{"id":1854,"date":"2023-09-05T22:33:10","date_gmt":"2023-09-05T22:33:10","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/09\/05\/recordando-al-grandisimo-cronopio-mayor\/"},"modified":"2023-09-05T22:33:10","modified_gmt":"2023-09-05T22:33:10","slug":"recordando-al-grandisimo-cronopio-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/recordando-al-grandisimo-cronopio-mayor\/","title":{"rendered":"Recordando al Grandsimo Cronopio Mayor"},"content":{"rendered":"<p>Hace 109 a&ntilde;os, en el calor del verano europeo de 1914, naci&oacute; el Cronopio Mayor, el escritor Julio Florencio Cort&aacute;zar, uno de los m&aacute;s grandes escritores argentinos, en el d&iacute;a 26 agosto, en Ixelles, distrito de Bruselas, B&eacute;lgica, cuando su padre, un diplom&aacute;tico argentino, estaba destinado all&aacute; como agregado comercial. Cuando el peque&ntilde;o Julio cumpli&oacute; cuatro a&ntilde;os, su familia volvi&oacute; a la Argentina, donde creci&oacute;, obtuvo el t&iacute;tulo de maestro en 1932 y estudi&oacute; Letras y Filosof&iacute;a en la Universidad de Buenos Aires. Aunque no termin&oacute; sus estudios, trabaj&oacute; como profesor de literatura en la Universidad de Cuyo. En los a&ntilde;os cuarenta, por problemas pol&iacute;ticos, tuvo que abandonar su puesto de profesor en la universidad. Entonces comenz&oacute; la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos y relatos en revistas literarias. Tras conseguir el t&iacute;tulo de traductor oficial de ingl&eacute;s y franc&eacute;s, se traslad&oacute; a Par&iacute;s, donde trabaj&oacute; como traductor de la UNESCO.<\/p>\n<p>En 1938 public&oacute; su primer libro de sonetos, <em>Presencia<\/em>, bajo el seud&oacute;nimo de <em>Julio Denis<\/em>. En 1951 public&oacute; su primera antolog&iacute;a, <em>Bestiario<\/em>. Posteriormente, se exili&oacute; en Par&iacute;s y escribi&oacute; su m&aacute;s grande &eacute;xito en 1963, <em>Rayuela<\/em>, que lo convirti&oacute; en uno de los principales representantes de la explosi&oacute;n editorial llamada &ldquo;boom latinoamericano&rdquo;. La caracter&iacute;stica que sobresale en <em>Rayuela<\/em>, es el orden para leerla: Cort&aacute;zar propone dos maneras de hacerlo, de principio a fin, o intercalando los cap&iacute;tulos en un orden especificado al inicio de la novela. Entre el frontispicio y los tres ep&iacute;grafes, el autor advert&iacute;a que: &ldquo;este libro son muchos libros, pero sobre todo son dos libros. Se invita al lector a elegir una de las dos posibilidades (&hellip;)&rdquo;.<\/p>\n<p>Cabe notar que parte de los derechos de autor de <em>Rayuela<\/em> fueron destinados por Julio Cort&aacute;zar para ayudar a presos pol&iacute;ticos argentinos, ya que siempre se consider&oacute; a s&iacute; mismo como un revolucionario, a favor de la democracia y la libertad en su pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Es considerado uno de los autores m&aacute;s innovadores y originales de su &eacute;poca por su sintaxis singular, que lo destaca y personaliza, tambi&eacute;n por la construcci&oacute;n de los narradores en su obra. Fue un maestro en el g&eacute;nero del cuento, aunque tambi&eacute;n escribi&oacute; prosa po&eacute;tica, narrativa breve, novela y poes&iacute;a, que firmaba con el seud&oacute;nimo <em>Florencio de Bruselas<\/em>.<\/p>\n<p>En su obra, Julio Cort&aacute;zar, siempre romp&iacute;a con los moldes cl&aacute;sicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal. Se identific&oacute; con el Surrealismo a trav&eacute;s del estudio de autores franceses. Sus obras se reconocen por su alto nivel intelectual y por su forma de tratar los sentimientos y las emociones; quedando como uno de los escritores notables de la lengua espa&ntilde;ola.<\/p>\n<p>Julio Cort&aacute;zar acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;Cronopio&rdquo;<strong><em> <\/em><\/strong>para representar a un ser imaginario, que aparece como personaje de una serie de cuentos de su libro <em>Historias de Cronopios y de Famas<\/em> (1963). <em>&ldquo;Un Cronopio es un dibujo fuera del margen, un poema sin rimas&rdquo;<\/em>, en palabras del autor.