{"id":1716,"date":"2023-05-30T02:52:16","date_gmt":"2023-05-30T02:52:16","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/05\/30\/el-collar-de-la-paloma\/"},"modified":"2023-05-30T02:52:16","modified_gmt":"2023-05-30T02:52:16","slug":"el-collar-de-la-paloma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-collar-de-la-paloma\/","title":{"rendered":"El collar de la paloma"},"content":{"rendered":"<p>Portada: Manuscrito de <em>El collar de la paloma<\/em> resguardado en la Biblioteca de la Universidad de Leiden.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Pues bien, si estoy en la cierto[&#8230;] tu andar titubeante y vacilante, el p&aacute;lido color de tu cuerpo, tus frecuentes suspiros y sobre todo tus ojos apenados, me indican que padeces de un amor desesperado<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Apuleyo, <em>Amor y Psique<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Nadie puede, y nadie debe, vivir, vivir, sin amor<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fito P&aacute;ez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El amor en occidente es una invenci&oacute;n del siglo XI que, sin embargo, tiene su origen en un viejo manuscrito de oriente del a&ntilde;o 1022, obra cumbre de la literatura arabigoandaluza, que se conoce como <em>El collar de la paloma<\/em> (aunque su t&iacute;tulo primero fue <em>El collar de la t&oacute;rtola y la sombra de la nube<\/em>),<em> <\/em>escrita por el &aacute;rabe cordob&eacute;s Abu Muhammad Al&iacute; Ibn Hazm. Quiz&aacute; el rasgo que m&aacute;s destaca de su biograf&iacute;a sea el hecho de que creci&oacute; en un harem, por lo que sus primeras lecciones de vida y amor provienen de las mujeres. &Eacute;l mismo dec&iacute;a que estaba impregnado por el esp&iacute;ritu femenino. Otra curiosidad de este libro, un toque especial, es que fue escrito en la prisi&oacute;n donde nuestro autor fue a dar despu&eacute;s de sus correr&iacute;as pol&iacute;ticas en el califato de C&oacute;rdoba.<\/p>\n<p>Una referencia recurrente que podemos encontrar en <em>El collar de la paloma<\/em> es al mundo hel&eacute;nico, donde el amor es el recuerdo de una unidad superior y primigenia que revive en la memoria del amante al encontrarse con el amado (<em>erast&eacute;s<\/em> y <em>eromen&oacute;s<\/em>, respectivamente). Tambi&eacute;n, aunque no mencionado de manera directa sino por comentadores &aacute;rabes, hay una constante referencia al di&aacute;logo <em>El Banquete<\/em> <em>o sobre la er&oacute;tica<\/em> de Plat&oacute;n.<\/p>\n<p>Ibn Hazm fue un erudito que realiz&oacute; estudios y escritos sobre filosof&iacute;a, historia, jurisprudencia e incluso teolog&iacute;a. Aunque sin duda, es mayormente conocido por este tratado amoroso. <em>El collar de la paloma<\/em> est&aacute; escrito con bella y aristocr&aacute;tica prosa, sin dejar de intercalar algunas poes&iacute;as. Escrito no desde la erudici&oacute;n o en t&eacute;rminos acad&eacute;micos, sino que m&aacute;s bien desde el sentimiento y el conocimiento que sobre el amor ha acumulado de manera personal o por referencia a vivencias de amigos. Tiene marcado car&aacute;cter did&aacute;ctico por lo que no deja de dar consejos a los amantes. As&iacute;, hablar&aacute; sobre los fundamentos o causas del amor, dir&aacute;, por ejemplo, que el amor es un accidente, empieza en broma y termina en veras. Se trata, el amor, de una deliciosa dolencia rebelde, un mal apetecible (un claro ejemplo de ese <em>mal apetecible <\/em>se lee en Apuleyo cuando Psique, por querer saber m&aacute;s, sufre el abandono de Eros).