{"id":1630,"date":"2023-04-04T04:03:38","date_gmt":"2023-04-04T04:03:38","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/04\/04\/fernando-castellanos-catalogo-de-arte-poblano\/"},"modified":"2023-04-04T04:03:38","modified_gmt":"2023-04-04T04:03:38","slug":"fernando-castellanos-catalogo-de-arte-poblano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/fernando-castellanos-catalogo-de-arte-poblano\/","title":{"rendered":"Fernando Castellanos, catlogo de arte poblano"},"content":{"rendered":"<p>El nacimiento del hombre es tan importante como su trayectoria, especialmente si se trata de un artista pl&aacute;stico, cuyo quehacer transita desde la mitad del siglo XX hasta la segunda d&eacute;cada del siglo XXI. Querido lector, &iquest;alg&uacute;n cat&aacute;logo de arte encuentra lugar en su biblioteca?<\/p>\n<p>La oportunidad siempre es caprichosa, especialmente porque tener un cat&aacute;logo de arte no requiere tener el car&aacute;cter coleccionista o vendedor de escultura, pintura, partituras, fotograf&iacute;a, etc. Mucho menos de ser experto, docente o historiador en arte. Basta y sobra con que le guste el arte o los libros o ambas cosas.<\/p>\n<p><em>Cr&oacute;nicas de Fernando Castellanos<\/em> es un libro que, sin superar en importancia a la obra del homenajeado Fernando Castellanos Centuri&oacute;n, logra vincular en 83 im&aacute;genes de la pintura del artista, asociadas de textos breves, su arte y funci&oacute;n est&eacute;tica, social e hist&oacute;rica con el transitar cotidiano de la capital poblana.<\/p>\n<p>La publicaci&oacute;n, de tapas blandas, se engalana con la imagen de su obra <em>Autorretrato<\/em>, acr&iacute;lico sobre tela, de 2014, misma que ofrece al espectador, desde un punto de vista formal y cronol&oacute;gico, tanto su infancia como madurez personal y su perfeccionado oficio de pintor.<\/p>\n<p>Para ello, basta con observar la inserci&oacute;n de su retrato infantil, consistente en la fotograf&iacute;a de cuando era un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, los elementos consustanciales al dibujo y la pintura: l&aacute;piz y pinceles, depositados en un vaso de cristal soplado t&iacute;pico de Puebla que, junto con figuras prehisp&aacute;nicas, desvelan la impronta mexicana que lo anima.<\/p>\n<p>De este modo, Castellanos, nos lleva a su mundo interior delatando su constante b&uacute;squeda como artista, pues incluye figuras de papel recortado con tijeras, personajes del famoso c&oacute;mic <em>La familia Burr&oacute;n<\/em>, de Gabriel Vargas, un guitarrista y querubines, destacando las influencias que otras ramas del arte, dis&iacute;miles, y de otras &eacute;pocas han influido en su quehacer.<\/p>\n<p>Estos personajes lo miran a &eacute;l, al hombre de edad madura, ocupado en el lienzo, sosteniendo el pincel con el que matiza a un don Quijote de la Mancha que lo se&ntilde;ala, uni&eacute;ndose con el resto al escapar de la ficci&oacute;n-realidad planteada para adentrarse en la realidad del artista.<\/p>\n<p>Mundos originales, propios de su cosmos, que comparte de la misma manera en que el balc&oacute;n en el cuadro del fondo aparece como una ventana similar a la obra a la que aqu&iacute; nos referimos.<\/p>\n<p>En este autorretrato de an&aacute;lisis profundo, el artista convoca a sus habilidades y destrezas t&eacute;cnicas, pero tambi&eacute;n al sentido del humor y a su lucha interna; por ello, con mucha gracia tiene sentado en su hombro izquierdo a un &aacute;ngel, en tanto que por el o&iacute;do derecho un diablito le &ldquo;aconseja&rdquo;.<\/p>\n<p>De suerte que Castellanos se expone ante sus propios ojos y a la vista del resto, no &uacute;nicamente como artista, sino en su integridad, como ser humano.<\/p>\n<p>La cubierta, en esta primera parte, es por s&iacute; misma la cr&oacute;nica de toda una vida, asumida en la &iacute;ntima decisi&oacute;n, en la vocaci&oacute;n al servicio del arte y en su creatividad. Por lo tanto, apropiada y coherente con la pretensi&oacute;n del libro y el t&iacute;tulo elegido, <em>Cr&oacute;nicas de Fernando Castellanos<\/em>.