<\/p>\n<p>El escritor utiliz&oacute; por primera vez la palabra Cronopio en un art&iacute;culo publicado en Buenos Aires Literaria, en 1952, en una cr&oacute;nica acerca de un concierto de Louis Armstrong que titula <em>&ldquo;Louis, enorm&iacute;simo cronopio&rdquo;<\/em>. Posteriormente la incluye en <em>La vuelta al d&iacute;a en ochenta mundos<\/em>. Es en ese mismo a&ntilde;o cuando la presencia de los cronopios se le imponen casi sin buscarlos. Seg&uacute;n Julio Cort&aacute;zar, los cronopios nacieron en su mente en un bello d&iacute;a en noviembre de 1952, mientras presenciaba una representaci&oacute;n musical en homenaje al maestro Igor Stravinsky, en Par&iacute;s, en el Th&eacute;&acirc;tre des Champs-&Eacute;lys&eacute;es. Cuenta que se sent&iacute;a muy conmovido viendo a Stravinsky dirigiendo la orquesta y a Jean Cocteau recitando una de las obras. En el entreacto, todos salieron a tomar caf&eacute;. &Eacute;l se qued&oacute; completamente solo en el inmenso teatro y de golpe tuvo la sensaci&oacute;n de que hab&iacute;a en el aire personajes indefinibles, una especie de globos que ve&iacute;a de color verde, muy c&oacute;micos, muy divertidos y muy amigos, que andaban por ah&iacute; circulando. Inmediatamente supo que sus nombres eran &#8220;cronopios&#8221;.<\/p>\n<p>El escritor dej&oacute; en claro que la palabra &ldquo;cronopio&rdquo; no tiene relaci&oacute;n con el concepto del tiempo, lo que podr&iacute;a deducirse por el prefijo &ldquo;chrono&rdquo;, sino que meramente la concibi&oacute; en ese momento.<\/p>\n<p>En la obra de Julio Cort&aacute;zar se encuentran referencias a los Cronopios en las 20 historias que forman la &uacute;ltima secci&oacute;n de su libro <em>Historias de Cronopios y de Famas<\/em>. El autor se refiri&oacute; a estos relatos como una especie de juego y asegur&oacute; que le hab&iacute;a producido un gran placer escribirlos.<\/p>\n<p>Julio Cort&aacute;zar nunca dio una descripci&oacute;n f&iacute;sica precisa de los cronopios. Empero, afirmaba que son &ldquo;individuos&rdquo; antisociales, como poetas, marginales y todos aquellos que viven lejos de la vida cotidiana. S&oacute;lo se refiri&oacute; tangencialmente a ellos como &ldquo;objetos verdes y h&uacute;medos&rdquo;. En algunos de sus textos, el autor dio algunas claves acerca de los h&aacute;bitos, de la personalidad y las inclinaciones art&iacute;sticas de los cronopios. En general, los present&oacute; como criaturas ingenuas, idealistas, desordenadas, sensibles y poco convencionales, en claro contraste con los &ldquo;famas&rdquo;, que son r&iacute;gidos, organizados y sentenciosos; y &ldquo;<em>las esperanzas&rdquo;, que son<\/em> simples, indolentes, &ldquo;bobas&rdquo;, ignorantes y aburridas.<\/p>\n<p>El escritor argentino aseguraba que fue una palabra que le vino a la cabeza y que le pareci&oacute; adecuada para evocar a estos seres. Con el paso de los a&ntilde;os, tanto &eacute;l, como sus amigos y seguidores, comenzaron a utilizar la noci&oacute;n de cronopio como adjetivo u honor&iacute;fico aplicado a personas que admiraban. Por eso, a Cort&aacute;zar se le suele llamar El Cronopio Mayor o, como sol&iacute;an llamarlo en algunas ocasiones, Grand&iacute;simo Cronopio Mayor; esa denominaci&oacute;n inspira a muchos escritores y artistas.