{"id":1986,"date":"2023-12-21T03:57:56","date_gmt":"2023-12-21T03:57:56","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/12\/21\/historia-de-navidad\/"},"modified":"2023-12-21T03:57:56","modified_gmt":"2023-12-21T03:57:56","slug":"historia-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/tinta-insomne\/historia-de-navidad\/","title":{"rendered":"Historia de Navidad"},"content":{"rendered":"<p>Odio la Navidad, me parece una temporada espantosa donde el dinero se gasta a manos llenas sin sentido alguno, tiempo de compras innecesarias, ropa espantosa con colores de duende y donde nos enga&ntilde;amos dando el amor que deber&iacute;amos darnos durante el resto a&ntilde;o. Ante la pregunta de los compa&ntilde;eros &iquest;A ti qu&eacute; te gusta de la Navidad? Obvio que tengo que fingir siempre. Nadie quiere ser identificado como el famoso personaje cascarrabias y quejumbroso inventado por el Doctor Seuss.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A ti qu&eacute; te gusta de la Navidad? &mdash;me vuelve a repetir insistente Nora ante mi letal silencio.<\/p>\n<p>&mdash;Yo amo la cena, los regalos, el arbolito de navidad con sus alegres adornos y, por supuesto, las vacaciones &mdash;dice uno de mis compa&ntilde;eros con una &ldquo;alegr&iacute;a contagiosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Y si lo menciono entre comillas es porque por m&aacute;s que busco las razones precisas para entusiasmarme, no lo logro. Qu&eacute; felicidad es poder escabullirme de mi sal&oacute;n y lanzarme a las calles lejos de su detestable esp&iacute;ritu navide&ntilde;o. Anhelo desaparecer o ser invisible como un fantasma caminando entre ellos. Deseo atravesar paredes y no hablar con nadie.<\/p>\n<p>&mdash;Ese Camilo, eres un pendejo. Vale nada que est&eacute;s en el cuadro de honor, lo buey no se te quita &mdash;me grita uno de mis compa&ntilde;eros cuando me ve salir de la escuela. Pienso que el pendejo es &eacute;l, mientras camino aprisa rumbo a la salida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jalo! &iquest;No ves que es un puto? &mdash;acelero el paso, no quiero problemas. Tal vez si no fuera tan flaco le partir&iacute;a toda su madre, t&iacute;a y hasta su abuela. Siento una rabia infinita. Alcanzo a ver a Nora agitando su mano y sonri&eacute;ndome. Lamento mucho no despedirme. Quiero evitar problemas, no quiero hacer el rid&iacute;culo frente a ella. Ya tendr&eacute; tiempo de escribirle un mensaje&mdash; &iexcl;Mariquita!&iexcl;Mariquita! &mdash;es lo &uacute;nico que escucho en coro hasta desaparecer de la calle.<\/p>\n<p>En el autob&uacute;s me replanteo la pregunta: &iquest;Qu&eacute; me gusta de la Navidad? Pienso en el brillo de las luces de bengala, en su hermoso chisporroteo de fuego. Pienso en los colores de las pi&ntilde;atas, en los dulces dentro de sus entra&ntilde;as, en los aguinaldos atiborrados de cacahuates. Cierro los ojos para susurrar el antiguo canto de las posadas navide&ntilde;as. Me agrada mucho el lat&iacute;n:<em> Pater de c&aelig;lis, Deus, miser&eacute;re nobis. \/ Fili, Red&eacute;mptor mundi. \/ Sancta Mar&iacute;a. Ora pro nobis. \/ Mater Christi. \/ Mater Eccl&eacute;si&aelig;. \/ Mater Misericordiae. \/ Mater div&iacute;n&aelig; gr&aacute;ti&aelig;. \/ Mater pur&iacute;ssima. \/ Mater cast&iacute;ssima. Ora pro nobis. Ora pro nobis<\/em> &iquest;Qui&eacute;n caramba sabe lat&iacute;n en estos d&iacute;as? S&oacute;lo los ancianos que cantan mientras las lenguas extensas de las veladoras al pedir posada les iluminan sus rostros esperanzados. S&eacute; que en la escuela y en mi casa me ven como el bicho raro porque me niego a hablar mucho. Yo s&oacute;lo hablo lo preciso. Me niego a convivir con la gente. Si obtengo buenas calificaciones es porque no me queda de otra. Mi padre es estricto, siempre est&aacute; pendiente de mis calificaciones para tener pretexto