{"id":1800,"date":"2023-07-25T03:49:10","date_gmt":"2023-07-25T03:49:10","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/07\/25\/amor-y-virtualidad-1\/"},"modified":"2023-07-25T03:49:10","modified_gmt":"2023-07-25T03:49:10","slug":"amor-y-virtualidad-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/amor-y-virtualidad-1\/","title":{"rendered":"Amor y virtualidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Aveces todo es un pretexto<br \/>para que pueda surgir una nueva forma<br \/>(&#8230;) para alimentar al mundo<br \/>como si fuera la primera vez.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Roberto Juarroz<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El amor puede y suele ser aterrador como la<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; muerte, pero encubre la verdad bajo oleadas de deseo y entusiasmo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Zygmunt Bauman<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>La vida amorosa del ser humano cruza por diversos avatares. Se transita esencialmente de lo sexual a lo amoroso, pasando por el erotismo y la muerte. Es decir, el v&iacute;nculo amoroso con el otro, con el semejante, inicia por la &ldquo;propia&rdquo; constituci&oacute;n sexual. Primero en una relaci&oacute;n de objeto con car&aacute;cter autoer&oacute;tico; m&aacute;s tarde, este v&iacute;nculo ser&aacute; sublimado (desexualizado) hacia la elecci&oacute;n de objeto de amor, por la v&iacute;a de la represi&oacute;n.<\/p>\n<p>Sexualidad, amor y erotismo operan como tres corrientes distintas de la vida ps&iacute;quica. Instancias que no pueden suponerse en armon&iacute;a, aunque eventualmente puedan entrar en confluencia en la relaci&oacute;n de objeto. En las expresiones cotidianas de la vida amorosa de los sujetos, en especial en la neurosis, podemos saber de la relaci&oacute;n entre estas tres instancias, una relaci&oacute;n siempre fallida. Por un lado, en la imposibilidad como ocurre con el obsesivo, o bien en la insatisfacci&oacute;n por la v&iacute;a de la histeria.<\/p>\n<p>Para el psicoan&aacute;lisis, la constituci&oacute;n ps&iacute;quica del sujeto pasa por el tr&aacute;nsito del complejo de Edipo (y la castraci&oacute;n), por tanto, la posici&oacute;n sexual no se limita a la anatom&iacute;a sino a la relaci&oacute;n con lo simb&oacute;lico: la sexualidad entonces no es una cuesti&oacute;n biol&oacute;gica sino significante. Es decir, cuando en psicoan&aacute;lisis se habla de castraci&oacute;n, por ejemplo, no se trata de ninguna referencia factual, sino del cambio de lugares que el dispositivo ed&iacute;pico impone a cada sujeto. Ahora bien, es sabido que en un principio para Freud la constituci&oacute;n ps&iacute;quica y sexual de hombres y mujeres transita de manera paralela. Pronto el maestro vien&eacute;s habr&aacute; de rectificar y establecer que hombres y mujeres tienen distintos procesos ed&iacute;picos. Esto implica que, tanto en la posici&oacute;n sexuada como en la vida amorosa, hay disparidad entre hombres y mujeres.<\/p>\n<p>De esta manera, el encuentro entre los sexos y el encuentro con el objeto amoroso, est&aacute;n marcados por el desencuentro. El erotismo, en cambio, es puro encuentro, pero insostenible, entre la sexualidad y la muerte. Aqu&iacute; se halla la m&eacute;dula de la vida amorosa. Por un lado, hay entre hombres y mujeres una condici&oacute;n estructural diferente en cuanto a c&oacute;mo se presenta la demanda de amor. Por el otro, hay una diferencia en cuanto al goce. Dicho de otra manera: si bien es cierto que cada sujeto tiene un v&iacute;nculo con el goce sexual y otro v&iacute;nculo con el amor, hombres y mujeres amamos y gozamos de manera distinta.<\/p>\n<p>As&iacute; podemos leer en <em>El amor, el deseo y el goce<\/em>, de Osvaldo M. Couso, que en los hombres la salida masculina del Edipo consiste en renunciar a ser el falo y encontrar un modo de tenerlo. Ello los lleva a la lucha con la potencia peligrosa del padre, para resolver la contradicci&oacute;n entre la feminizaci&oacute;n (que el padre implica si es potente) y su masculinidad (inalcanzable si no lo es). La salida femenina del Edipo es, en cambio, renunciar a tener el falo y encontrar el modo de serlo.