{"id":1870,"date":"2023-09-19T04:00:29","date_gmt":"2023-09-19T04:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/09\/19\/el-calido-saludo-pueblerino\/"},"modified":"2023-09-19T04:00:29","modified_gmt":"2023-09-19T04:00:29","slug":"el-calido-saludo-pueblerino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/el-calido-saludo-pueblerino\/","title":{"rendered":"El clido saludo pueblerino"},"content":{"rendered":"<p><em>&ldquo;Un saludo y un adi&oacute;s<\/em><\/p>\n<p><em>en una sola mirada.&rdquo; Wislawa Szymborska<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo que tuve la suerte de viajar por varios lugares del mundo, que sal&iacute; desde mi tierra riograndense y fui hasta el Medio Oriente, donde las formaciones rocosas conocidas como sombreros de hadas sirven de morada para los hombres desde tiempos remotos, tengo la certeza de que no me seducen los edificios, las grandes urbes, las aglomeraciones humanas. Me gustan esos pueblos acabados que, tristemente, se van derruyendo. Donde las puertas cerradas con candado, siguen paradas, esperando la llave que vuelva a abrirlas, mientras el techo ya se derrumb&oacute; con la &uacute;ltima lluvia. Los muros de adobe protegen patios con higueras centenarias que se doblan, como quien hace una reverencia a la madre tierra. En esos pueblos, se avistan palomares silenciosos que sobresalen a los tejados. Y el &uacute;nico ruido que se escucha es del viento, que de cuando en cuando cruza la calle y sacude un viejo cartel de lata descolorado, donde, con dificultad, se lee: &ldquo;Botica&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde la primera vez que fui a la Baviera me encant&oacute; el saludo <em>&ldquo;Gr&uuml;&szlig; Gott&rdquo;<\/em> (&ldquo;saludos [de] Dios&rdquo;). Empero, fue en uno de esos pueblos silenciosos de Bolivia, donde las ventanas abandonadas parec&iacute;an estar con sus ojos cerrados, sin las jovenzuelas que se inclinaban para ver si en el mundo exterior pasaban sus sue&ntilde;os. Estuve caminando despacio, para no despertar al medio d&iacute;a, cuando avist&eacute; a una abuela desamparada, con su pollera deste&ntilde;ida, la piel arrugada, sentada en una silla frente a su puerta, mirando pasar las novedades de su pueblo abandonado. En aquel d&iacute;a, yo era la novedad que caminaba con botas y me acerqu&eacute; sonriente. Ella empez&oacute; a sonre&iacute;rme mostrando la amplia sonrisa desdentada que contrastaba con sus peque&ntilde;os ojos verdes (herencia extranjera) las trenzas cortas por el poco cabello ya blanquito. Mientras me acercaba, la escudri&ntilde;aba y ve&iacute;a su cuerpo fr&aacute;gil.<\/p>\n<p>Pensaba en su orfandad: &iquest;Qui&eacute;nes ser&iacute;an los nietos que la abandonaron para lucir sus ojos verdes en la gran ciudad? &iquest;Cu&aacute;ntas de sus nietas ya habr&aacute;n quemado sus polleras, para olvidar sus or&iacute;genes?<\/p>\n<p>A poca distancia yo romp&iacute; el silencio sepulcral y le dije: &ldquo;&iexcl;Buenos d&iacute;as!&rdquo;<\/p>\n<p>Entonces escuch&eacute; una vocecilla d&eacute;bil, de una mujer anciana desamparada, que casi perdi&oacute; la costumbre de hablar por tanta soledad, que me contest&oacute; de manera c&aacute;lida e inolvidable: &ldquo;&iexcl;Buen d&iacute;a de Dios!&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;Un saludo y un adi&oacute;s en una sola mirada.&rdquo; Wislawa Szymborska &nbsp; Yo que tuve la suerte de viajar por varios lugares del mundo, que sal&iacute; desde mi tierra riograndense y fui hasta el Medio Oriente, donde las formaciones rocosas conocidas como sombreros de hadas sirven de morada para los hombres desde tiempos remotos, tengo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":1871,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1870","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desde-el-sur"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1870","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1870"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1870\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1871"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}