{"id":1774,"date":"2023-07-07T03:40:16","date_gmt":"2023-07-07T03:40:16","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/07\/07\/badra\/"},"modified":"2023-07-07T03:40:16","modified_gmt":"2023-07-07T03:40:16","slug":"badra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/badra\/","title":{"rendered":"Badra"},"content":{"rendered":"<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">El pecado es que no fui una piedra<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Y los problemas del mundo me quitan el sue&ntilde;o<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Y me escudo con poes&iacute;a<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Y me mantiene acompa&ntilde;ada cuando estoy lejos de casa<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Y la poes&iacute;a es mi mochila que siempre llevo conmigo<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mbarka Mint al-Barra&#8217;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era un d&iacute;a entre mayo y julio y el harmat&aacute;n del noreste, un viento polvoriento, soplaba aire caliente y seco. En el atardecer herido, Badra, a sus escasas quince primaveras, dio a luz a su peque&ntilde;a hija Lalla, que naci&oacute; larguirucha y flaca; la partera, mujer alta, magra y experimentada, frunci&oacute; el ce&ntilde;o y mir&oacute; fijamente a la madre de Badra, mujer de treinta a&ntilde;os, quien sosten&iacute;a en sus manos regordetas la mano, tambi&eacute;n regordeta, de su joven hija Badra, y, sin parar por ning&uacute;n momento con sus quehaceres, la partera le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Tu nieta va a necesitar <em>gavage<\/em><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>, mucha <em>gavage<\/em>. No s&eacute; por qu&eacute; seguimos as&iacute;, en pleno siglo XXI. S&oacute;lo incrementamos las diferencias por g&eacute;nero, aumentamos la brecha con estas costumbres anteriores a Mahoma.<\/p>\n<p>&mdash;Nuestra sociedad es tan tradicional, nos cuesta mucho que las mentalidades cambien. Es muy dif&iacute;cil erradicar estas pr&aacute;cticas porque descansan en la costumbre, en herencias culturales y en una concepci&oacute;n de sumisi&oacute;n de la mujer. Tanto es as&iacute;, que te quedaste sola, haciendo nacer a tantos hijos ajenos, sin tener la bendici&oacute;n de Al&aacute; de parir a tus propios hijos.<\/p>\n<p>&mdash;Los hijos no son un fruto necesario para todas las mujeres. No entiendo cu&aacute;l es la dificultad en comprender esto. Hay mucho que hacer en nuestro pa&iacute;s, no se trata apenas de poblarlo con m&aacute;s pobres. Desde mi infancia, tuve la ocasi&oacute;n de ver mucha discriminaci&oacute;n contra las mujeres en nuestro pa&iacute;s, Mauritania. La dominaci&oacute;n de los hombres en todos los sectores, y las mujeres en una situaci&oacute;n recesiva. Nunca me gust&oacute; ver tanta diferencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tus padres? &iquest;Acaso te apoyaron?<\/p>\n<p>&mdash;Mi madre y mi padre siempre fueron muy abiertos, quiz&aacute;s porque mi padre estudi&oacute; en un pa&iacute;s extranjero y mi madre sufri&oacute; mucho con las imposiciones culturales, por supuesto, el ritmo de ingesta y la poca movilidad a las que son sometidas las mujeres para evitar la quema cal&oacute;rica se traduce en enfermedades gastrointestinales, cardiovasculares, hernias, v&oacute;mitos y cefaleas. Mi madre alcanz&oacute; los ochenta kilos a los doce a&ntilde;os; cumpli&oacute; con esta tradici&oacute;n, su proceso de engorde fue exitoso y las secuelas le arruinaron la salud para el resto de sus d&iacute;as. Si todo fuera natural y amable&hellip; Pero ustedes saben que &eacute;sta pr&aacute;ctica incluye torturas para las ni&ntilde;as que no comen, tales como ingerir lo vomitado y apretarles las articulaciones de las manos o pies para causar mucho dolor, masajes con rodillos para romper los tejidos y acelerar el proceso de engorde en las piernas&hellip; Son pr&aacute;cticas que dejan huellas dolorosas. Tanto sufrimiento y dolor, mis padres no quisieron repetir el sufrimiento conmigo. Evitaron que yo sufriera los da&ntilde;os f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos relacionados con la alimentaci&oacute;n forzada. No les import&oacute; la presi&oacute;n social. &iexcl;Gracias a Al&aacute;!<\/p>\n<p>La partera huesuda era muy &aacute;gil, en un santiam&eacute;n ba&ntilde;&oacute; y envolvi&oacute; a Lalla, la coloc&oacute; en los brazos de su ni&ntilde;a madre y recibi&oacute; la placenta en un ba&ntilde;ador. Ase&oacute; a Badra y solicit&oacute; ayuda a su madre, Latifa, para apretar la enorme faja de algod&oacute;n blanco en la barriga de la parturienta. Despu&eacute;s del esfuerzo, se puso a vestir a Badra mientras Latifa fue a buscar un brebaje de hierbas que hab&iacute;a cocido cuando empezaron los dolores de parto de la ni&ntilde;a. La mezcla de hierbas era un secreto, para reponer la salud de la madre en el post parto.<\/p>\n<p>Badra sonre&iacute;a para su hija, estaba feliz. Hac&iacute;a mucho que no ten&iacute;a una mu&ntilde;eca entre sus brazos. Hac&iacute;a mucho que no sonre&iacute;a. Hab&iacute;a abandonado sus mu&ntilde;ecas y sus estudios exactamente a los nueve a&ntilde;os, cuando su abuela le recit&oacute; el viejo proverbio: <em>&ldquo;la mujer ocupa en el coraz&oacute;n del hombre el mismo espacio que ocupa en su cama&rdquo;<\/em>. Ese d&iacute;a empez&oacute; su tortura con la alimentaci&oacute;n forzada, una pr&aacute;ctica tradicional, discriminatoria y perjudicial para la salud de cualquier mujer. Por suerte la abuela no la envi&oacute; a una granja de engorde.