<\/p>\n<p>El t&iacute;tulo se debe tomar en toda la riqueza ling&uuml;&iacute;stica y visual que implica el sustantivo &ldquo;cr&oacute;nicas&rdquo;.<\/p>\n<p>En primer lugar, porque Fernando Castellanos ha sido llamado por muchos, &ldquo;El cronista pl&aacute;stico de Puebla&rdquo;, ya que a trav&eacute;s de su obra narra la vida cotidiana de la ciudad capital, en la que naci&oacute; en 1937 y en la que reside hasta esta fecha.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de su pintura cuenta los sucesos de la vida alrededor de las familias en el contexto de las vecindades, en sus calles, con los oficios y artes de sus habitantes; con los h&aacute;bitos de los ni&ntilde;os y sus juegos; sus inclinaciones religiosas; sus momentos de ocio; de alegr&iacute;a, de pena; c&oacute;mo las buenas costumbres y otros valores eran protegidos.<\/p>\n<p>En ese sentido, el t&iacute;tulo advierte al lector con lo que se va a encontrar: Cr&oacute;nicas narradas y elaboradas pl&aacute;sticamente por Fernando Castellanos.<\/p>\n<p>Por ello la mayor parte de las 83 im&aacute;genes que componen el libro, a modo de cat&aacute;logo parcial, est&aacute;n dedicadas a la obra denominada &ldquo;costumbrista&rdquo;, urbana. Incluso, est&aacute;n presentes las vicisitudes al transportarse en tren o en el cami&oacute;n dentro de la ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En segundo lugar, el t&iacute;tulo ata&ntilde;e a toda una vida de obra pict&oacute;rica, aunque no necesariamente de forma cronol&oacute;gica ni completa, pues como ya se ha dicho, se refiere casi en exclusiva al g&eacute;nero &ldquo;costumbrista&rdquo; que, desde luego, abarca el camino recorrido por Castellanos desde sus habilidades juveniles, por ejemplo, en la orfebrer&iacute;a, fotograf&iacute;a, hasta las m&aacute;s elaboradas, docencia, que le permiten abordar caminos distintos y variados, formul&aacute;ndose interrogantes an&iacute;micas, intelectuales y espirituales de permanente observaci&oacute;n de la sociedad, lo que deriva en aportaciones al g&eacute;nero que a veces lindan con lo surrealista y lo abstracto, seg&uacute;n lo acreditan las im&aacute;genes que compone el cat&aacute;logo.<\/p>\n<p>Citamos, por ejemplo, aquellas obras en las que el espectador mira la vecindad desde una lente de c&aacute;mara fotogr&aacute;fica, conocida como &ldquo;ojo de pescado&rdquo;, dando un efecto curvil&iacute;neo propio de la &eacute;poca.<\/p>\n<p>O en &ldquo;La lucha libre&rdquo;, en la que identifica elementos de la cultura popular que, a la larga, devendr&iacute;an en verdaderos sellos de marca de M&eacute;xico.<\/p>\n<p>Una m&aacute;s: en la p&aacute;gina 178, nos encontramos con &ldquo;El fot&oacute;grafo&rdquo;, personaje tan com&uacute;n en la Puebla de los &Aacute;ngeles, que teniendo sentada a la mujer motivo del retrato, llama su atenci&oacute;n con un mu&ntilde;equito que sostiene en la mano que alza; la joven a&uacute;n no mira a la c&aacute;mara. El fot&oacute;grafo insiste. Si el espectador no pone atenci&oacute;n, no sabr&aacute; por qu&eacute; el fot&oacute;grafo vuela, sino hasta que aprecia que lleva alas en la espalda; sin embargo, no es &aacute;ngel, sino p&aacute;jaro contador de historias.<\/p>\n<p>Lo cual es parad&oacute;jico porque el fot&oacute;grafo, frente a s&iacute;, tiene la imagen de la Virgen de Guadalupe, en el Tepeyac, patrona de M&eacute;xico y de las Am&eacute;ricas, que, a su vez, sirve de tel&oacute;n de fondo a la despistada mujer, portadora del sombrero de charro.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; relatos!<\/p>\n<p>Cada una de estas 83 im&aacute;genes transmiten la espectacularidad del colorido v&iacute;vido de la obra de Castellanos, su alegr&iacute;a e intimidad.