{"id":1842,"date":"2023-08-29T03:41:36","date_gmt":"2023-08-29T03:41:36","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/08\/29\/simone-weil-la-santidad-del-amor\/"},"modified":"2023-08-29T03:41:36","modified_gmt":"2023-08-29T03:41:36","slug":"simone-weil-la-santidad-del-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/simone-weil-la-santidad-del-amor\/","title":{"rendered":"Simone Weil: la santidad del amor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">La verdad se halla del lado de la muerte&hellip; <br \/>en instantes de vac&iacute;o mental, de intuici&oacute;n pura, <br \/>en instantes as&iacute; se es capaz de lo sobrenatural.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Simone Weil<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>El 24 de agosto de 1943 mor&iacute;a una mujer singular, fil&oacute;sofa y m&iacute;stica francesa. Simone Weil vivi&oacute; y muri&oacute; por pasi&oacute;n. Pasi&oacute;n y entrega por los desprotegidos por los que vivi&oacute; y se dej&oacute; morir. Llevando su pasi&oacute;n por la justicia y en solidaridad con los obreros, se dejar&aacute; morir de hambre. Sobre su muerte voluntaria y evitable se han realizado diversas lecturas que van desde considerarla con los eufemismos de &ldquo;muerte voluntaria&rdquo; o &ldquo;suicidio &eacute;tico&rdquo;, hasta &ldquo;rapto m&iacute;stico&rdquo; e incluirla en la lista de las santas o locas que mueren con s&iacute;ntomas de anorexia en tanto que se niega f&eacute;rreamente a ingerir alimentos, agravando as&iacute; una enfermedad pulmonar. Le motiva &uacute;nicamente el imperativo de hacer patente la idea de que su pensamiento fuera m&aacute;s importante que su cuerpo, por lo que se neg&oacute; a comer m&aacute;s de lo que la gente com&iacute;a en la Francia ocupada.<\/p>\n<p>Jud&iacute;a de nacimiento, ni&ntilde;a de pensamiento precoz, marc&oacute; una l&iacute;nea en su vida que la llevar&iacute;a a vivir de forma singular y radical el cristianismo hasta provocar que, a los 72 a&ntilde;os de su muerte, se contin&uacute;en escuchando voces que piden a la Iglesia cat&oacute;lica su canonizaci&oacute;n, argumentando que ella, como pocos, ense&ntilde;&oacute; que no hay otra santidad que el amor, llevando esta postura al grado de sacrificar su cuerpo y dar su muerte por lo que amaba, sin&oacute;nimo en ella de lo que pensaba.<\/p>\n<p>Simone Weil profesa un tipo de amor incondicional, semejante en todo a la entrega m&iacute;stica, por lo que tampoco est&aacute;n ausentes ni son pocas las voces que la acusan de herej&iacute;a; el principal argumento para tal aseveraci&oacute;n es que, sin convertirse al catolicismo, haya practicado con tanta entrega y consecuencia el cristianismo.<\/p>\n<p>La obra de Weil nos presenta, tal vez sin pensarlo, un humanismo desnudo, sin piedad, alejado en extremo de los malabares humanitaristas con que est&aacute;n plagadas ciertas filosof&iacute;as. Sus cuestionamientos y posturas en defensa de lo humano son radicales. Se&ntilde;ala, por ejemplo: &ldquo;Ni en los peores momentos ser&iacute;a capaz de destruir una estatua griega o un fresco del Giotto. &iquest;Por qu&eacute; entonces otra cosa? &iquest;Por qu&eacute;, por ejemplo, un instante de la vida de un ser humano que podr&iacute;a ser un instante feliz?