{"id":1946,"date":"2023-11-21T04:10:27","date_gmt":"2023-11-21T04:10:27","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/11\/21\/la-novia-del-viento\/"},"modified":"2023-11-21T04:10:27","modified_gmt":"2023-11-21T04:10:27","slug":"la-novia-del-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/la-novia-del-viento\/","title":{"rendered":"La novia del viento"},"content":{"rendered":"<p><em>Hay una tierra de los vivos <\/em><\/p>\n<p><em>y una tierra de los muertos, <\/em><\/p>\n<p><em>y el puente es el amor, <\/em><\/p>\n<p><em>el &uacute;nico superviviente, el &uacute;nico sentido.<\/em><\/p>\n<p>Thornton Wilde<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lou Andreas-Salom&eacute; fue una inteligente y hermosa mujer rusa que conmovi&oacute; al mundo de la cultura vienesa del primer cuarto del Siglo XX. Psicoanalista, ensayista casada con el m&eacute;dico Carl Andreas, pero admirada y amada por hombres muy notables como el fil&oacute;sofo Friedrich Nietzsche, ella fue la que lo inspir&oacute; para escribir su importante <em>Gaya ciencia<\/em>. La llamaba &ldquo;la gran partera&rdquo;. Tambi&eacute;n tuvo la admiraci&oacute;n del inventor del psicoan&aacute;lisis Sigmund Freud, quien le reconoc&iacute;a un enorme talento te&oacute;rico; adem&aacute;s, el poeta Rainer Mar&iacute;a Rilke estaba rendido a ella.<\/p>\n<p>Pero por aquellos a&ntilde;os, en el efervescente imperio austriaco, en aquella &eacute;poca que Heman Broch llam&oacute; la del &ldquo;alegre apocalipsis&rdquo;, otra mujer extraordinariamente hermosa, inteligente, rebelde e independiente, atra&iacute;a la mirada y despertaba el amor y admiraci&oacute;n en otro pu&ntilde;ado de genios: se trata de la compositora Alma-Marie Mahler (Austria, 1879-Nueva York, 1964).<\/p>\n<p>Casada tres veces &mdash;la primera con el compositor Gustav Mahler, despu&eacute;s con el famoso arquitecto Walter Gropius y la tercera ocasi&oacute;n con Franz Werfel&mdash;, fue educada en un ambiente musical. Desde muy ni&ntilde;a empez&oacute; a tocar el piano y hacer sus primeras partituras, que interpretaba ante los amigos de su madre, pertenencientes al movimiento de la Secesi&oacute;n en Viena. En ese ambiente se encontraba el pintor Gustav Klimt, quien, se dice, le rob&oacute; su primer beso. &Eacute;l ten&iacute;a 34 a&ntilde;os, ella 16. Ese suceso del beso inspir&oacute; el famos&iacute;simo cuadro de Klimt llamado, justamente, <em>El beso<\/em>.<\/p>\n<p>Otro enorme escritor alem&aacute;n, Thomas Mann, futuro premio Nobel de literatura en 1929, autor de obras como <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica<\/em>, <em>Muerte en Venecia<\/em> o <em>Schopenhauer, Nietzsche, Freud,<\/em> sostuvo un romance con Alma antes de que ella decidiera casarse con el compositor Gustav Mahler, en 1902, no sin antes decirle, cuando lo conoce: &ldquo;tu m&uacute;sica no me gusta, no tiene estructura&rdquo;. Tuvieron dos hijas: Marie, quien muri&oacute; a los cinco a&ntilde;os, con el profundo dolor de Alma, y Anna, que ser&iacute;a escultora.<\/p>\n<p>En 1910, el compositor musical Gustav Mahler tuvo un an&aacute;lisis de una sola sesi&oacute;n de cuatro horas con el inventor del psicoan&aacute;lisis, Sigmund Freud. El compositor ten&iacute;a 50 a&ntilde;os y el psicoanalista 54. El encuentro no fue f&aacute;cil, como lo cuenta Freud a la princesa Marie Bonaparte. El encuentro no fue f&aacute;cil para el compositor, quien cancel&oacute; la cita con el psicoanalista en tres ocasiones, hasta que Freud le da un ultim&aacute;tum. Mahler necesitaba hablar con el psicoanalista justo por los problemas de inhibici&oacute;n sexual que ten&iacute;a con su joven esposa, debido a que el compositor hab&iacute;a