{"id":1704,"date":"2023-05-23T04:09:33","date_gmt":"2023-05-23T04:09:33","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/05\/23\/la-mula\/"},"modified":"2023-05-23T04:09:33","modified_gmt":"2023-05-23T04:09:33","slug":"la-mula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/la-mula\/","title":{"rendered":"La Mula"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El fr&iacute;o de la altiplanicie quemaba el rostro de Leoncio Padilla. Hab&iacute;a caminado seis horas en la noche oscura, al encuentro del d&iacute;a. Faltaba poco para llegar al pie de la monta&ntilde;a que le cobijar&iacute;a durante el d&iacute;a, para seguir su marcha otra vez por la noche. La mochila estaba pesada, no le permit&iacute;a caminar m&aacute;s r&aacute;pido. Mascaba las hojas secas de coca para no sentir sed, hambre, cansancio o miedo. Sab&iacute;a que la historia del narcotr&aacute;fico es, a fin de cuentas, la historia del perverso sistema pol&iacute;tico que gobierna.<\/p>\n<p>Antes de dedicarse al negocio de traficar droga caminando por la frontera, Leoncio trabaj&oacute; como chofer de cami&oacute;n por las rutas nacionales y, m&aacute;s tarde, cuando ya ten&iacute;a experiencia, trabaj&oacute; por la ruta que va al mar, llevando soya hasta los puertos chilenos. Ganaba bien, estaba progresando y se sent&iacute;a realizado con su trabajo y con su vida. Pero el diablo no duerme: le jugaron una mala pasada y sin tener culpa purg&oacute; cinco a&ntilde;os y tres d&iacute;as en una c&aacute;rcel chilena atiborrada y reducida. Perdi&oacute; su cami&oacute;n. La esposa lo dej&oacute; y se cas&oacute; con otro. En la c&aacute;rcel aprendi&oacute; que los c&aacute;rteles de la droga han construido imperios de criminalidad que rebasan el poder del Estado.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la c&aacute;rcel sin familia, sin trabajo, sin un lugar d&oacute;nde caer muerto y no vio otra salida que cargar droga en la espalda, en la soledad del desierto, para ganar plata r&aacute;pidamente e intentar recuperar los a&ntilde;os perdidos injustamente.<\/p>\n<p>Leoncio era un hombre alto, m&aacute;s alto que lo normal en las tierras altipl&aacute;nicas, bastante fuerte, aunque no corpulento, por lo contrario, era de complexi&oacute;n delgada, mirada dulce y sonrisa espont&aacute;nea y sincera.<\/p>\n<p>Otros no ten&iacute;an valor de viajar solos. Iban en grupos de hasta veinte hombres, con la carga en la espalda, en silencio para escuchar cualquier sonido distinto al viento. Leoncio prefer&iacute;a andar solo. No confiaba en nadie. Repet&iacute;a para s&iacute; mismo que naci&oacute; solo y que hab&iacute;a de morir solo. Mientras la claridad empezaba a aparecer, &eacute;l emprend&iacute;a la marcha m&aacute;s fuerte para alcanzar la guarida en la monta&ntilde;a, antes de que los helic&oacute;pteros empezaran a vigilar el desierto y a disparar a los traficantes que por ventura divisasen entre las piedras.<\/p>\n<p>Por la noche caminaba siguiendo el lecho de un arroyo seco. La luna alumbraba el camino y los primeros rayos de la aurora le indicaban que faltaba muy poco para llegar al descanso. Ya bastante jadeante, lleg&oacute; al amontonado de piedras al pie de la monta&ntilde;a donde pasar&iacute;a el d&iacute;a. Recuperar&iacute;a sus fuerzas para seguir su marcha por la noche, cargado de droga como una mula.<\/p>\n<p>Leoncio Padilla se acurruc&oacute; junto a las piedras tratando de descansar y un paro cardiorrespiratorio le hizo dormir el sue&ntilde;o eterno&hellip; D&iacute;as despu&eacute;s, un campesino de la zona avis&oacute; a los carabineros de que, alertado por los buitres, divis&oacute; el cuerpo de una mula junto a las piedras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El fr&iacute;o de la altiplanicie quemaba el rostro de Leoncio Padilla. Hab&iacute;a caminado seis horas en la noche oscura, al encuentro del d&iacute;a. Faltaba poco para llegar al pie de la monta&ntilde;a que le cobijar&iacute;a durante el d&iacute;a, para seguir su marcha otra vez por la noche. 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