{"id":1868,"date":"2023-09-19T03:51:45","date_gmt":"2023-09-19T03:51:45","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/09\/19\/departamento-4-g\/"},"modified":"2023-09-19T03:51:45","modified_gmt":"2023-09-19T03:51:45","slug":"departamento-4-g","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/departamento-4-g\/","title":{"rendered":"Departamento 4G"},"content":{"rendered":"<p>El edificio donde vivo se encuentra en una cuchilla. Consta de doce departamentos, cuatro por piso. En la planta baja hay un local comercial y otros dos locales que dan a la calle, usados como garaje. La mayor&iacute;a de los departamentos funcionan como oficinas y consultorios m&eacute;dicos, y solo tres los utilizamos como casa habitaci&oacute;n. En el cuarto piso hay una empresa que se dedica a la venta de insumos de computadora, otro sirve como bodega, los otros dos se encuentran cerrados siempre. En el tercer piso, nos encontramos viviendo una familia de origen europeo oriental y yo, con mi hijo, dos departamentos pertenecen a un consultorio m&eacute;dico. En el segundo piso se encuentra una escuela de baile donde dan clases de salsa al anochecer, los dem&aacute;s son oficinas. Y por &uacute;ltimo, en el primer piso, se encuentra otro departamento rentado por una pareja de reci&eacute;n casados.<\/p>\n<p>El caso es que a partir de las nueve o diez de la noche el edificio se queda casi solo, en los patios y pasillos no deambula nadie, pues los empleados de las oficinas y los alumnos de salsa se han ido, adem&aacute;s de que no se cuenta con velador.<\/p>\n<p>En d&iacute;as pasados, cerca de las doce de la noche, estando en la cocina, observ&eacute; que una bolsa de basura se encontraba llena de hormigas. Mi hijo ya se hab&iacute;a acostado, por lo que decid&iacute; bajar a tirar la basura en el contenedor que est&aacute; en el patio central del edificio. Al tratar de usar el elevador, me di cuenta que estaba desconectado, pues por las noches no se usa, debido a que los alumnos de la clase de salsa lo han descompuesto a causa del sobrecupo y se lleg&oacute; al acuerdo de que no lo usen. Pero el conserje no lo reconect&oacute; y no era hora de subir a la azotea y llamarlo para que lo hiciera. Por lo que baj&eacute; por una de las dos escaleras que van a la planta baja.<\/p>\n<p>Como se utilizan luces de contacto para ahorrar energ&iacute;a, al llegar a cada piso y por cada pasillo se iban prendiendo las luces. Antes de bajar al segundo piso, me pareci&oacute; extra&ntilde;o que no se encendieran las luces de ese tramo. Al caminar en la oscuridad, escuch&eacute; un murmullo o canto a muy baja intensidad, m&aacute;s o menos en direcci&oacute;n a los departamentos que se encuentran cerrados siempre. Sigilosamente, decid&iacute; subir a enterarme de lo que se trataba. Conforme me acercaba, las luces no obedec&iacute;an a mi presencia y continuaba esa especie de coro, al que se agregaban s&uacute;plicas y llantos dif&iacute;ciles de determinar.<\/p>\n<p>Las voces o sonidos sal&iacute;an de uno de los departamentos siempre cerrados. Comenc&eacute; a sentir temor, sin embargo, la curiosidad o la necesidad de aclarar lo que suced&iacute;a, me llevaron a la estr&iacute;a o m&aacute;s bien llamada ojo de la cerradura, por lo que alcanc&eacute; a ver hombres y mujeres que pasaban de un lado a otro, usando una especie de batas y con diferentes utensilios en las manos. El canto, a manera de murmullo, continuaba, y los llantos ya no los percib&iacute;. Se escuch&oacute; una especie de ladrido, supuse que alg&uacute;n perro olfatear&iacute;a mi presencia. Para esconderme, corr&iacute; hacia la escalera contraria a la de ese departamento. Despu&eacute;s de un tiempo no sucedi&oacute; nada, me acerqu&eacute; a mirar por segunda vez a trav&eacute;s de la cerradura. No vi pasar a nadie. Se escuchaban, a lo lejos, una especie de rezos. De pronto, un fuerte golpe, como si algo muy pesado hubiera ca&iacute;do, y voces que re&iacute;an y tambi&eacute;n discut&iacute;an. Se oyeron pasos y decid&iacute; esconderme de nuevo en las escaleras, de pronto, alguien me tom&oacute; del brazo sin darme tiempo a reaccionar y no supe m&aacute;s de m&iacute;.