{"id":1682,"date":"2023-05-09T05:00:08","date_gmt":"2023-05-09T05:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/05\/09\/un-amor-menos-tonto\/"},"modified":"2023-05-09T05:00:08","modified_gmt":"2023-05-09T05:00:08","slug":"un-amor-menos-tonto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/un-amor-menos-tonto\/","title":{"rendered":"Un amor menos tonto"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Portada: Marc Chagall, <em>Sobre la ciudad<\/em>, 1918.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>No digo otra cosa que el amor, es el signo de un cambio de discurso<\/em><\/p>\n<p>Jacques Lacan<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En psicoan&aacute;lisis no se habla de otra cosa que de amor. En una &eacute;poca donde ya no hay m&aacute;s mitos de amor, una &eacute;poca donde se ama sin br&uacute;jula, una pregunta se deja escuchar con cierta frecuencia en los espacios dedicados a la transmisi&oacute;n del psicoan&aacute;lisis, tanto a nivel cl&iacute;nico como te&oacute;rico: &iquest;para qu&eacute; sirve un psicoan&aacute;lisis? Las respuestas pueden ir por varias vertientes, pero si nos ce&ntilde;imos a la dimensi&oacute;n cl&iacute;nica y si asumimos, con Freud, que el psicoan&aacute;lisis es un discurso de amor, entonces, sirve justo para ello, para hablar de amor, para poner en palabras las desgarraduras y los dolores del amor, los encuentros y desencuentros del amor, sus fracasos. Justo para ello sirve un an&aacute;lisis, para volver a amar, ahora quiz&aacute; con un amor m&aacute;s vivo, menos tonto, es decir, menos narcisista. Es en este sentido que se puede ubicar la potencia de un an&aacute;lisis, tal como lo plantea Sigmund Freud en <em>An&aacute;lisis terminable e interminable,<\/em> se trata de: &ldquo;haber ofrecido al analizado toda la iniciaci&oacute;n posible para reexaminar y variar su actitud&rdquo;. Se trata, en la experiencia del an&aacute;lisis, como en la vivencia del amor, de una escena donde se monta otra escena. Una experiencia donde se produce un pasaje, una met&aacute;fora de objeto amado (er&oacute;menos) a amante (el que ama). De un amor al amor. Un amor despu&eacute;s del amor como dice el gran Fito Paez.<\/p>\n<p>El psicoan&aacute;lisis acu&ntilde;a una nueva forma de amar, le llama <em>amor de transferencia<\/em> o neurosis de transferencia; es justamente el amor que se vive en la experiencia anal&iacute;tica, una forma de amar que permite situar, en la relaci&oacute;n con el analista, la repetici&oacute;n de las vicisitudes de la vida amorosa con la finalidad de que en el an&aacute;lisis de la transferencia se operen transformaciones radicales en la forma de amar de los analizantes (as&iacute; se denomina en psicoan&aacute;lisis a lo que de com&uacute;n se les llama pacientes). Es decir, a partir del amor de transferencia, se analiza la forma de amar de quien se hace escuchar para encontrar los resortes que posibiliten una otra forma de amar, menos tonta.<\/p>\n<p>Pero &iquest;qu&eacute; es un amor menos tonto? La psicoanalista Carmen Gonz&aacute;lez Taboas, hace un puntual recorrido por el seminario 21 de Jacques Lacan, <em>Los no incautos yerran<\/em>, mismo que consigna en un extraordinario libro llamado <em>Un amor menos tonto<\/em>, editado por Grama, donde se nos ofrecen las coordenadas para concebir esa forma de amor que va m&aacute;s all&aacute; del enga&ntilde;oso narcisismo. Un amor despu&eacute;s del amor, o dicho de una manera m&aacute;s simple, un amor despu&eacute;s del enamoramiento.