{"id":2182,"date":"2024-07-09T12:09:44","date_gmt":"2024-07-09T12:09:44","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/07\/09\/migrar-danzar-hablar\/"},"modified":"2024-07-09T12:09:44","modified_gmt":"2024-07-09T12:09:44","slug":"migrar-danzar-hablar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/migrar-danzar-hablar\/","title":{"rendered":"Migrar, danzar, hablar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Hay en tu cuerpo m&aacute;s raz&oacute;n que en tu m&aacute;s profunda sabidur&iacute;a<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Friedrich Nietzsche, <em>As&iacute; habl&oacute; Zaratustra<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Voz y Eco: nombrando un sin lugar<\/em> es un libro pr&oacute;ximo a publicarse. La autora es Rosalinda Salgado Saucedo. Es un libro realizado por una mexicana radicada en Sevilla. Es una migrante que ha buscado en la danza y la terap&eacute;utica una forma de darle voz a las experiencias de mujeres migrantes.<\/p>\n<p>Migrar es una experiencia extrema, mudarse es transformarse, ver el mundo desde otro lugar, m&aacute;s a&uacute;n cuando la migraci&oacute;n se da de manera irregular. Incluso, contra todo sentido humanista, el migrante es tratado como ilegal por el simple hecho de querer cambiar su vida. Insertarse en la cotidianidad de una sociedad siendo migrante se dificulta por los prejuicios y los estereotipos de las sociedades receptoras, lo mismo que por los temores y desconocimiento de los que arriban. Migrar lleva impl&iacute;cito un duelo. Se trata de un encuentro con lo extranjero que se produce en dos vertientes, los y las que llegan y los y las que reciben. La sospecha y la amenaza atraviesa a ambos. Las diferencias culturales, incluso raciales, posibilitan o dificultan los procesos de integraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Rosalinda, Rosy, nos en ense&ntilde;a en su libro que aspectos como la estancia legal, los espacios laborales, la econom&iacute;a son cuestiones que en el caso de los migrantes se vuelven mucho m&aacute;s sensibles en los casos de migraci&oacute;n, los efectos psicol&oacute;gicos o subjetivos son muy importantes entre la poblaci&oacute;n migrante; algunos malestares y padecimientos como la depresi&oacute;n, estr&eacute;s, ansiedad, miedos, violencias, etc., son expresiones cotidianas en la poblaci&oacute;n migrante. Todo lo anterior se ve agravado si la persona migrante es mujer.<\/p>\n<p>Rosy es migrante en Sevilla, es mujer, es psicoterapeuta, y tambi&eacute;n bailaora. Decidi&oacute; conjuntar esas pasiones para crear un laboratorio creativo y as&iacute; explorar sensaciones en el nivel de mayor profundidad entre las participantes. <em>Voz y Eco<\/em> es un libro que narra esta experiencia dirigida por Rosalinda, el espacio les dio voz y se hizo eco entre ocho mujeres mexicanas en un rango de edad que van de los 21 a los 48 a&ntilde;os, la mayor&iacute;a con dificultades para tener un empleo estable dada su situaci&oacute;n migratoria. Cinco de ellas son bailadoras. Se acompa&ntilde;aron y se dejaron acompa&ntilde;ar, hicieron red, se identificaron, se reconocieron y, ahora, al leer la experiencia que Rosy nos comparte, la red se extiende. Se reconocieron en su identidad mexicana, pero tambi&eacute;n, al ser migrantes por elecci&oacute;n, reconocieron los aportes culturales que les ha dado Espa&ntilde;a, y en especial Sevilla. Si se piensa en Sevilla de inmediato aparece en el imaginario el flamenco, esa forma tan vistosa de realizar la fusi&oacute;n entre las culturas desde el cuerpo. De la mano y escritura de Rosy Salgado nos enteramos que el flamenco es en s&iacute; mismo una expresi&oacute;n viva del fen&oacute;meno de la migraci&oacute;n, se trata de una amalgama de diversos pueblos y culturas: los negros provenientes de &Aacute;frica y los gitanos fundamentalmente. Escribe Rosalinda: &ldquo;Las letras del flamenco expresan emociones como la rabia, el dolor, la angustia, la melancol&iacute;a, etc.; sus versos refieren realidades sociales como la privaci&oacute;n de la libertad y de los derechos, la violencia de g&eacute;nero o las injusticias laborales&rdquo;.