{"id":1622,"date":"2023-03-31T21:03:09","date_gmt":"2023-03-31T21:03:09","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/03\/31\/que-no-te-vean-trabajando-con-tejidos-de-pollo\/"},"modified":"2023-03-31T21:03:09","modified_gmt":"2023-03-31T21:03:09","slug":"que-no-te-vean-trabajando-con-tejidos-de-pollo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/cts\/que-no-te-vean-trabajando-con-tejidos-de-pollo\/","title":{"rendered":"Que no te vean trabajando con tejidos de pollo"},"content":{"rendered":"<p>Portada: Dra. Rhoda Erdmann en su laboratorio, Berl&iacute;n, 1929. Imagen digitalizada por: Codebreakers, Makers of Modern Genetics<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de que usualmente me encuentro con documentos de primera mano como parte de mis investigaciones y curiosidad por la historia de las ciencias, es m&aacute;s bien raro que pueda tener acceso y ponerle un ojo encima a la correspondencia personal entre dos colegas y figuras de prominentes de la historia de la biolog&iacute;a, como lo es el caso del suizo Emil Witschi y el alem&aacute;n Richard Goldschmidt.<\/p>\n<p>Desde hace un tiempo, tanto Witschi como Goldschmidt han captado mi inter&eacute;s y ocupado un lugar preponderante en mis colaboraciones semanales en este espacio, al tener ambos las caracter&iacute;sticas de: 1) haber visitado nuestro pa&iacute;s, 2) quedar omitidos en cierto sentido en la historia de la biolog&iacute;a hasta tiempos relativamente recientes y 3) ser especialistas en embriolog&iacute;a. (v&eacute;ase CTS Primera &Eacute;poca: Fotograf&iacute;as del viaje por M&eacute;xico de un embri&oacute;logo poco conocido, y CTS: El retorno de Emil Witschi)<\/p>\n<p>Lo anterior escrito arriba es el contexto dentro del cual, prest&eacute; atenci&oacute;n minuciosa al contenido plasmado en doce cartas que Witschi envi&oacute; a Goldschmidt entre 1923 y 1942, las cuales llegaron a mi poder en formato digital tras saber que se encontraban disponibles en el archivo personal que Goldschmidt dej&oacute; como legado a la Universidad de Berkeley, en California, en la que trabaj&oacute; por varios a&ntilde;os al optar por el exilio de su pa&iacute;s natal y que actualmente est&aacute;n bajo resguardo de la Biblioteca Bancroft de aquella misma instituci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de hacer la solicitud correspondiente para obtener copias con una buena resoluci&oacute;n de aquel intercambio epistolar y recibir el respectivo archivo, me llev&eacute; una sorpresa al hallar que nueve de las doce cartas est&aacute;n redactadas en alem&aacute;n con una letra manuscrita pr&aacute;cticamente incomprensible para m&iacute;, por lo que me limit&eacute; a iniciar con la traducci&oacute;n de las tres que estaban mecanografiadas.<\/p>\n<p>La tercia de documentos, no arroj&oacute; muchos detalles m&aacute;s all&aacute; de saludos y deseos de cortes&iacute;a, ciertas situaciones personales de Witschi y mensajes connotados de opiniones respecto a colegas del gremio o alg&uacute;n que otro comentario corto de un art&iacute;culo o trabajo. Sin embargo, dentro de aquellos apellidos mencionados en los breves p&aacute;rrafos (porque los nombres para nada aparecen), captur&oacute; mi atenci&oacute;n uno en particular, debido a que comenzaba con la palabra &ldquo;se&ntilde;orita&rdquo; seguida de &ldquo;Dr.