{"id":2012,"date":"2024-01-30T02:52:58","date_gmt":"2024-01-30T02:52:58","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2024\/01\/30\/cortar-el-vacio\/"},"modified":"2024-01-30T02:52:58","modified_gmt":"2024-01-30T02:52:58","slug":"cortar-el-vacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/cortar-el-vacio\/","title":{"rendered":"Cortar el vaco"},"content":{"rendered":"<p><em>Toda holofrase est&aacute; en relaci&oacute;n con situaciones l&iacute;mites, en las que el sujeto est&aacute; suspendido en una relaci&oacute;n especular con el otro.<\/em><\/p>\n<p>Jacques Lacan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un s&iacute;ntoma es, en psicoan&aacute;lisis, algo que no anda para alguien. El s&iacute;ntoma es se&ntilde;al de que algo que se propuso como soluci&oacute;n devino en problema. En ese sentido, si pudi&eacute;ramos pensar en un s&iacute;ntoma social, ser&iacute;a aquello de lo que la sociedad expresa queja. Si pensamos en s&iacute;ntomas sociales contempor&aacute;neos podr&iacute;amos ver que muchas cosas &ldquo;no andan&rdquo;, no funcionan. Marx fue el primero en se&ntilde;alar la naturaleza del s&iacute;ntoma como un signo de que algo no funciona.<\/p>\n<p>Vayan tres ejemplos claramente verificables de s&iacute;ntomas sociales en nuestros d&iacute;as: <em>algo no anda entre los sexos<\/em>, los efectos de este s&iacute;ntoma se escuchan en la cl&iacute;nica en las formas y modulaciones m&aacute;s variadas como los celos, la violencia en la pareja, lo infidelidad, los feminicidios, etc. Tambi&eacute;n, en nuestros d&iacute;as, <em>algo no anda con respecto a las marcas<\/em> o se&ntilde;ales que aseguran el paso de la infancia a la vida adulta. Se hicieron evanescentes los llamados ritos de paso. La vida infantil y la vida adulta se deslizan en un <em>continuum<\/em> indiferenciado y confuso; ahora podemos ver en la infancia un &ldquo;despertar de la primavera&rdquo; demasiado temprano, esto es, la pubertad, con todas sus complejidades, inicia a una edad cada vez m&aacute;s temprana dejando una estela de hiper-erotizaci&oacute;n de la infancia. Aunque, en este mismo sentido, en el otro extremo, se viven adolescencias cada vez m&aacute;s tard&iacute;as, es decir, sujetos de 30 a&ntilde;os o m&aacute;s que contin&uacute;an bajo la tutela o los emblemas paternos.<\/p>\n<p>El tercer s&iacute;ntoma social, y es lo que ahora aqu&iacute; nos interesa, <em>algo no anda <\/em>en<em> el &ldquo;sentir&rdquo;<\/em>. en la cl&iacute;nica se escucha cada vez m&aacute;s la queja sobre la ausencia de sensaciones: no sentir nada. Proliferan las subjetividades planas que requieren experiencias cada vez m&aacute;s extremas para poder &ldquo;sentir&rdquo;. Sociedades colmadas de vac&iacute;o que requieren de actos cada vez m&aacute;s radicales que le puedan dar lugar al dolor, el dolor f&iacute;sico como defensa ante el dolor-de-existir.<\/p>\n<p>El cuerpo se presenta como el &uacute;ltimo reducto donde inscribir una marca ante la ausencia o falla del Otro (el padre, la ley, la cultura, la ley). El cuerpo deviene como el lugar de una marca que preserve de la angustia; el cuerpo se toma como superficie donde un corte nos salva del vac&iacute;o. El cuerpo deviene el lugar de un corte o agujero ante el vac&iacute;o.<\/p>\n<p>Encontramos de manera generalizada expresiones del <em>corte<\/em> que se muestran mediante diversas modalidades de intervenci&oacute;n sobre lo real del cuerpo: escarificaciones como la pr&aacute;ctica del <em>branding<\/em> (marcar el cuerpo con hierro candente o con hielo o con alg&uacute;n qu&iacute;mico), perforaciones, extensiones, incrustaciones o <em>percing<\/em>, el tatuaje, etc.<\/p>\n<p>Dentro de estas modalidades encontramos la pr&aacute;ctica del <em>cutting<\/em>, que implica esencialmente hacerse cortes en la piel (brazos o piernas por lo general). El <em>cutting<\/em> llama la atenci&oacute;n no por la existencia de esta pr&aacute;ctica (no es una moda, se han practicado cortes en la piel desde los or&iacute;genes de la humanidad) sino por la condici&oacute;n masiva de su pr&aacute;ctica, incluso ha sido calificada como una epidemia, sin ser una condici&oacute;n o mandato social explicita, es decir, no se trata de un <em>rito de paso<\/em> (o quiz&aacute; funcione as&iacute; para cada sujeto). Se suele asociar esta pr&aacute;ctica con la adolescencia, ah&iacute; donde justamente los l&iacute;mites corporales y morales se ven estallados, sin embargo, vemos que esta pr&aacute;ctica se encuentra generalizada aunque no siempre sea visible.