{"id":2194,"date":"2024-07-19T13:43:46","date_gmt":"2024-07-19T13:43:46","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/07\/19\/de-ernaux-a-la-marea-verde-poblana\/"},"modified":"2024-07-19T13:43:46","modified_gmt":"2024-07-19T13:43:46","slug":"de-ernaux-a-la-marea-verde-poblana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/tinta-insomne\/de-ernaux-a-la-marea-verde-poblana\/","title":{"rendered":"De Ernaux a la Marea Verde poblana"},"content":{"rendered":"<p>El 15 de julio del 2024, el Pleno de la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Puebla aprob&oacute; reformas al C&oacute;digo Penal para establecer el reconocimiento legal a la interrupci&oacute;n del embarazo despu&eacute;s de la d&eacute;cimo segunda semana de gestaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En una de las entidades m&aacute;s conservadoras de la Rep&uacute;blica Mexicana, se aprob&oacute; esta reforma, con 29 votos a favor, siete en contra y cuatro abstenciones, y sumarse a la lista de los 14 los estados con aborto legal, seguro y gratuito.<\/p>\n<p>Annie Ernaux, premio Nobel de Literatura 2022, en su libro <em>El acontecimiento<\/em>, escribe una experiencia personal sobre el aborto. La autora nos narra que, siendo estudiante de Filolog&iacute;a, en octubre de 1963, descubre que est&aacute; embarazada. En una sociedad de restricci&oacute;n y que penaliza el aborto con prisi&oacute;n y multa, Ernaux toma la valiente decisi&oacute;n de no continuar su embarazo. La narraci&oacute;n de soledad, desamparo y discriminaci&oacute;n nos hace reflexionar sobre las sociedades que dan la espalda a las mujeres que optan por abortar de forma clandestina. Cuando una mujer se encuentra abandonada o sola, no tiene muchas opciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Pero la mejor soluci&oacute;n era encontrar un m&eacute;dico &ldquo;clandestino&rdquo; o una de esas mujeres a las que se conoci&oacute; por el nombre de &ldquo;aborteras&rdquo;. Sab&iacute;a que ambos cobraban mucho, pero no ten&iacute;a la menor idea de cu&aacute;les eran sus tarifas. El a&ntilde;o anterior, una joven divorciada me hab&iacute;a contado que un m&eacute;dico de Estrasburgo la hab&iacute;a ayudado a abortar. No me dio ning&uacute;n detalle, solo me dijo que le hab&iacute;a dolido tanto que hab&iacute;a tenido que agarrarse al lavabo. Yo tambi&eacute;n estaba dispuesta a agarrarme al lavabo. No se me ocurrir&iacute;a que pudiera llegar a morir.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La forma en que Annie Ernaux describe la historia, nos llena de su propia desesperaci&oacute;n al verse cada vez m&aacute;s sola con su decisi&oacute;n. Los compa&ntilde;eros de estudio, m&eacute;dicos e inclusive la pareja que la embaraza la dejan resolver &ldquo;su problema&rdquo; sin ayuda ni intervenci&oacute;n alguna, oblig&aacute;ndola a un aborto clandestino. El prejuicio de la sociedad tiende, como lo menciona Ernaux, a clasificar a las &ldquo;chicas buenas&rdquo; de las &ldquo;chicas malas&rdquo; en el momento exacto en que una mujer se apropia de su cuerpo, como lo hacen los varones. Aunque la experiencia de la escritora Ernaux llega a su t&eacute;rmino, las secuelas sicol&oacute;gicas y sociales que sufren las mujeres que pasaron por lo mismo contin&uacute;an a&ntilde;os despu&eacute;s, pues el se&ntilde;alamiento y la acusaci&oacute;n moral caen sobre las mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&ldquo;Empec&eacute; a perder sangre. Al principio no hice caso, porque pens&eacute; que todo hab&iacute;a terminado. La sangre brotaba de forma irregular del cord&oacute;n cortado. Estaba tendida en la cama sin moverme y O. me pasaba toallas de ba&ntilde;o que se empapaban r&aacute;pidamente. No quer&iacute;a ver a ning&uacute;n m&eacute;dico, hasta el momento me las hab&iacute;a arreglado sin ellos. Quise levantarme, solo vi centelleos. Pens&eacute; que iba a morirme de una hemorragia. Grit&eacute; a O. que necesitaba un m&eacute;dico de inmediato. Baj&oacute; a llamar al portero. No respond&iacute;a. Despu&eacute;s se oyeron voces. Estaba segura de que hab&iacute;a perdido demasiada sangre. Con la entrada en escena del m&eacute;dico de guardia comienza la segunda parte de la noche. De ser una experiencia pura de vida y muerte, se convirti&oacute; en una de exposici&oacute;n y juicio.