<\/p>\n<p>En este punto, al hablar de la naturaleza del amor, Ibn Hazm, de alguna manera nos recuerda el aristofanesco mito del Andr&oacute;gino o <em>la media naranja<\/em>, dado que dice que el amor consiste en la uni&oacute;n entre partes de almas que andan divididas. Tambi&eacute;n, como en <em>El Banquete<\/em>, y en concordancia con lo que el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan ha destacado, Ibn Hazm habla del amor reconociendo la funci&oacute;n activa del amante (<em>erast&eacute;s<\/em>), quien con su amor atrae, como el hierro al im&aacute;n, al amado (<em>er&oacute;menos<\/em>). En el amante opera una <em>fuerza imperio<\/em>, una fuerza a la que uno no se puede rebelar. En quienes aman se produce turbaci&oacute;n y en ocasiones fatiga, congoja y man&iacute;a.<\/p>\n<p>Ibn Hazm se pregunta, desde luego, por lo que causa el amor y descarta que sea solamente la belleza corporal, o la similitud entre los amantes; lo atribuye entonces a algo que radica en la esencia del alma. Nuestro autor distingue entre varios tipos de amor y, refrendando su inspiraci&oacute;n griega, coloca al amor a Dios, el amor fusi&oacute;n, <em>&Aacute;gape<\/em>, como el m&aacute;s elevado, pero tambi&eacute;n hay el amor a la familia, aquel que era conocido por los griegos como <em>stergo<\/em> y que busca la protecci&oacute;n de quien se ama. Adem&aacute;s, reconoce alta dosis amor en aquello que en el antiguo mundo griego era conocido como <em>philia<\/em>, la amistad, que se mueve por la b&uacute;squeda del bien para el amigo. Y, sin duda, hablar&aacute; de lo que los griegos mencionan como <em>Eros<\/em>, el amor sexual que se mueve por la b&uacute;squeda de la posesi&oacute;n del otro por las v&iacute;as del placer y el deseo.<\/p>\n<p><em>El collar de la paloma <\/em>es un antecedente, en muchos puntos lamentablemente, de la forma de amar en occidente, mucho m&aacute;s porque nos refleja un machismo a&uacute;n vigente. Por ejemplo, sostiene que el hombre es superior a las mujeres. La raz&oacute;n es de lo m&aacute;s insulso, a&uacute;n en su &eacute;poca: dice que la diferencia entre los sexos est&aacute; en que la mujer s&oacute;lo ocupa su pensamiento en lo sexual; los hombres, en cambio, se tendr&iacute;an que preocupar por lo p&uacute;blico, ganar dinero, por la guerra, en cazar etc. Por tanto, las mujeres aparecen a sus ojos como m&aacute;s d&eacute;biles que los hombres, est&aacute;n s&oacute;lo preocupadas por lo que es referente a lo sexual (la seducci&oacute;n, la coqueter&iacute;a, el sexo y la reproducci&oacute;n) y se requiere s&oacute;lo entretenerlas porque si no, como plantas, se marchitan. En cambio, para Ibn Hazm, el hombre, con su postura viril, soporta el sol de medio d&iacute;a, los vientos, los cambios de clima y dem&aacute;s adversidades. En realidad, es un pensamiento sumamente machista, por m&aacute;s po&eacute;tico que sea escrito, aderezado por el canon religioso e, insisto, lamentablemente no podemos decir que, como se trata de un texto del Siglo XI, ya est&aacute; superado, sabemos bien que eso no es as&iacute;.<\/p>\n<p>Como un reflejo de lo que encontraremos poco m&aacute;s tarde en el llamado <em>Amor cort&eacute;s<\/em> en occidente, en <em>El collar de la paloma<\/em> hay dos tipos de mujeres: las que aman, o las que aprenden a amar, son las esclavas; las otras, las aristocr&aacute;ticas, se encuentran pr&aacute;cticamente recluidas en los alc&aacute;zares y &ldquo;aman&rdquo; seg&uacute;n las reglas palaciegas.