<\/p>\n<p>D&eacute;bil, un tanto aturdido y con dolor de cabeza, despert&eacute; en mi rec&aacute;mara. Escuch&eacute; la voz de mi hermana Luz Elena que, desde la cocina, preguntaba a mi hijo si quer&iacute;a algo de comer:<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s tarde, t&iacute;a, gracias. Ahora mi pap&aacute; se encuentra con los ojos abiertos, creo que est&aacute; despertando &mdash;contest&oacute; Rafael, mi hijo, que se encontraba a la derecha de mi cama, con un libro en las manos.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bueno que ya est&aacute;s despertando. En la madrugada, Eusebio, el conserje, te encontr&oacute; inconsciente en las escaleras del segundo piso. Me imagino que te ca&iacute;ste al dar un mal paso. Por fortuna, solo fue un golpe en tu cabeza. Llamamos al doctor Hern&aacute;ndez, te revis&oacute; y no encontr&oacute; nada por qu&eacute; preocuparnos. Pero, &iquest;dime qu&eacute; andabas haciendo a esas horas de la noche?<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que le coment&eacute; fue que sal&iacute; a tirar la basura, mientras trat&eacute; de entender si lo que vi fue real o producto de una ca&iacute;da. M&aacute;s tarde, ya recuperado, comimos una estupenda paella que prepar&oacute; mi hermana y decid&iacute; olvidarme del asunto.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente cuando, por la ma&ntilde;ana, me dispon&iacute;a a ir al supermercado, Eusebio, el conserje, me pregunt&oacute; extra&ntilde;ado:<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or, disculpe la pregunta: ayer en la ma&ntilde;ana, cuando lo encontr&eacute; inconsciente, &iquest;por qu&eacute; ten&iacute;a usted la boca llena de trapos quemados? Lo primero que hice fue quit&aacute;rselos, pens&eacute; que se podr&iacute;a haber asfixiado. De inmediato llam&eacute; a su hijo para que me ayudara a llevarlo a su departamento, ni tiempo tuve de decirle c&oacute;mo lo encontr&eacute; &mdash;a partir de ese comentario, mis dudas comenzaron a preocuparme, sin duda algo extra&ntilde;o y anormal hab&iacute;a sucedido la noche anterior.<\/p>\n<p>Sub&iacute; al cuarto piso, las puertas de los departamentos se encontraban cerradas, como siempre. No pude observar nada a trav&eacute;s de la cerradura. Decid&iacute; preguntarle al administrador del edificio sobre los propietarios de esos inmuebles. Lo &uacute;nico que me supo decir fue que, desde que &eacute;l asumi&oacute; la administraci&oacute;n, una inmobiliaria se encarga de hacer los pagos de esos dos departamentos desde hace varios a&ntilde;os y que se encuentran a nombre de un tal Fernando I&ntilde;iguez Balbuena.<\/p>\n<p>Me acord&eacute; de Antonio B&aacute;ez, un vecino con quien me llevaba muy bien, que durante muchos a&ntilde;os vivi&oacute; en el edificio y que se fue con su familia vivir a Quer&eacute;taro. Decid&iacute; llamarle para ver si &eacute;l pod&iacute;a darme m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el tema. Despu&eacute;s de saludarnos y recordar un poco lo bien que la pasamos cuando fuimos vecinos, le pregunt&eacute; sobre lo acontecido:<\/p>\n<p>&mdash;Pues, a reserva de lo que te comente, espero que no se incrementen tus dudas. La verdad, decidimos vender nuestro departamento a ra&iacute;z de que mi esposa comenz&oacute; a escuchar algo parecido a lo que me cuentas. Recuerda que viv&iacute;amos justo abajo de uno de esos departamentos y que Clara, nuestra hija mayor, a sus catorce a&ntilde;os, comenz&oacute; a decir incoherencias, cosas relacionadas con revelaciones, c&iacute;rculos