<\/p>\n<p><em>Pr&aacute;ctica anclada en costumbres ancestrales, con el objetivo de engordar a las ni&ntilde;as con una finalidad est&eacute;tica, dado que el canon de belleza para ciertos hombres mauritanos, de origen &aacute;rabe, es el de mujeres obesas, un rasgo de fertilidad y de &eacute;xito econ&oacute;mico que las habilita para casarse con aquellos que cuentan con un cierto patrimonio y recursos econ&oacute;micos.<\/em><\/p>\n<p><em>Precisamente, aquellos que luchan por sobrevivir en &aacute;ridos desiertos, aprecian la gordura como un signo de bienestar. Infelizmente, gran parte de las mujeres, en todo el planeta, est&aacute;n sometidas a ideas culturales sobre lo que es anhelado y atractivo, siendo que esos conceptos tienen importantes implicaciones en el desarrollo de la imagen del cuerpo y pueden favorecer las pr&aacute;cticas que logran o mantienen esta particular imagen, sin priorizar la salud y el bienestar de las mujeres y ni&ntilde;as. En todas las latitudes del planeta azul, la mujer tiene que adaptarse a lo que se espera de ella. Realmente, en todo el mundo, la percepci&oacute;n de su propio cuerpo que tienen las mujeres viene dictada por la sociedad en la que viven. <\/em><\/p>\n<p><em>Ser obligada por sus familias a comer en exceso es estar sometida a la violencia contra la mujer. La pr&aacute;ctica del <\/em>leblouh<em> o <\/em>gavage<em> comienza desde edades tempranas, cuando las ni&ntilde;as son sometidas a una dieta cal&oacute;rica muy elevada, de hasta diecis&eacute;is mil calor&iacute;as al d&iacute;a. <\/em><\/p>\n<p><em>Como los tiempos cambiaron y las mentalidades siguen fosilizadas, actualmente muchas familias llegan a utilizar la cortisona o los productos para el engorde del ganado para reforzar el <\/em>gavage<em>, lo que implica riesgos a&ntilde;adidos para la salud. <\/em><\/p>\n<p>Latifa, mir&oacute; con ternura y l&aacute;stima a su hija, tan peque&ntilde;o reto&ntilde;o en los brazos. Su emoci&oacute;n fue tal que no pudo contener sus l&aacute;grimas. Badra la mir&oacute; y rompi&oacute; el silencio:<\/p>\n<p>&mdash;No entrar&eacute; en esa espiral en la que nos perdemos en las imposiciones; que las cumplimos sin cuestionar. Eso destruye nuestra confianza. No quiero satisfacer todas las exigencias sacrificando a mi hija. Quiero estudiar y quiero que su vida sea diferente a la m&iacute;a. No permitir&eacute; que mi hija transite un camino lleno de piedras, obst&aacute;culos y presiones. Nunca jam&aacute;s har&eacute; eso. Ella no sufrir&aacute; las huellas de la desgracia que viv&iacute;; esto del engorde es una forma de maltrato. &iexcl;No fue tu culpa madre! Pero me ayudar&aacute;s a cambiar el futuro de mi hija y a dejar atr&aacute;s la duna de ignorancia que nos aplasta.<\/p>\n<p>Sus palabras fueron precisas e inteligentes. Seguramente el dolor del parto, que ella aguant&oacute; estoicamente, le permitieron sacar las palabras atascadas en su garganta. Su voz, firme, abri&oacute; un camino diferente para Lalla. Sin saber que ella empezaba a emitir los primeros destellos luminosos en un lugar sumido en profundas tinieblas.<\/p>\n<p>La partera se demor&oacute; a escucharla, parada en la puerta, con el ba&ntilde;ador con la placenta en las manos.<\/p>\n<p>Latifa, ba&ntilde;ada en l&aacute;grimas, pens&oacute; que las palabras de Badra acababan de quitarle la ceguera. Tuvo la certeza de que jam&aacute;s volver&iacute;a a la oscuridad y que extender&iacute;a la mano para sacar de las tinieblas a cuantas mujeres y ni&ntilde;as cruzasen por su camino.<\/p>\n<p>Mientras, en alg&uacute;n lugar del planeta, una ni&ntilde;a buscaba la sensatez del mundo a trav&eacute;s de las palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> introducci&oacute;n de alimentos l&iacute;quidos o licuados por una sonda que pasa a trav&eacute;s de las fosas nasales o por la boca hasta el est&oacute;mago. En el caso, se llama <em>gavage<\/em> o <em>lebouh<\/em> a la pr&aacute;ctica tradicional que consiste en engordar a las ni&ntilde;as para cumplir con los est&aacute;ndares de belleza de sus pa&iacute;ses y encontrar marido con m&aacute;s facilidad<strong>. <\/strong><em>Gavage<\/em>: palabra de origen franc&eacute;s, referida al engorde de los gansos para obtener el <em>foie gras<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pecado es que no fui una piedra Y los problemas del mundo me quitan el sue&ntilde;o Y me escudo con poes&iacute;a Y me mantiene acompa&ntilde;ada cuando estoy lejos de casa Y la poes&iacute;a es mi mochila que siempre llevo conmigo Mbarka Mint al-Barra&#8217; &nbsp; Era un d&iacute;a entre mayo y julio y el harmat&aacute;n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":1775,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1774","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desde-el-sur"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1774"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1774\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1775"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1774"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1774"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}