{"id":1780,"date":"2023-07-11T04:11:22","date_gmt":"2023-07-11T04:11:22","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/07\/11\/la-melancolia-de-emma-bovary\/"},"modified":"2023-07-11T04:11:22","modified_gmt":"2023-07-11T04:11:22","slug":"la-melancolia-de-emma-bovary","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/la-melancolia-de-emma-bovary\/","title":{"rendered":"La melancola de Emma Bovary"},"content":{"rendered":"<p><strong>Introducci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Emma, la protagonista de la famosa novela <em>Madame Bovary<\/em>, de Gustave Flaubert, es una mujer que vive una vida ilusoria como consecuencia de leer innumerables novelas rom&aacute;nticas, lo que la lleva a cometer actos que la afectan tanto a ella como a las personas que la rodean, en especial a su familia. Emma sufre porque es ad&uacute;ltera, miente, roba y, finalmente, se suicida (Llosa, 2015, p. 43). Pero &iquest;qu&eacute; la lleva a cometer todos estos actos?<\/p>\n<p>Es verdad que Emma es una mujer que, tal vez y debido a un exceso de literatura, ha evadido su realidad, pero tambi&eacute;n podr&iacute;amos pensar que Emma es una mujer a la cual el psicoanalista Sigmund Freud podr&iacute;a haber diagnosticado con una neurosis hist&eacute;rica si hubiera tenido la oportunidad de tratarla, y ahora en nuestros d&iacute;as el diagn&oacute;stico hubiera sido un cuadro depresivo. Pero m&aacute;s all&aacute; de clasificarla en alguna modalidad del DSM 5 habr&iacute;a que preguntarnos: &iquest;Por qu&eacute; Emma termina en man&iacute;a y cometiendo suicidio? &iquest;Era una mujer eternamente insatisfecha? &iquest;O simplemente era una mujer en depresi&oacute;n que fue cayendo en las garras de la melancol&iacute;a y el delirio? El objetivo de este ensayo es tratar de explicar c&oacute;mo es que la depresi&oacute;n melanc&oacute;lica puede ser la causa del comportamiento de Emma y c&oacute;mo esta melancol&iacute;a la lleva a actuar de forma desenfrenada, llev&aacute;ndola al suicidio.<\/p>\n<p>Emma es una mujer casada, sin embargo est&aacute; en un matrimonio en el que no es feliz, vive en un pueblo donde tampoco lo es, est&aacute; rodeada de gente que tampoco le aporta algo. Entonces la &uacute;nica manera que tiene de evadir su realidad es a trav&eacute;s de la literatura, de las tantas novelas de amor que lee con ah&iacute;nco, esto nos podr&iacute;a parecer irreal y hasta podr&iacute;a parecer que es una locura, pero como bien lo menciona Bartra: &ldquo;los hombres naturales est&aacute;n demasiado ocupados en las tareas b&aacute;sicas de sobrevivencia como para fantasear o delirar. El peligro de la locura acecha a los hombres civilizados que tienen tiempo para pensar&rdquo; (Bartra, 2018, p. 42), as&iacute; que Emma, en su melanc&oacute;lica locura, piensa en las posibilidades que podr&iacute;a tener si saliera de todo lo que no la hace feliz, teniendo todo lo que ella anhela, compar&aacute;ndose con las protagonistas de su literatura, evadi&eacute;ndose de la realidad, escindi&eacute;ndose &mdash;dir&iacute;an los psic&oacute;logos de ahora&mdash;: &ldquo;la melancol&iacute;a, en su forma hipocondr&iacute;aca parece la mejor explicaci&oacute;n de las incre&iacute;bles fantas&iacute;as, alucinaciones y delirios que se apoderan de la mente trastornada&rdquo; (Bartra, 2018, p. 53). Emma, m&aacute;s all&aacute; de ser una mujer infiel, fr&iacute;vola e insatisfecha como la han tachado, y m&aacute;s all&aacute; de si tanta literatura la ha influenciado a actuar as&iacute;, es una mujer que est&aacute; a merced de sus pasiones, pasiones que cualquier ser humano tiene pero que cuando se combinan con cuadros de