&rdquo;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y aunque &ldquo;el acontecimiento&rdquo;, como le llama Annie Ernaux a esta terrible experiencia, fue escrito varios a&ntilde;os despu&eacute;s, como parte de un proceso de sanaci&oacute;n y escritura ante lo sucedido, volver a expresar los hechos hace que, adem&aacute;s de mantenernos con un nudo en el est&oacute;mago, identifiquemos lo que no ten&iacute;a nombre en aquellas d&eacute;cadas: la violencia obst&eacute;trica, as&iacute; como una violencia estructural hacia las mujeres frente a la obstinada moralidad de la &eacute;poca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Me colocaron en una cama con ruedas en el vest&iacute;bulo, frente al ascensor, en medio de las idas y venidas de la gente. Nadie acud&iacute;a a atenderme. Lleg&oacute; una joven con un vientre enorme, acompa&ntilde;ada por otra mujer que deb&iacute;a de ser su madre. Dijo que iba a dar a luz. La enfermera le rega&ntilde;&oacute;, le contest&oacute; que todav&iacute;a le faltaba mucho. La chica quer&iacute;a quedarse. Se produjo una discusi&oacute;n y la chica se volvi&oacute; a irse con su acompa&ntilde;ante. La enfermera alz&oacute; los hombros y exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Nos la lleva jugando desde hace quince d&iacute;as!&raquo;. Comprend&iacute; que se trataba de una chica de unos veinte a&ntilde;os que no ten&iacute;a marido. Hab&iacute;a decidido dar a luz, pero no la trataban mejor que a m&iacute;. La joven que hab&iacute;a abortado y la madre soltera de uno de los barrios pobres de Ruan nos encontramos en la misma situaci&oacute;n. Quiz&aacute;s a ella la despreciaran todav&iacute;a m&aacute;s que a m&iacute;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Recuerdo la sala de operaciones: me encontraba desnuda bajo una luz violenta, con las piernas abiertas y los pies sujetos con unas correas. No comprend&iacute;a por qu&eacute; me ten&iacute;an que operar si ya no hab&iacute;a nada que sacarme del vientre. Supliqu&eacute; al joven cirujano que me dijera lo que me iba a hacer. De pie, delante de mis muslos separados, grit&oacute;: &laquo;&iexcl;Yo no soy el fontanero!&raquo;. Son las &uacute;ltimas palabras que o&iacute; antes de caer bajo los efectos de la anestesia. (Ernaux)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Francia, pa&iacute;s natal de Ernaux, el derecho al aborto est&aacute; consagrado por ley desde 1975 y se han tenido reformas constantes en beneficio de las mujeres. En contraste, en nuestro pa&iacute;s todav&iacute;a se trabaja por ello. Es importante recordar que en M&eacute;xico el movimiento para despenalizar el aborto ha sido un proceso arduo y de muchos a&ntilde;os. En 2007, la Ciudad de M&eacute;xico fue la primera entidad en despenalizar el aborto hasta las 12 semanas de gestaci&oacute;n marcando un precedente importante en la legislaci&oacute;n mexicana. Se ha continuado con esta lucha en varios estados de la Rep&uacute;blica. En Puebla, es un paso trascendental de empoderamiento, de decisi&oacute;n sobre el futuro y el propio cuerpo femenino sin arriesgarse a morir en cl&iacute;nicas clandestinas. Hoy, en Puebla, las feministas deben de celebrar este triunfo para todas las mujeres del estado.<\/p>\n<p>Corresponde a cada mujer la toma de decisiones sobre su destino. Todas deben tener el resguardo del Estado, desde las mujeres muy j&oacute;venes que carecen de experiencia, hasta las mujeres de bajos recursos; desde las mujeres casadas hasta las madres solteras o divorciadas que no desean tener m&aacute;s hijos para evitar caer en sitios y en manos inexpertas que cobraban miles de pesos. En un mundo cada vez m&aacute;s adverso, la elecci&oacute;n de traer o no un hijo al mundo debe ser hecha con plena consciencia. Para toda mujer, la elecci&oacute;n de la maternidad debe ser libre, como parte esencial de nuestra humanidad. La maternidad debe ser anhelada tal como Ernaux se&ntilde;ala al cierre de su narraci&oacute;n &ldquo;Hoy s&eacute; que deb&iacute;a pasar por esa prueba y ese sacrificio para desear tener ni&ntilde;os. Para aceptar la violencia de la reproducci&oacute;n dentro de mi cuerpo y convertirme, a mi vez, en lugar de paso para las generaciones futuras.&rdquo;<\/p>\n<p>En un estado tan conservador como Puebla &ndash;&ndash;ciudad que a&uacute;n tiene escuelas de monjas, se&ntilde;oritas reprimidas por duros padres y asociaciones Provida, metr&oacute;poli con sexualidad contenida&ndash;&ndash; lograr este tipo de leyes que protegen a las mujeres s&oacute;lo es posible por el arduo trabajo e insistencia de colectivos feministas, legisladoras y legisladores tenaces, f&eacute;minas de pa&ntilde;uelos verdes que no cedieron. &nbsp;Gracias a todos ellos. Aunque se ha dado un primer paso, el camino contin&uacute;a. Falta garantizar una buena atenci&oacute;n no s&oacute;lo gratuita sino humana y bien preparada para aceptar el reto de las nuevas generaciones de mujeres conscientes y responsables que luchan por un mejor mundo. Felicidades poblanas.<\/p>\n<p>&iexcl;Viva Puebla! &iexcl;Vivan sus fuertes mujeres!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 15 de julio del 2024, el Pleno de la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Puebla aprob&oacute; reformas al C&oacute;digo Penal para establecer el reconocimiento legal a la interrupci&oacute;n del embarazo despu&eacute;s de la d&eacute;cimo segunda semana de gestaci&oacute;n. 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