sagrados, interpretar a los animales, adem&aacute;s de recibir amenazas. Por eso decidimos alejarnos de ah&iacute;. No comentamos nada al respecto por temor a ser criticados por creer en tonter&iacute;as. Es lo que te puedo decir, no cuento con algo concreto, pero te lo comento a ti dada la confianza que nos tenemos y por si te sirve de algo &mdash;el inesperado comentario de Antonio me caus&oacute; un verdadero temor. Me sent&iacute; enfrentado a circunstancias fuera de toda l&oacute;gica, a temas que hasta entonces hubieran sido risibles y ajenos por completo a mi forma de pensar. Sin embargo, esa situaci&oacute;n era algo que deb&iacute;a enfrentar para desechar esas dudas y continuar viviendo con tranquilidad.<\/p>\n<p>Para empezar, recurr&iacute; al conserje para que me contara todo lo que sab&iacute;a en relaci&oacute;n a esos departamentos, en apariencia desocupados.<\/p>\n<p>&mdash;Mire, se&ntilde;or, la verdad no me gusta meterme en lo que no me importa para evitar que me rega&ntilde;en. La &uacute;ltima vez que entr&eacute; a uno de esos departamentos fue porque el se&ntilde;or Antonio B&aacute;ez mand&oacute; traer a un cerrajero para abrir una de esas puertas, la que cuenta con una sola chapa. Al abrirla, no encontramos nada extra&ntilde;o y lo &uacute;nico que recib&iacute; fue la amenaza de ser despedido por parte del administrador cuando se enter&oacute; de que yo particip&eacute; en eso. Al poco tiempo don Antonio se fue de aqu&iacute; &mdash;me dijo Eusebio, con desconfianza. No quiere que lo despidan por alguna falta, ya que tiene a varias personas viviendo en su cuarto de la azotea y en otras partes del edificio y de &eacute;l depende la permanencia de toda esa gente a la que tiene viviendo ah&iacute;.<\/p>\n<p>De esa circunstancia me aprovech&eacute; para comprometerlo a que me apoyara en mi investigaci&oacute;n. Record&eacute; que por las noches da albergue a sus conocidos en diferentes recovecos de nuestro viejo edificio. Hay gente que pasa la noche en el cuarto del mecanismo del elevador y otros en los espacios debajo de las escaleras de la planta baja, que se utilizan como armarios, situaci&oacute;n que pasa desapercibida para los dem&aacute;s cond&oacute;minos, pero no para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Como ust&eacute; ya se dio cuenta, pues le comento que se trata de tres familiares que vienen de mi pueblo. Trabajan por aqu&iacute; cerca y no tienen donde dormir, las rentas en todas partes est&aacute;n muy caras y con mayor raz&oacute;n en esta zona. La verdad, cuando el se&ntilde;or Antonio B&aacute;ez abri&oacute; la puerta de ese departamento, dej&oacute; la llave pegada y yo la tengo guardada. Si quiere se la puedo dar a ust&eacute;, pero por favor no lo comente. Ya sabe c&oacute;mo es enoj&oacute;n don Ad&aacute;n, el administrador &mdash;me confes&oacute; el conserje y de inmediato me estreg&oacute; la llave. Ahora debo buscar el d&iacute;a y la hora en que pueda entrar para ver si encuentro algo que resulte &uacute;til para dilucidar mis dudas.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado siguiente, en la tarde, cuando menos gente se encuentra en el edificio, le ped&iacute; a mi amigo Edmundo que me acompa&ntilde;ara. No quise involucrar a mi hijo para evitar complicaciones, lo primero que me hubiera dicho es que me olvidara del asunto y que no me metiera en camisa de once varas, lo conozco bien. Edmundo, al principio, se neg&oacute;, pero me debe varios favores y no le qued&oacute; m&aacute;s que acompa&ntilde;arme.<\/p>\n<p>&mdash;Conste que si esto se trata de una cosa seria, me disculpas, pero a m&iacute; no me comprometas. Te acompa&ntilde;o en esta ocasi&oacute;n y no m&aacute;s, tengo otros asuntos urgentes que arreglar y no es justo perder el tiempo con tus cosas &mdash;dijo Edmundo justo antes de abrir la puerta.