{"id":2204,"date":"2024-07-30T12:11:43","date_gmt":"2024-07-30T12:11:43","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/07\/30\/luis-bunuel-no-se-olvida\/"},"modified":"2024-07-30T12:11:43","modified_gmt":"2024-07-30T12:11:43","slug":"luis-bunuel-no-se-olvida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/luis-bunuel-no-se-olvida\/","title":{"rendered":"Luis Buuel no se olvida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>la vida no tuvo tiempo de acariciarlos&hellip;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Pr&eacute;vert (hablando de <em>Los olvidados<\/em>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 29 de julio de 1983, en la Ciudad de M&eacute;xico, falleci&oacute; el cineasta Luis Bu&ntilde;uel. Autor de la rebeld&iacute;a y la poes&iacute;a cinematogr&aacute;fica. Desde sus primeras incursiones en la realizaci&oacute;n se revela como un ap&oacute;stata, va en contra de su formaci&oacute;n religiosa y las costumbres y convenciones sociales en los que fue educado en su infancia y juventud, pasada entre los Hermanos Corazonistas y la orden de los Jesuitas.<\/p>\n<p>Muchos son los cambios que la filmograf&iacute;a de Bu&ntilde;uel va experimentando en sus diferentes etapas (en Francia, Espa&ntilde;a, Nueva York y M&eacute;xico) pero hay, sin embargo, im&aacute;genes recurrentes en pr&aacute;cticamente todas sus pel&iacute;culas: su obsesi&oacute;n por las piernas y zapatos, como ocurre en <em>Tristana<\/em>,<em> <\/em>a quien le cortan una pierna, o en <em>Ensayos de un crimen<\/em>, donde el maniqu&iacute; de la hermosa Miroslava Stern pierde una pierna al ser llevada al horno, o el zapato de Gloria en <em>&Eacute;l<\/em>,<em> <\/em>durante el lavatorio de pies. Realizador de sus fantasmas obsesivos llevados a la imagen, el cineasta utiliza con frecuencia un extraordinario recurso para hacer &ldquo;ver&rdquo; la realizaci&oacute;n de los deseos m&aacute;s oscuros y escondidos de sus personajes: el sue&ntilde;o; incluso, basta cerrar los ojos para que toda la potencia del deseo se realice. As&iacute; lo podemos ver con el personaje de Pedro en <em>Los olvidados<\/em>, tambi&eacute;n ocurre en <em>Bella de d&iacute;a<\/em>, donde es en los sue&ntilde;os y las enso&ntilde;aciones donde ella se muestra en las formas m&aacute;s indecibles de humillaci&oacute;n: en sus sue&ntilde;os es &ldquo;otra&rdquo; mujer.<\/p>\n<p>El cineasta, nacido en 1900 (mismo a&ntilde;o en que Freud publica <em>La interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os<\/em>) en Calanda, Espa&ntilde;a, hace que la realidad hable m&aacute;s all&aacute; de los convencionalismos o m&aacute;scaras que se le quieran imponer. Establece una batalla cuerpo a cuerpo con la realidad, como se&ntilde;ala Octavio Paz en <em>El poeta Bu&ntilde;uel<\/em>. Lo mismo hace hablar a la alta burgues&iacute;a, mostrando sus falsedades y m&aacute;s oscuras pasiones (como ocurre en <em>El discreto encanto de la burgues&iacute;a<\/em> o en <em>Ese oscuro objeto del deseo<\/em>), como hace hablar a la miseria y su crueldad sin l&iacute;mites en <em>Los olvidados, <\/em>por ejemplo.