&rdquo;<\/p>\n<p>Simone Weil naci&oacute; en Par&iacute;s en 1909, cobijada por una familia jud&iacute;a acomodada que ya contaba con un primer hijo, Andr&eacute;, quien ser&iacute;a m&aacute;s tarde un brillante matem&aacute;tico. Desde muy ni&ntilde;a mostr&oacute; no s&oacute;lo una inteligencia desbordante, sino adem&aacute;s una postura cr&iacute;tica frente a la vida, toma de posici&oacute;n que no cambiar&iacute;a jam&aacute;s. Se sol&iacute;a contar en la familia que cuando ten&iacute;a s&oacute;lo tres a&ntilde;os de edad, una amiga de la familia le regal&oacute; un anillo valioso. La ni&ntilde;a agradeci&oacute; el gesto con cortes&iacute;a, pero con firmeza devolvi&oacute; el regalo diciendo: &ldquo;no me gusta el lujo&rdquo;. En el curso de un estado delirante, producto de una fuerte fiebre, tambi&eacute;n siendo ni&ntilde;a, dijo tantas y tales cosas que el doctor que la cuidaba expres&oacute; a los padres que le parec&iacute;a poco cre&iacute;ble que una ni&ntilde;a de su edad supiera tantas cosas; con frecuencia la consideraban demasiado extraordinaria como para que existiera.<\/p>\n<p>Con su hermano Andr&eacute; se enfrascaba constantemente en un juego-competencia donde recitaban escenas enteras de Racine y Corneille, y cuando alguno de los dos se equivocaba recib&iacute;a una bofetada como castigo ante la falta.<\/p>\n<p>El padre de Simone era m&eacute;dico y por ello constantemente fue desplazado en el transcurso de la guerra; la familia lo segu&iacute;a con frecuencia, pese a las dificultades que ello implicaba. Ese contacto permanente con las atrocidades de la guerra le despert&oacute; a la futura fil&oacute;sofa un profundo sentimiento pacifista.<\/p>\n<p>Una etapa crucial en su formaci&oacute;n intelectual fueron las clases de filosof&iacute;a que recibi&oacute; de Alain, cuando era alumna del Lyce&eacute; Henry IV en Par&iacute;s. Simone P&eacute;trement, una de sus bi&oacute;grafas y amiga, no duda en se&ntilde;alar este encuentro en la vida de la joven Weil oper&oacute; como una especie de corte y nuevo nacimiento. Desde entonces, Simone Weil se dedica de tiempo completo a la filosof&iacute;a, excluyendo por completo de su atenci&oacute;n cualquier referencia o dedicaci&oacute;n m&iacute;nima a su arreglo personal y neg&aacute;ndose desde entonces a cualquier sentimentalismo amoroso, argumentando que no quer&iacute;a saber nada del amor &ldquo;hasta que supiera exactamente qu&eacute; es lo que ped&iacute;a a la vida&rdquo;. Cuenta est&aacute; bi&oacute;grafa que a Simone Weil no le gustaba que la besaran ni la tocaran, &ldquo;era uno de los efectos de sus repugnancias&rdquo;.<\/p>\n<p>La vida de Weil resulta de tal fascinaci&oacute;n que Georges Bataille la hace protagonista de una novela <em>Le blue du ciel<\/em>, donde nos ofrece una descripci&oacute;n de ella que seguramente nos dar&aacute; una idea m&aacute;s clara del abandono de s&iacute; que mostraba con su extra&ntilde;a y seductora personalidad:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llevaba vestidos negros, mal cortados y sucios. Daba la impresi&oacute;n de no ver delante de s&iacute;, y con frecuencia se tropezaba con las mesas al pasar. Sin sombrero, sus cabellos cortos, tiesos y mal peinados, semejaban alas de cuervo a ambos lados de la cara. Ten&iacute;a una nariz grande de jud&iacute;a delgada en medio de su piel macilenta, que sobresal&iacute;a de las alas por debajo de unas gafas de acero. Te desazonaba: hablaba lentamente con la serenidad de un esp&iacute;ritu ajeno a todo; la enfermedad, el cansancio, la desnudez o la muerte no contaban para ella&#8230; Ejerc&iacute;a fascinaci&oacute;n, tanto por su lucidez como por su pensamiento alucinado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Simone Weil se exig&iacute;a un rigor tan radical que cre&iacute;a no merecer el m&aacute;s m&iacute;nimo elogio y se sent&iacute;a inc&oacute;moda ante cualquier intento de calificar de brillante a su pensamiento. Escrib&iacute;a: &ldquo;me resulta muy doloroso el temor de