<\/p>\n<p>Y, aunque no se trata de un &ldquo;cat&aacute;logo razonado&rdquo; de autor, dirigido a coleccionistas de arte, indudablemente s&iacute; es suficiente para explicar la importancia del artista y de su obra, que va desde el arte realista, figurativo, y surrealista al abstracto; de este &uacute;ltimo, se incluye una muestra interesante.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n, en la obra seleccionada, se aprecian los medios y t&eacute;cnica usados por Castellanos: tela, papel, acr&iacute;lico, acuarela, &oacute;leo, t&eacute;cnicas mixtas.<\/p>\n<p>Igualmente, sabemos cu&aacute;les son los temas que le han ocupado: cl&aacute;sicos, paisajes rurales y urbanos, edificios: iglesias, vecindades, tiendas. La tecnolog&iacute;a y la tradici&oacute;n. Narra hechos, denotando un cambio de postura frente al mundo que vertiginoso arranca una nueva forma de vivir al paso de cada d&eacute;cada, de cada siglo, y de la post-pandemia.<\/p>\n<p>As&iacute;, Castellanos consigue la representaci&oacute;n contempor&aacute;nea de elementos presentes en el imaginario popular, pero tambi&eacute;n en las casas, restaurantes y museos de la ciudad poblana; indicando c&oacute;mo la evoluci&oacute;n social prosigue sin olvidar a la mu&ntilde;eca de celulosa, al vidrio soplado, a la talavera, los dulces t&iacute;picos; ni a las tunas, ni a la emblem&aacute;tica rebana de sand&iacute;a, como lo deja ver en &ldquo;Bodeg&oacute;n poblano&rdquo;, donde suma los vol&uacute;menes exaltados de las figuras de azulejos de talavera, al tiempo reposando en un tibor, los pinceles del artista.<\/p>\n<p>Finalmente, el cat&aacute;logo, adem&aacute;s del &Iacute;NDICE, cuenta con una tabla de IM&Aacute;GENES, en la que aparecen todas y cada una de las obras seleccionadas, describiendo, la t&eacute;cnica y medios empleados.<\/p>\n<p>En suma, es un libro para ver, pasar los dedos por la suave textura de sus im&aacute;genes, contemplar la quieta mirada del querub&iacute;n de yeso, protegida por las curvas churriguerescas de alguna iglesia del barroco poblano, encumbr&aacute;ndose con la luz resplandeciente para destacar asombrosamente las cuatro peras. M&iacute;stica labor que huye del simple costumbrismo, bien aquilatado como aportaci&oacute;n a este g&eacute;nero por el maestro Castellanos en su obra, &ldquo;Peras y Querubines&rdquo;, destacado en las solapas de la cubierta.<\/p>\n<p>El lector podr&aacute; disfrutar, igualmente, de fotograf&iacute;as del archivo personal de Castellanos que acompa&ntilde;an la semblanza.<\/p>\n<p>Debido a la naturaleza de este libro, cabe destacar la labor de los autores del libro: Mariano Castellanos Arenas, Isabel Fraile Martin, Manuel Espinosa Torres. Coordinaci&oacute;n General: Manuel Espinos Atorres, Javier Gomez Mar&iacute;n (+). Im&aacute;genes: Fernando Castellanos Carreto. Fotograf&iacute;a: Josu&eacute; Sa&uacute;l Ben&iacute;tez L&oacute;pez, Lino Xavier Cantor&aacute;n Ort&iacute;z, Jos&eacute; Miguel, Ra&uacute;l Cort&eacute;s Pereanes, Fidencio Rodr&iacute;guez V&aacute;squez. Edici&oacute;n de Fotograf&iacute;as: Lino Xavier Cantor&aacute;n Ort&iacute;z, Fidencio Rodr&iacute;guez V&aacute;squez. Dise&ntilde;o Editorial: Gerardo Bravo Vargas.<\/p>\n<p>Y la oportunidad, caprichosa y dilatada, se hace presente: el libro es de distribuci&oacute;n gratuita, por correr la edici&oacute;n a cargo del Gobierno del Estado de Puebla y la Secretar&iacute;a de Cultura.<\/p>\n<p>Es una buena manera de comenzar una biblioteca personal.<\/p>\n<p>Como siempre, querido lector, Usted tiene la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nacimiento del hombre es tan importante como su trayectoria, especialmente si se trata de un artista pl&aacute;stico, cuyo quehacer transita desde la mitad del siglo XX hasta la segunda d&eacute;cada del siglo XXI. Querido lector, &iquest;alg&uacute;n cat&aacute;logo de arte encuentra lugar en su biblioteca? 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