<\/p>\n<p>En algunos de sus 30 cap&iacute;tulos, <em>El collar de la paloma<\/em> se asemeja a ese otro gran libro del amor en occidente que es <em>El arte de amar<\/em> o <em>Ars amatoria<\/em>, de Publio Ovidio Nas&oacute;n, escrito en el Siglo I a.C. Por ejemplo, ambos resultan prodigiosos al mostrar las se&ntilde;ales del amor. Si, como el mismo Ibn Hazm piensa, los ojos son la ventana del alma, entonces la principal se&ntilde;al est&aacute; en la insistencia de la mirada. Otra se&ntilde;al del amor es el silencio embelesado que se apodera del que ama cuando escucha hablar al amado. Lo mismo es se&ntilde;al de amor la prisa que se apodera del amante para acudir a la cita, cierta o probable, con el amado. El que ama, presa de la ansiedad, dejar&aacute; de hacer lo que sea, recorrer distancias, enfrentar obst&aacute;culos y limitaciones, en fin, realizar haza&ntilde;as con tal de sentarse cerca del amado. Y una &uacute;ltima y no menos relevante se&ntilde;al, el amante entra en un estado de desamparo, casi un suplicio, cuando el amado se aleja. El amor deja huella y el amante busca complacido escuchar en cualquier boca hablar del amado, as&iacute; sea que se pronuncie &uacute;nicamente su nombre.<\/p>\n<p>Para Ibn Hazm el amor tambi&eacute;n tiene la virtud de cambiar el car&aacute;cter de quien lo padece. Los hombres sacan lo mejor de s&iacute; o muestran lo peor de sus instintos cuando son presas del amor: los taca&ntilde;os se vuelven generosos, los hura&ntilde;os se dulcifican, los maleducados se moderan, los sucios se asean, los santos se tornan disolutos, pero tambi&eacute;n, cuando su amor se ve desalentado, los cuerdos enloquecen, los pac&iacute;ficos se violentan, los que aman odian.<\/p>\n<p>Cuando hay entendimiento amoroso, como ocurre con las aves y otros animales, los amantes se a&iacute;slan, buscan los espacios alejados de las miradas y, animados, se entregan a los mimos, sucumben a la tendencia de estarse acurrucando uno en el otro, se toman de las manos, se empalagan con la mirada, comparten la bebida o la comida como si con ello algo del amado quedara. Aunque la b&uacute;squeda de cercan&iacute;a tambi&eacute;n incrementa las tensiones y f&aacute;cil que los amantes caigan en enfados y reproches, llantos y dolores, aunque tambi&eacute;n en prontas y apasionadas reconciliaciones.<\/p>\n<p>El que ama, el que padece ese dulce dolor, ese &ldquo;mal apetecible&rdquo;, ante la ausencia del amado, o la no correspondencia, al ser tratado con desconsideraci&oacute;n, se sume en la soledad, se vuelve insomne, se muestra extenuado y de un andar cansino, tambaleante, abatido, quiz&aacute; a semejanza del melanc&oacute;lico, entra en un estado de sopor y languidez.<\/p>\n<p><em>El collar de la paloma<\/em> destaca dos formas en que surge el amor: la primera, y de la que desconf&iacute;a mucho, ocurre ante la primera mirada, el flechazo, atracci&oacute;n (el amor que parte como un rayo), generalmente, dice, no dura dado que la flama que pronto arde pronto se extingue. Por otro lado, la segunda forma es el amor que ocurre con el trato y el tiempo, es un amor que dura dado que lo que se consigue con dificultad no se olvida f&aacute;cilmente. En este punto parece que las cosas del amor, ahora comandadas por la inmediatez, han cambiado mucho. Y seguiremos hablando del amor ya que nadie puede, y nadie debe, vivir sin amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Manuscrito de El collar de la paloma resguardado en la Biblioteca de la Universidad de Leiden. &nbsp; Pues bien, si estoy en la cierto[&#8230;] tu andar titubeante y vacilante, el p&aacute;lido color de tu cuerpo, tus frecuentes suspiros y sobre todo tus ojos apenados, me indican que padeces de un amor desesperado Apuleyo, Amor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1717,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1716","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1716","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1716"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1716\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1717"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1716"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1716"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1716"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}