<\/p>\n<p>Una parte fundamental del libro Voz y Eco, su columna incluso, opera como algo que atraviesa todo el texto, se trata de la cuesti&oacute;n del ser mujeres. Mujer y baile, mujer y expresi&oacute;n corporal, mujeres migrantes que desaf&iacute;an la idea de los puristas del flamenco que consideran que para bailar flamenco en Sevilla hay que haber nacido en Andaluc&iacute;a o pertenecer a la comunidad gitana. Escribe nuestra autora: &ldquo;En el flamenco, la mujer muestra poder, sensualidad, agresividad, ternura. La bailaora defiende su baile para que sea el baile lo que indica por d&oacute;nde van los m&uacute;sicos, c&oacute;mo se navega en la interpretaci&oacute;n, cu&aacute;ndo se abre y se cierra algo, la intensidad, velocidad y cambios. Y el cuerpo es el que manda en la expresi&oacute;n de los afectos&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde los primeros apartados Rosalinda se interesa por cuestiones que le inquietan hondamente a partir de sus propias identificaciones, aborda, por ejemplo, los ideales y representaciones de la mujer mexicana, el entorno social de las mujeres, su novela familiar o el entorno social y la opresi&oacute;n internalizada.<\/p>\n<p>Cinco tem&aacute;ticas son abordados en la experiencia del laboratorio con las mujeres participantes: el amor, el movimiento, los efectos migratorios, las p&eacute;rdidas y los sucesos dolorosos.<\/p>\n<p>Darle voz al dolor, danzar la incertidumbre que la propia condici&oacute;n de mujeres migrantes&nbsp; les permiti&oacute;, dice nuestra autora hacer met&aacute;foras en movimiento\/palabra para habitar lo inc&oacute;modo, darle salida a las angustias, es decir, les permitieron sostenerse afectivamente cumpliendo as&iacute; con una clara funci&oacute;n terap&eacute;utica y hacer de la migraci&oacute;n un acto perfomativo.<\/p>\n<p>Y para invitar a la lectura de <em>Voz y Eco<\/em> de Rosalinda vale leer lo que algunas de las participantes construye a partir de sentirse expuesta constantemente a entornos amenazantes por su condici&oacute;n de mujer&nbsp; migrante: &ldquo;todo el d&iacute;a no despert&eacute;, sent&iacute;a como una nube dentro que no me permit&iacute;a ser eficiente, ten&iacute;a las piernas cargadas de estar tanto tiempo sentada en el trabajo y luego el clima laboral del trabajo tambi&eacute;n me afecta, los compa&ntilde;eros se pelean y uno le contesta mal al otro&hellip; hacen muchas bromas machistas&rdquo;.<\/p>\n<p>Una m&aacute;s:&ldquo;Yo no creo en mis recursos, soy muy tirana conmigo misma&rdquo;.<\/p>\n<p>Rosalinda cierra su libro con una invitaci&oacute;n, incluso un anhelo de que se reconozca el valor del acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico, sobre todo en los grupos marginales o vulnerables. Su libro invita tambi&eacute;n a correr el riesgo de hacer creativo el proceso terap&eacute;utico, invita a ir m&aacute;s all&aacute; de la repetici&oacute;n, justo apuesta a nombrar ese no-lugar que habitan las mujeres migrantes al estar en &ldquo;una tierra investida de otra tierra&rdquo;. En la relaci&oacute;n que se teji&oacute; en su laboratorio las mujeres participantes realizaron un perfomance para darle un sentido a su cambio. Rosalinda ilustra su texto con una canci&oacute;n emblem&aacute;tica de Mercedes Sosa: &ldquo;Cambia lo superficial\/Cambia tambi&eacute;n lo profundo\/Cambia el modo de pensar\/Cambia todo en este mundo&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay en tu cuerpo m&aacute;s raz&oacute;n que en tu m&aacute;s profunda sabidur&iacute;a Friedrich Nietzsche, As&iacute; habl&oacute; Zaratustra &nbsp; Voz y Eco: nombrando un sin lugar es un libro pr&oacute;ximo a publicarse. La autora es Rosalinda Salgado Saucedo. Es un libro realizado por una mexicana radicada en Sevilla. Es una migrante que ha buscado en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":2183,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-2182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2182"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2182\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}