<\/p>\n<p>Julio Cort&aacute;zar, como todo un Grand&iacute;simo Cronopio Mayor, se preocup&oacute; por vivir, no por morir poco a poco, como otros que no merecen ser nombrados, y estableci&oacute; su hogar en Francia, donde obtuvo la nacionalidad en 1983. Empero en 1984 la muerte lo alcanz&oacute;. Sab&iacute;amos que falleci&oacute; a causa de leucemia, pero en el a&ntilde;o 2000, Cristina Peri Rossi public&oacute; una biograf&iacute;a sobre<em> &ldquo;su ex casi amante&rdquo;<\/em>, en la que revelaba que &eacute;ste hab&iacute;a muerto de sida y no de leucemia, como se publicit&oacute; en su momento. Cristina Peri Rossi explica que Cort&aacute;zar hab&iacute;a sufrido una grave hemorragia estomacal en 1981, de la que se salv&oacute; gracias a una transfusi&oacute;n de sangre, adquirida ilegalmente de inmigrantes infectados con el virus del sida, una misteriosa enfermedad que pronto se convertir&iacute;a en end&eacute;mica en el planeta. Muchas personas tambi&eacute;n se contaminaron de esa manera en Francia, generando un enorme esc&aacute;ndalo que culmin&oacute; con la ca&iacute;da del entonces Ministro de Salud del pa&iacute;s. Lastimosamente, Julio Cort&aacute;zar contamin&oacute; (sin saberlo) a su &uacute;ltima compa&ntilde;era, Carol Dunlop, nacida en Massachusetts, Estados Unidos. Tanto ella como &eacute;l recibieron el mismo diagn&oacute;stico oficial err&oacute;neo de leucemia. Carol, que hab&iacute;a perdido un ri&ntilde;&oacute;n en una operaci&oacute;n a&ntilde;os antes. Demostr&oacute; ser menos resistente que su pareja y muri&oacute; antes que &eacute;l, en 1982. Entonces Julio Cort&aacute;zar escribi&oacute; a su amiga y traductora Silvia Monr&oacute;s-Stojakovic: &ldquo;Estoy en un pozo negro, sin fondo&rdquo;; &#8220;Estoy tan solo y tan deshabitado&#8221;. Hoy sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, en Par&iacute;s.<\/p>\n<p>Abajo dejo tres textos del libro <em>Historias de Cronopios y de Famas<\/em>:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p>Un cronopio peque&ntilde;ito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aqu&iacute; se deten&iacute;a el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los exploradores<\/strong><\/p>\n<p>Tres cronopios y un fama se asocian espeleol&oacute;gicamente para descubrir las fuentes subterr&aacute;neas de un manantial. Llegados a la boca de la caverna, un cronopio desciende sostenido por los otros, llevando a la espalda un paquete con sus s&aacute;ndwiches preferidos (de queso). Los dos cronopios-cabrestante lo dejan bajar poco a poco, y el fama escribe en un gran cuaderno los detalles de la expedici&oacute;n. Pronto llega un primer mensaje del cronopio: furioso porque se han equivocado y le han puesto s&aacute;ndwiches de jam&oacute;n. Agita la cuerda y exige que lo suban. Los cronopios-cabrestante se consultan afligidos, y el fama se yergue en toda su terrible estatura y dice: NO, con tal violencia que los cronopios sueltan la soga y acuden a calmarlo. Est&aacute;n en eso cuando llega otro mensaje, porque el cronopio ha ca&iacute;do justamente sobre las fuentes del manantial, y desde ah&iacute; comunica que todo va mal, entre injurias y l&aacute;grimas informa que los s&aacute;ndwiches son todos de jam&oacute;n, que por m&aacute;s que mira y mira entre los s&aacute;ndwiches de jam&oacute;n no hay ni uno solo de queso.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pa&ntilde;uelos<\/strong><\/p>\n<p>Un fama es muy rico y tiene sirvienta. Este fama usa un pa&ntilde;uelo y lo tira al cesto de los papeles. Usa otro y lo tira al cesto. Va tirando al cesto todos los pa&ntilde;uelos usados. Cuando se le acaban, compra otra caja.<\/p>\n<p>La sirvienta recoge los pa&ntilde;uelos y los guarda para ella. Como est&aacute; muy sorprendida por la conducta del fama, un d&iacute;a no puede contenerse y le pregunta si verdaderamente los pa&ntilde;uelos son para tirar.<\/p>\n<p>&mdash;Gran idiota &mdash;dice el fama&mdash;, no hab&iacute;a que preguntar. Desde ahora lavar&aacute;s mis pa&ntilde;uelos y yo ahorrar&eacute; dinero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 109 a&ntilde;os, en el calor del verano europeo de 1914, naci&oacute; el Cronopio Mayor, el escritor Julio Florencio Cort&aacute;zar, uno de los m&aacute;s grandes escritores argentinos, en el d&iacute;a 26 agosto, en Ixelles, distrito de Bruselas, B&eacute;lgica, cuando su padre, un diplom&aacute;tico argentino, estaba destinado all&aacute; como agregado comercial. 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