<\/p>\n<p>En ese extremo del edificio, se encuentran los departamentos m&aacute;s grandes. Los muebles y todas las cosas estaban en orden y limpias, como si alguien lo estuviera ocupando del diario. Todo lo encontramos normal, salvo por una situaci&oacute;n: localizamos una puerta que, despu&eacute;s de ubicarla, nos dimos cuenta que se trataba de una entrada al departamento contiguo, que permanece cerrado tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Como era de esperarse, no fue f&aacute;cil abrir esa puerta. Tuve que ir a mi departamento para traer herramienta y forzar la cerradura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te das cuenta del problema legal en que te est&aacute;s metiendo? Sea lo que sea que encuentres, lo &uacute;nico que te va a traer son problemas y tal vez demandas. Disc&uacute;lpame, pero yo hasta aqu&iacute; te acompa&ntilde;o, es una situaci&oacute;n muy grave en la que no quiero involucrarme. Lo siento amigo, luego me platicas &mdash;Tras decir eso, Edmundo se dio la vuelta y me dej&oacute; solo antes de entrar al pasillo que, en la oscuridad, conduce al otro departamento. Al menos contaba con la luz de mi celular.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en las consecuencias de continuar avanzando, pero me di cuenta que no iba a estar en paz si no me enteraba de lo que pasaba en el lugar donde vivo. Total, nadie se enterar&iacute;a, salvo el conserje, pero era seguro que &eacute;l no dir&iacute;a nada, pues no le convendr&iacute;a hablar.<\/p>\n<p>Al fondo del pasillo hab&iacute;a una total oscuridad. A los lados, la luz del celular me permit&iacute;a ver solo las paredes sucias y uno que otro cuadro de estilo abstracto, sin aparente significado. Al llegar a la estancia del departamento, una gran mesa se encontraba rodeada de diferentes tipos de asientos. Al recorrer unas cortinas me di cuenta de que los vidrios eran opacos. Adem&aacute;s, hab&iacute;a dos puertas herm&eacute;ticamente cerradas, lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n fue que, en el lado de una de las paredes, se encontraba un equipo de filmaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al tratar de abrir una de las puertas, el sonido de mi celular me sobresalt&oacute;: se trataba de mi amigo Edmundo:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sal por favor de ah&iacute;! Al dejarte, me top&eacute; con el conserje que se dio cuenta de que hab&iacute;amos entrado y me coment&oacute; que Nicol&aacute;s, un sobrino suyo, que en las noches se duerme escondido bajo las escaleras, se ha enterado de muchas cosas. Que antes de continuar hables con &eacute;l &mdash;ante el comentario de mi amigo, decid&iacute; salir de ese lugar, ser m&aacute;s prudente y enterarme de lo que el tal Nicol&aacute;s sab&iacute;a. Al anochecer, sub&iacute; a la azotea, al cuarto del conserje y me entrevist&eacute; con Nicol&aacute;s, un joven menor de treinta a&ntilde;os que, temeroso y desconfiado, con la mirada fija en el piso, se atrevi&oacute; a hablar conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Antes que nada, muchas gracias por no decirles a los dem&aacute;s due&ntilde;os del edificio que nos quedamos a dormir aqu&iacute; por las noches. Somos de Oaxaca, nos dedicamos a reparar muebles de mimbre y bejuco y trabajitos de lo que se pueda. En el d&iacute;a nos las arreglamos para comer y ganar dinerito para nuestras familias de all&aacute;, pero por las noches mi t&iacute;o Eusebio nos da chance de dormir aqu&iacute;. Desde hace ya como tres a&ntilde;os que duermo debajo de la escalera que sube del lado de esos departamentos que dicen quesque siempre est&aacute;n cerrados, raz&oacute;n por la cual uno se entera de cosas, de las que m&aacute;s vale no hablar porque no sabe uno bien de que se trata, pero como lo hacen a escondidas, pos uno a luego piensa mal &mdash;insist&iacute; en