lograda, la m&aacute;s excelsa y hermosa, quiz&aacute; s&oacute;lo comparable con Ant&iacute;gona y su brillo. La que por amor llega hasta el suicidio. El psicoanalista Jacques Lacan coloca a Ofelia en el lugar del <em>a<\/em> (objeto causa del deseo), es decir, como el objeto esencial en torno al cual gira la dial&eacute;ctica del deseo de Hamlet. Ofelia es quien lo pone a prueba. Es el objeto de su fantasma, imagen y pathos a la vez. Es <em>su hora de la verdad<\/em>, como lo es la mujer para un hombre.<\/p>\n<p>Lo primero que se dice de Hamlet, en relaci&oacute;n con Ofelia, es que est&aacute; loco. Loco de amor por ella. Pero, &iquest;Hamlet est&aacute; loco o se hace el loco? Hamlet se hace el loco para poder expresar la verdad que le atormenta, pero &iquest;cu&aacute;l es la causa de su &ldquo;locura&rdquo;? Decir que es Ofelia resulta s&oacute;lo un rasgo superficial. Es la lectura de Polonio, padre de Ofelia, quien hace un diagn&oacute;stico salvaje: &ldquo;Hamlet est&aacute; triste porque no es feliz, y si no es feliz, es a causa de mi hija&rdquo;. &ldquo;Es el amor&rdquo;, aduce el padre: Hamlet enloqueci&oacute; de amor. Ofelia es en un primer momento objeto de exaltaci&oacute;n extrema por Hamlet quien la eleva en sus cartas al lugar del objeto <em>a<\/em>. Pero despu&eacute;s de que Hamlet se ha encontrado con el espectro de su padre, las cosas entre &eacute;l y Ofelia cambian radicalmente. En el pr&oacute;ximo encuentro, ella rechaza las palabras de amor de Hamlet, ya que &eacute;l la trata de manera cruel. &ldquo;Una vez te am&eacute;&rdquo;, le dice y la llena de sarcasmos. Lacan se&ntilde;ala que se presenta un desequilibrio en la relaci&oacute;n fantasm&aacute;tica basculando hacia el objeto por el lado perverso. Ella ya no es tratada como una mujer sino como una portadora de todos los pecados, destinada a engendrar a todos los pecadores. Y he aqu&iacute; la propuesta de Lacan: &ldquo;S&iacute;, Ofelia en ese momento es el falo, el falo en calidad de s&iacute;mbolo de la vida, el falo que el sujeto exterioriza y rechaza como tal&rdquo;. El di&aacute;logo de Hamlet con Ofelia muestra que la mujer es aqu&iacute; concebida como portadora de esa turgencia vital (es el falo) que hay que maldecir y aniquilar.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; no sea nada descabellado ver estos dos tiempos de la tragedia del deseo en Hamlet, donde &ldquo;los objetos se confunden&rdquo;, la ilustraci&oacute;n de lo que ocurre en los feminicidios, donde la mujer es muerta cuando se revela su condici&oacute;n de dadora de vida, donde se presenta la &ldquo;turgencia vital&rdquo; de la mujer y esto resulta insoportable para el hombre. Ellas, desde su singularidad, se presentan como la hora de la verdad del hombre y este, en su desequilibrio fantasm&aacute;tico, no atina sino a cometer un crimen como salida, salida restauradora del equilibrio subjetivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz&aacute; a todos nos estuvo deparado dirigir la primera moci&oacute;n sexual hacia la madre y el primer odio y deseo violento hacia el padre. Sigmund Freud &nbsp; Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, mover&eacute; a los de los infiernos. Virgilio &nbsp; Para Miriam Icelo, por los reencuentros &nbsp; Sigmund Freud, el inventor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":2215,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-2214","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2214"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2214\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}