{"id":1840,"date":"2023-08-29T03:38:18","date_gmt":"2023-08-29T03:38:18","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/08\/29\/poco-mas-de-quinientos-atardeceres\/"},"modified":"2023-08-29T03:38:18","modified_gmt":"2023-08-29T03:38:18","slug":"poco-mas-de-quinientos-atardeceres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/poco-mas-de-quinientos-atardeceres\/","title":{"rendered":"Poco ms de quinientos atardeceres"},"content":{"rendered":"<p>Portada: Fotograma de <em>The Wall, <\/em>&ldquo;Goodbye Blue Sky&rdquo; de Pink Floyd.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Y Kyiv, roja de ira, mira c&oacute;mo<\/em><\/p>\n<p><em>Babyn Yar es envuelta por las llamas.<\/em><\/p>\n<p>Mykola Bazhan<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No puedo escribir todos los gritos, porque faltan palabras que puedan traducir el horror a cabalidad. Tal vez por eso los nudos se acumulan en la garganta despu&eacute;s de m&aacute;s de quinientos d&iacute;as y noches sin dormir, aunque a veces duermo a pu&ntilde;ados, escuchando los estallidos de las bombas y luego camino entre escombros en busca de restos de vida. Como son&aacute;mbulo, remuevo nidos de ruinas abriendo con las manos la noche hasta el amanecer. A veces encuentro una criatura con una vida incompleta, deforme, sin gestos, mutilada y asesinada mientras dorm&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; por su alma? &iquest;Habr&aacute; cargado consigo su nombre o sus recuerdos?<\/p>\n<p>Mis ojos ya no tienen l&aacute;grimas, solamente guardan tristezas despu&eacute;s de tantas horas olvidadas en relojes oxidados que detuvieron el tiempo en una escena de terror. Me duelen las cortinas rotas, las tazas salpicadas por las alfombras, los restos de pared donde cuelgan deshojados almanaques y las gradas cubiertas de evocaciones que ser&aacute;n borradas por el tiempo. Me duele mucho, como si yo hubiera vivido all&iacute;.<\/p>\n<p>Mis manos sin br&uacute;jula ni timones parecen un remolino de furia por la rapidez con que separan escombros y, cuando tienen suerte, encuentran a un enorme perro asustado que berrea palabras con los ojos, sin comprender por qu&eacute; su familia y su mundo se borraron en un instante.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de poco m&aacute;s de quinientas noches, las luci&eacute;rnagas ya no son atisbos de luz verde fosforescente que traen promesas de verano, ahora son premonici&oacute;n del fuego que cae desde el vientre de los p&aacute;jaros de hierro que singlan la noche ensombreciendo los ojos azules de los ni&ntilde;os que ya no tendr&aacute;n una infancia serena.<\/p>\n<p>El inhumano vive m&aacute;s all&aacute; de la frontera y viene sembrando desolaci&oacute;n en medio del todo y de la nada. &Eacute;l es una bestia, en quien el amor se le pudri&oacute; antes de llegar a la garganta. &Eacute;l quiere robar los campos con los trigales, las urbes, las flores silvestres, los d&iacute;as normales, la cultura y la vida de todos los que quieren paz y progreso. Piensa que tiene m&aacute;s derechos que otros, y atac&oacute; a los inocentes que so&ntilde;aban tiernamente en sus cunas&hellip; Ya mat&oacute; a tantos, destruy&oacute; ciudades y sacrific&oacute; a miles y miles de j&oacute;venes de su propia naci&oacute;n, abriendo heridas sangrantes en su propia patria. El monstruo se cree un visionario, pero es un tirano que la historia quiere muerto. Y ellos lo quieren fuera de all&iacute;, in-me-dia-ta-men-te.<\/p>\n<p>Todas las constelaciones est&aacute;n ofuscadas por el resplandor del fuego que hiere y mata. Ya fueron iluminados por explosiones de misiles, m&aacute;s de quinientos amaneceres, desde la primera noche que las bombas robaron el protagonismo a la luna. All&iacute; la a gente ya no vive, apenas resiste m&aacute;s all&aacute; de la capacidad humana de resistencia, haciendo posible o imposible su sobrevivencia, con una garra silenciosa, con un dolor tan fuerte que arrastra soledades. Ellos saben que ya no conocer&aacute;n a ninguna descongoja, por eso trabajan en silencio y no hay necesidad de palabras. Todos guardan silencios que nunca se callan y sus ojos azules que acaparan la melancol&iacute;a, ahora ocultan la luz que llevan adentro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de m&aacute;s de quinientos d&iacute;as y noches de lucha, all&iacute; todos olvidaron c&oacute;mo se siente la brizna que envuelve de humedad a la noche, los tiempos en que brindaban con copas de vino y sonrisas entre los labios. Tambi&eacute;n se olvidaron del crujido de la le&ntilde;a en el hogar, de los vestidos p&uacute;rpura y de una larga lista de sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>Son incontables los rosales calcinados, los corazones desiertos, los &aacute;ngeles y los h&eacute;roes amputados o con las piernas vendadas que subieron al cielo en los &uacute;ltimos poco m&aacute;s de quinientos atardeceres, d&oacute;nde ya nadie conoce el silencio de las horas y la languidez del cielo anaranjado o rojizo en el horizonte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Fotograma de The Wall, &ldquo;Goodbye Blue Sky&rdquo; de Pink Floyd. &nbsp; Y Kyiv, roja de ira, mira c&oacute;mo Babyn Yar es envuelta por las llamas. Mykola Bazhan &nbsp; No puedo escribir todos los gritos, porque faltan palabras que puedan traducir el horror a cabalidad. 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