{"id":2172,"date":"2024-07-02T15:22:12","date_gmt":"2024-07-02T15:22:12","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/07\/02\/sigmund-freud-y-el-cuerpo\/"},"modified":"2024-07-02T15:22:12","modified_gmt":"2024-07-02T15:22:12","slug":"sigmund-freud-y-el-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/sigmund-freud-y-el-cuerpo\/","title":{"rendered":"Sigmund Freud y el cuerpo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Es porque el cuerpo tiene algunos orificios de los que el m&aacute;s importante es el o&iacute;do, que no puede cerrarse.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sigmund Freud, el mayor escrutador del alma humana, con su invenci&oacute;n, el psicoan&aacute;lisis, ha cimbrado a la sociedad occidental desde el inicio del siglo XX. Con sus trabajos movi&oacute; de manera radical las coordenadas desde donde se piensa la condici&oacute;n humana en su totalidad.<\/p>\n<p>La noci&oacute;n de una &ldquo;naturaleza&rdquo; humana o las ideas que sostienen que la raz&oacute;n gobierna los actos humanos son sin duda una antigualla s&oacute;lo sostenida por quienes han ignorado lo planteado por el maestro vien&eacute;s.<\/p>\n<p>En aspectos puntuales, como la sexualidad o el amor o la muerte, sin duda, podemos decir que hay otra mirada antes y despu&eacute;s de Freud. S&oacute;lo para dar un ejemplo, en 1910 (casi 50 a&ntilde;os antes de los estudios de g&eacute;nero) Freud ya se interesaba en los conflictos entre los sexos a partir de la diferencia. Incluso llegaba a predecir que cuando la ciencia inventara la masificaci&oacute;n de la anticoncepci&oacute;n las relaciones entre los sexos habr&iacute;an de complejizarse en grado importante, y ahora podemos ver en qu&eacute; medida ten&iacute;a raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero si en algo, sin duda, ha incidido (insisto, m&aacute;s all&aacute; de que nos demos o no cuenta de ello) es en la forma en que se vive la sexualidad y, esencialmente, en la relaci&oacute;n que mantenemos con el cuerpo. Nuevamente, no es una exageraci&oacute;n si decimos que hay una forma de leer el v&iacute;nculo con el cuerpo antes y despu&eacute;s del psicoan&aacute;lisis. M&aacute;s a&uacute;n, el psicoan&aacute;lisis, con Freud, inaugura un cuerpo. Inventar el psicoan&aacute;lisis equivale a decir que se inventa un cuerpo. Un cuerpo que va m&aacute;s all&aacute; de lo biol&oacute;gico, un cuerpo que no se reduce a lo anat&oacute;mico o lo fisiol&oacute;gico.<\/p>\n<p>Freud escuch&oacute; a esas sufrientes de amor que son las hist&eacute;ricas, esas mujeres que hablaban con el cuerpo de aquello que se les impon&iacute;a callar en la &eacute;poca victoriana: la sexualidad. Se inventa el psicoan&aacute;lisis porque Freud se detiene a escuchar un cuerpo que grita. Escuch&oacute; un cuerpo que habla de las desgarraduras del ser. Se inventa el psicoan&aacute;lisis y con ello inventa un cuerpo hecho de palabras. El psicoan&aacute;lisis modifica la realidad del cuerpo.<\/p>\n<p>Es cierto, cada &eacute;poca &ldquo;lee&rdquo; el cuerpo de manera distinta. En la Edad Media, por ejemplo, no solamente hay malestares, dolencias, padecimientos que no se conoc&iacute;an, sino que tampoco exist&iacute;an los instrumentos para descubrirles y tratarles. El c&aacute;ncer, por ejemplo, no exist&iacute;a en el Imperio Romano. Hubo que esperar hasta que la teor&iacute;a celular se constituyera para que se le pudiera nombrar y con ello hacerle existir. Cada &eacute;poca tiene sus dolencias del cuerpo. Los padecimientos con los que se encuentra Freud se presentan en el cuerpo, pero no en el cuerpo biol&oacute;gico sino en un nuevo cuerpo, el cuerpo er&oacute;geno, ese que fue hecho de palabras. S&iacute;, Freud nos muestra un nuevo cuerpo, no hecho de carne sino de palabras.