{"id":1804,"date":"2023-08-01T03:44:31","date_gmt":"2023-08-01T03:44:31","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/08\/01\/anorexia-comer-nada\/"},"modified":"2023-08-01T03:44:31","modified_gmt":"2023-08-01T03:44:31","slug":"anorexia-comer-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/anorexia-comer-nada\/","title":{"rendered":"Anorexia: Comer Nada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>&hellip;y para adoptar otro oficio no s&oacute;lo era el <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>ayunador demasiado viejo, sino que estaba <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>fan&aacute;ticamente enamorado de su hambre<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Franz Kafka<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p>La &eacute;poca impone una moda en el ser mujer: estar delgada. Las incertidumbres sobre el ser mujer y la constante oferta de un modelo de serlo se imbrican. El modelo funciona como mandato de un amo tirano que habla la lengua del consumo. En busca de cumplir con este mandato, la boca se llena del placer de nada. Las mujeres que, j&oacute;venes y bellas en su mayor&iacute;a, eventualmente se ven atrapadas en la exigencia est&eacute;tica de este amo tir&aacute;nico, son llamadas anor&eacute;xicas.<\/p>\n<p>La anorexia bien puede ser en el inicio un juego de desmentida o rechazo de la propia imagen. Sin embargo, eventualmente algunas mujeres se encuentran atrapadas sin salida en ese singular s&iacute;ntoma que es, como todo s&iacute;ntoma, un decir con el cuerpo. Un cuerpo que de pronto muestra rechazo a la comida, una boca que se cierra en torno a nada. A estas j&oacute;venes y bellas mujeres el cuerpo que les muestra su condici&oacute;n sexuada, a partir de la mirada del Otro, les incomoda y hay que ocultarlo, bien con ropas holgadas que oculten sus formas, o bien con una delgadez extrema, mostrando un cuerpo que hace transparente el germen de la muerte que lo habita.<\/p>\n<p>La muerte se hace visible, el s&iacute;ntoma se revela como mensaje que se inscribe para un destinatario an&oacute;nimo, inconsciente: el cuerpo muestra lo que no se puede decir, el cuerpo se transforma en algo siniestro.<\/p>\n<p>En la anorexia, las dos cuerdas esenciales de la condici&oacute;n humana, la sexualidad y la muerte, se tensan mostrando lo que en realidad es el cuerpo: un campo de batalla. El pasaje por una y otra es lo que configura la vida y deja marcas indelebles en el psiquismo, en la vida interior, en la subjetividad, para decirlo en una palabra. La b&aacute;scula entre la sexualidad y la muerte no puede ir sino del dolor al placer, los dos &uacute;nicos polos de lo humano. El dolor y el placer son las caras del s&iacute;ntoma y del goce.<\/p>\n<p>A&uacute;n hasta entrado el siglo XIX, los casos de anorexia se multiplicaban, pero ten&iacute;an una lectura distinta: las anor&eacute;xicas eran vistas como santas o como posesas. Su lugar era el convento o el manicomio. La santidad y la posesi&oacute;n diab&oacute;lica derivaron en enfermedad en el siglo XX. En la actualidad la anorexia es una forma de estar en el mundo. Una forma que busca ce&ntilde;irse a los dictados de la moda, que proyecta en ciertas caracter&iacute;sticas la imagen del &eacute;xito y lo popular. La anorexia es vista como un pasaporte hacia la modernidad.<\/p>\n<p>Las santas anor&eacute;xicas han llevado a su m&aacute;s alta expresi&oacute;n el sentido de la transgresi&oacute;n. Mismo estatus que detentaron las brujas: la insumisi&oacute;n como divisa. La anorexia no se trata en absoluto, como se piensa y difunde, de un padecimiento actual, aun cuando se muestre ahora ligado al ideal de la delgadez extrema como pase al brillo social. Tambi&eacute;n ha existido una tendencia a la anorexia entre las santas desde el siglo XIII al XIX: Santa Clara de As&iacute;s, Santa Teresa de &Aacute;vila y, sobre todo, Santa Catalina de Siena.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; liga hay entre la anorexia y la sexualidad? Catalina de Siena se neg&oacute; a comer para mostrar su rechazo al matrimonio, se negaba a casarse, lo que constituye la primera muestra de rebeld&iacute;a, pero tambi&eacute;n primera liga entre la anorexia y la sexualidad. Catalina de Siena es predecesora de las dietas que hoy inundan el mercado y que desde luego no pod&iacute;an estar alejadas de la iglesia y sus perversiones. Ambas, la anor&eacute;xica y la posesa, pod&iacute;an vivir sin alimentos. Catalina de Siena hac&iacute;a ayunos que impresionaban al mismo Francisco de As&iacute;s, quien era, por su parte, un consumado ayunante. Era tal la vocaci&oacute;n por el convento en Catalina de Siena que las internas ven a la instituci&oacute;n conventual como una forma de escapar del patriarcado severo que reina en su momento: primero monja que sometida. La anorexia era entonces el s&iacute;ntoma del rechazo a un sistema patriarcal que les oprim&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;qu&eacute; hay detr&aacute;s de una anorexia? Evidentemente se juega ah&iacute; algo de la relaci&oacute;n fundamental de lo humano, bisagra entre lo org&aacute;nico y lo ps&iacute;quico que se afinca en la primera etapa del desarrollo sexual infantil: la oral.