{"id":1824,"date":"2023-08-15T23:21:56","date_gmt":"2023-08-15T23:21:56","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/08\/15\/el-olvidado-arte-de-amar\/"},"modified":"2023-08-15T23:21:56","modified_gmt":"2023-08-15T23:21:56","slug":"el-olvidado-arte-de-amar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-olvidado-arte-de-amar\/","title":{"rendered":"El olvidado arte de amar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>En mis peregrinaciones he visitado muchos santuarios, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>pero ninguno m&aacute;s santo que el de mi cuerpo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Verso del poeta hind&uacute; Sahra<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Porque aqu&iacute; no somos psic&oacute;logos, somos psicoanalistas. No desarrollamos ante ustedes una psicolog&iacute;a directa, l&oacute;gica, un discurso de esa realidad irreal que se llama Psique, sino una praxis que merece un nombre: Erotolog&iacute;a.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la antig&uuml;edad, hacer el amor era considerado un arte. Hacer el amor significaba, esencialmente, hablar de amor. Algunas culturas, principalmente en oriente, cultivaban el arte de amar como una parte esencial de su forma de ser; saber amar era parte de la educaci&oacute;n para la vida. Hoy, en tiempos donde los mitos sobre el amor se han silenciado, el amor ya no escapa al mandato del consumo que dicta las acciones cotidianas en las formas de vida. En nuestro tiempo, las artes amatorias han quedado en el olvido. No siempre ha sido as&iacute;.<\/p>\n<p>En los a&ntilde;os que van del 2 a. C. al 2 d. C., el romano Publio Ovidio Nason escribe un manual conocido como <em>El arte de amar<\/em>. Las primeras palabras de este escrito son contundentes: &ldquo;Si alguien en la ciudad de Roma ignora el arte de amar, lea mis p&aacute;ginas, y ame instruido por sus versos&rdquo;. Es una obra publicada en tres libros con manifiesta intenci&oacute;n did&aacute;ctica: los dos primeros se dirigen a los hombres y los instruyen sobre &ldquo;c&oacute;mo y d&oacute;nde conseguir el amor de una mujer&rdquo; o &ldquo;sobre c&oacute;mo mantener el amor ya conquistado&rdquo;. El tercer libro est&aacute; dedicado a las mujeres y ah&iacute; les proporciona &ldquo;Consejos para que las mujeres puedan seducir al var&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n sabemos que Avicena (908-1037), el pr&iacute;ncipe de los m&eacute;dicos &aacute;rabes, escribe el <em>Canon,<\/em> dedicando el libro III a asuntos er&oacute;tico-m&eacute;dicos. Avicena va a introducir la idea del esperma femenino que era emitido por la mujer en el momento del orgasmo. La fecundidad depend&iacute;a de esta emisi&oacute;n, por lo que era trabajo de los m&eacute;dicos ayudar a la consecuci&oacute;n del placer y garantizar as&iacute; la fecundidad.<\/p>\n<p>En Roma, en Grecia y en los mundos orientales, el amor se consideraba un arte y se generaban discursos de <em>ars amatoria<\/em>. Amar era visto como una m&aacute;s de las artes, y por tanto se hacen escuelas de amor. Una de esas muestras del arte amatorio es el <em>Kama sutra<\/em> o <em>Aforismos sobre el amor<\/em>, escritos en s&aacute;nscrito por Mallanaga Vatsy&aacute;y&aacute;na, uno de los autores m&aacute;s reconocidos en materia de sexolog&iacute;a de la India. En occidente se conoci&oacute; primero otro texto de las <em>ars amatoria de oriente,<\/em> el <em>Ananga Ranga<\/em>, es decir &ldquo;teatro del amor&rdquo; del poeta Kalyana Mall. En ambas obras se apunta a sostener el ideal del estado perfecto o la paz interior. Este estado se alcanza manteniendo las tres cualidades de la vida, que son: el <em>Dharma<\/em> o culminaci&oacute;n del m&eacute;rito religioso, el <em>Artha<\/em> o prosperidad terrenal y el <em>Kama<\/em> o satisfacci&oacute;n er&oacute;tica. Y de estas tres cualidades (virtud, riqueza y placer), Vatsy&aacute;y&aacute;na llega a la conclusi&oacute;n de que para conseguir y gozar plenamente del <em>dharma<\/em> y del <em>artha<\/em>, era preciso que se sintieran sexualmente satisfechos, de otro modo, las frustraciones les llevar&iacute;an por mal camino. Vale decir que esto est&aacute; escrito unos trece siglos antes de Sigmund Freud, inventor del psicoan&aacute;lisis, quien sin duda se ocup&oacute; de las cuestiones del amor.<\/p>\n<p>Si un problema preocupa a estos autores de las <em>ars amatorias<\/em> es la elecci&oacute;n de pareja. En este sentido, para Vetsy&aacute;y&aacute;na el principal de los males en el amor proviene del adulterio, que atrae la mala suerte y la enemistad de los dioses. Por lo tanto, la finalidad del <em>Kama sutra<\/em> es que cada uno de los c&oacute;nyuges pueda encontrar plena satisfacci&oacute;n dentro del matrimonio. Esta es una diferencia radical con Ovidio y su <em>Arte de amar<\/em> en la Roma Imperial, donde el amor, el verdadero amor, pasaba por la prohibici&oacute;n. Si era necesario educar al var&oacute;n para acercarse a la amada es porque &eacute;sta era por lo general de un rango social superior que la hac&iacute;a inalcanzable. El amor para el romano es por la v&iacute;a de la prohibici&oacute;n, mientras que para el hind&uacute; es con la esposa.