{"id":1888,"date":"2023-10-03T04:05:02","date_gmt":"2023-10-03T04:05:02","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/10\/03\/el-mal-1\/"},"modified":"2023-10-03T04:05:02","modified_gmt":"2023-10-03T04:05:02","slug":"el-mal-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-mal-1\/","title":{"rendered":"El Mal"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Portada: Marc Chagall, <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">El &aacute;ngel ca&iacute;do<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Las l&aacute;grimas lavan todas las faltas, y Magdalena hab&iacute;a llorado mucho<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nikos Kazantzakis, <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">La &uacute;ltima tentaci&oacute;n.<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Quien sabe endurecerse frente a los males del otro se trasforma en seguida en impasible ante los suyos propios.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Marqu&eacute;s de Sade<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de la existencia del Mal ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Podr&iacute;amos trazar un recorrido transversal rastreando el lugar que el mal ha tenido en las diversas &eacute;pocas y as&iacute; hacer un recuento del lugar que ha tenido en la humanidad. La historia del mal es correlativa con la historia de lo humano. El Mal ha sido definido como aquello que queda por fuera de lo que se se&ntilde;ala como el Bien. El mal ocupa, por definici&oacute;n, el lugar de lo marginal, lo que no entra en el canon. Esto ha tra&iacute;do como efecto sentir como amenaza lo que se considera diferente, la otredad o la alteridad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea del mal ha existido desde siempre, lo que cambia es el lugar y los entes portadores. El mal ha tenido las formas m&aacute;s extendidas y diversas, act&uacute;a como la sombra amenazante que pone en riesgo a la comunidad. Una sombra que se mueve por los caminos de la incertidumbre y acecha con la enfermedad, el sufrimiento y la muerte.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mal tambi&eacute;n se deja ver cuando se pierde el imaginario control del propio destino: es el rostro terrible del destino, es <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">fata<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">, la fatalidad. El mal invade el destino de los pueblos con plagas como la peste o el c&oacute;lera, lo que no podr&iacute;a provenir de otro lado que del demonio. El demonio, los demonios, son los primeros portadores y agentes del mal, en el imaginario colectivo los demonios provocan la degradaci&oacute;n del alma y del cuerpo.&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero el mal no puede ser sin el bien, el mal es resultado del Bien. Digamos que el mal s&oacute;lo puede ser se&ntilde;alado, sostenido y administrado desde y por quien se posiciona en el lugar del bien, de la divinidad o como las encarnaciones de la justicia. No hay mal sin su Otro que le nombre. El mal ha sido ubicado en torno al demonio, al loco, al criminal y a la mujer. El mal ha existido siempre, y el odio que propicia se extiende hasta nuestros d&iacute;as y se descarga contra todo lo que se muestre como diverso a lo heterog&eacute;neo y validado por los sistemas patriarcales: la misoginia y los feminicidios son su m&aacute;s cruenta expresi&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde la antig&uuml;edad han sido numerosas y desastrosas las figuras que asocian los t&eacute;rminos &ldquo;mal&rdquo; y &ldquo;mujer&rdquo;. Las mujeres han sido se&ntilde;aladas como malvadas y destructoras del orden, la imagen de la <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">mujer fatal<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">femme fatal<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">) es la de aquella que se vale de sus encantos para destruir a los hombres y a las sociedades. Lamentablemente persiste hasta nuestros d&iacute;as esa terrible dualidad que identifica sem&aacute;nticamente al hombre con el bien (el sol, el d&iacute;a, la luz, la cordura, etc) y a la mujer como la encarnaci&oacute;n del mal (la noche, la sombra, la locura, la luna, etc); dualidad que ha estado presente en toda la historia de la humanidad hasta dar lugar a una siniestra f&oacute;rmula que ha sido utilizada para justificar el borramiento de lo femenino: <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">la mujer es la &uacute;ltima encarnaci&oacute;n del mal<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si el hombre es asociado al orden, el cosmos, el mundo, la mujer es vista como lo incierto, el caos, lo inmundo, se dice incluso que de una mujer, por tener mala fama, se pude decir lo que sea.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo griego antiguo, en sus mitos, nos muestra a la mujer como la portadora de todas las calamidades a partir de un castigo decretado por Zeus quien, seg&uacute;n Hes&iacute;odo y su <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">Teogon&iacute;a<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">, al descubrir que Prometeo ha robado el fuego a los dioses para d&aacute;rselo a los humanos, manda a Pandora, la primera mujer (iniciadora de la &ldquo;especie hembra&rdquo; como le llama Nikos Kazantzakis en <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">Zorba el griego<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">), con una jarra. Ella no puede con la curiosidad y al abrir su jarra (o caja) deja salir todas las calamidades de la humanidad. Una mujer es la bella maldici&oacute;n que Zeus les manda a los hombres despu&eacute;s de la traici&oacute;n de Prometeo; Hes&iacute;odo, en sus <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">Teogonias<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\"> nos dice que Zeus (el Padre) la designa como el origen del mal para los hombres: &ldquo;Gran calamidad para los mortales, con los varones conviven sin conformarse con la funesta penuria, sino con la saciedad&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, m&aacute;s cerca a&uacute;n a nuestro mundo, el cristianismo ha se&ntilde;alado a las brujas como portadoras del mal dado que, dec&iacute;an, sostienen comercio sexual con el demonio para hacerse de saber y poder. Durante siglos, con estas delirantes y peregrinas, ideas han perseguido a las mujeres (curiosamente, a las que podr&iacute;an tener una posici&oacute;n de poder o saber) se&ntilde;al&aacute;ndolas como brujas y someti&eacute;ndoles a los m&aacute;s atroces castigos por ser, se dice, portadoras del pecado. Las no brujas, mujeres, pasivas y abnegadas tampoco se salvan, sometidas al var&oacute;n han sido identificadas con la virgen, sin embargo, al adorarlas tambi&eacute;n son negadas en su singularidad.