depresi&oacute;n y melancol&iacute;a, terminan en una autoaniquilaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Melancol&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p>En la Grecia antigua ya se empezaban a gestar teor&iacute;as para explicar por qu&eacute; somos como somos y actuamos de la manera en que lo hacemos. Hip&oacute;crates dec&iacute;a que el cuerpo humano se compon&iacute;a de cuatro sustancias b&aacute;sicas o cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, pero fue Galeno de P&eacute;rgamo, fil&oacute;sofo griego, qui&eacute;n ahond&oacute; en el tema de estos cuatro humores con el fin de entender el temperamento de las personas y su personalidad. Entonces destac&oacute; que las personas melanc&oacute;licas tienen en el cuerpo un exceso de bilis negra y esto los convierte en personas apagadas, desganadas y con tendencia a la tristeza. De hecho, la palabra melancol&iacute;a significa: bilis negra. &ldquo;La melancol&iacute;a ha recibido el nombre de la causa material, de la enfermedad, que como observa Bruel, es bilis negra&rdquo;&nbsp;(Burton, 1998). Las perturbaciones de la mente se atribuyen a esta bilis negra. Al respecto, Ruth Padel nos dice:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los seres humanos la sangre contribuye en gran medida [&hellip;] a la inteligencia. Cuando la bilis se mueve y entra en las venas y la sangre, agita la sangre, cambiando su consistencia y movimiento, calent&aacute;ndola. La sangre calienta el resto del cuerpo. El paciente pierde su juicio y ya no es &eacute;l mismo [&hellip;] los pacientes con <em>phren&icirc;tis<\/em> est&aacute;n trastornados, como los melanc&oacute;licos, que tambi&eacute;n se vuelven <em>par&aacute;nooi<\/em> [delirantes]- algunos enloquecen [<em>m&aacute;inonta&iacute;<\/em>] &#8211; cuando su sangre se contamina con bilis y flema. (Padel, 2005, p. 90)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Observamos que desde la antig&uuml;edad la melancol&iacute;a ya estaba en el ojo de los eruditos y ha sido clasificada como un tipo de locura desde siempre. En las tragedias griegas, por ejemplo, el pobre &Aacute;yax es castigado por la diosa Atenea con un lapso de locura donde, en un desvar&iacute;o, mata corderos y bueyes creyendo matar a los Atridas. Al volver en s&iacute;, deshonrado y melanc&oacute;lico, decide suicidarse. Los griegos pensaban que esa falta de <em>phren<\/em> lleva a la locura y a realizar actos &ldquo;insensatos&rdquo;, son sujetos aquejados de &ldquo;desorden del esp&iacute;ritu&rdquo;, como les llama Michel Foucault, quien en <em>Historia de la locura en la &eacute;poca cl&aacute;sica<\/em> nos ofrece una clasificaci&oacute;n de la locura, en la cual, la melancol&iacute;a juega un papel preponderante y, dentro de la clasificaci&oacute;n que hace de esta, nos dice que:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las mujeres que por su naturaleza son poco accesibles a la melancol&iacute;a, presentan s&iacute;ntomas m&aacute;s graves cuando son atacadas por ella. Son tratadas con mayor crueldad y m&aacute;s violentamente trastornadas por ella, porque siendo la melancol&iacute;a m&aacute;s opuesta a su temperamento, las aleja m&aacute;s de su constituci&oacute;n natural. (Foucault, 2020, p. 409)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Emma y su locura melanc&oacute;lica<\/strong><\/p>\n<p>La melancol&iacute;a, de acuerdo con Freud, implica un duelo continuo. Emma pierde a sus amantes, pierde al objeto, dir&iacute;a Freud, entonces &ldquo;sabe a qui&eacute;n perdi&oacute;, pero no lo que perdi&oacute; en &eacute;l&rdquo; (Espinosa. A, 2017 p.18), porque al perder a sus amantes pierde sus