<\/p>\n<p>Para Vetsy&aacute;y&aacute;na el amor no es ni puede ser algo est&aacute;tico: la rutina y el repetirse son los peores enemigos del amor, terminan por matarlo. El amor es un ejercicio de ingenio que llevar&iacute;a a mantener la llama tan despierta como al principio. Pudiera pensarse que el <em>Kama sutra o tratado de lo er&oacute;tico<\/em> tiene algo de pornograf&iacute;a, en tanto que se preocupa de las posturas o ejercicios f&iacute;sicos amatorios, sin embargo es lo m&aacute;s alejado de esto. La descripci&oacute;n es sin apasionamiento y sin que las emociones de su autor (y espera que as&iacute; ocurra con sus lectores) se encuentren involucradas. Describe las posiciones sexuales como quien describe el funcionamiento de una planta o de un reloj.<\/p>\n<p>En estos tratados se deja ver que para amar hay que prepararse, lo que en nuestros d&iacute;as ha pasado al olvido. Se consideraba que el hombre y las mujeres deber&iacute;an estudiar el <em>Kama sutra<\/em>, y las artes y ciencias que con &eacute;l se relacionan, esto es: el canto, la m&uacute;sica instrumental, la danza, la escritura y el dibujo, el tatuaje. Lo mismo que el cuidado del cuerpo: c&oacute;mo deben arreglarse y adornarse las u&ntilde;as, el cabello y la cara. 67 son las artes que los amantes habr&aacute;n de dominar. Hay algunos preceptos muy sorprendentes, por ejemplo: almacenar y acumular agua en los acueductos, cisternas y dep&oacute;sitos. O la preparaci&oacute;n de limonadas, sorbetes, extractos espirituosos con el color y sabor adecuados. Algunas artes extra&ntilde;as como el arte de la m&iacute;mica o de la imitaci&oacute;n. Tambi&eacute;n figuran la lectura, incluidos el canto y la entonaci&oacute;n. Estudio de frases dif&iacute;ciles de pronunciar. Ejercicios con la espada, el bast&oacute;n simple, el bast&oacute;n de defensa, el arco y las flechas. Algunas muy necesarias: componer poemas o el conocimiento de diccionarios y vocabularios. El arte de conocer el car&aacute;cter de un hombre bas&aacute;ndose en su rostro.<\/p>\n<p>Una mujer que sea hermosa, dotada de buenas disposiciones y que est&eacute; versada en las 67 artes, recibe el nombre de <em>ganika<\/em> o mujer p&uacute;blica de alta calidad. Se convierte as&iacute; en objeto de consideraci&oacute;n universal. Y se pensaba que un hombre &ldquo;versado en dichas artes, que adem&aacute;s sea locuaz, hable con delicadeza y tenga experiencia en la galanter&iacute;a, pronto conquista el coraz&oacute;n de las mujeres&rdquo;.<\/p>\n<p>La educaci&oacute;n amorosa cristiana como asexuada es desmentida, por otro lado, por un libro escrito por un morisco espa&ntilde;ol expulsado en 1609, quien desde el exilio en T&uacute;nez hace una encendida celebraci&oacute;n espiritual del amor humano. En un tratado er&oacute;tico del que s&oacute;lo se sabe que fue hecho por un morisco y que estuvo por a&ntilde;os empolvado hasta que la investigadora Luce L&oacute;pez-Baralt lo rescata y le da luz bajo el t&iacute;tulo de <em>Un Kma Stra espa&ntilde;ol<\/em> (editado por Siruela) donde se propone la compatibilidad del amor sexual con la m&aacute;s alta vida espiritual. Es decir, busca devolver al erotismo la dignidad religiosa. El autor, en tanto que moro espa&ntilde;ol, pero tambi&eacute;n musulm&aacute;n, estudia el matrimonio y sobre todo el acto generativo desde un punto de vista isl&aacute;mico, como una obligaci&oacute;n placentera. Para la esposa, la m&aacute;xima virtud religiosa consiste en hacer el amor gozosamente con su marido.<\/p>\n<p>En nuestros d&iacute;as, las <em>ars amatorias<\/em> fueron silenciadas, olvidadas, primero por la religi&oacute;n y su separaci&oacute;n de la divinidad y lo er&oacute;tico, pero tambi&eacute;n desde la ciencia positiva, que quiere ordenar en la raz&oacute;n lo que de la sexualidad no deja de escapar. En contraposici&oacute;n a las <em>ars amatorias<\/em>, en nuestro tiempo, la ciencia y la tecnolog&iacute;a buscan reducir el amor a sustancias qu&iacute;micas o procesos neurol&oacute;gicos, haciendo una sexolog&iacute;a m&aacute;s relacionada con la mera funcionalidad adaptativa, y m&aacute;s a&uacute;n, organizada por el consumo de la imagen que ha determinado que la elecci&oacute;n de objeto de amor es una cuesti&oacute;n de mercado. El discurso del amor contempor&aacute;neo se mueve bajo el imperativo del mercado: &iexcl;Goz&aacute;!<\/p>\n<p>S&oacute;lo queda un discurso que se define a s&iacute; mismo como aquel que no habla sino del amor, y su pr&aacute;ctica es reconocida como una erotolog&iacute;a, se trata del psicoan&aacute;lisis, por lo menos as&iacute; lo ense&ntilde;a Lacan: &ldquo;Porque aqu&iacute; no somos psic&oacute;logos, somos psicoanalistas. No desarrollamos ante ustedes una psicolog&iacute;a directa, l&oacute;gica, un discurso de esa realidad irreal que se llama <em>Psique<\/em>, sino una praxis que merece un nombre: Erotolog&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mis peregrinaciones he visitado muchos santuarios, pero ninguno m&aacute;s santo que el de mi cuerpo. Verso del poeta hind&uacute; Sahra &nbsp; Porque aqu&iacute; no somos psic&oacute;logos, somos psicoanalistas. 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