<\/p>\n<p>Otra realidad que se revela en el cineasta, por encima de la convencional, es el erotismo. Aunque Bu&ntilde;uel en reiteradas ocasiones se&ntilde;ala que no le agrada la pornograf&iacute;a, en su filmograf&iacute;a no deja de estar presente la sexualidad, el amor y, fundamentalmente, el erotismo, siempre sugerido, velado, dejado a la imaginaci&oacute;n del espectador. Quiz&aacute;s el ejemplo m&aacute;s claro lo podemos ver en la secuencia de escenas de <em>El fantasma de la libertad<\/em>, donde un desconocido, en un parque, les muestra y da una serie de fotograf&iacute;as a dos ni&ntilde;as que pasean con su ni&ntilde;era. El desconocido les hace la advertencia de que no pueden mostrarlas a los adultos, deber&aacute;n guardar el secreto. Se supone algo placentero y gozoso por la sonrisa p&iacute;cara de las ni&ntilde;as. Ellas no cumplen con el acuerdo y se las muestran a los padres. Ellos, escandalizados por las im&aacute;genes, despiden a la ni&ntilde;era. El rostro de los padres ante las im&aacute;genes sugiere lo prohibido. Sin embargo, cuando se revelan al espectador, resultan ser im&aacute;genes de arquitectura tur&iacute;stica. Lo prohibido y perturbado est&aacute; en la mente del espectador.<\/p>\n<p>Perturbadora y cruda resulta la forma en que Bu&ntilde;uel nos muestra la realidad en <em>Los olvidados<\/em>. &iquest;Qui&eacute;nes son los olvidados, los ni&ntilde;os, la sociedad marginal, el pa&iacute;s todo? El argumento de <em>Los olvidados<\/em> no fue sacado de una novela, como ocurre con muchas de las pel&iacute;culas del realizador naturalizado mexicano. No, el argumento es parte de los archivos penales, los recursos son tomados de casos reales como se&ntilde;ala la introducci&oacute;n de la pel&iacute;cula. La pel&iacute;cula es una secuencia de violencia, crueldad e indiferencia sin pausa ni salida, hasta volverse insoportable, angustiante. Pedro, el personaje central, es perseguido por la fatalidad representada por <em>El Jaibo<\/em>. El problema no es la pobreza sino la imposibilidad de salir de ella. Es, en una palabra, un film de una realidad desoladora, la esperanza que representa la ni&ntilde;ez en los discursos edulcorados muere en un ambiente de la m&aacute;s terrible desolaci&oacute;n. <em>Los olvidados<\/em> nacen junto y a la vez lejos de poder incorporarse a esa ciudad que al fondo se refleja moderna, pujante, en construcci&oacute;n. <em>Los olvidados<\/em> son los hu&eacute;rfanos de una sociedad que se levanta ante ellos indiferente. Son los marginados de la modernidad. El abandono de la ni&ntilde;ez se da en cualquier parte: una favela de Brasil o los cinturones de miseria de las grandes ciudades, por ejemplo. Sin embargo, el abandono, el olvido a lo &ldquo;mexicano&rdquo;, se juega en la indiferencia de la madre. En M&eacute;xico, la madre es la &uacute;nica que no abandona, que protege a sus hijos a pesar de lo que sean, pero en la pel&iacute;cula de Bu&ntilde;uel no ocurre as&iacute;. En <em>Los olvidados<\/em>, las madres abandonan, corren a sus hijos, los olvidan. Ante tal abandono, los hu&eacute;rfanos de la pel&iacute;cula buscan la solidaridad un lugar en el Otro, en la pandilla, en la &ldquo;comunidad&rdquo; y complicidad que ellos conforman. La cinta fue realizada en 1950, sin embargo no pierde vigencia. La ni&ntilde;ez, la adolescencia, se viven en la actualidad con el mismo sentimiento de desolaci&oacute;n e indiferencia, no s&oacute;lo en los barrios marginales sino en todos los estratos sociales. El olvido de la ni&ntilde;ez es m&aacute;s severo que nunca.