{"id":1984,"date":"2023-12-21T03:57:25","date_gmt":"2023-12-21T03:57:25","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/12\/21\/revelacion-navidena\/"},"modified":"2023-12-21T03:57:25","modified_gmt":"2023-12-21T03:57:25","slug":"revelacion-navidena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/revelacion-navidena\/","title":{"rendered":"Revelacin navidea"},"content":{"rendered":"<p>Los sue&ntilde;os nunca duermen. Por eso, a veces, uno se queda despierto esperando que ocurra algo all&iacute; en la oscuridad, all&iacute; donde no hay nada: ni luz, ni ruido. Entonces uno recuerda al hombre de jengibre que salt&oacute; de la bandeja cuando la abuela pretend&iacute;a hornearlo. Una lagrimita fr&iacute;a y solitaria escurre desde el ojo derecho y uno percibe que el hombre de jengibre se mete en la caja de adornos e inmediatamente, un mu&ntilde;eco de nieve salta de la caja, precedido por un reno de nariz roja y canta <em>Rodolfo se llama el reno.<\/em> Nadie quer&iacute;a saber el nombre del reno, realmente no importaba, pero el mu&ntilde;eco de nieve canta de manera estridente y de su coraz&oacute;n sale un acompa&ntilde;amiento bullicioso que recuerda una Navidad en los a&ntilde;os setenta, cuando la madre hizo conos de cartulina y en ellos peg&oacute; macarrones grandes de todos los tipos y los pint&oacute; con spray dorado, transform&aacute;ndolos en elegantes objetos de decoraci&oacute;n para el comedor. Todos los invitados elogiaban los conos y uno se quedaba all&iacute; parado, sin entender por qu&eacute; no elogiaban al &aacute;rbol navide&ntilde;o que era tan grande, tan bello, con bolas de cristal multicolores y diminutos juguetes, con una vela de cristal tan fina, tan delicada, color azul con estampa amarilla&hellip;<\/p>\n<p>As&iacute;, s&oacute;lo en la oscuridad, uno piensa en el cuerpo que se mueve, se expresa y engorda como un Pap&aacute; Noel, como un ser que tiene vida propia, muy aparte de lo que uno piensa, siente o sue&ntilde;a. Entonces, uno recuerda que los poetas son seres solitarios, como los Pap&aacute; Noel, que s&oacute;lo tienen compa&ntilde;&iacute;a cuando los Elfos los visitan para ayudarlos a trabajar.<\/p>\n<p>Pensar en Pap&aacute; Noel atrae el fr&iacute;o, porque uno piensa en el Polo Norte, que est&aacute; en medio del Oc&eacute;ano &Aacute;rtico. Y la soledad aumenta cuando hace fr&iacute;o en la oscuridad.<\/p>\n<p>El fr&iacute;o en la oscuridad causa cierta inseguridad y un poco de miedo, ya que es una realidad extra&ntilde;a, m&aacute;s intensa. Uno no ve sus propias manos en la oscuridad. Las realidades extra&ntilde;as son como el futuro que siempre es tan desconocido y cuando llega no percibimos porque llega envuelto en el presente y cuando queremos observarlo ya se fue y se llama pasado.<\/p>\n<p>Uno pone un poco de atenci&oacute;n y escucha los ruidos del silencio y no logra escuchar el propio coraz&oacute;n, parece que el cuerpo est&aacute; hueco como los conos de cartulina. En medio del silencio de la oscuridad uno espera poder so&ntilde;ar, porque sabe que los sue&ntilde;os no duermen, pero uno recuerda los regalos de navidad que llegaban desde el Polo Norte. Tambi&eacute;n recuerda la rosca navide&ntilde;a, la Misa de Gallo y la cena de media noche.<\/p>\n<p>De repente la mente se ilumina como las lucecitas navide&ntilde;as y uno descubre que los &uacute;nicos animales que no son alados y vuelan, son los renos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los sue&ntilde;os nunca duermen. Por eso, a veces, uno se queda despierto esperando que ocurra algo all&iacute; en la oscuridad, all&iacute; donde no hay nada: ni luz, ni ruido. Entonces uno recuerda al hombre de jengibre que salt&oacute; de la bandeja cuando la abuela pretend&iacute;a hornearlo. 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