<\/p>\n<p>Gonzalez Taboas retoma en su texto aquella repetida f&oacute;rmula de Lacan que nos dice que <em>no hay relaci&oacute;n-proporci&oacute;n sexual<\/em> y los desastres del amor que se producen cuando, negando esta formulaci&oacute;n, al amor se lo piensa o sue&ntilde;a como una fusi&oacute;n milagrosa o una cuesti&oacute;n del destino, de dos que hacen Uno. Como reza esa canci&oacute;n, creo de Timbiriche, &ldquo;tu y yo somos uno mismo&rdquo;. Lacan nos advierte que en la estructura del amor hay un enga&ntilde;o: el amor es lo que enga&ntilde;a. En el amor antes del <em>amor<\/em> se crea la ilusi&oacute;n de que dos pueden hacer Uno. Lo vemos en ese mito aristofanesco del <em>Andr&oacute;gino<\/em> en el <em>Banquete<\/em> de Plat&oacute;n. Pero &iquest;cu&aacute;l es la esencia de esa ilusi&oacute;n? Sabemos, tambi&eacute;n por Lacan, que el conflicto del amor radica en el hecho de que cada uno goza de manera singular, cada uno goza a su manera, as&iacute; entonces, el sujeto trata de inscribir, por la v&iacute;a del amor, su goce propio en una relaci&oacute;n con el Otro. Sin embargo, justo porque no hay relaci&oacute;n sexual, las dificultades del encuentro entre los sexos es una cuesti&oacute;n estructural, es decir, no hay objeto predestinado de satisfacci&oacute;n o complementariedad. En este mismo terreno de la ilusi&oacute;n o el enga&ntilde;o, en diferentes momentos de su ense&ntilde;anza, Lacan dir&aacute; que el amor es &ldquo;una falsedad&rdquo;, &ldquo;una negaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;un monstruo&rdquo;, algo &ldquo;inoportuno&rdquo; o &ldquo;una m&aacute;scara&rdquo;. se trata de una identificaci&oacute;n narcisista que produce un <em>falso mismo<\/em>.<\/p>\n<p>En una entrevista dice Gonzalez Taboas, la autora de <em>Un amor menos tonto, <\/em>que &ldquo;ignorar el bache de los goces que nos separan y alentar ilusiones de eternidad conduce al desastre (ejemplo: los feminicidios)&rdquo;.<\/p>\n<p>Lacan propondr&aacute; un amor menos tonto a partir de un amor con reglas que los amantes habr&aacute;n de rehacer permanentemente. Se trata de un amor que hace lazo ah&iacute; donde una fractura necesaria separa los goces del uno y del otro. Es decir, se trata de un amor que hace funci&oacute;n de suplencia y no de completud.<\/p>\n<p>El psicoanalista Jorge Alem&aacute;n en su <em>Breviario pol&iacute;tico del psicoan&aacute;lisis<\/em> nos orienta para deshacernos de otra vertiente de la ilusi&oacute;n o, quiz&aacute;, de la inocencia que nos lleva a pensar que para poder amar primero hay que amarse a s&iacute; mismo. En realidad, un amor menos tonto transitar&iacute;a por asumir que s&oacute;lo cuando se ama a otro, <em>como otro<\/em>, es que se puede experimentar la consideraci&oacute;n por uno mismo sin que sea puro narcisismo. M&aacute;s radical, para Alem&aacute;n, &ldquo;cuando se deja de amar al otro se pierde el amor por uno mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>En el seminario XX llamado A&uacute;n (<em>Encore<\/em>) Lacan inicia la construcci&oacute;n de la propuesta de lo que podr&iacute;a llamarse <em>un nuevo amor<\/em>, un amor que nace de lo que resta del llamado amor fusi&oacute;n. Se trata de un <em>amor m&aacute;s all&aacute; del amor<\/em>, un amor donde las diferencias formen parte del v&iacute;nculo, lo que produce una relaci&oacute;n de intimidad, a diferencia de una relaci&oacute;n de intimidaci&oacute;n donde su buscar&iacute;a eliminar las diferencias. Un amor donde el <em>parteneire<\/em>, el otro, la pareja no sea demandada como nuestro complemento sino reconocida como alguien con quien compartir nuestras singulares desgarraduras, las faltas, las insuficiencias propias de nuestra condici&oacute;n humana. Se trata de un amor que <em>falta<\/em>. Un amor menos tonto quiz&aacute; deba pasar por la decepci&oacute;n, s&oacute;lo a partir de esta puerta se puede ir m&aacute;s all&aacute;, para ir m&aacute;s all&aacute; del amor narcisista se requiere de la ca&iacute;da de la ilusi&oacute;n de completud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Portada: Marc Chagall, Sobre la ciudad, 1918. &nbsp; &nbsp; No digo otra cosa que el amor, es el signo de un cambio de discurso Jacques Lacan &nbsp; En psicoan&aacute;lisis no se habla de otra cosa que de amor. En una &eacute;poca donde ya no hay m&aacute;s mitos de amor, una &eacute;poca donde se ama [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1682","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1682"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1682\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}