de ponerme a trabajar en la f&aacute;brica d&oacute;nde &eacute;l est&aacute;, porque seg&uacute;n as&iacute; me ense&ntilde;ar&eacute; a ser hombre. No entiende que si me niego a hablar es porque no hay nada interesante que decir o escuchar, no hablo con personas que dicen que no les gusta leer, considero que los libros son el mejor refugio para los solitarios como yo. Aunque tengo pocos en casa, me gusta sacarlos de la peque&ntilde;a biblioteca escolar, as&iacute; es como he le&iacute;do algunas cosas interesantes. Esteban dice que jam&aacute;s me voy a coger una chava si me la paso hablando de libros, que esas son cosas de puto, pero supongo que eso no es importante. Ni tan importante como la Navidad que celebramos cada a&ntilde;o en casa.<\/p>\n<p>Madre siempre quiso tener hijas, pero no pudo. S&oacute;lo nos tuvo al in&uacute;til de mi hermano y a m&iacute;. Esteban no apoya en nada, es una r&eacute;plica peque&ntilde;a de mi padre, un exigente en todo, siempre tomando cervezas y rasc&aacute;ndose la panza. Aunque la verdad es que yo no quiero saber nada de cosas de mujeres, soy el que paso m&aacute;s tiempo con ella y como quiero mucho a mam&aacute; la apoyo lo m&aacute;s que puedo. <em>&iexcl;Camilo acomp&aacute;&ntilde;ame al mercado! V&eacute;me a traer cilantro. Compra la tortilla. Ay&uacute;dame a subir el garraf&oacute;n. Por favor compra papel aluminio. Carga el gas. &iexcl;Vigila que no se queme la sopa!&hellip;<\/em> Son las conversaciones entre mi madre y yo. Ella apenas si me escucha cuando le hablo de la escuela, la pobre ni siquiera termin&oacute; la secundaria porque se jodi&oacute; el asunto cuando conoci&oacute; a mi padre y la embaraz&oacute;. Siento mucha pena por ella. Cuando me llega a preguntar que c&oacute;mo voy o c&oacute;mo me siento, prefiero evadir la respuesta. No vale la pena angustiarla ante mi falta de amigos.<\/p>\n<p>Decir diciembre no significa nada, s&oacute;lo es permanecer en casa aburrido, ayudando a madre. Enojado porque Esteban no hace nada y se la pasa molest&aacute;ndome: &ldquo;&iexcl;Maric&oacute;n! Le voy a decir a pap&aacute; que te lleve con una mujer para que te ense&ntilde;e a ser hombre. Te hace falta conocer un burdel.&rdquo; &ldquo;Maric&oacute;n&rdquo; es su palabra favorita para describirme y fastidiar, como si necesitara ser hombre para entender que mam&aacute; est&aacute; agotada. Cuando son vacaciones tengo mucho quehacer dom&eacute;stico no como &eacute;l que nada m&aacute;s se la pasa viendo porno y jal&aacute;ndosela frente a la computadora. Mi padre exige a madre que guise para un ej&eacute;rcito. Aj&aacute;, el ej&eacute;rcito de gorrones de t&iacute;os, primos, hasta sus esposas y novias incapaces de apoyar. Para m&iacute; la cena significa vueltas con madre al mercado, montones de gente que compra en los puestos como si fuese el fin del mundo y cargar bolsas y bolsas en la incomodidad del transporte p&uacute;blico hasta llegar a casa. Luego all&aacute; todo es una chinga porque ni hermano ni padre ayudan. Yo veo tan cansada a madre que busco complacerla en todo. Navidad siempre pone las cosas peores, siempre peores conforme pasan los a&ntilde;os &iexcl;C&oacute;mo quisiera que ardiera el mundo en estos d&iacute;as!<\/p>\n<p>&iexcl;Camilo ayuda! Grita pap&aacute; como loco. Pelar papas, hervir la fruta, cocer el pavo, hacer ensaladas, fre&iacute;r chiles es insoportable. Me alegra no ser mujer, seguramente ya hubiera enloquecido. Con raz&oacute;n a mi padre le gusta hacerse el tonto en el ba&ntilde;o mientras cae la noche y empieza a llegar su familia mientras madre hace todo. &Eacute;l nunca prepara algo, es incapaz de levantar su propio plato, lo odio. Cuando los t&iacute;os llegan a dar el abrazo, padre se esponja como guajolote mientras su orgullo se engrandece invitando a cada uno a sentarse a la mesa. Como si no supi&eacute;ramos que s&oacute;lo llegan a gorrear la cena. Cuando todo est&aacute; servido y est&aacute;n sentados, observamos la televisi&oacute;n y la celebraci&oacute;n en distintos lugares del mundo. Me gusta imaginar que celebro feliz con luces de bengala y villancicos en un alg&uacute;n lugar remoto con Nora, claro: yo nunca obligar&iacute;a a ella a servirme. Nunca ser&iacute;a tan vil como lo es mi padre con madre.