&rdquo;, lo que de inmediato me hizo pensar que en esos a&ntilde;os, no era tan frecuente como hoy en d&iacute;a, el hacer referencia a una colega cient&iacute;fica con ese grado acad&eacute;mico:<\/p>\n<p><em>&ldquo;<u>Fr&auml;ulein Dr. Erdmann<\/u> hat wohl in der letzten Ausgabe des Zellarchivs die Besprechung ihres Praktikums vermiest. <\/em><em>Sie fragt mich heute an ob ich das Rezensionsexemplar erhalten habe &ndash;Falls Sie noch w&uuml;nschen, dass ich die Besprechung mache, so k&ouml;nnen Sie mir das B&uuml;chlein schicken-&ldquo;.<\/em><\/p>\n<p>Acto seguido, me fue irresistible seguir la pista de esta cient&iacute;fica y querer saber de qui&eacute;n se trataba, encontrando que en cuesti&oacute;n hac&iacute;a alusi&oacute;n a la doctora Anna Maria Rhoda Erdmann,con quien al parecer, tanto Witschi como Goldschmidt, manten&iacute;an contacto, ya que en el mismo archivo de Goldschmidt en Berkeley se enlistan siete cartas que Erdmann le envi&oacute; a Goldschmidt entre 1908 a 1922.<\/p>\n<p>Erdmann fue una bi&oacute;loga alemana destacada e interesada inicialmente en la reproducci&oacute;n de protozooarios y de manera posterior en investigaci&oacute;n celular. Fue pionera en lo que hoy se conoce como biolog&iacute;a celular y una de las pocas mujeres que se dedic&oacute; en este campo a principios del siglo XX. Se le considera como una de las primeras mujeres estudiantes de doctorado en Alemania, ya que a las mujeres solo se les permiti&oacute; realizar investigaciones de este grado hasta 1900 (lo cual confirm&oacute; mi sospecha de que no se trataba de una mujer con una trayectoria cient&iacute;fica cualquiera).<\/p>\n<p>Realiz&oacute; cursos de zoolog&iacute;a y bot&aacute;nica en Berl&iacute;n, Marburgo, M&uacute;nich (Alemania) y Z&uacute;rich (Suiza). Trabaj&oacute; con modelos animales vivos en la Estaci&oacute;n Zool&oacute;gica de N&aacute;poles (Italia) y aprob&oacute; el examen de calificaci&oacute;n universitaria en 1907 que le concedi&oacute; el Realgymnasium en Kassel (Hessen). Recibi&oacute; su doctorado en biolog&iacute;a por la Universidad de Munich en 1908, trabajando en el laboratorio de Richard Hertwig (un exalumno destacado de Ernst Haeckel) quien a la postre, adem&aacute;s de ser mentor de Erdmann tambi&eacute;n lo fue tanto de Witschi como de Goldschmidt en M&uacute;nich.<\/p>\n<p>El t&iacute;tulo de la disertaci&oacute;n de Erdmann: <em>Experimentelle Untersuchung der Massenverh&auml;ltnisse von Plasma, Kern und Chromosomen in dem sich entwickelnden Seeigelei<\/em>, que se traduce en algo as&iacute; como &ldquo;Investigaci&oacute;n experimental de las proporciones de masa de plasma, n&uacute;cleo y cromosomas en el huevo de erizo de mar en desarrollo&rdquo;, estableci&oacute; su carrera como bi&oacute;loga dedicada a la ahora extinta disciplina de la protozoolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Posteriormente obtuvo una beca de la Fundaci&oacute;n Rockefeller para realizar investigaciones citol&oacute;gicas en el Laboratorio Osborn de Zoolog&iacute;a de la Universidad de Yale, donde trabaj&oacute; en m&eacute;todos para propagar c&eacute;lulas <em>in vitro<\/em> bajo la supervisi&oacute;n del destacado bi&oacute;logo del desarrollo Ross Granville Harrison. Despu&eacute;s de que la beca de Erdmann expir&oacute;, recibi&oacute; una oferta por parte de Harrison para regresar a Yale como profesora, siendo esto algo extraordinario para aquellos tiempos, dado que se tuvo que cambiar el estatuto de la universidad para admitir a una mujer como profesora.<\/p>\n<p>De 1915 a 1918 fue miembro de la facultad de Yale y la primera mujer miembro de la facultad de posgrado de la misma universidad. En 1915 fue nombrada investigadora asociada en el Instituto Rockefeller de Investigaci&oacute;n M&eacute;dica en Princeton, donde pasaba los veranos estudiando t&eacute;cnicas de cultivo de tejidos, donde pudo cultivar con &eacute;xito c&eacute;lulas de m&eacute;dula &oacute;sea de pollo como parte de sus intentos de atenuar virus aviares. &iexcl;He aqu&iacute; el primer motivo del encabezado de esta colaboraci&oacute;n!