<\/p>\n<p>En Bu&ntilde;uel, con mucha frecuencia, la verdad se encuentra del lado de los locos, los desadaptados, los parias, aquellos que son indeseados en la sociedad justamente porque portan el siempre sospechoso estandarte de la autenticidad. As&iacute; ocurre con <em>Nazar&iacute;n<\/em> (basada en la novela de P&eacute;rez Gald&oacute;s), un cura quijotesco cuya mayor virtud es tomada como su mayor defecto. Su concepci&oacute;n aut&eacute;ntica de vivir el cristianismo contrasta con la perversidad con que los &ldquo;cristianos&rdquo; se comportan. Se trata de un hombre puro, dice Bu&ntilde;uel. Vive entre los pobres, los delincuentes, las prostitutas, como mandan los Evangelios: la humildad y la obediencia son su signo y fuente de sus castigos. Es un cura que se ve hostigado por la misma iglesia, por la sociedad, por la polic&iacute;a. Le acompa&ntilde;an dos mujeres como sus ap&oacute;stoles. Nazar&iacute;n ve el rostro divino, la obra de Dios en todos los abyectos personajes: la prostituta, el enano, la hist&eacute;rica. S&oacute;lo cuando se encuentra en el mayor extremo de la desolaci&oacute;n, su fe en lo divino se va desdibujando para poner en su lugar al hombre y sus poderes de oculta solidaridad. S&oacute;lo al abandonar lo divino hace lazo social y puede aceptar lo que antes era indigno: la ayuda de los otros.<\/p>\n<p>Bu&ntilde;uel, amigo de infancia de Dal&iacute; y Garc&iacute;a Lorca, amigo de Picasso, tambi&eacute;n de Octavio Paz, Cocteau, Andr&eacute; Bret&oacute;n y los surrealistas, fue reconocido y tambi&eacute;n detestado en su &eacute;poca, como lo es todo realizador original. Muestra en muchos de sus filmes lo m&aacute;s insoportable e indecible de la realidad. Siempre realiza un combate con la realidad para poder mostrar sus desgarraduras, sus partes ocultas, &iacute;ntimas. Realiz&oacute; su &uacute;ltima pel&iacute;cula, <em>Ese oscuro objeto del deseo<\/em>, en 1977. Pel&iacute;cula basada en una novela de Louys, <em>La mujer y el pelele<\/em>. Durante un viaje en tren, Mathieu cuenta sus infortunios amorosos con Conchita (interpretada por dos actrices, &Aacute;ngela Molina y Carole Bouquet), quien una y otra vez juega con &eacute;l, lo trata justamente como un pelele. &iquest;Cu&aacute;l es ese oscuro objeto del deseo? En el libro <em>Prohibido asomarse al interior<\/em>, le pregunta el cr&iacute;tico de cine Tom&aacute;s P&eacute;rez Turrent: &iquest;Cu&aacute;l es el oscuro objeto del deseo? &iquest;La mujer? &iquest;Su sexo? &iquest;Su esp&iacute;ritu?&rdquo;. Bu&ntilde;uel no sabe, pueden ser los tres. Nosotros aqu&iacute; podemos ensayar una respuesta desde el psicoan&aacute;lisis, a partir de la pregunta freudiana &iquest;qu&eacute; desea una mujer?: gozar, lo que Conchita quiere y hace, es gozar, gozar de Mathieu, lo que provoca su angustia. Bu&ntilde;uel nos muestra en sus pel&iacute;culas, una y otra vez, lo oscuro y profundo de su mirada de la realidad y nos deja una pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es tu oscuro objeto del deseo? Luis Bu&ntilde;uel no puede ser olvidado, siempre es perturbador visitar su obra. Es imperioso mantener vigente la originalidad de su filmograf&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>la vida no tuvo tiempo de acariciarlos&hellip; Jacques Pr&eacute;vert (hablando de Los olvidados) &nbsp; El 29 de julio de 1983, en la Ciudad de M&eacute;xico, falleci&oacute; el cineasta Luis Bu&ntilde;uel. Autor de la rebeld&iacute;a y la poes&iacute;a cinematogr&aacute;fica. 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