<\/p>\n<p>Pero Freud, con su intervenci&oacute;n con las hist&eacute;ricas, con su escucha del cuerpo que habla en ellas, nos muestra algo mucho m&aacute;s trascendente. Nos dice que el s&iacute;mbolo, la palabra, es m&aacute;s importante que lo real (la carne, lo biol&oacute;gico) en tanto que es capaz de modificarle. As&iacute; entonces, habr&iacute;a, por ejemplo, dos anatom&iacute;as: una, la biol&oacute;gica, la anatom&iacute;a de la carne, de la que da cuenta la medicina y la ciencia de cada &eacute;poca; y dos, la anatom&iacute;a ps&iacute;quica, la que se forma en la percepci&oacute;n interna del sujeto. S&iacute;, Freud nos ense&ntilde;a que tenemos una anatom&iacute;a interna, ps&iacute;quica. Freud nos inventa un mundo, el mundo de la fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>El cuerpo que se forma en el psiquismo obedece a otras leyes que las biol&oacute;gicas (fisiol&oacute;gicas, anat&oacute;micas, gen&eacute;ticas, etc.), en principio, esta entidad singular para cada sujeto no se percibe como una totalidad sino s&oacute;lo de manera parcial. Se constituye por medio de la imagen, la representaci&oacute;n, que opera como intermediario con el cuerpo biol&oacute;gico. Es en ese cuerpo representado ps&iacute;quicamente donde habita el sufrimiento subjetivo, ah&iacute; se anida el dolor de existir. Sin ese cuerpo representado, como ocurre con todos los dem&aacute;s seres vivos, habr&iacute;a dolor, sin duda, pero no sufrimiento.<\/p>\n<p>Es mediante ese cuerpo hablante, interior, subjetivo, ps&iacute;quico, er&oacute;geno, que se hace posible ir m&aacute;s all&aacute; en la relaci&oacute;n con el Otro, m&aacute;s all&aacute; de los ciclos biol&oacute;gicos, naturales, que se cierran en la conservaci&oacute;n y la reproducci&oacute;n. El cuerpo ps&iacute;quico no puede ser constituido sin el Otro.<\/p>\n<p>Freud, le&iacute;do desde la lectura del psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan (aprovecho para se&ntilde;alar que es un tanto rom&aacute;ntico e ingenuo, incluso bobo, pretender hacer una lectura &ldquo;pura&rdquo; de lo planteado por Freud desde nuestros d&iacute;as), inventa un universo ps&iacute;quico centrado en el cuerpo hasta antes inexistente. Freud y el psicoan&aacute;lisis, entierran el dualismo cuerpo y alma cartesiano.<\/p>\n<p>Para el psicoan&aacute;lisis, el cuerpo no est&aacute; hecho simplemente de carne. Se trata de un cuerpo que pasea, deambula, es puesto en palabras. Somos un cuero que sue&ntilde;a y habla. Es con ese cuerpo que se juega en la relaci&oacute;n con el otro, en el &ldquo;entre dos&rdquo; que se constituye el dispositivo cl&iacute;nico. Hay que ser claro, se trata de un cuerpo inconsciente que se &ldquo;construye&rdquo; en el entre dos, ah&iacute; donde uno habla y otro escucha.<\/p>\n<p>El cuerpo er&oacute;geno es el <em>shibboleth<\/em> del psicoan&aacute;lisis, su santo y se&ntilde;a. Para Jacques Lacan, el ser viviente es un cuerpo, s&iacute;, pero un cuerpo que goza. Distinto al cuerpo cartesiano, el de la ciencia, que se caracteriza por ser una sustancia extensa, para el psicoan&aacute;lisis se trata de un cuerpo gozante: un cuerpo que parad&oacute;jicamente disfruta sufriendo.<\/p>\n<p>Pero m&aacute;s a&uacute;n: no nacemos con un cuerpo, hay que apropiarse de &eacute;l y se trata de un trabajo que se realiza d&iacute;a con d&iacute;a. Se trata adem&aacute;s de un cuerpo habitado de muerte. Desde el Renacimiento, el cuerpo ha devenido en un campo de batalla, primero con la muerte (Andreas Vasalius buscando la causa de la muerte no ya en el cielo sino en los cad&aacute;veres humanos), despu&eacute;s con la sexualidad, fundamentalmente despu&eacute;s de Freud. El cuerpo es un campo de batalla entre la sexualidad y la muerte. Con la modernidad, adem&aacute;s de la sexualidad y la muerte, se suma la vejez. El cuerpo cansado de la vejez, junto con la enfermedad y la muerte, es lo que el padre de Sidartha Gautama (Buda) no quer&iacute;a que viera el joven pr&iacute;ncipe y as&iacute; preservar la idea de una vida armoniosa. La ilusi&oacute;n de una vida armoniosa se ve rota con la visi&oacute;n que Freud nos deja sobre el cuerpo que, junto con las fuerzas del exterior y el v&iacute;nculo con las dem&aacute;s personas, es una de las tres fuentes de sufrimiento de los seres humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es porque el cuerpo tiene algunos orificios de los que el m&aacute;s importante es el o&iacute;do, que no puede cerrarse. Jacques Lacan. &nbsp; Sigmund Freud, el mayor escrutador del alma humana, con su invenci&oacute;n, el psicoan&aacute;lisis, ha cimbrado a la sociedad occidental desde el inicio del siglo XX. 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