{"id":1752,"date":"2023-06-20T21:34:47","date_gmt":"2023-06-20T21:34:47","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/06\/20\/hay-dias-en-que-mi-corazon-aulla\/"},"modified":"2023-06-20T21:34:47","modified_gmt":"2023-06-20T21:34:47","slug":"hay-dias-en-que-mi-corazon-aulla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/hay-dias-en-que-mi-corazon-aulla\/","title":{"rendered":"Hay das en que mi corazn alla"},"content":{"rendered":"<p><em>Nada tiene que ver el dolor con el dolor<\/em><\/p>\n<p><em>Nada tiene que ver la desesperaci&oacute;n con la desesperaci&oacute;n<\/em><\/p>\n<p><em>Las palabras que usamos para designar esas cosas est&aacute;n viciadas<\/em><\/p>\n<p><em>No hay nombres en la zona muda<\/em><\/p>\n<p>Enrique Lihn<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay d&iacute;as en que mi coraz&oacute;n a&uacute;lla despu&eacute;s de escuchar las noticias. Miro hacia la pared, no s&eacute; qu&eacute; hacer. No me gusta la posici&oacute;n de observadora, como una especie de <em>voyeur<\/em> de algo &iacute;ntimo, s&oacute;lo parcialmente visible, de algo horroroso que se muestra s&oacute;lo a medias y que forma parte de la intimidad de una mujer que est&aacute; expuesta y que ya no puede defenderse, argumentar o contar su versi&oacute;n de los hechos. Siempre como si la vida femenina valiera menos. &iquest;Qui&eacute;n garantiza que la mujer fue extra&iacute;da de la costilla? &iquest;Qui&eacute;n garantiza que Dios es padre y no madre?<\/p>\n<p>Sin ofrendas o amuletos para su protecci&oacute;n, las mujeres andan por el lado oscuro de la vida, justo ah&iacute;, donde los hombres malos se ocultan para atacar, utilizando su &oacute;rgano sexual como arma de tortura para someter y sus manos como arma mortal para estrangular. Y las noticias dicen que ella sali&oacute; de casa y su cuerpo fue encontrado inerte: en un barranco, en un descampado, en un pozo, en una fosa com&uacute;n, en un hotel, en un basural o descuartizado en varias bolsas negras&hellip; Porque un hombre decidi&oacute; usarla, matarla y botarla. &iquest;Las mujeres deber&iacute;an ocultarse en un claustro para escapar a la barbarie?<\/p>\n<p>El dolor que supone, para una familia, el asesinato de una ni&ntilde;a o de una mujer, puede muy bien ser retratado por Carlos Fuentes: <strong>&ldquo;Qu&eacute; injusta, qu&eacute; maldita, qu&eacute; cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>El mundo es un escenario de violencia creciente donde los asesinatos, feminicidios y desapariciones de personas se multiplican, especialmente de mujeres o ni&ntilde;as. Por eso, como si se tratara de un elemento ritual, se incorporan a la realidad de las mujeres desaparecidas, <strong>las madres buscadoras en M&eacute;xico<\/strong>: esas mujeres que tejen redes de solidaridad y resisten a los embates de un sistema predatorio, generador de muerte y cargado de indiferencia hacia las vidas femeninas. Lo hacen enfrentando amenazas, indiferencia y desprecio tanto de organizaciones criminales como de &oacute;rganos de seguridad p&uacute;blica y de procuraci&oacute;n de justicia; porque el Estado representado por hombres es, sencillamente, machista y siempre solapa a los machos psic&oacute;patas, haciendo evidente la negligencia de las autoridades, as&iacute; como la implicaci&oacute;n de servidores p&uacute;blicos y la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad p&uacute;blica. Una vez desaparecidas las v&iacute;ctimas, la b&uacute;squeda de esas personas apenas engrosa las estad&iacute;sticas de la creciente impunidad que impera en todos los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica. Rub&eacute;n Blades muy bien lo expresa en su canci&oacute;n: <strong>&ldquo;A d&oacute;nde van los desaparecidos \\busca en el agua y en los matorrales\\ y por qu&eacute; es que se desaparecen\\ por qu&eacute; no todos somos iguales&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>La desesperanza crece como hiedra en la regi&oacute;n y la inseguridad, que lastima y mata, tambi&eacute;n. Las mujeres y las ni&ntilde;as son las desaparecidas y las madres son las que sufren el calvario de cargar con las ausencias eternamente presentes, con el hueco y el vac&iacute;o que las va matando, confirmando la c&eacute;lebre frase de Alphonse de Lamartine: <strong>&ldquo;A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en el mismo ata&uacute;d.&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>Es sabido que la problem&aacute;tica de la violencia contra la mujer es de car&aacute;cter global y eso, absurdamente, conecta a todas las mujeres como potenciales v&iacute;ctimas de feminicidio, ya que muchas veces ni la casa, que a su vez sirve de refugio y abrigo, es un lugar seguro para las mujeres o ni&ntilde;as.<\/p>\n<p>No es aceptable que muchas mujeres, haciendo un viaje metaf&oacute;rico del recorrido vital desde el nacimiento e infancia hasta la muerte, tengan que cuidarse y ocultarse de los hombres psic&oacute;patas que andan sueltos e impunes por los caminos de la vida. &iquest;Ellas deber&iacute;an buscar un traje que les cubra la piel por completo? &iquest;O el traje que desvela, que deja entrever partes del cuerpo no tiene la culpa? &iquest;Cu&aacute;ndo los hombres comprender&aacute;n que deben respetar el espacio &iacute;ntimo, llamado cuerpo, de cada mujer o ni&ntilde;a que pueblan el planeta?<\/p>\n<p>La vida de las mujeres y ni&ntilde;as se desangra sin remedio antes de ser tirado al vertedero y eso es m&aacute;s tr&aacute;gico de lo que pudiera parecer, es m&aacute;s infausto que el enfoque que dan en los medios. Por eso, hay d&iacute;as en que mi coraz&oacute;n a&uacute;lla despu&eacute;s de escuchar las noticias, bramando por las hijas, rugiendo por las madres, gru&ntilde;endo por el respeto a la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nada tiene que ver el dolor con el dolor Nada tiene que ver la desesperaci&oacute;n con la desesperaci&oacute;n Las palabras que usamos para designar esas cosas est&aacute;n viciadas No hay nombres en la zona muda Enrique Lihn &nbsp; Hay d&iacute;as en que mi coraz&oacute;n a&uacute;lla despu&eacute;s de escuchar las noticias. 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