ilusiones y delirios, pierde una parte de ella misma aunque no est&eacute; consciente de ello, lo que la lleva a sumirse en una tristeza cada vez m&aacute;s profunda sin que ella y los que la rodean se den cuenta. Comienza a tener destellos melanc&oacute;licos depresivos desde reci&eacute;n casada, ya que se da cuenta que no es feliz en su matrimonio. Se deprime, abandona poco a poco lo que antes le gustaba, ella quiere algo m&aacute;s que su esposo no le puede proporcionar, comienza a sentir a&ntilde;oranza de los pocos momentos que la llenan de felicidad:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y poco a poco, las fisonom&iacute;as se fueron confundiendo en su memoria [&hellip; ] algunos detalles se le borraron, pero le qued&oacute; la a&ntilde;oranza [&hellip;] abandon&oacute; la m&uacute;sica &iquest;para qu&eacute; tocar? &iquest;qui&eacute;n la escuchar&iacute;a? [&hellip;] dej&oacute; en el armario las carpetas de dibujo y el bordado &iquest;para qu&eacute;? &iquest;para qu&eacute;? [&hellip;] y se quedaba viendo caer la lluvia. &iexcl;Qu&eacute; triste se pon&iacute;a los domingos cuando tocaban a v&iacute;speras! (Flaubert, 2012 p.210)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Emma es una mujer que siempre est&aacute; buscando desesperadamente el amor, no se resigna a vivir sin este y, al no encontrar el amor verdadero como ella lo ha a&ntilde;orado y so&ntilde;ado, ya sea en la realidad o a trav&eacute;s de sus novelas, se deprime poco a poco, comienza a nacer en ella una melancol&iacute;a propia de los amorosos, en donde el alma no encuentra resignaci&oacute;n. En el discurso del <em>Fedro<\/em>, S&oacute;crates nos habla de esa afecci&oacute;n llamada amor y nos da un panorama de lo que sufre el alma cuando no est&aacute; con el objeto que ama:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando est&aacute; separada del objeto amado, el fastidio la consume [&hellip;] el amante no quiere separarse de la persona que ama, porque nada le es m&aacute;s precioso que este objeto tan bello: hermano, amigos, todo lo olvida; consciente ser esclavo y adormecerse [&hellip;] y si adora al que posee la belleza es porque s&oacute;lo en &eacute;l encuentra alivio a los tormentos que sufre. (Plat&oacute;n, 2012, p. 656)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As&iacute; que Emma se suma en cuadros melanc&oacute;licos constantes. &ldquo;La depresi&oacute;n melanc&oacute;lica es un duelo patol&oacute;gico&rdquo; (Padel, 2005, p. 92), en palabras de Montesinos: &ldquo;Si el amor es genio, o genialidad, y si &eacute;sta es con la muerte el caldo de cultivo de la melancol&iacute;a, entonces habr&aacute;n de coincidir, necesariamente, el amor y la melancol&iacute;a&rdquo; (Montesinos, 2014, p. 1167).<\/p>\n<p>Freud nos dice que el melanc&oacute;lico hace un duelo extendido. Enfatiza que en el duelo la libido se vuelve al yo, es como un proceso de locura transitoria. La falta de inter&eacute;s vuelve sobre el yo, casi en un sentido narcisista como lo vemos en Emma, ya que s&oacute;lo se preocupa por ella. Deja de lado incluso a su propia hija, preocup&aacute;ndose por procurarse a ella misma lo que ha so&ntilde;ado en esa escisi&oacute;n mental:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Emma quiere gozar [&hellip; ] y quiere, adem&aacute;s rodear su vida de elementos superfluos y gratos [&hellip;] quiere conocer otros mundos, otras gentes, no acepta que su vida transcurra hasta el fin dentro del horizonte obtuso de Yonville [&hellip;] quiero que mi vida se realice plena y total aqu&iacute; y ahora. (Llosa, 2015, p. 93)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Agravamiento de la