<\/p>\n<p>En 1895, cuando Freud a&uacute;n no era el inventor del psicoan&aacute;lisis, en el <em>Manuscrito G, sobre la melancol&iacute;a<\/em>, hablaba de la anorexia como un padecimiento de la adolescencia, en particular de la pubertad. Escribe: &ldquo;La tan conocida anorexia nerviosa de la adolescencia me parece representar, tras detenida observaci&oacute;n, una melancol&iacute;a en presencia de una sexualidad rudimentaria.&rdquo; &iquest;Qu&eacute; es una sexualidad rudimentaria? La respuesta es simple, pero no tan obvia: la satisfacci&oacute;n se alcanza en una funci&oacute;n parcial del cuerpo, el no comer. Eso pasaba en los siglos XIII al XIX, pero tendr&iacute;amos que preguntarnos sobre lo que pasa hoy con la anorexia.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII las anor&eacute;xicas eran vistas como brujas, porque si no com&iacute;an de d&iacute;a, seguro lo hac&iacute;an por las noches, en un aquelarre con el demonio. &iquest;Y cu&aacute;l era su delito? Muy f&aacute;cil de descifrar: salir del circuito de la reproducci&oacute;n, es decir, hacer de su cuerpo instrumento de placer y as&iacute; poner coto a la sexualidad en sus fines &ldquo;naturales&rdquo;. Pero las anor&eacute;xicas no pueden ser sancionadas, como las brujas, porque hacen de su no comer un signo de redenci&oacute;n. Por ello son santas: ofrecen su cuerpo en sacrificio a un dios oscuro. La anor&eacute;xica apaga su sexualidad, como en sentido inverso la bruja (o la puta) la enciende. Freud considera a la anorexia como una repulsi&oacute;n a la sexualidad, es una forma de inscripci&oacute;n enigm&aacute;tica en el cuerpo que desaf&iacute;a al orden vital.<\/p>\n<p>Aunque hist&oacute;ricamente se ha considerado a la anorexia como una cuesti&oacute;n femenina y las actuales estad&iacute;sticas van en ese sentido, Freud tambi&eacute;n habl&oacute; de la anorexia en los varones. Escribe con respecto a <em>El hombre de los lobos<\/em>: &ldquo;En su evoluci&oacute;n sexual, lo primero que de &eacute;l averiguamos es la perturbaci&oacute;n de su apetito, interpret&aacute;ndolo, con reservas, como un proceso sexual.&rdquo; Sabemos que Freud, desde los inicios de sus desarrollos te&oacute;ricos, hace al hambre y al sexo equivalentes, sobre todo cuando se habla de pulsi&oacute;n. La inhibici&oacute;n de la sexualidad es equivalente a la inhibici&oacute;n de la pulsi&oacute;n de nutrici&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero si la anor&eacute;xica desaf&iacute;a al orden es porque anhela que algo pase, es decir, que un orden superior se imponga, que un ideal le haga salir del propio cuerpo. Y salir del propio cuerpo es lo propio de lo femenino: la mujer corporiza todo, trata al mundo como si fuera parte de su propio cuerpo, todo lo hace suyo. Pero ese acceso temprano a la falta de apetito podemos considerarlo como una modulaci&oacute;n de la instalaci&oacute;n de la neurosis. Es decir, la locura ordinaria se expresa en no comer lo que se desea.<\/p>\n<p>&iquest;De qu&eacute; se alimenta entonces la anor&eacute;xica? Se alimenta de <em>Nada<\/em>. La nada que alimenta es el resultado de la triada vital: necesidad, demanda y deseo. Y, desde luego, la relaci&oacute;n entre la madre y la alimentaci&oacute;n es lo m&aacute;s vital e inicial en todo humano, es su relaci&oacute;n vital y mod&eacute;lica. En el Seminario 4, <em>La relaci&oacute;n de objeto<\/em>, Lacan utiliza por primera vez la expresi&oacute;n &ldquo;Comer nada&rdquo; para referirse a la forma en que se alimenta la anor&eacute;xica. Lacan relaciona a la anorexia con la frustraci&oacute;n y, en ese sentido, se trata esencialmente de destacar que el <em>infans<\/em> principalmente se alimenta de la madre. Dig&aacute;moslo con contundencia: la madre es el primer y esencial alimento, el primer modelo de amor. De ah&iacute; parte todo, las primeras intermitencias de los objetos de amor fundan ah&iacute; su ser: presencia ausencia, cu-cu, alternancia entre el estar y el no estar del objeto. Quiz&aacute; esto est&eacute; en el fondo de la insatisfacci&oacute;n neur&oacute;tica. La anorexia es entonces una forma de decir no a la excesiva presencia del otro. Es una forma m&aacute;s de decirle: &ldquo;&iexcl;vete a la chingada!&rdquo;.<\/p>\n<p>Una forma radical de reclamar al Otro un lugar para el deseo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&hellip;y para adoptar otro oficio no s&oacute;lo era el ayunador demasiado viejo, sino que estaba fan&aacute;ticamente enamorado de su hambre Franz Kafka &nbsp; La &eacute;poca impone una moda en el ser mujer: estar delgada. Las incertidumbres sobre el ser mujer y la constante oferta de un modelo de serlo se imbrican. El modelo funciona como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1805,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1804"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1805"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}