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se podr&iacute;a creer que esta asociaci&oacute;n entre la mujer y el mal era producto de la ignorancia, la superstici&oacute;n, o los prejuicios de otras &eacute;pocas ya superadas, lamentablemente no es as&iacute; y, aunque con otras argumentaciones, la siniestra f&oacute;rmula donde <\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">las mujeres son el mal<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\"> resulta m&aacute;s vigente y real que nunca. En el fen&oacute;meno del feminicidio se muestra el rostro m&aacute;s real de la f&oacute;rmula.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El feminicidio, expresi&oacute;n mayor de la encarnaci&oacute;n de el mal en la mujer, es una lacerante realidad en M&eacute;xico y en muchas partes del mundo. Se ha vuelto incluso&nbsp; una cuesti&oacute;n de emergencia social y humanitaria. El parto de una sociedad que pueda organizarse desde el reconocimiento de lo diverso est&aacute; costando demasiado alto. La incidencia de los feminicidios muestra una crisis sist&eacute;mica del Estado y los gobiernos, quien debiera ser garante de seguridad con mucha frecuencia se muestra como c&oacute;mplice, adquiere una dimensi&oacute;n perversa. A&uacute;n m&aacute;s, el mal, ubicado hist&oacute;ricamente en la mujer, ahora se ha extendido a las poblaciones sexualmente diversas, dejando en claro que lo insoportable es lo diverso, lo femenino. Ante los hechos de persecuci&oacute;n, tortura y eliminaci&oacute;n de las diversidades sexuales (como en el tiempo de la persecuci&oacute;n de las brujas) y de quienes se encuentran en la marginalidad moral, la clase pol&iacute;tica misma, con frecuencia, forma parte de un siniestro pacto de impunidad.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El feminicidio tambi&eacute;n revela una crisis de las instituciones, incluso aquellas (como las fiscal&iacute;as) que debieran impartir justicia, dar apoyo y protecci&oacute;n recurren incluso a las mujeres por sus conductas o condiciones de vida (parece que el actuar de estas instituciones estuviera encaminado a &ldquo;sembrar&rdquo; la idea de que &ldquo;eso les pasa porque se portan mal&rdquo;). Las sociedades se revelan incapaces de procesar una &ldquo;realidad de las mujeres&rdquo; con libertad in&eacute;dita: ahora, como en ninguna otra &eacute;poca, adquieren la capacidad de decidir si son o no madres, si trabajan o no y si se casan o no. Lo insoportable de la libertad se expresa mediante el incremento de la violencia contra ellas: nadie sabe ahora, ni hombres ni mujeres, c&oacute;mo ejercer la libertad adquirida. Ante tan ominosa y lacerante realidad, a las instituciones universitarias, acad&eacute;micas y de incidencia social les quedar&iacute;a establecer foros de an&aacute;lisis y que puedan ofrecer luz ante tan oscuro panorama. El psicoan&aacute;lisis no puede guardar silencio.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El psicoan&aacute;lisis ofrece algunos elementos conceptuales para pensar el fen&oacute;meno del mal y el feminicidio. Se reconoce en principio que la emergencia de la mujer como discurso en lo p&uacute;blico a nivel masivo, situaci&oacute;n que es muy reciente (s&oacute;lo a partir de la segunda mitad del siglo XX, con la invenci&oacute;n de sistemas de anticoncepci&oacute;n masiva), ha tra&iacute;do cambios radicales en las formas en que nos relacionamos hombres y mujeres.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Son varias las cuestiones que se nos impone pensar con respecto a esta nueva realidad, menciono s&oacute;lo tres: a) poner en cuesti&oacute;n los discursos que buscan borrar las diferencias, que promueven lo hegem&oacute;nico, dado que justamente lo que se nos revela (como ya adelantaba Freud desde 1910) es que hombres y mujeres (y todo sujeto) estamos constituidos de manera diferente tanto en el plano de la existencia como en lo sexual; b) rebasar la guerra de sexos que se sostiene en posiciones&nbsp; bizantinas que, tanto en discursos patriarcales como en feminismos radicales y excluyentes (es decir, neopatriarcales), s&oacute;lo propician mayores expresiones de odio&nbsp; y; c) hacer visible y analizable una nueva realidad social donde hay que generar (a nivel individual y social) espacios de estudio y reflexi&oacute;n sobre las nuevas subjetividades sexuales que transforme la f&oacute;rmula siniestra que ubica el mal del lado de las mujeres, aunque tambi&eacute;n hay que moverse de los discursos victimistas que hacen a los hombres causantes de todos los males de las mujeres. No, no es una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero, es un asunto de goces y disfrutes de lo sexual en un contexto in&eacute;dito donde tendr&aacute; que hacerse lugar a la convivencia a partir de la diferencia.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Marc Chagall, El &aacute;ngel ca&iacute;do &nbsp; Las l&aacute;grimas lavan todas las faltas, y Magdalena hab&iacute;a llorado mucho Nikos Kazantzakis, La &uacute;ltima tentaci&oacute;n. &nbsp; Quien sabe endurecerse frente a los males del otro se trasforma en seguida en impasible ante los suyos propios. Marqu&eacute;s de Sade &nbsp; La idea de la existencia del Mal ha [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1889,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1888"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1888\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1889"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}