<\/p>\n<p>La segunda parte de esta historia comienza cuando, a pesar de que todo parec&iacute;a indicar una carrera cient&iacute;fica prometedora y fulgurante para la doctora Erdmann, se produjo un giro dram&aacute;tico al estallar la Primera Guerra Mundial, por lo que su estancia en los Estados Unidos se vio interrumpida por el creciente sentimiento anti-alem&aacute;n del vecino pa&iacute;s. Al ser ciudadana alemana que trabajaba con muestras biol&oacute;gicas, la gente alrededor suyo comenz&oacute; a sembrar, fomentar y esparcir la injuria de que Erdmann cultivaba bacterias da&ntilde;inas, lo que provoc&oacute; que en 1918 fuera acusada de envenenar el suministro de agua potable e introducir el c&oacute;lera en aves de corral.<\/p>\n<p>En ese mismo a&ntilde;o perdi&oacute; su trabajo en Yale y estuvo detenida en prisi&oacute;n por medio a&ntilde;o (desde mayo hasta septiembre). Pasado ese tiempo, Harrison y varias amigas lograron interceder por ella para liberarla, por desgracia eso no evit&oacute; que fuera deportada a Alemania en 1919.<\/p>\n<p>De regreso al viejo continente, Erdmann tuvo dificultades para encontrar un nuevo empleo, hasta que acept&oacute; un puesto de investigaci&oacute;n en el Instituto para la Investigaci&oacute;n del C&aacute;ncer en el Hospital Charit&eacute; de la Universidad Friedrich-Wilhelm de Berl&iacute;n. Fue all&iacute; donde, tras varios esfuerzos y perseverancia, logr&oacute; poner en marcha el primer departamento de citolog&iacute;a experimental en Alemania, y donde permaneci&oacute; durante casi 10 a&ntilde;os antes de recibir una c&aacute;tedra oficial en 1929.<\/p>\n<p>En su pa&iacute;s es recordada por introducir m&eacute;todos de cultivo de tejidos que hab&iacute;a aprendido en los Estados Unidos y entre sus muchas contribuciones estuvo la demostraci&oacute;n de que el c&aacute;ncer pod&iacute;a propagarse mediante filtrados libres de c&eacute;lulas que conten&iacute;an virus. Fue la primera mujer alemana en dirigir un instituto universitario, adem&aacute;s de fundar la publicaci&oacute;n especializada <em>Archiv f&uuml;r experimentelle Zellforschung<\/em> en 1925, desempe&ntilde;&aacute;ndose como como editora hasta su muerte.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, su trabajo se vio interrumpido una vez m&aacute;s con el ascenso del nacional socialismo en 1933, cuando fue despojada de su c&aacute;tedra y estuvo otra vez presa, acusada de ser jud&iacute;a por un abanderado de la eugenesia y un ortopedista. Aunque tal acusaci&oacute;n despu&eacute;s se desech&oacute;, fue v&iacute;ctima de una nueva denuncia, esta vez por sospecharse que brindaba apoyo a estudiantes jud&iacute;os. Por medio de presiones internacionales fue liberada en 1934 e incluso volvi&oacute; a trabajar y dirigir investigaci&oacute;n experimental al a&ntilde;o siguiente, pero tal faena dur&oacute; muy poco, pues muri&oacute; en Berl&iacute;n a causa de un paro cardiaco en 1935.<\/p>\n<p>Retribuci&oacute;n y reconocimiento a la memoria p&oacute;stuma de esta mujer de la ciencia, fue cuando en 2016, fue inaugurado en un centro de investigaci&oacute;n en Ciencias de la Vida &ldquo;Casa Rhoda Erdmann&rdquo; en uno de los campus de la Universidad Humboldt en Berl&iacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Dra. Rhoda Erdmann en su laboratorio, Berl&iacute;n, 1929. 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