{"id":1980,"date":"2023-12-19T03:54:19","date_gmt":"2023-12-19T03:54:19","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/12\/19\/santo-y-sena\/"},"modified":"2023-12-19T03:54:19","modified_gmt":"2023-12-19T03:54:19","slug":"santo-y-sena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/santo-y-sena\/","title":{"rendered":"Santo y Sea"},"content":{"rendered":"<p>&iquest;C&oacute;mo es el canto de las sirenas? Dicen que se las escucha por los mares del sur. Debe ser cosa de alg&uacute;n latinoamericano que navega desde Paraguay hasta un punto, espec&iacute;fico, de la costa africana cargado de coca&iacute;na. Ahora, las noticias no dan cuenta del paradero de Sebasti&aacute;n, nadie sabe que fue a ser rey en &Aacute;frica, ya que en el pa&iacute;s andino le dijeron:<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Pero, no. Pero, s&iacute;. Pero, pero&hellip;<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n se march&oacute;, dej&oacute; sus pilchas, autos y mansiones atr&aacute;s. Los amigos que le conoc&iacute;an con el nombre de Luis, Paulo, Gabriel, Enrique, Marcelo u otro alias, se quedaron en la c&aacute;rcel repleta, sin voz y sin voto, porque nadie tiene que saber nada de aquello que ellos no saben. Son absurdos delirantes de la realidad. Son abusos de un Estado que no se respeta; por eso, da guarida a sus amigotes que pagan con billetes verdes los pasaportes y otros papelillos.<\/p>\n<p><em>&mdash;<\/em>Con &ldquo;Santo y Se&ntilde;a&rdquo; uno viaja lejos <em>&mdash;<\/em>le dec&iacute;a el abuelo al nieto hiperquin&eacute;tico. Mientras el ni&ntilde;o imaginaba que har&iacute;a lo querr&iacute;a e ir&iacute;a a donde se le venga en gana.<\/p>\n<p>En sue&ntilde;os y en pesadillas, Sebasti&aacute;n se revelaba como un g&aacute;nster, en la realidad de su d&iacute;a a d&iacute;a era un buen muchacho, amigo de sus amigos, deportista y amante de su familia. Pero es importante decirlo, era verdugo de sus enemigos.<\/p>\n<p>&iexcl;Pobres enemigos! Con &ldquo;Santo y Se&ntilde;a&rdquo; nadie precisa matar a nadie. Basta pagar para que otro lo haga. Bien lo recuerda el juez, que en plena luna de miel se fue a descansar bajo la l&iacute;nea del horizonte. Ahora la lista de los mandados est&aacute; llena. En el pa&iacute;s andino hay tipos que se persignan a cada media hora, esperando protecci&oacute;n del Dios, de la Virgen y de la Pacha. Redoblaron el n&uacute;mero de guardaespaldas y est&aacute;n nerviosos, porque cualquier paquete o sobre puede ser una bomba, cualquier vendedor ambulante pude ser un sicario, cualquier comida puede estar envenenada, cualquier prostituta puede ser un hombre.<\/p>\n<p>No existen soluciones imaginarias para negociar con Sebasti&aacute;n, el hombre tiene al toro por los cuernos. Hubo una traici&oacute;n de quienes deb&iacute;an protegerlo, porque &eacute;l pag&oacute; por la protecci&oacute;n. Ahora, son muchos los que le fallaron y esperan la llegada de un emisario, uno que venga a arreglar las cuentas en diciembre, tal vez, vestido de Viejo Pascuero y les diga:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Santo y Se&ntilde;a o la vida! &mdash;sin saber la respuesta dir&aacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por favor, hermanito! &mdash;y sin m&aacute;s proleg&oacute;menos, recibir&aacute;n una r&aacute;faga que te&ntilde;ir&aacute; de sangre su humanidad. Mientras los sicarios vestidos de Viejo Pascuero dir&aacute;n en coro:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ho! &iexcl;Ho! &iexcl;Ho!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;C&oacute;mo es el canto de las sirenas? Dicen que se las escucha por los mares del sur. Debe ser cosa de alg&uacute;n latinoamericano que navega desde Paraguay hasta un punto, espec&iacute;fico, de la costa africana cargado de coca&iacute;na. 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