enfermado de amigdalitis y, adem&aacute;s, le aquejaba saber que ella manten&iacute;a ya relaciones con el arquitecto Walter Gropius. El compositor sufr&iacute;a de obsesiones y ansiedad, adem&aacute;s de dolores inexplicables. Ernest Jones, bi&oacute;grafo de Freud, cuenta que los dos hombres caminaron por Leiden durante cuatro horas. En esas cuatro horas de escuchar a profundidad las desgarraduras an&iacute;micas del m&uacute;sico, sus problemas desaparecieron y las cosas en su matrimonio con Alma parec&iacute;an mejorar. Sin embargo, Gustav Mahler muri&oacute; al a&ntilde;o siguiente. En la versi&oacute;n de Alma Mahler, el encuentro entre su esposo y el psicoanalista se debi&oacute; a que &eacute;l tem&iacute;a perderla y, adem&aacute;s, cuenta que Freud le confes&oacute; que Gustav Mahler estaba buscando a su madre &mdash; una mujer pobre, sufriente y angustiada&mdash; en cada mujer que conoc&iacute;a. Alma tambi&eacute;n narra en su autobiograf&iacute;a que, cuando conoci&oacute; a su futuro esposo, &eacute;l segu&iacute;a siendo virgen a los 40 a&ntilde;os: &ldquo;era c&eacute;libe y le ten&iacute;a miedo a la mujer&rdquo;. Sin embargo, hay que decirlo, ver a la mujer como una amenaza de la virilidad era visto como un signo de la &eacute;poca. Pero, por otro lado, Freud tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; que Alma buscaba a su padre en los hombres, dado que ella perdi&oacute; al suyo cuando ten&iacute;a 12 a&ntilde;os. Al respecto, ella escribi&oacute; en su autobiograf&iacute;a: &ldquo;Sent&iacute; que hab&iacute;a perdido a mi mentor, la estrella que me guiaba&rdquo;.<\/p>\n<p>Poco antes de casarse, el compositor Gustav Mahler le escribe una carta de &ldquo;amor&rdquo; con una condici&oacute;n para ella que, enigm&aacute;ticamente, acept&oacute;: Alma debe renunciar a sus ambiciones musicales. En casa s&oacute;lo se puede hablar de la m&uacute;sica de &eacute;l. La &uacute;nica tarea que &eacute;l le encomienda en la carta es hacerlo feliz. Ella acepta y se vuelve lo que Jacques Lacan menciona con respecto a Nora, esposa de James Joyce, ella se vuelve en &ldquo;una mujer para &eacute;l&rdquo;. Si ella es ella entonces Gustav est&aacute; perdido dado el profundo temor que tiene para con las mujeres, en ese momento ella acepta la penosa renuncia. Alma Mahler escribi&oacute; que estar con Gustav era como estar con una abstracci&oacute;n y no con un ser humano.<\/p>\n<p>Alma vivi&oacute; una fuerte depresi&oacute;n, ella acudi&oacute; a descansar a un balneario y ah&iacute; conoci&oacute; al arquitecto Walter Gropius, fundador de la importante corriente llamada Bauhaus. Ah&iacute; iniciaron un romance. Alma regres&oacute; con Gustav y el arquitecto quedar&iacute;a como amante, pero Gropius no aguant&oacute; que su amor fuera secreto y, en un gesto de audacia o locura, le escribe una carta a Alma, que tambi&eacute;n se la manda a Gustav. El compositor implora no ser abandonado, incluso est&aacute; dispuesto a hacerse tratar por el ya famoso psicoanalista Sigmund Freud. Pero hace m&aacute;s: se retracta de la condici&oacute;n que le impuso a Alma sobre su m&uacute;sica y ella escribe en su diario &ldquo;Qu&eacute; duro es ser tan despiadadamente privada de lo m&aacute;s cercano al coraz&oacute;n&rdquo;. Mahler muri&oacute; en 1911 mientras compon&iacute;a la doloros&iacute;sima sinfon&iacute;a n&uacute;mero 10, donde hace referencia al dolor del desamor.