{"id":2118,"date":"2024-05-07T12:11:42","date_gmt":"2024-05-07T12:11:42","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/05\/07\/con-las-valijas-a-cuestas\/"},"modified":"2024-05-07T12:11:42","modified_gmt":"2024-05-07T12:11:42","slug":"con-las-valijas-a-cuestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/con-las-valijas-a-cuestas\/","title":{"rendered":"Con las valijas a cuestas"},"content":{"rendered":"<p>Cuando hizo las maletas para irse y mejorar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de su familia se aferr&oacute; al futuro ficcional, que mismo que fuera forjado, resid&iacute;a en la conveniencia de la esperanza. Las llamadas telef&oacute;nicas ayudaban a resistir al nuevo orden, donde todo era limpio y puntual. El futuro siempre es pleno de incertidumbres y poco a poco fue dominado por la frialdad emocional resultante del nuevo estilo de vida, en la nueva sociedad que a todos manipula de manera subliminal.<\/p>\n<p>De muchas maneras dej&oacute; profundizar la distop&iacute;a de tener vidas paralelas falsas y, al mismo tiempo, estar completamente aislado: &iexcl;s&oacute;lo en el pa&iacute;s gringo y con los billetes verdes que nunca alcanzaban! Era tan fatigoso trabajar durante tanto tiempo en trabajos duros y convertirse en lo poco que pod&iacute;a comprar.<\/p>\n<p>A veces, el regreso es tan lento que no se da nunca&hellip; La ausencia crece tanto que se torna familiar y las palabras ausentes dejan de importar. Mismo cuando uno no quiere que las cosas mueran. Ellas mueren de repente y en cuesti&oacute;n de segundos el espacio que pod&iacute;a ser cubierto por un pasaje a&eacute;reo, se torna infinito. Ya no se puede mantener una conversaci&oacute;n porque las pausas se imponen. Como no existen vacunas para las cosas de la vida, se dio el divorcio mientras &eacute;l se convenc&iacute;a de que no era la primera vez que una familia fracasaba por la distancia infinita hasta el pa&iacute;s del norte. En medio de m&aacute;s silencios y sombras, sigui&oacute; trabajando sin saber nada de su destino, desconociendo su futuro. Sabiendo que exist&iacute;a apenas, porque trabajaba sudado.<\/p>\n<p>En un abrir y cerrar de ojos sinti&oacute; que claramente se le hab&iacute;a arrugando la cara. En cuesti&oacute;n de segundos, se vio mucho mayor. No sab&iacute;a d&oacute;nde hab&iacute;a dejado su vida. Sab&iacute;a que nunca hab&iacute;a sido feliz&hellip; Entonces, en un momento, tuvo mucho miedo a la muerte. Pero, sab&iacute;a que la muerte siempre llega en una de sus mil y una maneras de morir. Ante la certeza, el miedo a la muerte aument&oacute;&hellip; Tambi&eacute;n crecieron las ganas de regresar al caos del pa&iacute;s del sur y abrazar a todos los que ya murieron mientras &eacute;l sudaba la espalda, re&iacute;r junto a todos los que quedaron y se acostumbraron a su ausencia, y, por cierto, ya no tienen espacio en sus vidas para el que se fue y se mantuvo en silencio mientras aprend&iacute;a el idioma de los gringos y se olvidaba su segundo nombre, su apodo y su segundo apellido.<\/p>\n<p>Sin encontrar el delito, sin entender el misterio del pensamiento humano, reconociendo su desbordante soledad, con la intenci&oacute;n de cerrar el cr&aacute;ter que se abri&oacute; con su partida, hizo las maletas de regreso al pa&iacute;s del sur. Encontr&oacute; a los que se quedaron estropeados por la vida, igual a &eacute;l, pero con gran resistencia al que sobrevivi&oacute; tan lejos.<\/p>\n<p>Los nuevos tiempos fueron oscuros. Al poco tiempo de regresar, a las cuatro de la tarde, le encontraron boca abajo, envenenado, con las valijas a cuestas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando hizo las maletas para irse y mejorar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de su familia se aferr&oacute; al futuro ficcional, que mismo que fuera forjado, resid&iacute;a en la conveniencia de la esperanza. Las llamadas telef&oacute;nicas ayudaban a resistir al nuevo orden, donde todo era limpio y puntual. 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