melancol&iacute;a<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Emma entra en una total desmesura al final de la novela. Percibe las consecuencias que se le vendr&aacute;n encima y entonces comienza, en palabras de Sara&iacute; Santos, un &ldquo;agravamiento de la melancol&iacute;a&rdquo;. &ldquo;El melanc&oacute;lico puede venirse abajo por peque&ntilde;os detalles que lo trastornen: su grandeza f&iacute;sica y mental es tambi&eacute;n debilidad f&iacute;sica y mental&rdquo; (Montesinos, 2014, p. 346). Emma entra en esta especie de locura desenfrenada, con un comportamiento fren&eacute;tico que tiene que ver con estar m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; misma, un tipo de comportamiento desmesurado, una sinraz&oacute;n &mdash;como la llamar&iacute;a Foucault&mdash; que la lleva a entrar en una angustia terrible, tal vez una angustia de culpa. En palabras de Kierkegaard: &ldquo;la culpabilidad del que se hace culpable en medio de la angustia es ambigua a m&aacute;s no poder. La angustia es una impotencia femenina en la que se desvanece la libertad&rdquo; (Kierkegaard, 2006, p. 298). Y justamente Emma ve que no ha tenido libertad y no encuentra un prop&oacute;sito para seguir existiendo; toma la decisi&oacute;n tr&aacute;gica de suicidarse. Tal vez piensa que la muerte es un tipo de resignaci&oacute;n porque ya no hay m&aacute;s que destruir dentro de s&iacute; misma, como dice Albert Camus en <em>El mito de S&iacute;sifo<\/em>:<em> <\/em>&ldquo;Morir voluntariamente supone que hemos reconocido, aunque sea instintivamente, el car&aacute;cter rid&iacute;culo de esta costumbre, la ausencia de toda raz&oacute;n profunda para vivir, el car&aacute;cter insensato de esa agitaci&oacute;n cotidiana y la inutilidad del sufrimiento<em>&rdquo; <\/em>(Camus, 1995, p. 11).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Emma Bovary es una mujer anacr&oacute;nica, debido a que no encaja con el mundo que la rodea. Aspira a ser una mujer diferente a las de su &eacute;poca, una mujer que podr&iacute;a darse los lujos y el amor que tanto lee en sus lecturas. Se enamora locamente de Rodolphe y, en un acto subversivo no propio de las mujeres de su &eacute;poca, decide abandonarse a sus pasiones e incluso piensa que puede dejar todo atr&aacute;s para irse con &eacute;l. Quiere fugarse de la monoton&iacute;a que la atrapa cada d&iacute;a, buscar la tan anhelada felicidad que sabe que las protagonistas de sus novelas siempre alcanzan. Sin embargo, Rodolphe se arrepiente y decide irse solo. Emma queda sumida en una profunda melancol&iacute;a, dejando su mundo pobre y vac&iacute;o, con una extrema falta de inter&eacute;s hacia todo lo que la rodea. Entra en un duelo melanc&oacute;lico, porque la melancol&iacute;a, al igual que el duelo, es una reacci&oacute;n frente al objeto perdido. En palabras de Freud: &ldquo;la melancol&iacute;a [&hellip;] puede ser reacci&oacute;n frente a la p&eacute;rdida de un objeto amado [&hellip;] el objeto no est&aacute; realmente muerto, pero se perdi&oacute; como objeto de amor&rdquo; (Freud, 1992 p. 243).<\/p>\n<p>Aunque aparentemente comienza a recobrarse con el tiempo, Emma no lo consigue del todo, &ldquo;hab&iacute;a adoptado una actitud de resignaci&oacute;n, una indulgencia universal&rdquo; (Flaubert, 2012 p. 714). No obstante, cuando se encuentra con Leon, en Emma resurgen las pasiones que s&oacute;lo el que busca desesperadamente el amor y la felicidad sabe que existen. Por un instante, Emma se da cuenta que puede volver a intentar ser feliz, pero como lo dice Erasmo de Rotterdam en su <em>Elogio de la locura <\/em>&ldquo;cuanto m&aacute;s perfecto es el amor, la locura es mayor y la felicidad m&aacute;s sensible&rdquo;. Y vaya que es sensible, porque Emma vuelve a su caracter&iacute;stica melancol&iacute;a que la hace comenzar a autoaniquilarse, comienza a hastiarse de Leon &ldquo;ahora sent&iacute;a un cansancio incesante y total [&hellip;] todo incluso ella misma, le era insoportable&rdquo; (Flaubert, 2012 p. 968). En la melancol&iacute;a &ldquo;se urde una multitud de batallas parciales por el objeto; en ellas se enfrentan el amor y el odio&rdquo;, nos dice Freud.