{"id":2084,"date":"2024-04-17T16:56:20","date_gmt":"2024-04-17T16:56:20","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/04\/17\/en-pocas-palabras-112\/"},"modified":"2024-04-17T16:56:20","modified_gmt":"2024-04-17T16:56:20","slug":"en-pocas-palabras-112","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/en-pocas-palabras-112\/","title":{"rendered":"En pocas palabras"},"content":{"rendered":"<p><strong>Refr&aacute;n alarmista<\/strong><\/p>\n<p><em>Laura Nicastro (Argentina)<\/em><\/p>\n<p>Advierten que, si el c&aacute;ntaro va a la fuente muchas veces, termina por romperse. No es tan grave porque podr&iacute;amos reemplazarlo por otro. Ser&iacute;a mucho peor que la fuente se secara.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Se&ntilde;ales<\/strong><\/p>\n<p><em>Manuela Vicente Fern&aacute;ndez (Espa&ntilde;a)<\/em><\/p>\n<p>Primero cayeron los p&aacute;jaros y todo fueron lamentos y exasperaci&oacute;n. Que si el aire intoxicado, el campo electromagn&eacute;tico, la radiaci&oacute;n ambiental&#8230; Despu&eacute;s cayeron las cabras, que llegaban a las carreteras despedidas en saltos cu&aacute;nticos desde el monte, los lobeznos, las &uacute;ltimas ovejas&#8230; Los ni&ntilde;os sal&iacute;an con cacerolas en sus cabezas a modo de cascos y las madres les lanzaban con tirachinas el pan duro del d&iacute;a anterior para merendar. Pronto se impuso el nuevo desorden y el mundo sigui&oacute; as&iacute;, por un tiempo, mientras hubo sartenes y pucheros hasta que los &uacute;ltimos seres humanos echaron a volar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cartas de amor<\/strong><\/p>\n<p><em>N&eacute;lida Ca&ntilde;as (Argentina)<\/em><\/p>\n<p>En la casa de la soledad y la escritura, Marguerite se emborracha y escribe. &Eacute;l la lee y le escribe cartas. Cientos de cartas que ella no lee. Un d&iacute;a ella abre una de sus cartas al azar y le escribe: &ldquo;Venga a verme&rdquo;. &Eacute;l se convierte en su amante, su enfermero, su escriba y el personaje de su escritura. Ella lo llama Jean Andrea. &Eacute;l podr&iacute;a ser su hijo. Viven un amor desmesurado y triste durante diecis&eacute;is a&ntilde;os. Ella muere tomada de su mano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Zapatos grandes<\/strong><\/p>\n<p><em>Est&eacute;fani Huiza (Bolivia)<\/em><\/p>\n<p>Recuerdo tus zapatos grandes, tambi&eacute;n tus ojos que eran como dos estrellas y entre un centenar de esas luces que salen producto de la noche, s&oacute;lo puedo recordar tus zapatos. Eran enormes, cada pie parec&iacute;a medirse con el otro cuando caminabas encorvado, como quien se empe&ntilde;a en mirar al pasado. Y mientras el d&iacute;a avanza, sigo pensando en tus zapatos grandes, entonces imagino tus dedos largos oprimidos, tus callos, ampollas y digo, pobres pies atrapados en esos zapatos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Relicarios<\/strong><\/p>\n<p><em>Carmen Nani (Argentina)<\/em><\/p>\n<p>Si veo una mosca, dejo lo que estoy haciendo y me dedico a perseguirla. Pero cuando la atrapo no la mato. La coloco en una cajita de pl&aacute;stico. Lo mismo si veo una ara&ntilde;a en la pared o una hormiga en el z&oacute;calo. Lo hago desde siempre. Por eso, cuando mi mujer me dio a elegir entre mi colecci&oacute;n de bichos o ella no lo dud&eacute; y la guard&eacute; en la caja m&aacute;s grande.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Refr&aacute;n alarmista Laura Nicastro (Argentina) Advierten que, si el c&aacute;ntaro va a la fuente muchas veces, termina por romperse. No es tan grave porque podr&iacute;amos reemplazarlo por otro. Ser&iacute;a mucho peor que la fuente se secara. &nbsp; Se&ntilde;ales Manuela Vicente Fern&aacute;ndez (Espa&ntilde;a) Primero cayeron los p&aacute;jaros y todo fueron lamentos y exasperaci&oacute;n. 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