que los pensamientos que han descendido sobre m&iacute; est&eacute;n condenados a muerte por el contagio de mi miseria y mi insuficiencia&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde los once a&ntilde;os se sinti&oacute; atra&iacute;da por la lucha de los obreros y tom&oacute; partido por los desprotegidos. Conced&iacute;a especial valor al trabajo manual, dec&iacute;a que &ldquo;el hombre m&aacute;s perfecto, el m&aacute;s aut&eacute;nticamente humano, es el que al mismo tiempo es trabajador manual y pensador&rdquo;, dando un lugar primordial en su pensar a la idea m&aacute;s elaborada de praxis. Con esta idea expresar&aacute; su postura de vida, donde pensamiento y acci&oacute;n caminan a la par.<\/p>\n<p>Para Simone Weil, en el principio no est&aacute; el verbo sino la Acci&oacute;n. En esto coincide con la idea heideggeriana de que el hombre se humaniza al entrar en contacto manual con el mundo; la mano ve y le da &ldquo;ser la mano&rdquo;, ense&ntilde;aba el fil&oacute;sofo alem&aacute;n. Weil cree que la clase obrera es fundamental para la cadena productiva, por encima del pensamiento, por lo que no duda en renunciar a la c&aacute;tedra universitaria de filosof&iacute;a que hab&iacute;a obtenido en Le Puy para trabajar como obrera de la f&aacute;brica Renault y padecer lo mismo que cualquier obrero. Cuando ellos estallan la huelga, ella encabeza las marchas y se reh&uacute;sa a tener la m&aacute;s m&iacute;nima consideraci&oacute;n si esta no es para todos sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>A partir de la asunci&oacute;n voluntaria del sufrimiento se coloca siempre la &uacute;ltima de la fila. Se siente unida con el pueblo trabajador por una especie de <em>amor fati<\/em>, que implica una aceptaci&oacute;n del destino, aceptaci&oacute;n valiente, que no debe nunca confundirse con la resignaci&oacute;n o la pasividad. Lo total de su lucha la lleva incluso a estar en desacuerdo con Trotsky, a quien considera poco consecuente en su forma de actuar. El l&iacute;der ruso, sin embargo, al terminar una charla que se efectu&oacute; en la casa de los padres de Simone, les expresa a &eacute;stos: &ldquo;pueden ustedes decir que la <em>Cuarta Internacional<\/em> se ha construido en su Casa&rdquo;, se&ntilde;alamiento poco escuchado como nos dejaron ver los a&ntilde;os de historia siguientes.<\/p>\n<p>De las reflexiones previas a su ingreso a la f&aacute;brica, escribir&aacute; posteriormente su obra <em>Reflexiones sobre las causas de la libertad de la opresi&oacute;n social.<\/em> Sobre este trabajo, Albert Camus expresa: &ldquo;Desde Marx, en que parec&iacute;a que todo estaba dicho sobre la lucha obrera y las causas de la opresi&oacute;n, el pensamiento pol&iacute;tico y social no hab&iacute;a producido nada m&aacute;s penetrante y prof&eacute;tico&rdquo;. el escritor existencialista celebraba la santidad laica de Simone Weil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdad se halla del lado de la muerte&hellip; en instantes de vac&iacute;o mental, de intuici&oacute;n pura, en instantes as&iacute; se es capaz de lo sobrenatural. Simone Weil &nbsp; El 24 de agosto de 1943 mor&iacute;a una mujer singular, fil&oacute;sofa y m&iacute;stica francesa. Simone Weil vivi&oacute; y muri&oacute; por pasi&oacute;n. Pasi&oacute;n y entrega por los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1843,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1842","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1842"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1842\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1843"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}