{"id":1680,"date":"2023-05-09T04:58:24","date_gmt":"2023-05-09T04:58:24","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/05\/09\/el-aljibe\/"},"modified":"2023-05-09T04:58:24","modified_gmt":"2023-05-09T04:58:24","slug":"el-aljibe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/el-aljibe\/","title":{"rendered":"El aljibe"},"content":{"rendered":"<p><em>&ldquo;No hay certeza de que todos fracasaran.<\/em><\/p>\n<p><em>S&iacute; hay certeza de que qued&oacute; de ellos un solemne cementerio.&rdquo;<\/em><\/p>\n<p>Ewa Lipska<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el tiempo en que las personas viv&iacute;an en casas, no en departamentos, algunas casas ten&iacute;an un aljibe en el patio para recolectar el agua de la lluvia. Desde mi temprana ni&ntilde;ez siempre fui a visitarla en su casa y me gustaba mirar el aljibe, me causaba mucha curiosidad porque me hice la idea de que no conten&iacute;a agua de lluvia, que era un aljibe especial que guardaba l&aacute;grimas. Sin atreverme a pronunciar preguntas, yo me enredaba silenciosa en mis interrogantes: &iquest;Qui&eacute;n llor&oacute; tanto? &iquest;O ser&aacute;n las l&aacute;grimas de todo el mundo? &iquest;C&oacute;mo canalizaron las l&aacute;grimas hacia el aljibe? Como existen ciertas cosas que posan sobre nuestra mente, sin pedir permiso, con el pasar del tiempo tuve la convicci&oacute;n de que era un aljibe que almacenaba l&aacute;grimas, lo que me hizo visitar m&aacute;s a menudo a la due&ntilde;a de casa para tratar de conseguir alguna informaci&oacute;n al respecto. Esas visitas nos unieron demasiado. Ella vio como yo crec&iacute;a, mientras yo la ve&iacute;a envejecer hasta volverse transparente.<\/p>\n<p>Como nadie puede estar seguro de nada, porque el intr&iacute;ngulis de la vida es sorpresivo, un d&iacute;a cualquiera, despu&eacute;s de su muerte, estuve mirando al patio vac&iacute;o y la vi apoyada en el aljibe, justo all&iacute; en medio del patio. Se conten&iacute;a y no suspiraba. Apenas se dejaba estar. Ella sab&iacute;a que la muerte llegar&iacute;a y la muerte lleg&oacute; vaciando la casa, disminuyendo los quehaceres dom&eacute;sticos y dejando muchas horas para dedicarse a las plegarias. Si ella hubiese le&iacute;do a Marguerite Yourcenar, habr&iacute;a podido decir: &ldquo;Fueron regalos tard&iacute;os que nadie pudo bendecir.&rdquo; Pero sus lecturas eran otras: el libro azul de tapa dura con letras doradas donde se advert&iacute;a la palabra Leibniz. Otros libros igualmente voluminosos la entreten&iacute;an: Arqu&iacute;medes, Cop&eacute;rnico, Arist&oacute;teles, Newton, Descartes. Seguramente buscaba respuestas para la tonta vida o para la certera muerte. Nunca sabemos qu&eacute; cosas las personas guardan en su mente, qu&eacute; les inquieta, qu&eacute; les calma&hellip;<\/p>\n<p>Cuando la vi apoyada en el aljibe, me acerqu&eacute; despacio, temiendo que desapareciera o se sorprendiera por ser vista, ahora que ya no estaba, pero ella me mir&oacute; fijamente y habl&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bueno que a&uacute;n me visites. Ahora que todos se fueron. La casa est&aacute; m&aacute;s silenciosa. Es m&aacute;s fr&iacute;a. No hay sentido en permanecer en ella. Pero el sinsentido es lo que puebla la existencia cuando uno es y, asimismo, cuando uno deja de ser. No nos alejamos de nuestros defectos y de nuestras pocas virtudes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy aqu&iacute;, aprendiendo que no somos de barro, que somos seres de ideas y mediante ellas, nos hacemos eternos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora eres eterna?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No lo s&eacute;! Apenas s&eacute; que ahora soy pensamiento, sentimiento e ideas. Soy recuerdos&hellip; Eso me hace percibirme como un ser infinito. De alguna manera, eterna &mdash;dijo y sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Agach&eacute; un poco la mirada y le dije a quemarropa:<\/p>\n<p>&mdash;Escuch&eacute; que van a demoler la casa y el aljibe para hacer un edificio. Me apena.<\/p>\n<p>&mdash;Herencias, herencieros&hellip; Habiendo de morir todo nos sobra. &iexcl;No importa! Despu&eacute;s que derriben todo, la casa y el aljibe seguir&aacute;n suspendidos en el aire y podr&eacute; disfrutarlo como antes, como ahora, como siempre. Porque no somos de barro, no nos deshacemos, apenas seguimos de otra manera y nuestros trozos de mundo permanecen para nosotros. El aljibe en medio del patio, para m&iacute;, equivale a un monumento en el centro de una plaza. Est&aacute; ah&iacute; desde que hicieron la casa, pintado de blanco, recordando una pureza olvidada. El aljibe almacena agua de la lluvia, secretos y l&aacute;grimas, por eso seguir&aacute; suspendido en el aire. Y yo me apoyar&eacute; en &eacute;l siempre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eternamente?<\/p>\n<p>&mdash;Eternamente&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&ldquo;No hay certeza de que todos fracasaran. S&iacute; hay certeza de que qued&oacute; de ellos un solemne cementerio.&rdquo; Ewa Lipska &nbsp; En el tiempo en que las personas viv&iacute;an en casas, no en departamentos, algunas casas ten&iacute;an un aljibe en el patio para recolectar el agua de la lluvia. 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