que no se preocupara, que por mi parte nadie se enterar&iacute;a de su existencia, pero que continuara diciendo lo que sab&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mire, ha habido veces que ya en la madrugada un se&ntilde;or de los extranjeros que viven en este edificio, al que le nombran Abd&iacute;as o algo as&iacute;, junto con don Ad&aacute;n, bajan a abrirles la puerta a muchas gentes. Andan hablando muy bajito y sin hacer mucho ruido. Se oye como que suben cosas pesadas y como que se empujan unos a otros. Despu&eacute;s de unas horas, antes del amanecer, pasan como arrastrando algo y ese se&ntilde;or Abd&iacute;as como que se despide con palabras muy raras. Todo eso se lo he comentado a mi t&iacute;o Eusebio, pero me ha dicho que me calle la boca si es que quiero seguir durmiendo aqu&iacute;, que &eacute;l no puede decir nada, que no quiere saber nada de esas cosas &mdash;coment&oacute; Nicol&aacute;s, agradeciendo de nuevo mi silencio. Antes de que me retirara, me alcanz&oacute; Eusebio para comentar algo que se hab&iacute;a callado.<\/p>\n<p>&mdash;Es bueno que sepa algo. Primero pens&eacute; que no era bueno dec&iacute;rselo, pero resulta que antes de que se fuera su vecino, el se&ntilde;or Antonio B&aacute;ez, supe que a su hija Clara la encontraron desmayada, tambi&eacute;n con la boca llena de trapos quemados, igualito que a ust&eacute;. Creo que eso tiene que ver con que se hayan ido de aqu&iacute; &mdash;casi en secreto me coment&oacute; el conserje, satisfecho por mi compromiso de no denunciar a sus hu&eacute;spedes.<\/p>\n<p>A partir de ese d&iacute;a comenc&eacute; a idear un plan para desenmascarar a toda esa gente involucrada en esas extra&ntilde;as reuniones. Decid&iacute; comentar todo lo sucedido a mi hijo Rafael, que, como era de esperarse, no le pareci&oacute; que me inmiscuyera en esa tarea:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; ganas de complicarte y complicarme la vida! Por favor pap&aacute;, deja de meterte en lo que no te importa. Ya d&eacute;jate de tonter&iacute;as, que bastante complicada es mi vida como para agregar este tipo de asuntos. Por favor, no hagas ya nada &mdash;dijo Rafael y sali&oacute; del departamento enfurecido.<\/p>\n<p>Ese mismo d&iacute;a, m&aacute;s tarde, recib&iacute; una llamada de Ad&aacute;n, el administrador. Me cit&oacute; para hablar esa misma noche en una de las oficinas del edificio y me indic&oacute; que deber&iacute;a ser puntual. A las nueve de la noche acud&iacute; a la cita. Al llegar, me encontr&eacute; sentados ante una mesa redonda a Ad&aacute;n, Abd&iacute;as el vecino, otras cuatro personas, dos hombres y dos mujeres desconocidos para m&iacute; y, &iexcl;oh, sorpresa!: ah&iacute; se encontraba tambi&eacute;n mi hijo Rafael.<\/p>\n<p>&mdash;Si&eacute;ntese, por favor. Tiene usted un lugar asignado en esta mesa &mdash;dijo uno de los desconocidos, un anciano de lentes con una crecida barba. Muy desconcertado, me sent&eacute; a escuchar lo que en esa extra&ntilde;a reuni&oacute;n me ten&iacute;an que informar. Mi hijo me miraba de una manera desconocida, como si yo no fuera su padre.<\/p>\n<p>&mdash;En ning&uacute;n momento se consider&oacute; que usted se enterara de nuestros deberes, pero dadas las circunstancias, y debido a su insistencia, nos vimos obligados a convocarlo a participar, a pesar de la desfavorable opini&oacute;n de su hijo Rafael. Tanto Clara como usted recibieron un aviso mediante el cual debieron desistir de investigar sobre lo que aqu&iacute; acontece. De manera muy responsable, don Antonio B&aacute;ez lo entendi&oacute;, se llev&oacute; a su hija y decidieron renunciar a cualquier clase de intromisi&oacute;n en nuestros asuntos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Participar yo? &iquest;De qu&eacute; manera y para qu&eacute;? &mdash;pregunt&eacute; desconcertado.