{"id":1770,"date":"2023-07-04T03:54:10","date_gmt":"2023-07-04T03:54:10","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/07\/04\/bienvenidos-al-manicomio\/"},"modified":"2023-07-04T03:54:10","modified_gmt":"2023-07-04T03:54:10","slug":"bienvenidos-al-manicomio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/bienvenidos-al-manicomio\/","title":{"rendered":"Bienvenidos al manicomio"},"content":{"rendered":"<p><em>Los manicomios siempre han destilado el esp&iacute;ritu de la &eacute;poca. Todas las deformaciones, las jorobas ps&iacute;quicas y las excentricidades est&aacute;n tan diluidas en la sociedad que resulta dif&iacute;cil percibirlas, pero aqu&iacute;, concentradas, revelan claramente el rostro de los tiempos que vivimos.<\/em><\/p>\n<p>Stanislaw Lem<\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Parece que los mundos dentro<\/em> del mundo son tantos cuantos somos nosotros, los habitantes del planeta. Para hablar de la tr&aacute;gica ruina no s&eacute; si empiezo por la Kensington Avenue, en Filadelfia, Estados Unidos, por la Cracolandia, en el centro de S&atilde;o Paulo, Brasil, o por cualquiera de los miles de tugurios a cielo abierto que pululan en el planeta, sirviendo como centros de destrucci&oacute;n de la vida.<\/p>\n<p>Filadelfia es la ciudad m&aacute;s grande de la Mancomunidad de Pensilvania y la segunda ciudad m&aacute;s grande del noreste de las regiones del Atl&aacute;ntico medio, despu&eacute;s de Nueva York. Es una de las ciudades hist&oacute;ricamente m&aacute;s importantes de los Estados Unidos y una vez sirvi&oacute; como la capital de la naci&oacute;n hasta 1800. S&atilde;o Paulo es el din&aacute;mico centro financiero de Brasil, se encuentra entre las ciudades m&aacute;s pobladas del mundo, con varias instituciones culturales y una rica tradici&oacute;n arquitect&oacute;nica. Eso no sirve de nada si hay personas aprisionadas en m&uacute;ltiples miserias, incluyendo la adicci&oacute;n a las drogas.<\/p>\n<p>El punto es que siempre que alzo la vista y miro hacia adelante veo presencias entre las sombras que captan mi atenci&oacute;n. Son figuras toscas, que caminan a paso apresurado y que rompen la quietud de la vida (son las drogas, sometiendo a los seres humanos). Resulta dif&iacute;cil no quedar mirando la ruina airada. Es casi imposible no buscar palabras para tratar de hablar sobre tales ocurrencias indecibles, por el espanto y el dolor que causan.<\/p>\n<p>Mientras los hombres exploran el planeta Marte o las profundidades de los oc&eacute;anos, los gobiernos negligentes hacen de la vista gorda ante el crimen organizado que hiere y mata, dejando en claro que en este juego todos perdimos la partida. Por eso los gobernantes jam&aacute;s buscan una guillotina para descabezar el mal. Infelizmente, hay millones de intereses encubiertos, dejando entrever la lucha por el dinero que es trabada del hombre contra el hombre, sin importar su propia destrucci&oacute;n.<\/p>\n<p>Las drogas campean a vista y paciencia de todos; tal vez, las autoridades las consideren un mal necesario. La indiferencia, bien dec&iacute;a mi abuelo, es signo de inter&eacute;s oculto, pues mientras hacen que no ven est&aacute;n recibiendo raudales en diezmos que no pueden ni gastar ni llevar a la tumba.<\/p>\n<p>El barrio marginal conocido como la Cracolandia, en Brasil, es la sede de un mercado ilegal y &aacute;rea de consumo p&uacute;blico de crack. Mientras Kensington Avenue es una especie de campamento de drogadictos al aire libre, donde las personas son consumidores de hero&iacute;na o fentanilo. Los puntos en com&uacute;n son, obviamente, las drogas, las calles repletas de basura y la inseguridad reinante. La diferencia es que en el pa&iacute;s del norte los drogadictos deambulan disgregados, carentes de gestos de humanidad, pero son menos pobres porque tuvieron mejores oportunidades desde el nacimiento que los drogadictos en el pa&iacute;s del sur. Empero, la miseria y decadencia humana no tiene ninguna diferencia en los dos lugares o en otros lugares del planeta donde pasa lo mismo y no los estoy nombrando ahora.