<\/p>\n<p>Con mi padre siempre hay que esperar lo inesperado. Es tan voluble y fr&aacute;gil en su ego <em>&ldquo;Adriana, sirve m&aacute;s refresco&rdquo;, &ldquo;T&uacute;, Camilo, trae hielo&rdquo;, &ldquo;&Oacute;rale, maric&oacute;n, ap&uacute;rate, ayuda a tu madre&rdquo;. <\/em>Siempre escuchando sus quejas <em>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; hice para merecer un hijo amanerado? Eso pasa cuando las madres consienten mucho a sus hijos &iexcl;Ah&iacute; est&aacute;n las consecuencias, Adriana! Eso pasa por tenerlo pegado a tus faldas&hellip;&rdquo;<\/em> Y entre quejas y burlas me toca siempre acarrear no s&oacute;lo desde la cocina al comedor la comida para atiborrar a su fastidiosa familia sino adem&aacute;s llevarme las bromas pesadas de t&iacute;os y primos. Yo soy siempre su botana. Cada Navidad es igual. Este a&ntilde;o no pinta nada diferente: todos beben y comen hasta el cansancio. Una a una, las botellas de alcohol se acaban. Mis t&iacute;os y mi padre se enfurecen por nada, se pelean por cosas del pasado, por su amarga infancia, por la casa de la abuela, por una herencia inexistente y mal gastada. Se gritan, se maldicen, se rompen no s&oacute;lo las cosas que se hallan a su paso sino la poca moral y &aacute;nimo existente. Madre y yo guardamos silencio, los dejamos hablar como los locos que son, ella siempre dice que &ldquo;a chillidos de marrano, o&iacute;dos de carnicero, o lo que es lo mismo: a boca de borracho, o&iacute;dos de cantinero&rdquo; y se la aplicamos bien: deprimidos, nos volvemos sombra en la pared y desaparecemos, aunque los platos y vasos sucios esperen agotados sobre el mantel navide&ntilde;o que con tanta ilusi&oacute;n se puso horas atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Estoy cansado de tanta pendejada, de que siempre terminemos encerrados en nuestra habitaci&oacute;n con el esp&iacute;ritu tan vac&iacute;o despu&eacute;s de haber trabajado tanto. Estoy cansado de que no tengamos una noche tranquila comiendo aunque sea algo sencillo y sin presi&oacute;n alguna. Estoy harto de que me griten que soy un marica, que Esteban desaparezca para largarse con alguna de sus novias para demostrar su hombr&iacute;a y nos deje a nosotros el paquete de cuidar a la familia de mi padre. Me niego a ser responsable de ellos. Estoy exhausto de limpiar, de ver a mi madre llorar en silencio, despreciada y arrinconada en su propia casa. Estoy harto &iexcl;No puedo m&aacute;s! Cierro todas las ventanas aunque la casa huela a vomito de borrachos, a odio recalcitrante. Decidido, voy a la cocina, abro las parrillas de la estufa en su m&aacute;xima potencia y espero un prudente tiempo. &iexcl;Al carajo todo! Quiero una blanca navidad. Enciendo las luces de bengala mientras me repito una y otra vez <em>&iquest;A ti qu&eacute; te gusta de la Navidad?<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Nota: Deseamos que pasen una feliz Navidad y tengan un excelente a&ntilde;o nuevo en compa&ntilde;&iacute;a de amigos, familia y buenos libros. Gracias por seguir TINTA INSOMNE. &iexcl;FELICES FIESTAS!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Odio la Navidad, me parece una temporada espantosa donde el dinero se gasta a manos llenas sin sentido alguno, tiempo de compras innecesarias, ropa espantosa con colores de duende y donde nos enga&ntilde;amos dando el amor que deber&iacute;amos darnos durante el resto a&ntilde;o. 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