{"id":1982,"date":"2023-12-20T03:19:20","date_gmt":"2023-12-20T03:19:20","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/12\/20\/juan-gelman-amor-y-esperanza\/"},"modified":"2023-12-20T03:19:20","modified_gmt":"2023-12-20T03:19:20","slug":"juan-gelman-amor-y-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/juan-gelman-amor-y-esperanza\/","title":{"rendered":"Juan Gelman, amor y esperanza"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La Inteligencia Artificial (IA) no es una moda, pronto ser&aacute; un nuevo estilo de vida. Algunos advierten: realizar&aacute; todos los trabajos, oficios y descubrimientos, hasta ahora, sujetos y objetos del traj&iacute;n arduo y precario de los hombres. Querido lector, &iquest;Usted considera posible que, dentro de poco o mucho tiempo, la IA substituir&aacute; definitivamente al humano?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para las personas de a pie, en el cosmos como en la Tierra, hay algo m&aacute;s all&aacute; de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica y de los prodigios tecnol&oacute;gicos provistos por la IA.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es intangible, capaz de superar la violencia y la materialidad; es la ocurrencia del futuro que escapa al algoritmo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Juan Gelman, en su poema &ldquo;Madrugada&rdquo;, lo explica del modo siguiente:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Juegos del cielo mojan la&nbsp;<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">madrugada violenta.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Ella respira por nosotros.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Somos los que encendimos el amor<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">para que dure,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">para que sobreviva a toda soledad.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Hemos quemado el miedo, hemos<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">mirado frente a frente al dolor<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">antes de merecer esta esperanza<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Hemos abierto las ventanas para<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">darle mil rostros.<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El poeta, traductor y periodista argentino Juan Gelman, radicado en M&eacute;xico, donde falleci&oacute; el 14 de enero de 2014, hace una clara diferenciaci&oacute;n entre el optimismo y la esperanza; pues, por encima de la madrugada violenta, de ese fr&iacute;o que ejerce con furia una fuerza f&iacute;sica y psicol&oacute;gica, asesina de los m&aacute;s nobles sentimientos, sabe que vendr&aacute; un d&iacute;a mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se nota la clara intenci&oacute;n de compartir todas las realidades andadas; tambi&eacute;n, las poco amables o francamente hostiles. Es decir, no se refiere a un sentimiento superficial pretendiendo que el mundo ser&aacute; conforme a lo bueno, &uacute;nicamente, porque se quiere, simulando la inexistencia de lo negativo o de lo malo; esa ser&iacute;a una actitud optimista en funciones de tabla de salvaci&oacute;n temporal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Gelman, en sus versos, habla desde un ser plural, de muchos rostros, de m&uacute;ltiples realidades, pero en primera persona, ya que afirma, &ldquo;Somos los que encendimos el amor\/ para que dure&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esta suerte, sostiene, el hombre hace despertar al amor; mas no al identificado con una simple apariencia, sometido a la pretensi&oacute;n de cualquier clase, sino que apuesta por el perdurable, por el que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de los cuerpos, por el que no es producto de la inteligencia artificial ni de la inmediatez del tik tok, ni de la suplantaci&oacute;n, y menos del que se agota en el instante en que se consuman los deseos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se trata de hacerlo funcionar para superar las realidades violentas; por tanto, es un amor &ldquo;que sobreviva a toda soledad&rdquo;; esto es, a la ausencia, muerte y p&eacute;rdida; que, sobrepasando los p&aacute;ramos creados por las conductas propias y ajenas, evita la huida de los habitantes y fomenta la solidaridad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El nacido en Buenos Aires, Argentina, el 3 de mayo de 1930, bajo el nombre de Juan Gelman Burichson &mdash;que, de facto, en el exilio de 1976 a 1989; el secuestro y muerte de sus dos hijos, de su nuera, y la p&eacute;rdida de la identidad de su nieta&mdash;, transmite con gentileza, desde su intimidad, lo que ha conocido en su propia persona y familia, y c&oacute;mo el amor resisti&oacute; al miedo y al dolor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg&uacute;n sus versos, al primero, lo ha quemado. Al segundo, lo ha mirado de frente. Y en medio de esta realidad apremiante, toma su &ldquo;amor&rdquo; y, con &eacute;l, boga hasta encontrarse con la ocurrencia vertida en forma de esperanza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El autor mira al dolor de frente; es decir, lo distingue, si bien no lo agobia; no implica que no sienta tristeza, como tampoco que el miedo no lo haya corro&iacute;do alg&uacute;n d&iacute;a; no obstante, en su poes&iacute;a se realiza un acontecimiento, negarse a la experiencia nociva, la vence persistiendo en el movimiento impelido por el amor encendido por &eacute;l mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Juan Gelman &mdash;Premio de Literatura y del Caribe Juan Rulfo 2000, Premio Reina Sof&iacute;a de Poes&iacute;a Iberoamericana 2005, y Premio Cervantes 2007&mdash;, en sus inicios impulsor de la corriente literaria realismo cr&iacute;tico, del intimismo, del uso de las frases coloquiales, del tango, se afianza a la realidad impresa por las reglas establecidas por &ldquo;cielo&rdquo;, donde a veces es perdedor o ganador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cualquier caso, ninguno de estos juegos est&aacute; en sus manos, ni bajo su control; el conocimiento adquirido: dolor y miedo son rebasados por el amor. En los juegos del cielo, Gelman espera otro d&iacute;a, uno mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, hay tantas esperanzas como caras, voces y ventanas se abran. Propone mil rostros; en ese n&uacute;mero est&aacute; un todo, incluso, pueden corresponder a una sola persona, como el propio Gelman, que escribi&oacute; bajo los seud&oacute;nimos de John Wendell, Dom Pero, Yamanokuchi Ando, y dem&aacute;s, admitiendo su capacidad de ser Otro, de identificarse como el pr&oacute;jimo y, por lo tano, de reconocerse a s&iacute; mismo, quedando en aptitud de enfrentar el miedo y el dolor, de ganarse por s&iacute; mismo, entre todos sus otros, la esperanza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esta manera, pisa el terreno de lo humano. Estamos en presencia de lo intangible, de la &iacute;ntima relaci&oacute;n que tiene el poeta consigo mismo y simult&aacute;neamente con los dem&aacute;s; quiza por ello, cree en el futuro, lo espera, se dispone a recibirlo en sus mil ventanas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En consecuencia, Gelman habita con otros el mismo lugar; iguales experiencias, aunque cada uno tenga su propia ventana. As&iacute;, ese lugar, propio de lo humano, fraguando en el miedo y el dolor, tiene un futuro: la esperanza que los mantiene vivos y los mueve hacia la bondad, ya que s&oacute;lo en &eacute;sta se comprende la existencia encendida por el amor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo cual, a pesar y gracias a lo vivido, teje el presente, dej&aacute;ndolo atr&aacute;s casi de inmediato, para dar paso al futuro; no como un deseo ni confundido con el optimismo, sino que yendo m&aacute;s all&aacute;, abraza la vida con todo lo que venga.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la literatura y en la ciencia se platea la posibilidad de una inteligencia artificial que, al modo de Pinocho, sea capaz de pensar, tomar decisiones y acciones humanas; sin embargo, el propio mu&ntilde;eco de madera habr&iacute;a despu&eacute;s de muchos desasosiegos, comprender que un ser humano vive en la esperanza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como siempre, Usted, querido lector, tiene la &uacute;ltima palabra.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Inteligencia Artificial (IA) no es una moda, pronto ser&aacute; un nuevo estilo de vida. 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