<\/p>\n<p>Son miles de personas oprimidas y vencidas, que se automaltratan y se autoinfringen torturas, qued&aacute;ndose cautivas de las drogas. Parecen los muertos que no logran alcanzar el descanso eterno y se quedan a habitar entre nosotros. Uno se sorprende al verlos perdidos, espiritual y f&iacute;sicamente derrotados, parecen sacados de una pel&iacute;cula de terror, caminando como zombis que no saben a d&oacute;nde ir o acostados en las aceras o sobre la basura, evitando el contacto con otros seres humanos que tambi&eacute;n los evitan. Parecen un ej&eacute;rcito fantasma para quienes no est&aacute;n inmiscuidos en su mundo. O un circo de rarezas para los medios que, tambi&eacute;n, lucran con su dolor. Aparentemente, conviven en armon&iacute;a entre ellos, ya que no reciben ninguna conmiseraci&oacute;n de la vida.<\/p>\n<p>Los miro entre el sol y el asfalto y me pregunto qu&eacute; melod&iacute;a escuchan en sus propias cabezas: &iquest;Ser&aacute; que oyen &ldquo;Helter Skelter&rdquo;, de los Beatles? &iquest;El &ldquo;Mes&iacute;as&rdquo;, de H&auml;ndel? &iquest;O ninguna voz les resulta necesaria? Tal vez, as&iacute; drogados, encuentran el silencio que, parad&oacute;jicamente, les aparta de todas las miserias del mundo.<\/p>\n<p>Lo cierto es que nunca sabremos c&oacute;mo llegaron all&iacute;. Son circunstancias muy particulares, las que llevan a cada individuo a caer en los tent&aacute;culos de los c&aacute;rteles que, en su brutal demencia, lucran con la desgracia humana; adem&aacute;s, tampoco sabremos qu&eacute; monstruosa lucha se produce en tanta oscuridad, ya que tama&ntilde;o goce por la muerte desaf&iacute;a la imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ellos est&aacute;n en una mort&iacute;fera andanza, con da&ntilde;os terribles e irreparables. Vemos por las pantallas im&aacute;genes espeluznantes. Ni reaccionamos, tal vez no hay tiempo porque las noticias son muy r&aacute;pidas. Aparte de que asimilamos a trav&eacute;s del imaginario colectivo, despu&eacute;s del c&uacute;mulo de guerras, que la vida no vale nada.<\/p>\n<p>De hecho, la humanidad como un todo conectado, est&aacute; tan mutilada que es dif&iacute;cil entender c&oacute;mo la decadencia se asoma por todos los costados y las personas simplemente desv&iacute;an la mirada y no se interesan, como si estuvieran vacunadas y lo que pasa con los dem&aacute;s jam&aacute;s pasar&aacute; con uno.<\/p>\n<p>Los bur&oacute;cratas hablan de tres epidemias de drogas, la primera, por los opioides; la segunda, por la hero&iacute;na; ahora, por el fentanilo.<\/p>\n<p>En la Kensington Avenue, en Filadelfia, Estados Unidos, en la Cracolandia, en S&atilde;o Paulo, Brasil, o por cualquiera lugar del planeta donde las personas est&aacute;n sumidas en las drogas, una sobredosis representa apenas un n&uacute;mero m&aacute;s en las estad&iacute;sticas oficiales, ya que la muerte siempre llega para todos los que nacen. El problema reside en c&oacute;mo viven.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, uno se pregunta si &eacute;stas personas a&uacute;n abrigan sue&ntilde;os en sus mentes.<\/p>\n<p>Es muy doloroso ver a tantas personas que, ya que perdieron su propia claridad y lucidez, deambulando por las tinieblas sin, jam&aacute;s, encontrar misericordia.<\/p>\n<p>&iexcl;Bienvenidos al manicomio!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los manicomios siempre han destilado el esp&iacute;ritu de la &eacute;poca. Todas las deformaciones, las jorobas ps&iacute;quicas y las excentricidades est&aacute;n tan diluidas en la sociedad que resulta dif&iacute;cil percibirlas, pero aqu&iacute;, concentradas, revelan claramente el rostro de los tiempos que vivimos. 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