<\/p>\n<p>Emma sufre de esa ambivalencia entre amor y odio, cl&aacute;sica del melanc&oacute;lico, y en cada etapa de melancol&iacute;a sufre ataques de man&iacute;a en los cuales se endeuda de manera tal que llega a un punto en que ya no puede pagar. &ldquo;La peculiaridad m&aacute;s notable de la melancol&iacute;a, y la m&aacute;s menesterosa de esclarecimiento, es su tendencia de volverse del rev&eacute;s en la man&iacute;a&rdquo; (Freud, 1992 p. 250).<\/p>\n<p>Emma es una mujer que comienza a ser melanc&oacute;lica casi inmediatamente despu&eacute;s de casarse, al darse cuenta que no es feliz. Se arriesga a buscar la felicidad a trav&eacute;s de amores pasionales con los que trata de redimir su profunda tristeza, como intentando buscar una curaci&oacute;n a esta. Pero a pesar de todo, no lo logra. Finalmente, y en un ataque de man&iacute;a y delirio, decide abandonarse a la muerte porque, para Emma, morir tiene m&aacute;s sentido que seguir viviendo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desconsolado por la p&eacute;rdida f&iacute;sica, moral, psicol&oacute;gica de aquel al que se ama, el melanc&oacute;lico rom&aacute;ntico siente tan hondo el sinsentido de la vida que, ante la p&eacute;rdida de lo &uacute;nico que podr&iacute;a darle sentido, se lanza sin remedio a un final abismal. (Montesinos, 2014 p. 1199)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bartra, R. (2018). <em>El duelo de los &aacute;ngeles. Locura sublime, tedio y melancol&iacute;a en el pensamiento moderno<\/em>. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.<\/p>\n<p>Burton, R. (1998). <em>Anatom&iacute;a de la Melancol&iacute;a<\/em>. Editora Espasa-Calpe Argentina.<\/p>\n<p>Camus, A. (1995). <em>El mito de S&iacute;sifo<\/em>. Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Espinosa. A, G. R. (2017). <em>Duelo y Melancol&iacute;a<\/em>. Freud. Conmemoraci&oacute;n centenaria. Colecci&oacute;n Biblioteca.<\/p>\n<p>Flaubert, G. (2012). <em>Madame Bovary<\/em>. Espasa Libros.<\/p>\n<p>Foucault, M. (2012). <em>El nacimiento de la cl&iacute;nica<\/em>. Siglo Veintiuno Editores.<\/p>\n<p>Foucault, M. (2020). <em>Historia de la locura en la &eacute;poca cl&aacute;sica<\/em>, t. I. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.<\/p>\n<p>Freud, S. (1992). <em>Obras Completas<\/em> Volumen 14. Amorrortu editores.<\/p>\n<p>Kierkegaard, S. (2006). <em>El concepto de la angustia<\/em>. Editorial Gredos.<\/p>\n<p>Llosa, M. V. (2015). <em>La org&iacute;a perpetua<\/em>. Alfaguara.<\/p>\n<p>Montesinos, T. (2014). <em>Melancol&iacute;a y Suicidios Literarios<\/em>. F&oacute;rcola Ediciones.<\/p>\n<p>Padel, R. (2005). <em>A quien los dioses destruyen<\/em>. Sextopiso.<\/p>\n<p>Plat&oacute;n. (2012). <em>Fedro<\/em>. Centaur.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci&oacute;n Emma, la protagonista de la famosa novela Madame Bovary, de Gustave Flaubert, es una mujer que vive una vida ilusoria como consecuencia de leer innumerables novelas rom&aacute;nticas, lo que la lleva a cometer actos que la afectan tanto a ella como a las personas que la rodean, en especial a su familia. 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