<\/p>\n<p>Ante la muerte de su esposo, libre ya de cumplir la promesa hecha, la vida art&iacute;stica y la pasi&oacute;n por la m&uacute;sica de Alma Mahler despiertan y se renuevan, tambi&eacute;n los amores apasionados continuaron. El tambi&eacute;n m&uacute;sico vien&eacute;s Paul Kammer vivi&oacute; con ella &ldquo;un amor loco&rdquo; y, ante la negativa de matrimonio de Alma, amenaz&oacute; con dispararse justo en la tumba de Gustav. M&aacute;s tarde conoci&oacute; al pintor y escritor Oskar Kokoschka, manierista, expresionista, considerado <em>enfant terrible<\/em> de Viena. Si sus anteriores amores eran mayores que ella, aqu&iacute; eso se invirti&oacute;: ella era siete a&ntilde;os mayor que el pintor. El pintor lleg&oacute; pobre a Viena y pas&oacute; muchas penurias para hacerse un lugar en el mundo art&iacute;stico y elitista de la Viena Imperial. Era llamado &ldquo;el gran salvaje&rdquo;. Ella lo busc&oacute; en su modesto estudio para que le hiciera un retrato. Quedaron prendados al conocerse, se realiza el verso de Silvio Rodr&iacute;guez que dice: &ldquo;cuando dos balas se encuentran en un campo de guerra algo debe ocurrir&rdquo;. Dos pasiones se desbordan, pero en dos mundos radicalmente distintos: ella en el mundo de los palacios, la elegancia y el glamour, &eacute;l un joven artista pobre y marginal. Al d&iacute;a siguiente de conocerse se citan a cenar: ella lo deleita al piano interpretando &ldquo;La muerte del amor&rdquo;, el aria final de <em>Trist&aacute;n e Isolda<\/em>. &Eacute;l, mientras tanto, se embriaga de amor a cada nota. Al d&iacute;a siguiente le escribe en una carta: &ldquo;te escribo como un pagano que le reza a su estrella&rdquo;. Le hace m&aacute;s de 400 cartas en dos a&ntilde;os que dura la relaci&oacute;n. Su cuadro m&aacute;s famoso, <em>La novia del viento<\/em>, es una alegor&iacute;a al amor que vivi&oacute; con Alma Mahler. En la obra, ella duerme pl&aacute;cidamente sobre su pecho, &eacute;l, insomne, con las manos tensas, est&aacute;n entre s&aacute;banas de cielo y mar. &Eacute;l la am&oacute; intensamente, la toma como musa. Ella, que ya lo hab&iacute;a sido de Mahler, se niega a ocupar de nueva cuenta ese lugar. Ella est&aacute; fascinada por el amor de &eacute;l y le escribe: &ldquo;nunca hab&iacute;a probado tanto infierno, tanto para&iacute;so&rdquo;. &Eacute;l la pinta, le escribe, la ama apasionadamente. Estando embarazada del pintor, ella no soporta m&aacute;s y decide aborta y separarse de Oscar Kokoschka. &Eacute;l no lo soporta y, en un rapto de locura, construye una mu&ntilde;eca de tama&ntilde;o real a semejanza de Alma y la anda trayendo por todos lados: cena con ella, la lleva al teatro, hasta que una noche le arranca la cabeza y la tira por la ventana.<\/p>\n<p>Ella regresa con el arquitecto Walter Gropius, con quien se cas&oacute;. Tuvieron una hija, Manon, quien falleci&oacute; por la poliomelitis. Se divorcia de &eacute;l en 1920. Alma entonces se casar&aacute; con el novelista Franz Werfer, autor de <em>La canci&oacute;n de Bernardette<\/em> y amigo de Franz Kafka. Un poco antes del estallido de la Guerra, la pareja se exilia en Estados Unidos. En sus memorias podemos leer lo que podr&iacute;a ser una s&iacute;ntesis de su apasionada vida: &ldquo;hay una tierra de los vivos \/ y una tierra de los muertos, \/ y el puente es el amor, \/ el &uacute;nico superviviente, el &uacute;nico sentido&rdquo;. Existe una extraordinaria biograf&iacute;a de Alma Mahler, de donde se toma el t&iacute;tulo de esta colaboraci&oacute;n: <em>La novia del viento<\/em>, de Susanne Keegan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una tierra de los vivos y una tierra de los muertos, y el puente es el amor, el &uacute;nico superviviente, el &uacute;nico sentido. Thornton Wilde &nbsp; Lou Andreas-Salom&eacute; fue una inteligente y hermosa mujer rusa que conmovi&oacute; al mundo de la cultura vienesa del primer cuarto del Siglo XX. 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