<\/p>\n<p>A partir de hoy, usted ha ingresado a una muy importante organizaci&oacute;n, donde nos dedicamos a hacer justicia, dada la ineficiencia y corrupci&oacute;n del gobierno. Usted no se puede enterar m&aacute;s all&aacute; de lo que nosotros le decidamos informar. Simplemente deber&aacute; obedecer a lo que se le indique, gracias a ello, usted y su hijo tendr&aacute;n garantizada su seguridad en todos los sentidos.<\/p>\n<p>Su funci&oacute;n b&aacute;sica, en primer lugar, ser&aacute; la de no continuar investigando absolutamente nada y de vez en cuando realizar una que otra actividad. Se puede enterar de que parte de las oficinas de este edificio se integran a un complejo sistema de detecci&oacute;n, sometimiento y ejecuci&oacute;n de rufianes y malnacidos que atentan contra nuestras familias y contra la sociedad, un jurado bien informado lo determina. Los dem&aacute;s departamentos y personas sirven solo para disimular nuestras actividades, usted se encontraba incluido en este rango. Ahora ya no es posible &mdash;advirti&oacute; ese anciano al que los dem&aacute;s ve&iacute;an con respeto. Al escuchar todo eso, volte&eacute; a ver a mi hijo, esperando una posible reacci&oacute;n a la situaci&oacute;n en que me encontraba. &Eacute;l solo me dijo que me lo advirti&oacute; a tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Debe usted saber que nuestra organizaci&oacute;n es completamente secreta. Est&aacute; apoyada y financiada por altos personajes de la sociedad, de organizaciones pol&iacute;ticas, empresariales, incluso de iglesias y sectas de las que no hemos podido prescindir. Ah, por &uacute;ltimo, un detalle muy importante del que usted no se dio cuenta: su esposa no falleci&oacute; en un accidente, fue atacada y vejada antes de morir. Gracias a nosotros, su hijo Rafael supo de lo acontecido, prefiri&oacute; que usted no se enterara para evitarle un mayor sufrimiento. Desde ese momento decidi&oacute; unirse a nuestra organizaci&oacute;n y le estamos muy agradecidos por su excelente idea de utilizar este edificio para algunas de nuestras actividades &mdash;termin&oacute; diciendo el anciano desconocido y con ello dio fin a la reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>A partir de ese encuentro, entend&iacute; el porqu&eacute; de la renuencia de mi hijo a que yo me enterara de lo que ah&iacute; suced&iacute;a. Viv&iacute; de nuevo el duelo por la forma en que muri&oacute; su madre. Al hablar con &eacute;l, me advirti&oacute; que lo mejor ser&iacute;a aceptar lo que la organizaci&oacute;n nos indicara, pero sin participar directamente en las cosas que ellos realizaban en sus reuniones secretas. Nuestras obligaciones b&aacute;sicamente ser&iacute;an el mantener en secreto lo de sus rituales, verificando que durante sus sesiones estuviera casi vac&iacute;o el edificio y reportar cuando hubiera alguna circunstancia que pudiera impedir su realizaci&oacute;n. A cambio, estar&iacute;amos protegidos de posibles agresiones y obtendr&iacute;amos un excelente sueldo.<\/p>\n<p>Al aceptar, he tenido serios problemas por cargos de consciencia, pero al mismo tiempo s&eacute; que no tengo otra opci&oacute;n si quiero estar con vida y me siento protegido al lado de mi hijo, que se cas&oacute; y que ahora tiene dos hermosas peque&ntilde;as. Despu&eacute;s de todo, no me puedo quejar. Cuando se nos permita, haremos un largo viaje por Europa, toda la familia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El edificio donde vivo se encuentra en una cuchilla. Consta de doce departamentos, cuatro por piso. En la planta baja hay un local comercial y otros dos locales que dan a la calle, usados como garaje. La mayor&iacute;a de los departamentos funcionan como oficinas y consultorios m&eacute;dicos, y solo tres los utilizamos como casa habitaci&oacute;n. 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