<\/p>\n<p>Las mujeres quedan atadas a la demanda de amor, a preguntarse si el hombre las ama y a la espera de algo que el hombre les debe dar: el falo, el amor, un hijo. Esperan que el hombre las mire, les hable, las tome en cuenta. Los hombres, por su parte, no dejan de mostrar una y otra vez su torpeza y cobard&iacute;a ante la demanda de la mujer. La paradoja no impide el acercamiento amoroso, dice Osvaldo M. Couso. Cada uno en su posici&oacute;n: &eacute;l poniendo el acento en el falo y en el goce f&aacute;lico; ella m&aacute;s condicionada por el amor.<\/p>\n<p>Entre lo sexual y lo amoroso se teje la sexualidad en cada sujeto. En psicoan&aacute;lisis, sin embargo, la sexualidad est&aacute; atravesada por la imposibilidad del goce absoluto del objeto. Para Lacan: &ldquo;La sexualidad est&aacute; en el centro, sin duda alguna, de todo lo que sucede en el inconsciente. Pero est&aacute; en el centro en tanto es una falta. Es decir, que en el lugar de lo que fuera que pudiese escribirse de la relaci&oacute;n sexual como tal, se sustituyen los <em>impasses<\/em>, que es lo que engendra el goce precisamente sexual.&rdquo; Se trata de un goce que no es absoluto, ya que est&aacute; marcado por las diferentes formas del fracaso que constituye la castraci&oacute;n del lado masculino y la divisi&oacute;n en cuanto al goce femenino por el otro.<\/p>\n<p>Aunque estas condiciones son estructurales y por tanto operan en todo ser hablante, es decir, con quien est&eacute; atravesado por el lenguaje, cada &eacute;poca muestra su singularidad en cuanto a la forma en que se juega la imposibilidad en la vida amorosa. As&iacute; mismo, cada &eacute;poca establece los dispositivos por los que le dar&aacute; posibilidad a la imposibilidad. Conocemos algunos modelos, que van desde el amor cort&eacute;s, pasando por el romanticismo, hasta llegar al amor moderno, que no se puede desligar del encuentro con las hist&eacute;ricas con Freud, quien hace de su invenci&oacute;n un aut&eacute;ntico tratamiento de amor.<\/p>\n<p>En la actualidad, en una &eacute;poca convulsiva e hiper-revolucionada, con el principado de la inmediatez, se impone un tipo de v&iacute;nculo amoroso que bien podr&iacute;amos llamar f&oacute;bico, caracterizado por la ausencia de compromiso.<\/p>\n<p>El mundo <em>virtual <\/em>en que nos movemos ha &ldquo;facilitado&rdquo; mantener una relaci&oacute;n inexistente salvo en la virtualidad (esa especie de universo paralelo), y con ello mantener el deseo a buen resguardo. Se trata de jugar el juego amoroso por v&iacute;a de mensajes de texto, sin jugarse en un v&iacute;nculo que comprometa. Las salidas amorosas se han vuelto tan s&oacute;lo el pretexto para seguir la &ldquo;relaci&oacute;n&rdquo; virtual que ocupa el verdadero lugar del objeto. Las redes sociales nos permiten perfectamente construirnos una imagen de una relaci&oacute;n, con una historia hecha de im&aacute;genes bonitas, valorada por los <em>likes<\/em> que consigue, pero sin que el deseo se ponga en riesgo.<\/p>\n<p>La virtualidad en el amor nos permite acceder a aquello que parec&iacute;a una fantas&iacute;a: amar sin tener que v&eacute;rselas con la imposibilidad. Se busca, en el universo virtual, amar sin sufrimiento, amar sin sentirnos que a quien amamos le damos el poder de destruirnos. Se trata de una forma de &ldquo;vivir&rdquo; la ilusi&oacute;n del amor sin fallas. Cuando aparece alguna falla en el v&iacute;nculo virtual basta con buscar un nuevo perfil, mandar una invitaci&oacute;n de &ldquo;amistad&rdquo; y todo reinicia. Amar sin riesgo, sin comprometer el deseo, &eacute;sa es la apuesta en el amor en su modulaci&oacute;n f&oacute;bica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aveces todo es un pretextopara que pueda surgir una nueva forma(&#8230;) para alimentar al mundocomo si fuera la primera vez. Roberto Juarroz El amor puede y suele ser aterrador como la &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; muerte, pero encubre la verdad bajo oleadas de deseo y entusiasmo. 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