<\/p>\n<p>Estas pr&aacute;cticas con el cuerpo bien pueden ser vistas como respuestas o reacciones ante una situaci&oacute;n embarazosa. As&iacute;, las marcas en la piel operar&iacute;an como respuestas ante estados de angustia; es una defensa que procura, por v&iacute;a del dolor, una ganancia de satisfacci&oacute;n. Las escoraciones de la piel son respuestas ante la angustia. Se escucha decir que cortarse alivia la angustia, es un medio de desahogo. Una ganancia de placer en el dolor, a eso el psicoanalista Jacques Lacan le llama goce. En este sentido, cortarse opera como una soluci&oacute;n, no como un conflicto. Cortarse, marcarse, implica una inscripci&oacute;n de lo simb&oacute;lico en el espacio de lo real, se trata una escritura subjetiva. El corte es texto, una marca escritural, <em>flecha del s&iacute;ntoma<\/em> le llama a la escritura Jacques Lacan. Los cortes son escrituras hechas en lo real del cuerpo, escritura en el dolor que adquieren estatuto de rasgo unario, es decir, como marca de inicio, una inscripci&oacute;n radical hecha de sangre y de historia. En este sentido, el <em>cutting<\/em> es una escritura traum&aacute;tica (trauma significa justamente ruptura), rasga la intimidad del cuerpo.<\/p>\n<p>Si, como sabemos, no nacemos con un cuerpo, el cuerpo surge a partir de las marcas significantes que provienen del Otro. Estas marcas permiten que el cuerpo sea contado como tal, hacen a un cuerpo distinguible como requisito m&iacute;nimo para contarse uno entre otros. El cuerpo se presenta a recibir la marca significante que le haga ser. Las marcas del cuerpo le dotan de singularidad. Se trata de marcas que inscriben ah&iacute;, en el cuerpo, una doble faz. Por un lado, marcan la pertenencia a un conjunto (la circuncisi&oacute;n o el bautizo son ejemplos de ello), y por el otro, inscriben la cualidad er&oacute;tica. Lacan, en este mismo sentido, habla del tatuaje, al mismo tiempo que lo identifican a uno, al menos en ciertas sociedades, convierte al sujeto en un objeto er&oacute;tico. Lo hace hombre o mujer y as&iacute; se le autoriza el uso er&oacute;tico del cuerpo.<\/p>\n<p>Sabemos de algunas culturas contin&uacute;an practicando la ablaci&oacute;n genital femenina, especialmente la clitoridectom&iacute;a, como un rito de paso de la infancia a la vida adulta. Por aberrante que nos resulte en la actualidad, esta pr&aacute;ctica (que incluso ha sido declarada justamente como una violaci&oacute;n de los derechos humanos de las mujeres y las ni&ntilde;as) resulta ser, sin embargo, una marca del cuerpo, una pr&aacute;ctica donde el cuerpo se lacera para dar lugar y darse un lugar en lo social, y al mismo tiempo con ello darle un lugar sexual socializado. As&iacute;, por aberrante que sea, que una ni&ntilde;a no pase por esto, en esas sociedades, implica que no se haga nunca mujer, implica quedar fuera, el exilio, incluso el vac&iacute;o del ser. Una verdadera mutilaci&oacute;n de lo social.<\/p>\n<p>La f&oacute;rmula que operar&iacute;a subjetivamente en el <em>cutting<\/em>, como en otras muchas pr&aacute;cticas de marcaci&oacute;n del cuerpo, podr&iacute;a plantearse en estos t&eacute;rminos: &ldquo;marcarse es una soluci&oacute;n, no un problema&rdquo;. Una soluci&oacute;n que se inscribe &uacute;nicamente en la historia singular de cada sujeto. Una soluci&oacute;n en tanto que de ah&iacute; se extrae un lugar y adem&aacute;s una ganancia de satisfacci&oacute;n, o mejor a&uacute;n, una soluci&oacute;n ante la evidencia de la castraci&oacute;n del Otro.<\/p>\n<p>Los sujetos no se mutilan, golpean o cortan por estar locos o por ser desadaptados; no, son actos que implican un intento de inscripci&oacute;n significante, son llamados al Otro, son formas de respuesta y soporte ante las fallas del Otro. Lejos estamos aqu&iacute; de las interpretaciones que se leen en la literatura psiqui&aacute;trica que asocia a los sujetos que se marcan con rasgos de impulsividad, hostilidad, sentimientos de desrealizaci&oacute;n o despersonalidad, o trastornos l&iacute;mites de la personalidad. El <em>cutting<\/em>, por lo contrario, es una pr&aacute;ctica que cumple la funci&oacute;n de diferenciarse del otro. Es una respuesta ante el vac&iacute;o. El corte salva de la angustia que produce la presencia de lo real que se juega en las vivencias de deslocalizaci&oacute;n. Dicho de manera m&aacute;s clara: el corte permite poner un l&iacute;mite al vac&iacute;o, es una forma suplementaria de hacerse un agujero donde lo simb&oacute;lico opere haciendo de l&iacute;mite. El <em>cutting<\/em> opera como una holofrase. El corte es una convocatoria al dolor como l&iacute;mite, como l&iacute;mite a la angustia ante el vac&iacute;o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda holofrase est&aacute; en relaci&oacute;n con situaciones l&iacute;mites, en las que el sujeto est&aacute; suspendido en una relaci&oacute;n especular con el otro. Jacques Lacan. &nbsp; Un s&iacute;ntoma es, en psicoan&aacute;lisis, algo que no anda para alguien. El s&iacute;ntoma es se&ntilde;al de que algo que se propuso como soluci&oacute;n devino en problema. 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